INICIAR SESIÓNVICTORIA
-Y entonces me dijo para volver a vernos, realmente siempre desconfié de F******k, pero ésta vez se lleva un merecido aplauso , menudo guapetón he conocido... Reina Victoria, ¿me estás escuchando? Parpadee un par de veces y la miré con fingida vergüenza. Si bien contó la historia del derecho al revés y viceversa, me encantaba verla tan alegre... Consecuencia de la nueva conquista que se llevaba los galardones. Siendo así que por confesión de mi mejor amiga dictó de que la verdadera intención de aparecernos en aquella discoteca era con motivo de encuentro por primera vez, con su mencionada cita. Y también su posterior abandono, que ya le he disculpado. -Sí, me has dicho que se volverán a ver Emms. -Vic te encuentro en otra galaxia. Dime, ¿sucede algo? Bombardee tu diminuta mente con mi historia y estoy intuyendo que alguna cosa te tiene preocupada. Le miré con pesar. Resultaba imposible ocultarle mis estados de ánimo a Emma. Me conocía como la palma de su mano, mentirle a ella sería una gran estupidez. Inspirando hondo y dándole un sorbo al latte que tenía delante reparé en la rubia de ojos esmeraldas que aguardaba expectante -Estoy sugestionada quizá- abrió las orbes ante el comentario, comenzaría a psicoanalizarme, -pero han pasado cuatro maravillosos días en que la paz reinante a mi alrededor me está agobiando., mi padre y Nicolás han estado aterradoramente en silencio y eso me asusta de sobremanera. -¡¡Vicky!!, sin dudas eres la Reina del drama, ¿no te parece que estás siendo un poco paranoica?- Infirió alzando una ceja inquisitiva. -Ojalá fuesen paranoias mías Emms, pero te juro que algo malo ocurrirá, de verdad. Achinando los ojos como si pudiera sacar alguna conclusión del aire, Emma se mantuvo en silencio. De repente dio un manotazo a cualquier lado y se levantó de su asiento en el Starbucks donde nos encontrábamos tomando algunos bocados. -¡¡Dios Vic!!, necesito otro latte con crema batida y chispas de chocolate para poder pensar con claridad- puse los ojos en blanco al instante, muy propio de ella, eso considerando que yo era la Reina del drama -¡¡y mira esas donas con cubierta de chocolate que estoy viendo por ahí!!- relamió sus labios, -tienes razón algo se traen Hitler y su discípulo debemos resolver el misterio.- Bufando fue hasta el mostrador a realizar el encargue. Con su típica voz cantarina, sin importarle un bledo llamar la atención de todos los comensales me señaló con el dedo -Reina Victoria acompáñame con otro café.- negué inmediatamente, -Recuerda nuestro pacto por siempre juntas, si yo engordo como una morsa, tú engordarás a la par mío.- Sentenció amenazante. Recé que la tierra me tragara y solamente para evitar que continuasen mirándonos como dos psiquiátricas, le asentí. Diez minutos después, Emma se sentó a mi lado con una bandeja llena de donas y los dos café. -Bien Vic quiero que me digas qué te hace pensar que el señor Anderson planea ejecutarte, encerrarte de por vida en el castillo de cristal o arrancarte los ojos. Aunque conociéndola de sobra y sabiendo que la cuota de humor que siempre la caracterizaba intentaba restarle congoja a la situación, su mirada pesarosa denotaba absolutamente lo contrario. -Emms conoces bien a Mark, tanto como si fueras su propia hija, es extraño luego de la disputa que tuvimos y que aún sabiendo de mi salida nocturna no haya montado ninguna escena de esas neuróticas a las que ya estoy acostumbrada. Tomé una pequeña bocanada de aire y continué -Me resulta inquietante., es como la calma que antecede la tormenta y por más raro que se le parezca el imbécil de Nicolás tampoco ha hecho una estupidez en cuanto a nada, sólo se ha mantenido en sus asuntos, distante como un fantasma. -Bueno amiga mía, déjame decirte solo una cosa... Aparte de que ésta dona es espectacular y podría comerme veinte sin remordimiento- se alzó de hombros como si mirara la octava maravilla del mundo recubierta de chocolate, -si Mark alias dictador y el engendro que tienes por novio, se les ocurre pasarse contigo les voy a patear el culo. No pude hacer otra cosa que reír. Emma y sus instintos violentos, agresivos y cómicos por sobre todo. -Ahora pequeña bribona, quiero que me digas algo- mirándome acusatoriamente alzó una ceja, -quién era ese papasote amigo de Iván que te acompañaba afuera de la disco. M****a el inevitable tema de conversación. Conociendo a mi amiga, dueña y señora de los cotilleos no me dejaría en paz hasta que develara todas sus dudas. -Sí, sí señorita Anderson, estaba muy borracha, pero no podrás evitar ese asunto por toda una eternidad... Quiero que me cuentes en éste instante, en qué terminó la ida a tu casa con el amigo de Iván. -En realidad solo fue amable Emms, me llevó hasta la mansión,- dudé por un segundo, -a unas cuadras cerca de ella... Y... Nada más. Se presentó como Dominic y listo. -Eso es cliché Victoria, "en realidad sólo fue amable Emms"- dijo imitándome, -el tipo está como para chuparse los dedos, y tú te sentiste la perra más afortunada de todas al estar en su vehículo. Inmediatamente me percaté de cómo mis mejillas estallaban de vergüenza. -Dime Vic. Dime que hiciste el honor a tu amiga y te le tiraste encima.- Su sonrisa entre traviesa y expectante estaba hasta por los cielos. Y yo me empequeñecía considerablemente producto del sofocamiento. -No, no me le tiré encima. No lo besé, apenas si pude decir dos frases,- se sentía tan vergonzoso rememorarlo, -me resultó apabullante, intimidante como la hostia. -¡¡Bien!!, por algo se empieza.- Espetó Emma, -Es ardiente como el infierno y aunque te repito, estaba muy ebria, te comía con la mirada... Yo lo vi. -¡¡Ajaa!!, claro.- Mi lado sarcástico bailaba por hacer acto de presencia. -No seas tan estúpida Victoria. Mereces un revolcón de una noche, una aventura, un romance de novela, lo que m****a sea, pero lo mereces. Ella tenía razón, como siempre y aunque decirlo era sencillo, llevarlo a la práctica... Ahí estaba el punto en cuestión. -Vicky, ya sea con el tipo de la disco o con cualquiera que pueda hacerte sentir una mujer completa, deseada y satisfecha, merece la pena intentarlo. Tu padre y el imbécil de Nicolás se pueden ir a la m****a. Le sonreí ante la mención. Adoraba esos consejos de mi compinche. Me despertaba orgullo y admiración verla una mujer tan determinada defendiendo a capa y espada sus ideales. -A veces me pregunto qué haría sin ti Emma. -Ay Vic, ¿es que no es evidente? Nada obviamente.- Dijo con resolución. Ella y su modestia. -Entonces Emms creo que empeza...- El tono de llamada entrante en mi teléfono móvil impidió que continuara la conversación, irrumpiendo cualquier tipo de comentario indecoroso que pudiese brotar de mi garganta. Tragué saliva varias veces al reparar en el número registrado. El nerviosismo era palpable y en una mueca, Emma se percató que esa llamada no auguraba nada bueno. El tono sonó una vez más, inquieto, incesante y anhelante de ser respondido. Sí, al parecer, Dictador (como había registrado Emms a mi propio padre y en mi mismísimo móvil ) estaba ansioso porque le atendiera. -VICTORIA- Su acento frío como el hielo me congeló por completo, -NECESITO QUE TE DESOCUPES AHORA MISMO Y VENGAS A LA OFICINA. M****a, estaba jodida, realmente en graves problemas. -E-está bien enseguida salgo para ahí. -¿En dónde te encuentras?- Indagó indiferente, con una frivolidad que heló mis entrañas. De verdad en momentos así desconociendo el grado de cólera de mi padre -porque sí qué estaba furioso- lo que menos podía hacer era llevarle la contraria. Bien Victoria bienvenida nuevamente a los ocho años, dónde temías ser regañada por tus padres. -E-en Starbucks con Emma- musité casi imperceptiblemente a modo de contestación. -Bien, pasa inmediatamente cuando arribes, Lena ya está avisada de tu llegada, no te demores... TENEMOS QUE CONVERSAR.- Sin opción a réplica cortó la línea. Tomé la mano de Emma en manifestación a mi ya, inexistente futuro -Ha sido un placer ser tu amiga Emms pero si no llego a dar señales de vida es porque Mark me ha colgado de un edificio. Ella soltó una risa nerviosa y poco le faltó abofetearme -No digas estupideces Reina del drama. No me hagas ir a patearle el culo antes de lo previsto.- Instándome a levantarme del asiento e ir por mi coche prosiguió, -Demuéstrales fierecilla de lo que estás hecha, ¡que no te dejas amedrentar! Se despidió con un sonoro beso en mi mejilla y antes de desaparecer por la avenida pude escuchar cómo gritaba -¡¡Eres mi chica valiente Victoria Anderson patéale las pelotas a tu padre!! Linda inyección de valentía la de mi rubia hermosa... Sonriendo ante su ocurrencia entré en mi automóvil y haciendo rugir el motor emprendí la marcha a lo que inminentemente sería el lugar de ejecución...Ahí me encontraba escapando del dolor y también de la felicidad...Derramando lágrimas propias de un corazón roto y de un amor que abandonaba sin reparos.Pero la verdad era que... No estaba dispuesta a desconfiar una eternidad al lado del lobo feroz, porque aún comprendiendo que me amaba y que el sentimiento era recíproco, no deseaba vivir en la incertidumbre.Quizá me arrepentiría por el resto de mis días o quizá no.Tal vez volvería a su lado diciéndole lo tonta que resultaba, ya que el lazo que nos unía era más fuerte que cualquier traición, venganza o mentira.Pero no era éste el caso.El dolor y la amarga sensación del engaño punzaban en mi pecho, la idea de que absolutamente nadie resultaba lo que en apariencias dictaba era desconcertante.Y aunque la tristeza me inundaba sonreí, sonreí porque a pesar de que dolía el alma, la vida me estaba haciendo un favor.😍😍😍😍😍Cambié rotundamente y determiné alejarme de ese mundo el cuál un día formé parte.Mi padre al igual que Domi
DOMINICConduje como si la vida dependiera de ello.Saltee cada uno de los semáforos, importándome menos que una mierda las multas de tránsito.La sensación de pérdida que se apoderaba de mi mente no permitía siquiera que razonase.Porque todo orientaba a que caperucita no solamente estaría en mi apartamento, sino que también la vería nadando en odio y maldiciendo mi existencia a sabiendas de conocer una verdad a medias.Un motivo, plan y objetivo cuyos resultados fueron todo, menos lo esperado desde el inicio.El miedo ante el huracán inminente me destruía los sesos, ya que de nada me servirían las excusas, el perdón, el hacerle creer que verdaderamente la amaba con mi vida entera.Ruega Dominic... Ruega que esa cerradura no haya cedido.Casi derrapando el coche en la acera, estacioné y salí del automóvil con la rapidez que hasta hoy, desconocía era portador.El elevador no ayudaba en velocidad, y las escaleras eran una pésima opción, ya que subir treinta pisos a las corridas result
VICTORIALas palabras de ese hombre se asentaban en mi interior con avidez y mucha fuerza.Quizá serían la única posibilidad de conocer la verdad acerca de Dominic. No era mi deseo invadir su privacidad, hurgar dónde él no había dado permiso de inmiscuirme, pero la vocecita traviesa y fisgona interior dictaba que debía ir allí.Saber de una vez por todas quién resultaba ser el lobo feroz. Porque incluso sin desearlo las indirectas de Dominic todo éste tiempo ahora parecían elocuentes.Una vez me abra a ti desearás no haberme conocido jamás…Soy malo oscuro y ruin... No te merezco.Prométeme que cuando lo sepas todo no vas a dejarme...No podría vivir con tu desprecio...Perdóname...Todas ellas, sumadas a las palabras intercambiadas con el señor Mikhailov eran claras señales de lo que podría llegar a descubrir.Mi mente y alma se encontraban en disputa ante la indecisión, porque anhelaba que Dominic confiase lo suficiente como para decírmelo todo, sin embargo la parte racional clamaba
DOMINICMi cabeza no dejaba de darle vueltas y vueltas al mensaje de caperucita, estaba comportándome como un gran cretino, ella tenía razón.Y aunque reconocía el peligro que ocasionaba estar a su lado me era inevitable, porque la extrañaba como un demente. Necesitaba de sus abrazos, de la calidez que proporcionaban nuestros cuerpos fundiéndose al unísono. Anhelaba escuchar su dulce timbre de voz.Con esa idea en mente, la recurrente de rogarle perdón., a media tarde decidí ir hasta el apartamento que ahora compartía con mi mejor amigo.Eran pasadas las seis y sabiendas de que mi gatita se comportaba como una madre sobre protectora para con Iván, aseveraba que estaría en el hogar haciéndole compañía.Teniendo la copia del juego de llaves no reparé en tocar timbre, ingresé sin más.Para mi sorpresa Iván estaba allí ... sólo.Ante el ceño fruncido del marica , ojee el reloj, ya eran pasadas las siete y Victoria aún no estaba aquí.—¿Qué mierda quieres Dom?— Espetó un molesto ruso mient
VICTORIA—Vicky … ¿Me preparas tostadas?— Preguntó Iván prendado del televisor.Rodé los ojos, el muy cretino pensaba que era un niño de seis años al que se le debía consentir cada capricho.—Iván tienes dos manos, ¿sabes?— Respondí desde mi habitación mientras sujetaba el cabello en un alto moño y me alistaba para concurrir a la editorial.—Eres una cruel amiga sin escrúpulos, una desgraciada.— Gritó desconsolado y cómico con la equivocada intención de hacerme sentir culpable.—Cierra el pico.Observando el ojeroso rostro de Levedev mientras entraba en la sala, deposité un beso de buenos días en uno de sus pómulos.Me sentía notoriamente satisfecha del acuerdo al que ambos habíamos llegado, uno en el que él prometía dejar el alcohol y la depresión. Uno en el que ya no existirían más lágrimas... Recordaríamos a Emms en el apogeo de los días tal y como era ella... Sonriente, alegre, graciosa y feliz.Porque así se caracterizaba mi amiga, amante de la vida y enamorada del amor... No se
DOMINICEl martirio resultaba enloquecedor, llevaba una semana conviviendo prácticamente con caperucita e Iván y ninguno de los dos parecía dar señales de salir adelante.Victoria a duras penas probaba bocado, su rutina se redujo de la editorial a la amplia cama de la habitación. Muy rara vez se le escuchaba profesar palabra alguna, simplemente con las hermosas orbes caramelo que lucían un tanto apagadas rogaba que le hiciera compañía y velara sus sueños.Sueños que más allá de serlos, se convertían en tortuosas pesadillas de las que debía despertarla a media noche empapada en lágrimas y con el sollozo de Emma en sus labios.En tanto mi mejor amigo, pasaba los días enteros desplomado en el sofá de la sala de mi novia, curtiéndose en alcohol y ahogando las penas en varias botellas de whisky.Padecía y sufría en partes iguales al reparar en que las dos personas que más amaba en el mundo, se hundían cada día más en un profundo pozo depresivo.—Mi amor— vociferé mientras movía el delicado







