Share

10

last update publish date: 2026-08-21 08:10:10

Bruno subió a su auto, y condujo con dirección a su residencia. Todo el trayecto fue recordar lo que había sentido. Los movimientos de un bebé que no era el suyo, pero que lo hizo sentir esa sensación inexplicable.

-Cómo deseo conocer a la mujer que lleva a mi hijo dentro suyo, y sentirlo, así se sentirá.

Bruno cerró los ojos por un momento y continuó su camino sacando ese recuerdo de su mente.

-Es una desconocida. -se dijo y continuó, llegó a casa con esa sensación todavía instalada en algún l
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Devuélveme a mis trillizos CEO arrogante    21

    En un abrir y cerrar de ojos pasaron los años.Seis años no son una línea recta. Son una acumulación de martes ordinarios que, vistos desde lejos, forman una vida. Los cumpleaños, los eventos en la empresa.Oriana fue ascendida a coordinadora senior al tercer año. Margueret se lo comunicó en la oficina.—Te lo has ganado —dijo simplemente.Oriana pensó en Florencia. En la silla plástica de hospital. En la carpeta azul. En todos los kilómetros que había entre ese momento y el primero.—Gracias —dijo.Las amistades en Renard se afianzaron con la lentitud de las cosas verdaderas.Con Pierre, cada viernes se convirtió en una cita no oficial para almorzar, donde él contaba sus planes de viaje que se actualizaban semana a semana y Oriana escuchaba con un afecto que no necesitaba explicarse. Con Thomas, la confianza se midió en notas adhesivas cada vez menos escuetas, hasta que un día, sin anuncio, le dejó una que decía "buen trabajo, Oriana", con su nombre completo, lo cual en el idioma de

  • Devuélveme a mis trillizos CEO arrogante    20

    Luego asintió.—Tiene sentido.Y no dijo más.Oriana confió en que Lena guardaría la información con la misma discreción con que la había recibido. Y Lena lo hizo. Una semana. Dos.La tercera semana hubo una reunión de equipo ampliada que incluyó a los directivos de la sede de Lyon que habían venido a Zúrich por dos días. La reunión se extendió más de lo previsto y cuando terminó eran las seis y cuarto.Oriana ya había enviado un mensaje a Ana María, su nana, pidiendo quince minutos adicionales y había salido de la sala con discreción.Margueret la vio salir y su mirada siguió la salida con la atención de quien nota algo que no entiende todavía.Al día siguiente Margueret la llamó a su oficina.—Siéntate, Oriana.Se sentó.—Llevas dos meses con nosotros. El trabajo es bueno. Thomas dice que eres precisa y que no hace falta repetirte las cosas, que para él es el mayor elogio posible.—Me alegra saberlo.—Pero hay un patrón que he notado y que necesito entender. —Margueret la miró direc

  • Devuélveme a mis trillizos CEO arrogante    19

    Nuevamente empezó a empacar, miró a sus bebés y sonrió.—Nuevamente a empezar de cero, mis pequeños. Pero tranquilos, que mamá no dejará que ustedes pasen necesidades. Vamos a salir adelante. Juntos. Como la familia que somos.Habló mientras Isabella la observaba atenta como si entendiera cada palabra.El día del viaje llegó con el equipaje listo. Llamó un Uber y fueron a la estación en compañía de Elena, quien la despidió al llegar. Abordaron el tren de Roma a Suiza. Ya instalada en su vagón, emprendieron un viaje a un país desconocido, visto solamente a través de documentales y fotos de Google o Pinterest. El tren tardó más de once horas con dos cambios. Oriana lo hizo sola con los dos pequeños porque había decidido que era hora de demostrar que podía.Fue la segunda experiencia de viaje más difícil de su vida, siendo la primera el vuelo desde Buenos Aires, donde Guillermo se había negado a dormir durante las primeras horas e Isabella había perdido el chupete en algún punto del tray

  • Devuélveme a mis trillizos CEO arrogante    18

    Buscó una maleta y fue a la habitación de los pequeños, preparó lo más importante que necesitaría. Miró sus ahorros.—Esto servirá —se dijo con una nueva idea fija en su mente. No esperaría los treinta días. No.Era ahora.No fue una decisión impulsiva aunque lo pareciera desde afuera. Llevaba días construyéndose en silencio, en esas horas de madrugada cuando los pequeños dormían y ella miraba el techo calculando números que no cerraban y plazos que se acortaban y un futuro que en esta ciudad, en esta casa, con esta deuda y sin red de apoyo que pudiera sostenerla indefinidamente, simplemente no tenía forma posible.Había hecho los cálculos. Los había hecho mal al principio, con el agotamiento de quien lleva meses sin dormir bien, y luego los había rehecho con frialdad. El acuerdo con el banco resolvía el desalojo inmediato pero no la deuda de fondo. Las cuotas reestructuradas eran manejables solo si su situación laboral se mantenía estable, y su situación laboral dependía de una jefa

  • Devuélveme a mis trillizos CEO arrogante    17

    Oriana miró a los pequeños llorar. Hizo un gesto de apresurarse para poder atenderlos.—Ya, mi amor —dijo Oriana, sin dejar de fotografiar documentos.—Yo también tengo mucho que decir hoy. Espéreme un momento.Oriana terminó de enviar los documentos y esperó respuesta.Las dos semanas siguientes fueron una negociación silenciosa que ocurría en despachos y correos electrónicos que Rodrigo le resumía cada dos días con la precisión de quien traduce un idioma.El banco escuchó. El banco revisó la documentación. El banco consultó con su comité.El banco ofreció una quita del cuarenta por ciento de los intereses de mora y una reestructuración de la deuda en treinta y seis cuotas adicionales, con la condición de un pago inicial del veinte por ciento del total reestructurado para activar el acuerdo.Rodrigo le explicó los números.—El pago inicial sería de dos mil ochocientos dólares.Oriana miró el techo.—Tengo ochocientos.—Lo sé.—¿Hay margen para negociar ese inicial?—Ya lo negocié. Em

  • Devuélveme a mis trillizos CEO arrogante    16

    Frío, específicamente. El frío de quedarse sin el último recurso que uno creía tener.-Entiendo -dijo Oriana finalmente.-Lo lamento. De verdad.-Lo sé.Colgó.Se quedó sentada en el borde de la cama con el teléfono en la mano. El niño dormía. La niña también, con ese ceño siempre levemente fruncido que a estas alturas Oriana había dejado de intentar suavizarle porque claramente era parte de su carácter y no de su estado de ánimo.Pensó en Florencia.No con nostalgia. Como hacía a veces cuando el problema era demasiado grande para resolverlo sola y necesitaba escuchar una voz que ya no estaba disponible.¿Qué harías tú, mamá?La respuesta llegó sola, con la voz interna que uno construye de las personas que ama durante años y que permanece aunque ellas no estén.Lo que siempre haces. Levantarte. Seguir.Oriana miró a los dos pequeños.El banco llamaría en treinta días. No tenía abogado. No tenía pista de los padres biológicos. No tenía el dinero que le debían. Tenía cuatrocientos ochen

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status