หน้าหลัก / Mafia / DUEÑOS DEL JUEGO / CAPÍTULO 7: EL JUEGO FUERA DEL CAMPO

แชร์

CAPÍTULO 7: EL JUEGO FUERA DEL CAMPO

ผู้เขียน: Joe Paz
last update วันที่เผยแพร่: 2025-11-28 11:32:53

Una semana después de haber asumido el control del A.S. Vittoria, Luca comprendió algo con absoluta claridad: el fútbol no se ganaba solo en la cancha.

Desde el primer día, las reuniones con su equipo técnico, las conversaciones con jugadores y las largas noches revisando contratos le demostraron que la verdadera batalla no era únicamente deportiva. Era financiera, política y estratégica.

Un club sin dinero no podía competir.

Un club sin influencia no podía sobrevivir.

Y aunque Luca Moretti no tenía experiencia en la gestión de un equipo, sabía perfectamente cómo moverse en el mundo de los negocios.

Más de dos décadas como parte de la familia Moretti le habían enseñado que el poder se construía con relaciones. Y si Vittoria quería resurgir, necesitaba más que buenos fichajes y entrenamientos duros. Necesitaba aliados.

Por eso, una semana después de su llegada al club, decidió empezar su propio juego.

Era hora de mover sus influencias.

Reunión con Valeria D’Alessio – La Hija del consejero

El primer encuentro fue con Valeria D’Alessio, hija de Marco D’Alessio, uno de los consejeros financieros más influyentes de Milán.

Valeria era una mujer astuta, acostumbrada a moverse en los círculos de poder gracias a la influencia de su padre. Se desempeñaba como abogada corporativa en un bufete de renombre y tenía acceso a empresarios que podrían estar interesados en invertir en Vittoria.

La cita fue en un exclusivo café en el centro de la ciudad.

Luca llegó temprano, vestido con un traje oscuro y sin corbata, proyectando la imagen de un hombre serio, pero accesible.

Cuando Valeria entró, lo hizo con la seguridad de alguien que sabía exactamente cuánto valía su tiempo.

—¿Desde cuándo te interesa el fútbol, Moretti? —preguntó con una sonrisa intrigada mientras se sentaba frente a él.

Luca le devolvió la sonrisa.

—Desde que entendí que el fútbol no es solo un deporte, sino un negocio.

—Sabía que ibas a decir eso.

Ella tomó un sorbo de su café y cruzó las piernas.

—¿Qué quieres de mí?

Luca fue directo.

—Conexiones. Quiero que me ayudes a conseguir reuniones con empresarios que puedan ver a Vittoria como una inversión a futuro.

Valeria arqueó una ceja.

—Mi padre siempre dijo que los Moretti no hacen negocios sin garantía. ¿Qué les ofreces a estos inversores?

—Ser parte del resurgimiento de un club con historia. Una oportunidad de inversión en un proyecto serio, con una estrategia clara para regresar a la élite del fútbol italiano.

Valeria apoyó un codo en la mesa y lo miró con interés.

—Necesitarás más que palabras bonitas para convencerlos.

Luca sonrió de lado.

—Por eso estoy aquí. Dame nombres y yo haré el resto.

Ella lo observó en silencio por un momento. Finalmente, sacó su teléfono y comenzó a escribir.

—Te conseguiré dos reuniones la próxima semana. No prometo nada más.

—Eso es suficiente por ahora.

Ella guardó el teléfono y sonrió.

—Siempre supe que harías algo grande, Luca. Solo no esperaba que fuera con un equipo de fútbol.

—La vida da giros inesperados.

Valeria tomó su bolso y se puso de pie.

—Haz que valga la pena.

—Lo haré.

Y con eso, la primera pieza del tablero quedó en su lugar.

Encuentro con Andrea Ferri – El Fiscal de la Universidad

La siguiente persona en su lista era Andrea Ferri, un viejo amigo de la universidad que, a diferencia de Luca, sí había seguido el camino tradicional de la familia.

Andrea era ahora fiscal adjunto, con un nombre en ascenso en la política y la justicia.

La reunión fue en un bar discreto en el distrito financiero.

Cuando Luca llegó, Andrea ya estaba esperándolo con una copa de whisky en la mano.

—Dime que esto no es una reunión para convencerme de comprar un palco en Vittoria.

Luca rió y se sentó frente a él.

—No, pero si quieres uno, te lo vendo barato.

Andrea negó con la cabeza con diversión.

—Hablando en serio, ¿qué necesitas?

Luca apoyó las manos en la mesa.

—Información.

—Eso suena peligroso.

—Tranquilo, nada ilegal. Quiero saber qué empresas están moviendo dinero en el deporte en este momento. Quién está invirtiendo, quién está lavando dinero en clubes, quién tiene interés en meterse en el fútbol.

Andrea lo miró fijamente.

—¿Quieres atraer inversionistas o evitarlos?

—Las dos cosas.

Andrea tomó un sorbo de su whisky y asintió.

—Dame unos días. Puedo conseguirte algunos nombres.

—Te lo agradecería.

Andrea apoyó la copa sobre la mesa y sonrió con ironía.

—Sabes, cuando éramos estudiantes, todos apostaban a que ibas a terminar en Moretti Enterprises.

Luca sonrió de lado.

—Nunca me gustó que apostaran por mí.

Andrea rió.

—Eso sí lo creo.

Otra pieza en el tablero.

Reunión con Isabella Marchetti – La Exnovia y Empresaria

La última reunión del día era la más inesperada.

Isabella Marchetti, su exnovia, ahora dirigía una de las compañías de negocios virtuales más exitosas de Italia.

No se habían visto en años. Su relación terminó cuando ella decidió enfocarse en su carrera y él, en… bueno, en no hacer lo que su familia esperaba.

Cuando la vio entrar al restaurante, tuvo que admitir que no había cambiado mucho. Seguía teniendo esa presencia fuerte, ese aire de quien no necesita la aprobación de nadie.

Ella se sentó sin rodeos.

—Si me hubieras dicho hace cinco años que algún día me llamarías para hablar de fútbol, me habría reído en tu cara.

Luca sonrió.

—Supongo que las cosas cambian.

—Algunas cosas sí. Otras no tanto.

Se hizo un silencio breve antes de que ella cruzara los brazos.

—¿Entonces? ¿Para qué me citaste?

—Quiero llevar a Vittoria a la élite, y para eso necesito inversión.

Isabella levantó una ceja.

—¿Me estás pidiendo dinero?

—No. Estoy pidiendo tu visión. Tu empresa maneja datos y estrategias de mercado. Quiero que analices a Vittoria como una marca y me digas cómo podemos hacerlo atractivo para inversores.

Ella lo miró con interés.

—Tienes mi atención.

Luca deslizó una carpeta sobre la mesa.

—Aquí tienes todo lo que necesitas.

Isabella la tomó y la hojeó.

—Si esto me convence, te daré un informe en una semana.

Luca asintió.

—Eso es suficiente.

Ella sonrió.

—Siempre fuiste bueno convenciendo a la gente.

—Intento no perder la costumbre.

Se despidieron con un apretón de manos y, cuando Isabella se fue, Luca supo que había sido una buena jugada.

Reunión con los Patrocinadores

Ahora que tenía información, apoyo estratégico y posibles nuevos inversionistas, llegó el momento de la verdadera prueba: enfrentarse a los patrocinadores actuales de Vittoria.

La reunión sería al día siguiente en un salón privado en el estadio.

Sería la primera vez que Luca Moretti demostraría que su visión no era solo un sueño.

Era un plan.

Y estaba dispuesto a ganar.

El día de la reunión con los inversionistas había llegado.

Luca se encontraba en la sala de conferencias del estadio de Vittoria, con una vista panorámica al campo vacío. Era una imagen simbólica. Ese estadio, que algún día había vibrado con los cánticos de los aficionados en la Serie A, ahora esperaba su resurgimiento.

Y todo dependía de lo que ocurriera hoy.

Adriano estaba a su lado, revisando algunos documentos sin demasiada emoción.

—Dime que no planeas hacer una presentación aburrida de PowerPoint.

—No, solo una aburrida presentación verbal.

—Eso suena peor.

Luca sonrió. Estaba nervioso, pero no podía permitirse mostrarlo.

Los primeros en llegar fueron los inversionistas que Valeria había conseguido. Federico Arzani, CEO de una empresa de tecnología en ascenso, y Giorgio Mancini, un empresario con negocios en la industria del entretenimiento y los medios deportivos.

Ambos entraron con la actitud de hombres que estaban allí por simple curiosidad, no porque creyeran en el proyecto.

อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป

บทล่าสุด

  • DUEÑOS DEL JUEGO   CAPÍTULO 107 – PIEZAS EN MOVIMIENTO - 3

    El aplauso fue cálido. Cecilia no aplaudió de inmediato. Lo observó. Y entonces, solo entonces, sonrió. Esa sonrisa que sólo una madre puede dar cuando ve que su hijo, finalmente, ha encontrado su lugar en el mundo.La cena avanzaba con elegancia. Platos italianos reinterpretados por chefs londinenses, música tenue de cuerdas y una mesa principal que reunía lo imposible: la familia Moretti en torno a un solo proyecto, sin disputas ni recelos visibles.Leo, de pie junto a Camila, había terminado su brindis. Isabella, Luca, Marco y Giulia habían tomado la palabra en diferentes momentos, cada uno desde su lugar en la historia.Pero entre las copas, las miradas cómplices y el murmullo constante, también se notaba la ausencia de tres nombres clave.Enzo Moretti, el patriarca. Adriano, el tío rebelde, ocupado con negocios en el sur.Y Giulia Ferrara, la abuela de Leo, madre de Luca, que no había podido asistir desde Florencia por un compromiso institucional con una fundación artística.Cuan

  • DUEÑOS DEL JUEGO   CAPÍTULO 106 – PIEZAS EN MOVIMIENTO - 2

    El acuerdo por el estadio había dado un giro decisivo. El concejal firmó la autorización provisional para la cesión del uso operativo y el banco local, finalmente, accedió a renegociar la deuda estructural bajo la garantía de Vittoria Group S.A.S. Todo se estaba alineando… pero faltaba una pieza: Peter Lockridge, el aún propietario técnico del Kingsport Athletic, el hombre que durante años había sostenido el escudo entre préstamos, excusas y malas decisiones.A las 16:00 en punto, Peter llegó al estadio. Iba solo, sin abogados, con un abrigo largo de lana y una carpeta que ya parecía pesarle más que los hombros. Isabella y Leo lo esperaban en la sala de reuniones, junto a uno de los abogados del grupo. Ninguna prensa, ninguna ceremonia.—Señor Lockridge —saludó Isabella, cordial pero firme.—Señorita Marchetti. Señor Moretti —respondió él, con voz algo más baja de lo habitual—. Me disculpo por la demora. Necesitaba... tiempo para asumir.Leo no lo juzgó. No aún.—¿Trajo el documento f

  • DUEÑOS DEL JUEGO   CAPÍTULO 105 – PIEZAS EN MOVIMIENTO

    Londres amaneció envuelta en una neblina baja, casi melancólica. El cielo no prometía nada nuevo, pero Leo Moretti sí.Se había levantado temprano, con la carpeta de la propuesta definitiva ya corregida, y una reunión marcada para media mañana. No con Lockridge, ni con Doménico, ni con algún abogado más. Esta vez, quien llegaba era Isabella.La esperaba en el café de un hotel discreto, frente al río. La música era tenue, el ambiente sobrio. Había pedido un espresso que se había enfriado sin tocarlo cuando la vio cruzar la puerta.Venía sola, sin guardaespaldas ni asistentes, enfundada en un abrigo gris claro, el cabello recogido con precisión y la mirada limpia. Se sentó frente a él como si no hubiera océanos familiares entre ambos.—Ciao, Leo —saludó, sin rodeos ni tonos maternales.—Llegaste puntual. No sé si sorprenderme o agradecerlo —bromeó él.—Soy vicepresidenta, no hada madrina —contestó con una leve sonrisa.Leo le acercó la carpeta con los documentos que había preparado. Isa

  • DUEÑOS DEL JUEGO   CAPÍTULO 104 – MOVIMIENTO - 3

    Hotel – AtardecerEsa noche, de vuelta en el hotel, Leo se sentó frente a la ventana mientras las luces de Londres parpadeaban al otro lado del cristal. Camila le había escrito más temprano: “Tu hijo pateó fuerte hoy. Parece que ya quiere ir contigo.”Él sonrió y respondió simplemente: “Estoy construyendo algo para él. Para los tres.”Abrió su portátil y comenzó a redactar la propuesta formal para Lockridge. Tres fases, cláusulas de rescisión, y una nota final donde decía, sin adornos: “Cualquier intento de interferir o dilatar el proceso activará el respaldo legal completo del equipo de asesoría.”Luego marcó a Isabella. Contestó al instante.—¿Y bien?—Le di donde duele —respondió Leo—. Va a aceptar. Porque no tiene a dónde más mirar.—Bien hecho. ¿Te sientes mejor?—Me siento distinto. Como si, por primera vez, estuviera empujando algo que realmente es mío.—Lo es —dijo ella, y por primera vez su voz sonó más suave que aguda—. Lo será.Cortaron.Leo cerró el portátil, se recostó co

  • DUEÑOS DEL JUEGO   CAPÍTULO 103 – MOVIMIENTO - 2

    Leo repasaba cada línea. Había visto balances de clubes complicados en Vittoria, pero esto era otra cosa: aquí el problema no era sólo deportivo o financiero. Era estructural. El Kingsport, más que un club, era un paciente terminal sostenido por la memoria del barrio.—¿Cuánto está pidiendo? —preguntó Leo.Lockridge dudó un segundo, luego soltó la cifra.—Cuatro millones de libras. Por la totalidad del club, instalaciones y ficha federativa.Leo lo miró sin disimular la incredulidad.—Está pidiendo más por un club quebrado que lo que vale una escuadra de mitad de tabla en segunda —dijo con frialdad.—La ficha tiene valor. Y esto es Londres. El terreno donde está el estadio es cotizado. Si usted no compra, vendrán constructores —respondió Lockridge, apretando las manos entre sí.Leo cerró el cuaderno con cuidado. Sabía que esto era parte de la negociación: inflar, presionar, tantear la desesperación del otro.—¿De quién es el club, en realidad? —preguntó de pronto.Peter parpadeó.—Soy

  • DUEÑOS DEL JUEGO   CAPÍTULO 102 – MOVIMIENTO

    El tren Eurostar se detuvo con un ligero chirrido en St Pancras a las 8:42. Leo Moretti bajó al andén con la mochila al hombro; llevaba apenas un portatrajes y un cuaderno de tapas negras. Había dejado Milán con la sensación de que, por primera vez, viajaba sin escolta emocional: ni Luca, ni Adriano, ni el apellido a modo de salvavidas.Frente a la escalera mecánica lo esperaba un hombre de cabello gris peinado hacia atrás, impecable en un abrigo azul marino. Levantó la mano en un saludo sobrio.—Doménico Mancini —se presentó, aunque los dos ya sabían quién era quién—. Bienvenido a Londres.El gerente de Moretti Enterprise en la capital británica tendía un puente, no cadenas. Así lo había explicado Isabella en la última llamada: “Doménico te abrirá la puerta, pero caminarás solo. Esa es la condición”.Camino al surSubieron a un Volvo gris oscuro. La radio emitía noticias sobre la primera nevada en el norte; a Leo le recordó los inviernos en Lombardía. Observó la ciudad a través de la

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status