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Capítulo 52

last update publish date: 2026-09-25 17:30:41

El amanecer todavía no terminaba de instalarse sobre la mansión Jackson, cuando Marcus ya había comenzado su día, había pasado toda la noche consintiendo a su esposa, pequeños detalles como masajes en los pies, una cena privada para ambos en un dormitorio, e incluso se había dado el privilegio de desperdiciar el tiempo viendo una película romántica en su habitación, aunque sí debía ser honesto lo que más había disfrutado era de la compañía de Helena.

Aun así, tenía cosas de las cuales encargars
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  • Cásate con mi prometido, yo me quedo con tu marido.   Capítulo 74

    Helena tardó más de lo necesario en bajar las escaleras, no porque dudara de irse, sino porque sentía la presión invisible de la mirada de Marcus siguiéndola a cada paso. Desde el descanso del segundo piso, él la observaba en silencio, inmóvil, con una rigidez que no era indiferencia sino esfuerzo. Como si cada peldaño que ella descendía fuese una concesión arrancada con violencia.Helena lo sabía, no necesitaba verlo directamente para sentirlo.La mansión estaba extrañamente quieta aquella mañana, pero el aire parecía más denso en la entrada, como si también la casa supiera que dejarla cruzar esa puerta no era un gesto trivial. El chofer aguardaba junto al vehículo, y uno de los hombres de Marcus sostenía la puerta abierta con una formalidad casi excesiva.Helena se detuvo un momento al llegar al vestíbulo.Entonces sí alzó la vista.Marcus estaba allí, apoyado apenas en el barandal del piso superior, con el cuerpo inclinado hacia adelante, los dedos cerrados sobre la madera con tal

  • Cásate con mi prometido, yo me quedo con tu marido.   Capítulo 73

    Marcus no respondió enseguida, la frase quedó suspendida entre los dos como una provocación delicada, casi insolente. “Cada vez me importa más lo que piensas.”Helena sintió que algo en su respiración cambiaba. No porque no le creyera, sino precisamente porque sí le creía. Marcus no era un hombre de adornos ni de consuelos baratos. Si decía algo así, aunque le costara, era porque lo sentía de verdad.Y eso era lo que la desarmaba.Él seguía de pie demasiado cerca, con una quietud peligrosa, observándola como si estuviera decidiendo qué parte de sí mismo permitirle ver a continuación. La habitación estaba en silencio, salvo por el leve sonido de la tela al moverse cuando Helena acomodó el peso sobre una pierna.Marcus bajó la mano de su cintura con una lentitud que parecía calculada para torturarla.—¿Te molesta que te escuche? —preguntó, en voz baja.Helena alzó la vista hacia él.—Me molesta que lo hagas tan tarde.La respuesta le arrancó a Marcus una exhalación breve, casi una risa,

  • Cásate con mi prometido, yo me quedo con tu marido.   Capítulo 72

    Marcus sabía que no podía retener a Helena para siempre dentro de la mansión Jackson, podía vigilarla, podía cuidarla, podía incluso convencerla de permanecer a su lado un poco más de tiempo. Pero no podía convertirla en una prisionera, mucho menos si de verdad pretendía construir algo con ella.Y allí estaba el problema.Porque Marcus quería confiar en Helena, deseaba hacerlo de verdad, pero todavía había una grieta en su pecho, una duda persistente que no se dejaba aplacar del todo, por ello durante los días en que la había cuidado, se había permitido una sola concesión a esa desconfianza, revisar su teléfono, pero no encontró ningún rastro de Damian, ninguna llamada, o mensaje que confirmara que ella lo había contactado para tenderle una trampa.Y aun así, la duda no se apagó, eso era lo que lo desesperaba.Porque si quería que Helena confiara en él, si quería que dejara de esconderse detrás de esa frialdad afilada que usaba como armadura, entonces él también debía hacer su parte.

  • Cásate con mi prometido, yo me quedo con tu marido.   Capítulo 71

    Marcus era demasiado inteligente como para no darse cuenta de que algo ocurría con Helena.No era únicamente su obstinación absurda por ir a la mansión Evans, ni tampoco la forma en que había perdido el equilibrio minutos antes y aun así había intentado restarle importancia, como si su propio cuerpo no le estuviera enviando una advertencia clara, era otra cosa, algo más sutil y más peligroso, Marcus conocía a su esposa lo suficiente como para reconocer cuando estaba ocultando algo detrás de una máscara de tranquilidad.Y, sin embargo, no la increpó, no esta vez.Solo se limitó a informarle, con esa calma suya que en realidad nunca era del todo calma, que esa noche cenarían con la familia. Después de tantas semanas, por fin volvería a ver el rostro de Cecilia.Helena no respondió de inmediato, solo se limitó a mirarlo con desconfianza, como si intentara adivinar si detrás de aquella noticia había una trampa o simplemente una decisión tomada por costumbre.Marcus tampoco insistió, en ca

  • Cásate con mi prometido, yo me quedo con tu marido.   Capítulo 70

    Seis semanas habían pasado, seis semanas en las que Helena estuvo encerrada en su cuarto por voluntad propia, aunque también por pedido de Marcus, mientras que su esposo quería evitar que Helena se encontrara con Cecilia, sin que él estuviese presente, alegando que esta podría atacarla y empeorar su estado, Helena simplemente quería evitarse todo el drama, no porque le temieras a Cecilia, solo era ella que no se permitía mostrar debilidad ante el enemigo.Y es que, aunque se pusiera de pie algunos minutos al día, más precisamente cuando Marcus estaba con ella, y a pesar de que los días pasaban, y el dolor iba menguando, aun así, no terminaba de caminar cien por ciento normal, ni siquiera podía utilizar tacones bajos, y para Helena el presentarse en la sala de la mansión Jackson con pantuflas y cojeando, más que una muestra de debilidad, era una humillación, era hacer rever a todos lo que Marcus le había hecho.—Bien, según el control está en perfectas condiciones señor Helena, puede c

  • Cásate con mi prometido, yo me quedo con tu marido.   Capítulo 69

    Marcus esperó el tiempo justo y necesario para que Larry arrastrara a Damian lejos de la puerta de su habitación, entonces tomó en brazos a Helena y con el pie cerró la puerta, su rostro aún cargaba esa molestia que le causaba el encontrarla de pie, cuando le había especificado que se mantuviera recostada.—Deja de verme de esa manera.Se atrevió a quejarse Helena, queriendo tal vez recuperar esa dinámica que tenía antes de que todo se fuera el demonio.—¿Cómo quieres que te vea?, creí ser claro al decirte que te mantuvieras en cama.Helena liberó un suspiro de puro agobio en el preciso instante en que Marcus la estaba recostando, y de inmediato el mayor la vio con atención, su rostro al fin cambiaba y ya no mostraba molestia, ahora sólo estaba cubierto de preocupación.—¿Te duele?Consultó con la culpa bailando en sus ojos, pero Helena no se sintió mal, quizás por la forma tan suave en la que Marcus estaba acariciando su cadera, sin atreverse a alejarse del todo de ella, pero a la ve

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