LOGINJuan Pablo llegó a su oficina y se sentó en el enorme y lujo sillón que estaba a un extremo de su oficina y se quedó pensando en Elizabeth en lo mucho que deseaba estar a su lado, anhelaba ver una llamada o mensaje de ella.
Tomó su celular y marcó 30 días en su calendario. Sólo 30 días más Elizabeth, sólo 30 días más... Acompañó con un fuerte suspiro, mientras cerraba sus ojos. Por otro lado, Elizabeth estaba molesta del acecho de Juan Pablo y por los nervios al recordar su mirada, no había podido preparse para la reunión con un cliente muy importante. El negocio de Elizabeth estaban llegando más solicitudes de trabajo, tenía reuniones a diario con clientes. Al llegar a la oficina, le notificaron que en la sala de juntas estaba la Sra. Pérez-Gómez y que había llegado justo a tiempo a la reunión. - Buenas tardes Sra. Pérez-Gómez un gusto tenerla por aquí, disculpe la demora. - No se preocupe Elizabeth, llegué sólo hace unos minutos y me han tratado muy bien que no sentí el tiempo. - Déjeme saber en donde le gustaría el diseño de su remodelación para crear ideas y conceptos para usted. - Busco remodelar una casa frente a la playa Santo Tomás, es como una cabaña con 100 metros cuadrados. - Será un placer ofrecerle 3 diseños que lleven concepto de cocina abierta, sala de estar, remodelación de baños y habitaciones para hacerla más funcional, agregó Elizabeth. - Me encanta, cuándo espero tus opciones? - Ya recibí por parte del arquitecto los planos que nos envió dijo Elizabeth mientras revisaba en su table su agenda. - En 9 días hábiles podríamos reunirnos y poder explicar a detalle sobre los diseños y usted elige materiales. - Excelente Elizabeth, que tú asistente confirme con la mía. - Sra. Pérez-Gómez, quiero hacerle una pregunta. ¿Por qué aceptó nuestra oferta? - Querida, en una reunión de la asociación el Dr. Juan Pablo Montenegro recomendó tu empresa, aseguró que eras la mejor en lo que haces. Elizabeth quedó sorprendida y entendió el porqué tantas solicitudes para trabajar con su empresa. Su corazón se estremeció y pensó quizás Juan Pablo en realidad tenía un interés diferente por ella. - Me retiro Elizabeth, compermiso. - Un placer verla, nos vemos en unos cuantos días, sonrió Elizabeth. Miró su celular y estaba un poco insegura si llamarle o mandarle un mensaje. Y si empeora nuestra situación o si de verdad soy yo y caigo antes su seductores brazos. No, no, no dijo a sus pensamientos. Regresó a su oficina y seguía pensando en llamarlo y así lo hizo. Atrajo hacia ella el celular que tenia en el escritorio. Y le escribió- Gracias, por tus recomendaciones. Tenemos muchas solicitudes de remodelación y diseños. Juan Pablo quién estaba en una junta, sintió la vibración de su celular y al ver quién le escribió. Su corazón casi salía de su pecho y le contestó. - Acepta cenar conmigo esta noche en mi villa. Elizabeth recibió el mensaje y no contestó sobre la invitación que le hizo Juan Pablo. Tenía que agradecerte y ya lo hice, se dijo a sí misma.Rebeca estaba ansiosa por culminar de una vez con su venganza y estuvo esperando pacientemente desde la sombras, con una orden de captura no podía cruzar fácilmente en los aeropuertos, obligada a cambiar su identidad con documentos falsos y una nueva apariencia. Esperó muchos meses con la intención que Juan Pablo y Elizabeth se confiaran, tomándolos desprevenidos para poder tomar venganza. "Malditos seas Juan Pablo" frases que repetía en muchas ocasiones tratando de convencerse y encontrar el propósito de su venganza.Esa tarde, mientras todos estaban emocionados por festejar la llegada del bebé. Rebeca vestida como mesera esperaba la oportunidad de actuar, sus retorcidos planes eran acabar con Elizabeth, ver sufrir a Juan Pablo por ella. ***En otro lugarElizabeth y Juan Pablo bajaban de la camioneta, muy felices de compartir en familia la bienvenida de su bebé. Ambos caminaban hacia la entrada muy orgullosos de la mano, él no perdió la oportunidad para expresarle su amor:- Te a
El corazón abrumado de Elizabeth latía sin control, sus piernas temblaban al verlo nuevamente frente a ella, las palabras sonaban vacías ante lo que el aire expresaba.Juan Pablo dio dos pasos al frente acercándose un poco más a ella y le dijo con un tono lleno de tranquilidad.- ¿Aún me amas? - Su mirada intentaba descifrar la mirada de Elizabeth.Elizabeth aún sentía escalofríos al mirar a Juan Pablo, sus acciones la avergonzaban, la culpa por más que intentaba no desaparecía. La pregunta, la llenó de esperanzas, las mismas que perdió cuando abordó el avión, dando por hecho que jamás tendría la oportunidad de reconciliarse con el padre de su bebé. Sin miedo al rechazo, sin miedo a no ser perdonada, sin miedo a ser recriminada, contestó. - Sí, te amo demasiado. ¿Podrás perdonarme algún día? La respuesta estaba acompañada de melancolía, tristeza y culpa. Juan Pablo sonrió y dejando salir un fuerte suspiró, refutó con sinceridad.- Mi amor y qué crees que hago aquí. Juan Pablo se ac
Juan Pablo estaba en su oficina desde las cuatro de la mañana, no podía dormir y prefirió estar en su oficina, revisando reportes que seguir viendo su despacho destruido, se sentía triste, desilusionado, frustrado y un dolor indescriptible que oprimía su pecho, deseaba entender la situación y se cuestionaba si Elizabeth en realidad lo amaba.Al recibir la llamada de su empleada, corrió al ascensor desesperado, no podía dejarla ir así sin intentarlo, sin hablarlo. Juan Pablo sintió una eternidad el tiempo que demoró el ascensor en llegar al estacionamiento, se subió a su vehículo y condujo a toda velocidad para impedir que la mujer que amaba se fuera.Elizabeth y Susan estaban en la recepción subiendo su equipaje en un taxi, iban camino al aeropuerto para regresar a su casa. Elizabeth dejó una nota a Juan Pablo en la recamara, escribió palabras sinceras en medio de lágrimas.- Perdóname por fallarte, no sólo te fallé a ti, si no también me fallé a mi misma. Regresaré a casa, no quiero
Elizabeth lo miró a los ojos y aún en silencio, sus lágrimas caían como lluvia, el sentimiento de culpa se apoderó de ella, Johan dio su vida por protegerla, se metió en problemas por salvarla, no lo amaba, pero el sentimiento de culpa de estar cerca de Juan Pablo no ayudaba.- Elizabeth responde, ¿Qué pasó con ese hombre? ¿Abusó de ti? Dime porque tu silencio me está matando.En medio del llanto, incapaz de hablar con la verdad, cayó de rodillas frente a Juan Pablo, éste se irritó más y perdió la paciencia, la sujetó de los hombros y la levantó, sacudió con fuerza su cuerpo y lleno de ira le grito: - ¿Qué fue todo ese maldito circo? Sin poder ocultarlo más, ella respondió con un grito, dejando claro lo que ocurrió: - Me acosté con él, te engañé con él. Juan Pablo la soltó, quedando en shock por la respuesta que escuchó, lo sospechaba, pero escucharla admitirlo lo destrozó, sintió que un balde de agua fría cayó sobre él.- Dime, ¿Cuándo fui a la habitación del Hotel, tú estabas con
Escucharon disparos afuera y rápidamente Juan Pablo cubrió con su cuerpo a Elizabeth para protegerla. Johan intentaba incorporarse de la golpiza recibida, de rodillas se acercó a un taburete y sacó dos armas de fuego. Observó la escena, sintió celos, pero al mismo tiempo, confirmaba que una mujer tan dulce, merecía un hombre que la amara.Cuando los disparos y los gritos se disiparon, Juan Pablo llamó a Santos: - ¿Qué fue todo eso?- Jefe zona asegurada, tenemos a dos hombre capturados. Pueden salir.Juan Pablo se levantó aún abrazando a Elizabeth quien estaba aferrada a él, temblando de miedo. Le musitó con ternura: - Mi amor podemos salir, está asegurada la zona. Elizabeth asintió, pero al mismo tiempo, dedicó una mirada a Johan, una mirada llena de tristeza, era una despedida. Las miradas entre ambos no pasaron desapercibidas, Juan Pablo notó que algo pasaba, aún sin dar crédito a las palabras de Johan.Juan Pablo abrió la puerta, salió primero y de la mano llevaba a rastras a Eli
Treinta minutos antes*Eran casi las doce del día, Juan Pablo estaba en su despacho, tenía una sensación de pérdida, dolor, frustración, angustia, la felicidad desapareció de la noche a la mañana, él amaba a Elizabeth profundamente y el vacío de no saber nada de ella, le era asfixiante, se le dificultaba respirar sin ella a su lado. Mientras estaba perdido en sus pensamientos, escuchó el sonido de notificación de mensajes, se giró para observar el celular, esperó unos segundos antes de revisar el contenido, temía que fueran malas noticias. Tomó su celular y leyó el mensaje de un número internacional, citaba: - Me preguntó dónde estaba su prometida, se la entregaré a salvo en la ubicación adjunta; asegure la zona, Rebeca Miranda quiere asesinarla. Al leer el mensaje gritó: - SantosSantos corrió al llamado de su jefe y le respondió: - Diga, jefe.- Reúne a todos nos vamos a esta ubicación, nos entregarán a Elizabeth, pero me piden asegurar la zona, léelo tú mismo. Juan Pablo le entr







