LOGINDecidimos celebrar mi fina victoria en un restaurante muy elegante. Nos recibieron con todo el respeto que el Duque de Reid se merece. El mismo gerente se nos acercó con el chef en línea para saludarnos y estrechar la mano de mi padre.
“Espero que tenga una excelente estadía, Su Excelencia.”
“No seas tan formal Gale,” mi padre siempre había repudiado la sobriedad con lo que lo trataban, incluso sus más allegados conocidos. “Estamos festejando a mi niña.”
“¿Señorita Edén?”
El Gerente Gale Jin era un antiguo amigo de mis padres, conocido de la universidad. El pobre hombre solía ser acosado cada vez que se hacían las reuniones en la mansión. Mi padre nunca lo dejaba ir sin tenderle una broma. Tal vez porque sus reacciones siempre eran las mismas, es decir, sin cambio en su cara. No había broma que lo hiciera reír, simplemente mostraba la misma cara, la misma sonrisa llena de gentileza y amabilidad como un hombre de negocios.
Tal vez, eso mismo era lo que inspiraba a mi padre para tratar cada vez más.
“Buenas tardes, Tío Jin,” le mostré mi mejor sonrisa, una inspirada en su cara de gentileza. Él me regresó la misma.
“Buenas tardes, Señor Jin,” como siempre, Vanesa, irrumpiendo mi batalla de sonrisas con el hombre.
Sin embargo, cualquiera que sea su objetivo, no lo logró. ¿Cómo iba a poder engañar a ese hombre de sonrisa entrenada?
El hombre solo la miró y asintió con la cabeza. ¡Mi héroe!
“¿Cuál es la razón del festejo, Su Excelencia?”
“¿Cuándo dejarás de ser tan estirado? Ni siquiera yo me comporto de esa manera, ni siquiera Erik,” sobra decir que mi papá solo hablaba de forma tan informal con sus más cercanos amigos y conocidos, incluso con el Rey Erik. Los dos sinvergüenzas se reunían para hacerle bromas al pobre Señor Jin. “En fin, mi niña es ahora la mejor calificación del examen de admisión.”
Lo vi, la nariz de mi padre estaba mirando hacia el techo y sus ojos brillaban con ese raro resplandor de papá orgulloso. Por alguna extraña razón, sentí como nacía una sonrisa en mi cara.
“Es impresionante, Señorita Edén,” mi tío Jin me miró con una sonrisa similar a todas las otras, pero esta vez, una pequeña muestra de sinceridad se asomaba. “Imagino que usted dará el discurso el primer día.”
“Eso me han pedido, sin embargo, aún no he dado respuesta,” no quería estar en el centro de atención el primer día de clases. Que cansancio. Si pudiera dejárselo a otra persona... Tal vez Vanesa no me diría que no.
“Si me lo permite, le recomendaría ser la que lleve esa responsabilidad, Señorita.”
¡Oh no! Me acaba de leer el pensamiento. No es que haya ocultado mi irresponsabilidad.
“¿Por qué dice eso, tío Jin?”
“Las personas que dan el primer discurso usualmente son invitadas a ser parte del club de honor de la escuela.”
¿Y yo para qué quiero ser parte de tan destacado club de honor? Seguramente son un grupo de arrogantes hijos de nobles jugando a ser sus padres.
“Son normalmente privilegiados con una sala privada para estudiar, por si en algún momento desea estar sola, Señorita,” este hombre sabe cómo hacerme flanquear. Lugar privado, lejos del bullicio de jóvenes apresurados por contactos. “También tienen acceso a un comedor privado, aliado a este restaurante...”
No tenía que decir más. Dio en el clavo. La comida de este lugar era mi favorita.
“Creo que daré el discurso,” mi sonrisa cegó a mis padres con toda la desvergüenza de una hija glotona.
“...”
Sí, era cierto, si en mi vida anterior, lo que me importaba era mantenerme delgada y con buena salud, quería verme bella para ese hombre, y numerosas dietas acosaron mis días… Bueno, en esta vida, no importa más, que ardan las dietas. Disfrutaré de este delicado cielo en el que he caído aunque sea lo último que haga.
“Por cierto, Gale, ¿por qué hay tan pocos comensales? ¿No me digas que ya has quebrado?”
“Por supuesto que no, ahora tenemos un invitado especial en el segundo piso, no le gusta el ruido ni las multitudes, así que solo estamos atendiendo a las reservaciones de varios días atrás. A excepción de los cuartos privados.”
Mi curiosidad estaba en su máximo. ¿Quién era ese hombre? Sin embargo, esos dos no dijeron palabra alguna. Ni siquiera una pista. Mi madre igual, ni siquiera mi hermano. Me sentía excluida. Al menos Vanesa y mi tía tampoco sabían a quién se refería. Eso lo hacía peor.
“Por favor síganme a la habitación.”
Nos guió por un pasillo largo hacia una amplia habitación adornada con finos muebles y una vajilla ya preparada para el banquete. Esto será estupendo. Ya imaginaba la deliciosa comida, jugosa carne, delicados platillos, tal vez un poco de vino y un postre para llevarnos a las nubes.
¿Dieta? No conozco más esa palabra.
Dos horas después, mi estómago estaba a reventar, me sentía un poco mareada, pero feliz. Ese vino era impresionante. Tal vez demasiado potente para mi frágil cuerpo.
“Edén, ¿estás bien?” Jason me susurró preocupado.
Asentí, sin embargo, tuve que disculparme delicadamente para ir al tocador. Traté de no tambalearme, pero mi mirada ya no enfocaba. No puede ser…
Decidí regresar a la habitación y esperar a que ellos se encargaran de mí. Pero… al girar la perilla y entrar…
“¿Quién eres tú? ¿Quién te dejó entrar aquí?”
Una voz gruesa, pero fría me detuvo en seco. Aunque solo por un segundo. Tenía mareo y sentía tanto calor que no podía resistir más. Necesitaba algo frío que refrescara y despertara mi conciencia.
Tiré mi saco al suelo y tomé lo que pensé era una botella de agua. Error, enorme error.
“¡Espera!”
Otra vez la voz, sin embargo, esta vez la sentí más cerca.
“¿Quién eres?” le pregunté al hombre que me miraba con una extraña expresión. “¿Por qué estás aquí? Este… no es...”
Sentí como me tambaleaba y mis piernas perdían fuerza. Sabía que iba a caer, solo que…
“¿Estás bien?”
“¿Uh?”
“… ¿Estás bien?”
[Edén]“Te gusta ese hombre, ¿cierto?”Sofía me preguntó cuando terminé de posar con mi lencería roja. Nunca había sido necesaria esta pequeña pieza de arte porque ese hombre sabía cómo quitarme la ropa en un segundo.“¿Por qué me preguntas, querida?”“No lo sé,” me miró con una ceja fruncida, “nunca has dicho que te gusta.”“¿Tu se lo has dicho a Jason?”Su cara se cubrió de un rojo hermoso.“Si,” me dijo y esa pequeña confesión me sorprendió, nunca pensé que ella lo fuera a admitir.Sin embargo, yo no podía decir nada, mi interés hacia Albert no era más que disfrutar unos años, casarme con él como lo mandaba el rey. Ya no había vuelta atrás, incluso si mis padres hablab
“No me contesta,” mi humor desde ese día era horrible, casi podía sentir las ganas de tirar el teléfono por la ventana. Todavía recuerdo cómo ese desdichado hombre me sacudió la noche anterior como una bestia, qué caballero, qué gentil noble, era un animal dejado a su instinto. Parecía deshacerme con sus caricias y parecía disfrutar cuando mis ojos lo culpaban. Se divertía haciéndome rogar para que me dejara descansar, pero no lo hizo. Después me dijo la verdadera razón de su locura. Se iba de viaje. Un largo viaje de negocios y no estaría conmigo por un largo tiempo. “¿De qué hablas?” escuché a Sofía decirme desde el otro lado de la sala. Me veía de reojo mientras tecleaba en su computadora a todo vapor. No se lo que estaba haciendo, pero seguramente nada legal. Sin embargo, ya no era la misma de antes, algo en ella había florecido. Desde que salí de mi habitación esa noche, después de la borrachera y la noche con Albert, descubrí que, al igual
[Edén] “Y ahora, le pondré que… que aún usaba pañal en la escuela primaria… jajajaja… y todavía lo usa ahora…” “Jajaja… pon una foto de ella usando una botarga de de…” “De jeringa gigante.” “¡Jajajaja!” Ese día estábamos ebrias. Una hacker y una mujer reencarnada, ebrias, y solas en una habitación. No era sano, no era seguro. Cualquiera diría que podríamos causar un incidente. Tal vez nos arrepentiríamos en el futuro, pero ya no importaba. No se permitía traer alcohol a los dormitorios, pero nunca se atreverían a decir nada en contra mía. Sabía que no era correcto, pero qué más da, por primera vez en la universidad me divertía con mi única amiga… “Pon… ponle que tiene un tatuaje de… de un chile en la pompa derecha…” “Mejor la cara del Conde Lucius,” nos reímos como tontas, ese hombre era un muy reconocido degenerado que se había hecho famoso por su horrible cara. Llenamos el foro con las fotos de esas muje
No lo empujé, mis piernas estaban hechas gelatina, no tenía aire en los pulmones, y estaba ardiendo, no solo en furia, pero en tentación. Su mano me apretó mi esponjoso trasero bien entallado con la falda. Escuché murmullos y risitas alrededor y la vergüenza subió rápidamente a mis mejillas.“De… detente… ah…”Me volvió a besar y esta vez me cargó con sus brazos poderosos hacia su pecho. No tuve opción más que poner mis brazos alrededor de su cuello.“Eres un cretino,” le susurré cuando me bajó y ahora caminaba junto a mí con la mano en mi cintura.“Lo siento mi princesa, pero debo protegerte. ¿No recuerdas que soy tu fiel caballero?”“No es cierto,” traté de pisar su pie, pero él era muy rápido, “tú eres el villano.”“E
Sebastián Landers, qué podía decir de alguien como él. Hermoso, gentil, generoso y con una sonrisa de ángel. Si no fuera porque ahora estoy comprometida con el hombre que el día de ayer me encerró en una sala de estudio a inspeccionar mi anatomía, ya me hubiera subido al asiento de atrás con este hombre.Sin embargo, había algo que no me gustaba de él, solo un ligero detalle, casi mínimo, pero no podía ser ignorado, era perfecto. Nadie puede ser tan perfecto, solo genera desconfianza, solo me da un poco de miedo extra. Algo debe ocultar en sus ojos, en su sonrisa que brilla como el sol. No puede ser el mejor en todo, algo…“Edén, ¿sabías que Sebastián es un chef magnífico? Casi del mismo calibre de su padre, ¿recuerdas el pastel que te encantó la última vez que visitaste a nuestros padres?”Lo amo.
[POV Jason]La miré a los ojos, apenas podía contenerme de seguir adelante sin perder la cordura. Sus ojos hermosos y azules me guiaban a un paraíso. Sin embargo, sus pequeñas lagrimitas y sus suaves quejidos me retuvieron de convertirme en una bestia por completo.“Estarás bien,” le dije despacio al oído haciéndola temblar. Me encantaba ver cómo se dejaba llevar por mi voz y cómo su reacción era tan hermosa con cada gemido. Nunca pensé que llegaría tan lejos la primera vez que nos veíamos, me sentí terrible, pero sabía que esa era una oportunidad dorada de tenerla conmigo. De hacerla sentir que es mía y de nadie más.Estábamos sumidos en un profundo éxtasis después de varias veces en el suelo y en el sofá, y me preocupaba que Edén entrara en ese momento. Conociéndo el descaro de mi pequeña hermana, no dejaría pasar la oportunidad de burlarse de su hermano mayor. Ya veía en sus ojos que buscaba el momento perfecto para vengarse de mí, al igual que de nuestro padre. Al







