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Él jamás te iba a mirar

Author: Angel Summer
last update publish date: 2026-10-09 10:32:07

La sala del hospital olía intensamente a desinfectante. El único sonido que rompía el silencio era el constante pip... pip... pip... del monitor cardíaco que marcaba el ritmo de los latidos de Grace. La luz blanca del techo iluminaba el lugar con frialdad, mientras la joven permanecía inmóvil sobre la cama, con el brazo vendado y varias cintas sujetando los sensores sobre su pecho.

A lo lejos comenzó a escuchar aquel sonido insistente. Poco a poco sus párpados se movieron hasta que logró abrir
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  • Cuidando a la Hija del CEO   Él jamás te iba a mirar

    La sala del hospital olía intensamente a desinfectante. El único sonido que rompía el silencio era el constante pip... pip... pip... del monitor cardíaco que marcaba el ritmo de los latidos de Grace. La luz blanca del techo iluminaba el lugar con frialdad, mientras la joven permanecía inmóvil sobre la cama, con el brazo vendado y varias cintas sujetando los sensores sobre su pecho.A lo lejos comenzó a escuchar aquel sonido insistente. Poco a poco sus párpados se movieron hasta que logró abrir los ojos lentamente. Todo se veía borroso. Parpadeó varias veces intentando enfocar el techo y un suave quejido escapó de sus labios al sentir un dolor punzante recorrerle el costado.Kassandra se levantó de un salto de la silla donde había permanecido durante horas sin despegarse de ella.—¡Grace! Cariño, ¿cómo estás? ¿Te duele mucho?Grace giró apenas la cabeza para verla y trató de sonreír.—Mmm... señorita... siento que me atropelló un camión.—Tres costillas rotas, niña. ¿Cómo se te ocurre

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    El ambiente se volvió tan pesado que parecía que costaba respirar.El hombre que permanecía de pie al lado de Philippe observaba cada detalle sin decir una sola palabra. Sus ojos azules recorrían la sala analizando posiciones, salidas, armas y personas, como si estuviera memorizando el campo de batalla.Kassandra sintió un escalofrío recorrerle la espalda.—¿Qué...? —su voz salió cargada de rabia e incredulidad.Philippe ni siquiera pestañeó.—Lo que oíste.Se acomodó lentamente el saco antes de continuar.—El contrato decía claramente que no te casarías con un Delacourt, y lo acepto. Pero Curtis no pertenece a esa familia. Él es el heredero de la Organización del Norte. Un matrimonio entre ambos fortalecería nuestras alianzas y consolidaría el poder de las dos organizaciones.Se giró hacia el hombre.—Por eso lo invité hoy. Ustedes ya se habían visto en varias reuniones. Tal vez no hablaron mucho, pero ahora viene oficialmente como tu prometido.Kassandra apretó los dientes con tanta

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