Se connecterAl menos eso era lo que él creía, porque lejos estaba de saber lo que aún les esperaba.Durante algunos minutos, Victoria permaneció junto a Adrián y los niños intentando convencerse de que, ahora sí, podía bajar la guardia, aunque su cuerpo parecía haberse quedado atrapado en una tensión que no desaparecía con la misma facilidad con la que habían desaparecido las esposas de Daniel tras la puerta de la patrulla.Camille seguía pegada al costado de Adrián, Mathis no soltaba su mano y Eduardo permanecía cerca mientras uno de los hombres de seguridad terminaba de hablar con Clara para explicarle dónde se encontraban y que su hijo estaba a salvo, de modo que Victoria trató de concentrarse únicamente en ellos y en la necesidad de que cada uno continuara siendo revisado por los paramédicos.—Primero los niños —pidió cuando uno de los médicos se acercó para revisar también su estado—. Ellos estuvieron dentro del vehículo cuando chocamos.Adrián la miró de inmediato.—Y tú también.Victoria i
Mientras varios agentes descendían con rapidez, terminando de convertir el lugar en un cerco del que Daniel ya no tenía forma alguna de escapar.Victoria notó el cambio en su expresión apenas comprendió que aquellos hombres no llegaban solos, porque además de la policía, los hombres de Adrián continuaban distribuidos alrededor, manteniendo suficiente distancia para no provocar una reacción mientras ella permaneciera junto a Daniel y el arma siguiera en sus manos.—Baja el arma y sepárate de ella —ordenó uno de los agentes desde varios metros de distancia—. No tienes salida.Daniel recorrió con la mirada las patrullas, los accesos bloqueados y a los hombres que lo rodeaban, como si todavía intentara descubrir algún espacio por donde escapar, aunque Victoria sintió cómo el agarre sobre su brazo empezaba a perder fuerza conforme la realidad se imponía sobre todo aquello que llevaba horas intentando controlar.A pocos metros, Adrián permanecía completamente concentrado en ella y Victoria
No necesitó distinguir completamente su rostro para saber que era Adrián, porque reconocería aquella manera de avanzar incluso a la distancia, pero junto con el alivio apareció otra preocupación cuando descubrió que él no estaba solo, ya que varios de sus hombres comenzaban a distribuirse alrededor sin acercarse demasiado, utilizando los recursos que tenian disponibles para cerrar cualquier posibilidad de que Daniel pudiera escapar. Victoria entendió enseguida que aquello no era un impulso desesperado de Adrián, sino parte de un operativo que se había formándo alrededor de ellos sin que Daniel lo notara. Él también terminó dándose cuenta.Su mirada recorrió rápidamente los alrededores y la mano que segundos antes había extendido hacia Victoria regresó hacia el arma.—Así que finalmente llegaste.Adrián siguió avanzando unos metros antes de detenerse a una distancia prudente, aunque su atención apenas pasó por Daniel antes de concentrarse en Victoria, recorriendo su rostro, la sangre q
Victoria sintió que aquellas palabras eran distintas a todo lo que Daniel había dicho hasta ese momento, porque ya no estaba intentando asustarla para conseguir obediencia ni utilizando a los niños como una amenaza para obligarla a escucharlo, sino que parecía haber llegado a una conclusión que para él resultaba completamente razonable y que podía terminar con ambos muertos si ella no encontraba la manera de romper aquella certeza antes de que las sirenas terminaran de alcanzarlos.La sangre que bajaba desde la frente de Daniel, el arma que todavía sostenía y la manera en que observaba alrededor como si ya no buscara una salida le confirmaron que enfrentarlo directamente podía ser un error, porque cuanto más acorralado se sintiera, más probable sería que cumpliera aquello que acababa de decir, de modo que Victoria entendió que necesitaba ofrecerle algo mucho más poderoso que una oportunidad de escapar.Tenía que ofrecerle exactamente lo que Daniel llevaba meses esperando escuchar.Vic
Y es que aquel ruido no era otro que el de las sirenas de policia que parecían acercarse desde distintos puntos, mezclándose con el sonido de motores y voces lejanas hasta conseguir que Daniel levantara la cabeza, aturdido después de haber golpeado la frente contra el cristal lateral.Victoria apenas conseguía recuperar el aire cuando miró hacia atrás y comprobó que Camille abrazaba a Mathis mientras Eduardo permanecía encogido entre las bolsas, llorando pero consciente, y solo después de verlos moverse se permitió llevar ambas manos hacia su vientre, intentando sentir cualquier señal que le confirmara que el bebé también estaba bien.—¿Están lastimados? —preguntó mientras intentaba girarse hacia ellos sin hacer movimientos bruscos.Camille negó entre lágrimas y Mathis hizo lo mismo, aunque ninguno tuvo tiempo de decir más porque Daniel comenzó a forcejear con su puerta.—¡Abre!Golpeó el seguro y empujó varias veces, pero el impacto había deformado parte del vehículo y la puerta no c
Porque Daniel terminó de empujar a Victoria dentro del vehículo antes de cerrar la puerta, y esta apenas alcanzó a acomodarse para proteger su vientre del golpe contra el asiento, sintiendo que la rabia volvía a mezclarse con el miedo mientras él rodeaba el automóvil y ocupaba el lugar del conductor, sin darle siquiera oportunidad de mirar hacia la casa donde creía que Camille, Mathis y Eduardo continuaban encerrados. Fue entonces, mientras intentaba incorporarse y buscaba alguna posibilidad de abrir la puerta, cuando percibió un movimiento detrás de las bolsas colocadas en la parte posterior del vehículo.Victoria estuvo a punto de girarse por completo, pero alcanzó a distinguir unos ojos conocidos entre dos cajas y tuvo que controlar hasta la respiración para no revelar nada.Camille, la niña se llevó un dedo a los labios antes de que Victoria pudiera reaccionar y, junto a ella, alcanzó a distinguir parte del cabello de Mathis y después el rostro asustado de Eduardo, quien permanecí







