Mag-log inHace cinco años, Anya Russell lo perdió todo en una sola noche: su amor, su libertad y su fe en los finales felices. El hombre al que amaba, Chase Andrews, desapareció después de que su padre lo sobornara para que la abandonara. Al final de la fiesta de graduación, ella terminó comprometida con Kennedy Davenport, el arrogante heredero que su padre había elegido para ella. Ahora, Anya está atrapada en un matrimonio frío, construido sobre mentiras y golpes. Kennedy controla su vida, su nombre e incluso la empresa de su padre, que se desmorona rápidamente. Cuando un misterioso inversor llega para salvarla, el mundo de Anya se tambalea… porque el hombre que tiene frente a ella no es un desconocido. Es Chase. Solo que ahora se llama Orion Nikandros: un poderoso multimillonario griego con hielo en las venas y venganza en la mirada. Su única condición para ayudar es que Anya trabaje para él como su secretaria personal. Ella quiere negarse, pero su marido no le da opción. Trabajar junto a Orion despierta todo lo que había intentado enterrar: el amor, el dolor y la traición. Él cree que ella lo abandonó. Ella cree que él la vendió. Pero a medida que las antiguas chispas se reavivan, también lo hacen las viejas heridas. Entre mentiras, poder y un pasado que no muere, Anya deberá decidir si el amor vale la pena arriesgar su corazón una vez más.
view morePunto de vista de AnyaIntenté dar un paso hacia la entrada del edificio, decidida a caminar sola, a no ser completamente inútil. Pero las rodillas me flaquearon peligrosamente y tuve que agarrarme del brazo de Orion para no caer.—Lo siento —susurré, frustrada con la debilidad de mi propio cuerpo—. Pensé que podía—Antes de terminar la frase, Orion me levantó en brazos sin esfuerzo, como si no pesara nada. Un brazo me sujetaba la espalda y el otro me pasaba por debajo de las rodillas, sosteniéndome segura contra su pecho.—Orion, no tienes que— empecé a protestar, pero me cortó con una mirada.—Estás agotada y te estás recuperando —dijo con firmeza, aunque con gentileza—. Déjame ayudarte.Quise discutir, quise insistir en que podía caminar, que no necesitaba que me cargaran como a una damisela en apuros. Pero la verdad era que estar entre sus brazos se sentía seguro y cálido, y estaba tan cansada que la idea de intentar caminar hasta su ático —por muy cerca que estuviera— me hacía qu
Punto de vista de AnyaRecor rimos los pasillos del hospital: pasamos por el puesto de enfermeras donde varias nos despidieron con cariño y buenos deseos, junto a otras habitaciones de pacientes, por el vestíbulo principal con sus muebles institucionales y revistas viejas. La gente me miraba al pasar. Sabía que todavía tenía mal aspecto: los moretones de la cara se estaban yendo, pero aún se notaban, y me movía tiesa y con cuidado, como si cada gesto doliera.Que miren. Estaba viva. Eso era más de lo que Kennedy había planeado.Por fin salimos a la luz brillante de la tarde. Entrecerré los ojos; después de una semana en la penumbra de la habitación, la luz era intensa. El aire fresco me sentó de maravilla después de días respirando aire reciclado con olor a hospital. Respiré hondo —todo lo hondo que mis costillas me permitían— y sentí que algo en el pecho se aflojaba un poco.El coche de Orion nos esperaba en la acera, con su chófer de pie junto a él. El mismo que me había llevado al
Punto de vista de Anya¿Y si volvía a fallarme? ¿Y si todo este cuidado y atención era solo temporal, solo culpa por lo que había pasado, y al final regresaría a su vida normal y me dejaría atrás otra vez?Odiaba pensar así. Odiaba no poder aceptar su ayuda y su amabilidad sin cuestionarlo todo. Pero cinco años de manipulación y abuso con Kennedy me habían enseñado a no confiar fácilmente, a no creer en promesas sin pruebas.Hoy, sin embargo, intentaba concentrarme en lo positivo.Por fin me daban el alta del hospital.Los médicos me habían dado el visto bueno esa mañana: todavía necesitaba descanso, citas de seguimiento y probablemente algo de fisioterapia por las costillas, pero estaba lo bastante estable como para seguir recuperándome en casa en vez de ocupar una cama del hospital. Cuando me lo dijeron, sentí alivio y terror al mismo tiempo.Alivio porque estaba desesperada por salir de esa habitación esterilizada que olía a antiséptico, con su cama incómoda y los monitores pitando
Punto de vista de AnyaLlevaba una semana en el hospital y, muy despacio —tan dolorosamente despacio—, mis heridas se iban curando.Los médicos no paraban de decirme que estaba progresando bien, que mi cuerpo respondía al tratamiento, que había tenido mucha suerte de seguir viva. Suerte. Esa palabra sonaba rara cada vez que la oía. Yo no me sentía afortunada. Me sentía rota, magullada, como si cada parte de mí doliera de formas que ni sabía que eran posibles.Pero estaba viva. Y mejorando. Eso tenía que valer para algo.La hinchazón de la cara había bajado bastante en los últimos días. Por fin podía abrir los dos ojos, aunque el izquierdo seguía sensible y la piel alrededor tenía un tono amarilloverdoso enfermizo mientras el moretón se desvanecía. El labio partido había formado costra y estaba sanando, aunque todavía me tiraba dolorosamente cada vez que hablaba o comía. Los peores moretones de la cara pasaban del morado intenso a tonos más claros de azul y marrón, recorriendo poco a p












Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.
Rebyu