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Mi florecita segunda

Author: Angel Summer
last update publish date: 2026-10-11 06:44:19

Fabiano venía llegando a la mansión más feliz que nunca. Había conseguido más caballitos y ya estaba imaginando la expresión de Azabache cuando conociera a su nueva novia. Venía silbando, con una enorme sonrisa y las llaves girando sobre uno de sus dedos, pero apenas cruzó la entrada su expresión cambió por pura curiosidad.

A unos metros de la puerta principal había un tremendo gorila de casi dos metros de altura, cabeza baja y los hombros caídos, exactamente igual que un perro regañado. Frente
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    Cuando terminaron de almorzar, uno de los hombres de logística apareció caminando con varias cajas en las manos.—Señor, llegaron los nuevos uniformes para esta semana. Hay que retirarlos antes que cierren la bodega.Olivier dejó la bandeja sobre la mesa y se puso de pie.—Bien, vamos.Denisse sonrió de lado.—Presiento que hoy seguirás de mal humor.—Cállate y camina.Los dos cruzaron el patio de entrenamiento hasta llegar a la bodega principal, el encargado levantó la vista apenas los vio.—Buenas tardes.—Vengo por los uniformes del Escuadrón Alfa.—Claro.El hombre comenzó a revisar una larga lista.—Nombre.—Olivier Maussier.Buscó durante unos segundos y luego tomó una bolsa perfectamente doblada.—Aquí tiene.Olivier abrió inmediatamente el uniforme, frunció el ceño, pasó la tela entre sus dedos una y otra vez.—Oye... esto no es algodón.El encargado negó.—No, señor. Es poliéster.— Te equivocaste — Volvió a tocar la tela. —Los míos siempre son de algodón.El hombre revisó nu

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  • Cuidando a la Hija del CEO   Mi florecita segunda

    Fabiano venía llegando a la mansión más feliz que nunca. Había conseguido más caballitos y ya estaba imaginando la expresión de Azabache cuando conociera a su nueva novia. Venía silbando, con una enorme sonrisa y las llaves girando sobre uno de sus dedos, pero apenas cruzó la entrada su expresión cambió por pura curiosidad.A unos metros de la puerta principal había un tremendo gorila de casi dos metros de altura, cabeza baja y los hombros caídos, exactamente igual que un perro regañado. Frente a él estaba Kassandra con los brazos cruzados y esa mirada fría que hacía temblar hasta a los hombres más peligrosos de Europa.Fabiano sonrió. Un buen chisme jamás se dejaba pasar.Disminuyó el paso y se acercó con total naturalidad, justo cuando la voz de Kassandra retumbó por todo el jardín.—¡Tenías que ser tan hijo de puta para decirle que no sentías nada por ella! Grace jamás te ha pedido nada. Ella solo te amó en silencio, y su amor fue tan grande que apenas vio que estabas en peligro no

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