LOGINVanessa se frotó las manos, y Rafael, al notarlo, se acercó.—¿Te duele?Ella asintió sin hacerse la fuerte.—Me duele. Fue más agotador que jugar bádminton.Pero tenía que admitirlo: después de esa descarga, toda la frustración acumulada durante años por las trampas de Natalia se había liberado de golpe. Sentía un alivio indescriptible.Rafael la tomó con suavidad por los hombros y la giró para que le diera la espalda. Entonces comenzó a masajearla con destreza.Sus manos eran tan hábiles que Vanessa creyó que había estudiado para eso. Todo su cuerpo se relajó bajo su toque.—Listo. En un rato ponte pomada en las palmas, y la próxima vez usa algo para golpear, no te lastimes las manos —dijo Rafael mientras seguía masajeándole los hombros, con un tono suave y consentidor.Vanessa volteó a verlo, sorprendida.—Rafael, ¿no crees que fui demasiado violenta?Al recordar la cara desfigurada de Natalia después de la golpiza, sintió que se había pasado.Aunque no se arrepentía.Si esa noche e
—Si no fuera por ti, maldita zorra, Alexis solo me querría a mí. No habría tenido que irme al extranjero tres años... Zorra, quisiera destruirte.¡Paf!Los insultos se cortaron junto con el chasquido limpio de una cachetada.Natalia tenía la cara volteada de lado y en la mejilla se le marcaron cinco dedos rojos e hinchados.—¡¿Cómo te atreves a pegarme?! —gritó, incrédula.Paf, paf...Sin dudarlo un instante, Vanessa le dio dos cachetadas más a diestra y siniestra.Las escenas de la noche anterior desfilaron por su mente, y también las de cinco años atrás, cuando recién entraba a la universidad: Natalia acosaba a sus compañeras y después le endosaba a ella toda la culpa.Todo eso se transformó en rabia pura, convertida en cachetadas que llovían una tras otra.Vanessa golpeaba con precisión con la mirada fría y decidida. Solo quería cobrar justicia por todo lo que le habían hecho.Antes soportaba por la persona que amaba.Ahora dejó de soportar porque decidió quererse a sí misma.Ella e
El yate se deslizó lentamente fuera del muelle bajo el manto de la noche.Vanessa subió a cubierta acompañada por Rafael.Ahí estaba Natalia, atada de pies y manos, tirada sobre la cubierta. A su lado, dos subordinados la custodiaban.Al ver que Vanessa se acercaba, Natalia emitió quejidos bajo la mordaza, con los ojos desbordados de pánico y rencor.—¿Emocionada de verme?Vanessa le lanzó una mirada burlona y enseguida ordenó a los subordinados que le arrancaran la cinta negra.En cuanto quedó libre, Natalia estalló en insultos:—¡Vanessa, te atreviste a secuestrarme! ¿Qué demonios te pasa?Luego su mirada cayó sobre Rafael, de pie detrás de ella. Al recordar el día y la noche que llevaba encerrada, lo único que sentía era furia.—Rafael, aunque no seamos hermanos de sangre, después de tantos años juntos deberíamos tener algo de cariño, ¿no? ¿Por qué me haces esto? ¿No te da miedo que mamá se entere y te lo reproche?—¿Es tu mamá? ¿Por qué le dices así?Rafael arrugó la frente con rep
Juana había preparado una avena ligera para llevarle al hospital. Vanessa comía en silencio.De vez en cuando, su mirada se desviaba hacia Rafael, sentado en el sofá, en plena junta de trabajo.Estaba en una videollamada.Su cara de rasgos marcados era impactante, y su porte era naturalmente elegante y refinado. La concentración con la que trabajaba le daba un aire cautivador, sumándole un toque de madurez irresistible.Vanessa terminó la avena y se puso a revisar los mensajes del grupo.La miniserie que habían lanzado antes ya había superado los mil millones de reproducciones. No solo Vanessa recibiría un veinte por ciento de comisión, sino que el resto del equipo también obtendría bonificaciones.Leonardo la felicitó en el grupo y fijó una fiesta de celebración para unos días después.El director Ibarra, el productor y todos los demás la felicitaron en el grupo.“El mérito es de todos”. Vanessa escribió con modestia y envió el mensaje.Leonardo: “Como sea, la empresa se sacó la loter
Hizo una pausa y luego agregó:—El mensaje que recibí diciendo que la señora había tenido un percance también lo envió Natalia. Su intención era atraerlo a usted hasta allá. Además, inició una transmisión en vivo para intentar exponer y mentir sobre su relación con la señora.La mirada de Rafael se fue tornando fría, centímetro a centímetro.—¿Dónde está?—Por ahora ya está bajo control. Esperamos sus instrucciones —informó Ricardo.Aunque Natalia ya había sido expulsada de la familia Cisneros, era evidente que aún mantenía todo tipo de vínculos con ellos.Sobre todo porque seguía en contacto con Yolanda, así que él no podía actuar por su cuenta.—Limpia todo a fondo. No quiero escuchar ni la más mínima difamación contra ella —ordenó Rafael con voz grave, tenía la cara sombría y cargada de una hostilidad brutal.Ricardo asintió.—Ya está resuelto. La transmisión en vivo se detectó a tiempo y no alcanzó a difundirse.—Entrega a esos pandilleros en la delegación.La mirada de Rafael era
Una oleada de usuarios entró a la transmisión en vivo.Al ver las imágenes, empezaron a llenar el chat con comentarios.“¿Qué está pasando? ¿Ese no es Rafael?”“El de arriba, ¿te refieres al de Firax? ¿El que manda en el grupo?”“A ver, ¿quién es la mujer que carga? No se le ve bien la cara... pero ese perfil me resulta muy familiar...”Natalia usaba una cuenta anónima para la transmisión, sin mostrar la cara. Al ver esos comentarios, respondió:—Es Vanessa, la heredera de los León.Enseguida, los bots que había pagado inundaron el chat.“¿Vanessa? ¿No estaba saliendo con Alexis, uno de los herederos de Firax? Además escuché que empezaron desde la universidad”.“¡Qué universidad ni qué nada! Tenían un compromiso, ¡iban a casarse!”En cuanto esos comentarios aparecieron, la transmisión explotó y los mensajes no paraban. Mientras tanto, varios de los matones habían quedado en el suelo, acuclillados con las manos en la cabeza.Rafael percibió algo. Arrugó la frente y su mirada barrió en u
Una y otra vez, Alexis se había desquitado con ella por culpa de Natalia, llegando incluso a obligarla a arrodillarse para pedir perdón. Cualquiera que no los conociera pensaría que esa supuesta hermana en realidad era su novia.Mientras Vanessa se perdía en sus pensamientos, la voz profunda de Rafa
—¿Bueno?Vanessa deslizó el dedo por la pantalla para contestar y fingió indiferencia. —Felicidades, Rafael. Dime, ¿cuándo piensas volver para que nos divorciemos?La respiración de él se volvió pesada.¿Le hablaba a mitad de la noche solo para mencionar el divorcio?—Dime la razón —exigió Rafael.
Vanessa debía estar volviéndose loca.Por un instante, se le cruzó la idea de que Rafael se refería a ella.Fue un arrebato de narcisismo que no duró más que un par de segundos. El corazón se le desplomó y prefirió no preguntar nada más.Sin embargo, en su interior no solo sentía sorpresa, sino tamb
Perdió a su madre a los diez años y, a los dieciocho, también a su padre. Ese año, Alexis le prometió a su papá que la cuidaría y que siempre estaría para ella.Pero solo pasaron unos años... no, eso no era cierto. Poco después de la partida de su padre, Alexis cambió; empezó a despreciarla y a meno







