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17 - LA MIRADA

Author: Mavi
last update publish date: 2026-10-20 09:57:17

Ese mismo día, un poco más tarde, Olie llegó de la escuela. Como de costumbre, iba directo a la habitación de Melissa.

Pero la niñera la detuvo.

—Olie, ¿recuerdas lo que dijo tu padre? Primero hay que quitarse el uniforme, merendar y bañarse.

Olie hizo una pequeña mueca.

—Está bien.

La niñera la observó.

—¿Tienes deberes?

—Sí. Pero quiero hacerlos con Melissa.

—Claro que no —dijo Milla—. Vas a molestarla.

—Ayer me dijo que podía ayudarme —insistió Olie—. Ella lo dijo. Pregúntaselo.

La niñera cr
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    Habían pasado tres semanas desde la última conversación entre Dante y Melissa.Durante ese tiempo, Melissa se había mantenido enfocada en su recuperación.Había seguido al pie de la letra todas las indicaciones.Había respetado los límites de su cuerpo. Y, poco a poco, había ido recuperando sus fuerzas.Dante, por su parte, estaba más tranquilo. La conversación que había tenido con Melissa y con Olie le había permitido mantener cierto control sobre la situación.Seguía habiendo cuidados. Pero ahora también había límites más claros.Olie continuaba viendo a Melissa todos los días.Aunque por poco tiempo, los encuentros entre ambas seguían estando llenos de cariño.Melissa estaba entusiasmada. Después de tres semanas concentrada en su recuperación, por fin comenzaría la fisioterapia.Sus costillas ya estaban bien cicatrizadas. Sentía menos mareos. Menos dolor. Estaba más fuerte, tenía mejor color y había recuperado parte de su masa muscular. Y ahora… volvía a sentirse bonita. Más cerca

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    Cerca de una hora después, Florence volvió al jardín acompañada de Eloá.—Melissa, tu nueva habitación está lista —dijo con una leve sonrisa—. ¿Vamos a conocerla?Melissa miró hacia la habitación.—Vamos.Eloá se acercó.—Con calma.La ayudó a levantarse y la acomodó en la silla de ruedas.Con cuidado, emprendieron el camino.La habitación estaba en la planta baja, junto al jardín y la piscina. Más cerca. Más accesible.En cuanto entraron, Eloá se detuvo. Miró a su alrededor.—Dios mío… —Dio unos pasos lentos, impresionada—. Qué maravilla. —Se volvió hacia Melissa—. Parece una habitación de película.Melissa observaba en silencio.—Te ha ido bien, ¿eh? —continuó Eloá—. Esta es mucho mejor que la otra. —Recorrió el espacio con la mirada—. Mira esto… ¡Qué habitación tan espaciosa! —Pasó suavemente la mano por uno de los muebles—. Este suelo… madera noble. —Miró la pared—. ¿Y esta pared? ¡Qué belleza! —Se acercó a los cuadros—. Mira estos cuadros…Entonces se detuvo.—Dios mío… ¡Mira est

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  • EL CEO QUE ME HIRIÓ Y AHORA ME PROTEGE   17 - LA MIRADA

    Ese mismo día, un poco más tarde, Olie llegó de la escuela. Como de costumbre, iba directo a la habitación de Melissa.Pero la niñera la detuvo.—Olie, ¿recuerdas lo que dijo tu padre? Primero hay que quitarse el uniforme, merendar y bañarse.Olie hizo una pequeña mueca.—Está bien.La niñera la observó.—¿Tienes deberes?—Sí. Pero quiero hacerlos con Melissa.—Claro que no —dijo Milla—. Vas a molestarla.—Ayer me dijo que podía ayudarme —insistió Olie—. Ella lo dijo. Pregúntaselo.La niñera cruzó los brazos, manteniendo un tono firme.—Habla con tu padre.—¡Papá!—Tu padre todavía no ha vuelto de la empresa, Olie —dijo Florence.La niña hizo una pequeña pausa, contrariada.Milla respiró hondo y decidió resolver la situación. Fue a la habitación de Melissa.—Melissa… Olie insiste en hacer los deberes contigo. Dice que te ofreciste a ayudarla.Melissa asintió.—Sí, Milla. Me ofrecí.Milla vaciló por un instante y luego habló con sinceridad:—Entonces… si haces los deberes con ella, pue

  • EL CEO QUE ME HIRIÓ Y AHORA ME PROTEGE   16 - SEÑALES DE MEJORÍA

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    A la mañana siguiente, Melissa se despertó sintiéndose más fuerte.Después de casi dos semanas, decidió llamar a su madre.—Hola, mamá. ¿Cómo estás?—Mel… ¿por qué no nos has llamado durante todo este tiempo? Pensé que te habías olvidado de nosotros allá, en la gran ciudad.Melissa sintió que se le oprimía el corazón.Su madre también podría haberla llamado. Pero no lo hacía, y Melissa sabía por qué. Su madre estaba exhausta con los cuidados de su padre. Siempre lo había estado. Y, para ella, Melissa era demasiado fuerte, demasiado independiente. Como si no necesitara ayuda.Melissa también lo había creído siempre.Pero, después del accidente, se sentía diferente.Se sentía sola y desprotegida… Y también muy avergonzada de no tener a ningún familiar con quien contar en aquel momento.No quería depender de nadie. Mucho menos de desconocidos.Pero no tuvo elección.Se le llenaron los ojos de lágrimas.—Hija… pagaste la factura del hospital, ¿verdad? El hospital dejó de cobrarnos. Nos en

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