RENACÍ PARA ENCONTRAR A MI VERDADERO ALFA [SISTEMA]

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last updateTerakhir Diperbarui : 2026-10-20
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SOY ATENEA SANTOS, LUNA DE LA MANADA LAGO DE PLATA, DESPUÉS DE ESPERAR CUATRO AÑOS A QUE MI PAREJA DESTINADA ME MARCARA Y ME ANUNCIARA COMO SU LUNA LEGITIMA, LO QUE ANUNCIÓ FUE A OTRA LOBA EMBARAZADA DE ÉL FRENTE A TODA LA CORTE Y LOS ANCIANOS. EL CORAZÓN SE ME HIZO PEDAZOS, IGOR ROMANO, HABIA ROTO LA PROMESA QUE ME HABIA HECHO Y EN LA QUE CREÍA CIEGAMENTE HASTA ESA NOCHE EN LA QUE PISOTEÓ MI AMOR. *DOLIDA POR SU TRAICIÓN, SALI DEL SALÓN DONDE TODOS FESTEJABAN POR EL FUTURO HEREDERO SIN RUMBO FIJO, PERO SERENA, LA MADRE DEL CACHORRO NO SE IBA A QUEDAR TAN TRANQUILA, ENVIÓ A 6 LOBOS DE SU MANADA A ASESINARME, ELLOS ME GOLPEARON Y ME HIRIERON HASTA LA MUERTE* ¡MORÍ, PERO HE RENACIDO, ME ACOMPAÑA UN SISTEMA DE MISIONES QUE DEBO CUMPLIR PARA NO TERMINAR MUERTA DE NUEVO EN LA FRIA NIEVE COMO EN MI VIDA PASADA. AHORA TENGO QUE RECUPERAR MI AUTOESTIMA, LO QUE ME ARREBATARON Y ENCONTRAR A MI VERDADERO AMOR, PARA PODER HACER JUSTICIA Y ENCONTRAR LA FELICIDAD. "ACOMPAÑAME EN ESTA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA VIVIR Y ENCONTRAR A MI DESTINADO"

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Bab 1

La promesa rota. cap 1

"La segunda oportunidad de la Luna traicionada*

Atenea Santos jamás imaginó que el día más feliz de su vida terminaría convirtiéndose en el último.

Durante cuatro años había amado a Igor Romano, el poderoso Alfa de Lago de Plata, el hombre que el destino había elegido para ella.

Por él, había soportado desprecios, humillaciones y noches enteras esperando que él cumpliera la promesa que le hizo cuando tenía dieciocho años.

"Atenea cuando cumplas veintidós años, te marcaré"

Ese sería el día en el que la convertiría en su verdadera compañera. Y juntos gobernarían como el Rey Alfa y su Luna.

Atenea había creído cada palabra.

¡Qué estúpida había sido!

Aquella noche, en el cuarto aniversario de su unión ante la manada, descubrió que Igor no solo había roto su promesa, sino que también había elegido a otra mujer para darle un heredero.

"Serena" La hija de los reyes de la manada Starling.

Una loba de linaje poderoso, hermosa y ambiciosa, que lucía una sonrisa triunfal mientras descansaba una mano sobre su vientre.

Ella anunció a todos los presentes.

—Estoy embarazada del hijo de Igor Romano. —anunció ante los ancianos y la importante corte.

El mundo de Atenea se derrumbó.

Y, mientras las felicitaciones llenaban el salón, el hombre al que amaba permaneció junto a su amante sin ofrecerle siquiera una explicación que pudiera aliviar su dolor.

—¿Cómo pudiste hacerme esto? —preguntó Atenea, con lágrimas recorriendo por sus mejillas— !Me prometiste que esta noche me marcarías, que sería tu luna oficial!

Igor apretó la mandíbula.

—Las circunstancias han cambiado. — Dijo el lobo con una frialdad que te helaba la sangre.

—¿Las circunstancias? —repitió ella, soltando una risa rota— ¿Así llamas a embarazar a otra mujer mientras tu compañera destinada sigue esperando que la toques?

Varios lobos intercambiaron miradas incómodas. Nadie ahí se imaginó siquiera que el poderoso alfa no tuviera intimidad con su compañera.

Serena, en cambio, sonrió altiva.

—No deberías culpar a Igor, Atenea. Un futuro Rey necesita una luna capaz de darle descendencia fuerte. Todos sabemos que tu loba ni siquiera ha despertado.

Aquellas palabras provocaron algunas risas de desprecio entre los lobos.

Atenea sintió que algo se rompía dentro de su pecho.

No era solamente el amor lo que estaba perdiendo.

Era la vida entera que había imaginado junto a aquel Alfa que la había mantenido ajena de todo lo que hacía. El nunca había tenido la intención de formar una familia con ella.

El maldito sinverguenza estaba liado con otra loba mientras la mantenía engañada.

Atenea se quitó el collar de plata que Igor le había regalado cuatro años atrás y lo dejó caer a sus pies

Ahora sentía que le quemaba la piel, que era una completa burla a su amor y su confianza hacía él.

—Feliz aniversario, Alfa Romano. Espero que esta traición valga la pena y gobiernes un reino próspero, feliz y lleno de cachorros como el que ya esperas.

Igor no respondió a las palabras llenas de sarcasmo de su todavía luna.

Y aquella indiferencia fue para ella peor que cualquier insulto.

Atenea levantó la barbilla, se dió la vuelta y abandonó el salón con el corazón destrozado.

Más sin embargo no le sería tan fácil marcharse de ahí, ella no sabía que alguien había decidido que aquella sería su última noche.

" La emboscada de la Luna traicionada"

El sonido de los tacones de Atenea resonó por los pasillos del palacio.

Cada paso la alejaba del hombre que había amado desde su adolescencia.

Cada lágrima le recordaba que, mientras ella soñaba con convertirse en su luna, Igor había estado construyendo un futuro con otra mujer.

Cuando llegó a la entrada principal, se detuvo frente a las enormes puertas de madera.

Afuera, la luna iluminaba los bosques de Lago de Plata. Eran hermosos, pero este ya no era su hogar.

—¿Por qué no puedo dejar de doler tanto? —susurró, llevándose una mano al pecho.

Solo obtuvo el silencio como respuesta.

Su loba seguía dormida, enterrada en algún rincón de su alma.

Atenea no sabía que su silencio tenía una razón que en el futuro descubriría.

Tampoco sabía que, desde uno de los balcones del palacio, Serena la observaba con expresión sombría.

La sonrisa inocente había desaparecido para dejar paso a una sonrisa triunfal en su rostr. La futura madre del heredero del Alfa, vió salir a Atenea a toda prisa del salón.

—¿Todavía sigue aquí? —preguntó a uno de sus acompañantes.

—La Luna acaba de abandonar el salón, mi señora.

Serena apretó los dedos alrededor de su copa.

—No quiero que vuelva. — Su sonrisa era fría y cargada de maldad.

—Pero, mi señora, esa loba sigue siendo la compañera destinada del Alfa Romano.

—¡Y precisamente por eso debe desaparecer!

Sus ojos azules brillaron con odio.

Mientras Atenea permaneciera viva, siempre existiría la posibilidad de que Igor cambiara de opinión.

La naturaleza de los licántropos era impredecible y el vínculo de pareja destinada podía despertar sentimientos que ni siquiera un Alfa era capaz de controlar.

Serena no estaba dispuesta a arriesgar su posición de reina luna. Mucho menos el futuro de su hijo.

—Envía a seis de mis guerreros —ordenó en voz baja— Síganla hasta el bosque. Quiero que parezca un ataque de lobos salvajes.

El hombre vaciló.

—¿Está segura, señora...?

Serena lo miró como si acabara de cometer la mayor estupidez de su vida.

—Si regresas sin haber cumplido mi órden, serás el siguiente en morir.

El guerrero inclinó la cabeza.

—Como ordene se hará.

Serena observó cómo se marchaba.

Después acarició su vientre y sonrió.

—Pequeño cachorro, tu madre hará lo que sea necesario para darte el lugar que mereces.

No le importaba cuánta sangre tuviera que derramar para conseguirlo.

"La última noche de Atenea"

La loba pelirroja había recorrido apenas unos cientos de metros cuando escuchó pasos detrás de ella.

Se detuvo con nerviosismo y preguntó.

—¿Hay alguien ahí?

El bosque nevado permaneció en silencio. Estaban en el corazón de Rusia, a muchos kilómetros de cualquier ser humano.

La jóven continuó caminando, intentando convencerse de que solo era el viento moviendo las ramas.

Entonces percibió un olor extraño.

Lobos desconocidos.

Ellos estaban demasiado cerca.

Se volvió justo cuando seis hombres lobo corpulentos salieron de entre los árboles.

Todos llevaban el emblema de una manada extranjera. La manada de Serena Starling.

Atenea retrocedió despacio hasta que cayó en la nieve.

—¿Quiénes son ustedes?

Ninguno respondió. Solo la miraban de arriba a abajo.

El lobo que encabezaba el grupo sonrió con crueldad.

—Tenemos órdenes de terminar con tu existencia, Luna.

La sangre abandonó el rostro de Atenea. Un escalofrío recorrió su espalda, era el frío de una inminente muerte.

—¿Quién los envió? ¡No pueden hacerme daño!

—Eso ya no importa.

Uno de los guerreros avanzó hacia ella.

Atenea se puso de pie y se echó a correr.

Sus zapatos se hundieron en la nieve húmeda mientras se internaba entre los árboles. El vestido blanco que vestía se enganchaba en las ramas y le dificultaba avanzar.

No era una guerrera.

No sabía luchar.

Nunca había podido transformarse.

Sin embargo, se negó a rendirse.

Cuando uno de los hombres logró alcanzarla, Atenea se defendió con todas sus fuerzas. Le arañó el rostro y consiguió escapar de su agarre, pero los otros cinco lobos la rodearon antes de que pudiera llegar al camino principal.

—¡Déjenme ir! —gritó— ¡Soy la Luna de Lago de Plata!

El líder soltó una carcajada.

—Ya no tienes ningún valor para el Alfa. Él ya va a tener a su heredero con la señorita Serena, con ella formará su verdadera familia, ahora mismo tú solamente eres un estorbo para ellos.

Aquella frase la golpeó con más fuerza que cualquier otra cosa. Su corazón parecía estar siendo desgarrado a tirones.

— ¡Igor...!!— Lo llamó ella.

Incluso en aquel instante, cuando seis desconocidos amenazaban su vida, una parte de ella esperaba que su compañero destinado apareciera para salvarla.

Que sintiera su dolor.

Que percibiera su miedo a través de aquel vínculo que supuestamente compartían.

Pero no llegó nadie.

Los guerreros se abalanzaron sobre ella.

Atenea luchó desesperadamente, golpeó, arañó y gritó hasta quedarse sin aliento. Su cuerpo, sin entrenamiento ni poderes sobrenaturales, no podía competir con seis lobos adultos.

La derribaron.

La golpearon brutalmente.

Y cuando intentó levantarse por última vez, uno de ellos la arrojó contra el suelo.

Atenea sintió cómo sus fuerzas la abandonaban.

El mundo comenzó a volverse borroso.

—Alfa mío... —murmuró.

El líder se agachó junto a ella.

—Tu Alfa está celebrando el futuro nacimiento de su heredero. Dudo mucho que note tu ausencia esta noche.

Atenea sintió que una lágrima se deslizaba hasta su cabello.

Qué cruel era el destino.

Había pasado cuatro años esperando que aquel alfa la amara.

Y moriría sin haber conocido siquiera el calor de sus brazos y su amor como compañera.

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Ulasan-ulasan

Pandora
Pandora
Bienvenidas chicas a esta nueva aventura, espero que me acompañen a vivirla!!
2026-10-20 20:56:01
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