Share

Capítulo 4

Penulis: Ámbar O.
Por suerte, el sonido de su celular la sacó del apuro.

—¿Bueno? —contestó Vanessa, con el corazón acelerado.

Del otro lado se escuchó la voz burlona de su mejor amiga, la modelo Bianca Torres.

—¿Qué tal, mi querida Vane? Ayer por fin te casaste, ¿no? Cuéntame, ¿ya estrenaste al marido o te vas a seguir haciendo la difícil?

El volumen del auricular estaba bastante alto. Vanessa, consciente de que Rafael seguía ahí, giró la cabeza con nerviosismo para verlo; por fortuna, él ya iba llegando a la puerta y salió de la habitación.

—Ya nos casamos —respondió ella con un suspiro de alivio—. No pasó nada.

—No me digas. Llevan cinco años de novios. Ni siquiera se han tocado... —gritó Bianca de sorpresa—. ¡No inventes! ¿A poco en la noche de bodas te diste cuenta de que a tu marido no se le activa el amigo?

Bianca estaba tan emocionada que gritó aún más fuerte. En ese momento, Rafael abrió la puerta y entró, escuchando la última frase sobre sus supuestos problemas de rendimiento.

Arqueó una ceja y clavó la mirada en Vanessa.

¿Así que no funcionaba?

Vanessa, al escuchar que alguien entraba, miró hacia la puerta y se quedó sin aliento al verlo ahí. Bianca, sin notar lo que pasaba, seguía dándole consejos.

—Eso está muy mal, tienen que ir al hospital. Si no tiene remedio, piénsalo bien, porque no creo que aguantes una relación platónica toda la vida...

A Vanessa se puso roja y colgó la llamada.

—¿Por qué regresaste? —preguntó ella, tratando de disimular su incomodidad con una sonrisa forzada.

—Olvidé mi reloj.

Rafael fue hacia el vestidor y sacó un reloj mecánico. Mientras se lo ponía, caminó hacia ella. Cuando terminó de ajustarlo, estiró el brazo frente a Vanessa para alcanzar algo del tocador, dejándola casi encerrada contra su pecho.

Se inclinó, acercando su cara a la de ella, y le susurró con voz pausada:

—Podemos comprobar esta noche si funciona o no, ¿te parece?

Vanessa se quedó tiesa en su lugar, parpadeando con nerviosismo.

—Yo no dije eso.

Rafael mostró una sonrisa.

—Espérame a que vuelva para que veas.

Sin darle tiempo a dar explicaciones, Rafael salió de la habitación con paso firme. Vanessa soltó el aire que estaba conteniendo y le marcó de nuevo a Bianca.

—Estás malinterpretando todo.

—¿Qué malinterpreté? ¿Por qué me colgaste?, ¿te enojaste? ¿Solo porque dije que Alexis no rinde en la cama? —Las dudas y quejas de Bianca salieron como una cascada.

Vanessa respiró.

—No se trata de Alexis, sino de Rafael —añadió ella para evitar más confusiones—. Ayer me casé con Rafael.

—¡¿Qué?! —exclamó Bianca.

Diez minutos después, tras escuchar toda la historia, Bianca se deshizo en insultos contra Alexis y Natalia. Fue una descarga de palabras bastante fuertes.

—Hiciste lo correcto —dijo Bianca, ya más calmada—. Que se arrepienta toda su vida. Si no quiso ser el marido, ahora que se aguante siendo el cuñado. Vanessa, en serio que ahora sí te luciste. Rafael es el director de Grupo Firax, es guapo, tiene dinero y no anda en rumores. Es mil veces mejor que Alexis, pero... se casó contigo solo para que ya no lo molesten con el tema, ¿no? No se han relacionado mucho y antes ni se llevaban bien, ¿no crees que...?

—No importa, cada quien obtuvo lo que necesitaba —dijo ella bajando la mirada.

Ayer se casó por despecho, pero ahora ya lo veía con más calma. Había cumplido el último deseo de su padre; que se divorciaran después ya no era tan relevante.

—Está bien, si tú lo dices. Te voy a mandar un regalo de bodas, estate atenta para recibirlo.

—¿Qué regalo?

Bianca no respondió; como la llamaban para empezar a grabar un comercial, colgó.

“Qué mujer tan ocupada”, pensó Vanessa.

***

En las oficinas centrales de Grupo Firax, en el piso de la dirección, Rafael estaba sentado tras su escritorio después de una junta. Lucía imponente con su traje oscuro, manteniendo una postura impecable que irradiaba autoridad.

Sin levantar la mirada, le dio instrucciones a su asistente, Ricardo Medina.

—Cómprame un par de anillos de boda y prepara un contrato para una cesión de acciones.

—Entendido, señor Cisneros —respondió Ricardo con respeto.

Como el asistente no se retiraba, Rafael levantó la mirada.

—¿Pasa algo más?

—El señor Antonio ya sabe que regresó. Me llamó para decir que lo espera esta noche en casa para cenar.

La mirada de Rafael se volvió intensa y un tanto indescifrable.

—Retírate, yo me encargo de eso.

En cuanto se quedó solo, Rafael marcó el número. Antes de que pudiera decir palabra, del otro lado le cayó un fuerte regaño.

—¡Ya te sientes muy independiente! Regresas a Cartaluz y ni me avisas, no te encontraba por ningún lado. ¿Ahora resulta que tengo que sacar cita para verte?

—Tranquilo, abuelo. Llegué ayer con el horario cruzado y no tuve tiempo de avisarle —respondió Rafael mientras tamborileaba sus dedos sobre el escritorio.

—No me salgas con excusas —reclamó Antonio Cisneros—. Llevo tres años diciéndote que, en cuanto volvieras, tenías que sentar cabeza. Casarte, tener hijos... No se te vaya a olvidar.

Al escuchar el recordatorio, un brillo suave apareció en los ojos de Rafael.

—No se preocupe, abuelo, lo tengo muy presente. —Sonrió. —Le aseguro que quedará muy satisfecho.

***

Mientras tanto, Alexis por fin despertó de su borrachera. Con los ojos entreabiertos, buscó a tientas bajo la almohada hasta encontrar su celular. Al ver que ya era tarde, se le espantó el sueño y se sentó.

Tenía una junta importante por la mañana y Vanessa ni siquiera lo había llamado para recordárselo. En ese momento, su asistente entró apresurado a la habitación. Al verlo despierto, bajó la cabeza.

—Señor Cisneros...

—¿Por qué vienes hasta ahora? —reclamó Alexis. Tenía varias llamadas perdidas de él.

—Pensé que tenía algún asunto importante y no quise molestarlo —explicó el asistente, quien en realidad iba para informarle que Rafael estaba de regreso.

Sin embargo, antes de que pudiera hablar, Alexis preguntó con tono cortante:

—¿Dónde está Vanessa?

El asistente se quedó confundido y negó. ¿Él cómo iba a saberlo? Durante cinco años, Vanessa se había encargado personalmente de recordarle al jefe cada reunión importante. Alexis ya se había acostumbrado a eso.

Incluso cuando Vanessa estaba enferma, siempre le llamaba una hora antes para que se levantara. Nunca le había fallado en esos detalles.

Esta vez, seguramente estaba intentando castigarlo con su indiferencia solo por el asunto del registro civil. “La he consentido demasiado”, pensó él.

Con cara de enfadado, Alexis marcó el número de Vanessa. El celular sonó una vez y la llamada se cortó automáticamente. Lo intentó de nuevo, pero el resultado fue el mismo.

¡Lo había bloqueado!

Su expresión se volvió aún más sombría. Trató de enviarle un mensaje, pero solo apareció una notificación indicando que el mensaje no había sido entregado.

¡Perfecto! ¡Muy bien!

Alexis sintió ira. Esta vez no pensaba ceder; si ella quería reconciliarse, tendría que aprender a controlar sus berrinches de princesa.

***

Al atardecer, en la mansión matrimonial, Vanessa estaba sentada en la ventana con la computadora sobre las piernas, tecleando rápidamente. No había salido en todo el día para avanzar con su guion. Como guionista, ya había logrado que dos de sus historias se convirtieran en series web con un éxito aceptable.

De pronto, su celular comenzó a sonar. Al ver quién era, contestó con cariño.

—Hola, abuelo.

—Mi niña, ya tenías tiempo sin venir a verme. Ayer se casaron, ¿verdad? Ven a visitarme pronto y con Alexis...

Vanessa guardó silencio unos segundos y luego soltó la verdad.

—Terminé con Alexis.

Roberto León se rio, pues ya estaba acostumbrado a sus pleitos.

—¿Y ahora qué hizo? ¿Se volvió a portar mal y te hizo enojar?

La actitud de su abuelo le trajo muchos recuerdos y sintió un nudo en la garganta.

—Esta vez va en serio —dijo con voz amarga. Tras una breve pausa, añadió—: Corté con Alexis y me casé con Rafael.

Afuera de la habitación, Rafael, que iba a entrar, detuvo su mano al escucharla. Sus ojos mostraron que escuchó algo inesperado.

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi

Bab terbaru

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 500

    El resentimiento de Yolanda hacia Natalia también fue en aumento, hasta el punto de hacerle desear que desapareciera de este mundo para siempre. Pensando en todo eso, se compadeció aún más de Alexis y, tras salir de la residencia, fue al hospital.En la habitación, Alexis aún tenía la cabeza vendada con gasas; su rostro apuesto se veía demacrado y consumido, y se le detuvo el corazón al verlo.—Mírate. Sufriste una y otra vez por culpa de Vanessa, te lastimaste hasta quedar así, ¿y al final qué conseguiste?Alexis se impacientó y apretó la mandíbula.—Eso ya me lo dijiste muchas veces. ¿No te cansas? Yo ya estoy harto.Yolanda acababa de pasar un mal rato en la residencia y, ahora que llegaba allí, todavía la cuestionaban a ella. Se enfureció.—Soy tu madre. Si no me doliera lo que te pasa, no me molestaría en repetirte todo esto.Después de desahogar su descontento, al final no tuvo valor para seguir y le contó que Vanessa había vuelto a la residencia a cenar con Rafael, y añadió:—Au

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 499

    Durante todo el trayecto, Vanessa no dijo nada; era día festivo y había mucho tráfico, pero Rafael, en cambio, estaba contento de manejar despacio.—¿Estás molesta por lo de hace rato?Rafael giró un poco la cabeza para mirarla, y en sus ojos negros apareció un destello de ternura dolida. Vanessa supo que se refería a lo que acababa de pasar. Sin apartar la vista del flujo de autos, respondió con calma.—Esa clase de personas no merecen que yo me moleste por ellas.Al verla tan serena y desenvuelta, Rafael sintió que soñaba. Hacía medio mes todavía vivía en la inseguridad, llena de dudas sobre sí misma y sin confianza. Medio mes después, parecía otra persona.—Tienes razón, no vale la pena arruinarse el ánimo por alguien que no lo merece —dijo Rafael en voz baja, con tono complaciente y cariñoso.Vanessa bajó la mirada un instante y entonces, por fin, giró el rostro hacia él. Rafael notó su mirada y también volteó; sus ojos se cruzaron apenas un momento; después, volvieron a quedarse e

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 498

    —Últimamente ha habido muchas noticias en internet sobre Camila. Todos dicen que no tiene moral, que se metió con su tío y hasta quedó embarazada, y que quiere que Rafael cargue con el muerto. Si a ustedes les parece que una mujer así es buen partido, entonces aprovechando que son fiestas patrias, espero que tengan suerte y les deseo a ambas que encuentren una nuera como esa, y que sus hijas aprendan del ejemplo.—¡¿Qué dijiste?!Esas palabras enfurecieron a las dos, que acusaron a gritos a Vanessa de ser maleducada. Vanessa mantuvo una sonrisa, pero sus palabras siguieron siendo hostiles.—¿Para qué voy a hablar de educación con unos animales? Sería ridículo.Casi se ahogan de la rabia; entre maldiciones, se lanzaron sobre Vanessa para agarrarla y zarandearla. Vanessa ni siquiera las tenía en cuenta; desde hacía rato estaba lista para devolver el golpe.De pronto, la ancha figura de Rafael se interpuso frente a ella y atrapó en el aire la mano que la tía ya alzaba para abofetearla.—¿

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 497

    —Papá, hoy es festivo y no nos quedábamos tranquilos dejándote solo, así que regresamos a acompañarte en la cena.Yolanda entró por la puerta cargada de joyas y resplandeciente, con un bolso Hermès de piel de cocodrilo en la mano. Junto a ella venían Édgar Cisneros y dos tías de una rama de los Cisneros. El servicio doméstico los seguía detrás, cargando los regalos costosos.Al verlos, Vanessa entrecerró los ojos y su semblante se volvió frío y distante; Rafael percibió el cambio en ella y, con voz suave, la calmó.—Hazte de cuenta que no existen, no te presiones tanto.Vanessa lo miró con curiosidad. En ese momento, la tía mayor, junto a Yolanda, alzó la voz.—¿Esa no es Vanessa? Yo pensé que Rafael ya se había divorciado de ella.—Aquella vez, en el cumpleaños de Rafael, al final se contuvo a tiempo y no hizo pública la relación. Eso fue porque recobró el juicio y quería terminar, ¿no?Las tías se hacían eco una a la otra, activando el modo pasivo-agresivo contra Vanessa; el rostro d

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 496

    Daniel rechazó la invitación una y otra vez, y en cuanto terminó de saludar se subió al auto y se fue. En ese momento, Rafael habló con suavidad:—Entremos, no se queden ahí afuera, hoy hace mucho viento.Al escucharlo, Vanessa, que hasta entonces no lo había mirado, apenas dirigió la mirada hacia él y se encontró de pronto con sus ojos negrísimos.Cuando sus miradas se cruzaron, Vanessa sintió una oleada de calor. Se quedó paralizada un instante y apartó la mirada sin que lo notara.—Mira nada más, me distraje conversando contigo y se me olvidó. Vamos, entremos.El abuelo Antonio notó que los dos cruzaron la mirada y, por dentro, se puso contentísimo; enseguida entraron a la casa. Ese día iban a comer ellos tres solos.Al resto de la familia Cisneros, el abuelo Antonio no le permitió venir; incluso le ordenó a Yolanda que se encargara cuanto antes del asunto de Alexis y Natalia; lo que ese par había hecho hacía poco dejó por los suelos el nombre de los Cisneros.Por suerte, a Alexis y

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 495

    Vanessa la miró de reojo, con intensidad. La otra solo rio, con actitud despreocupada.—Yo no quise decir eso. Si quieres que liberen a Alexis, tendrás que mostrar algo de sinceridad.Tras decir esto, dio media vuelta y se dirigió al edificio. Mientras observaba su silueta, Yolanda sintió que ya no la reconocía, y un escalofrío tras otro le recorrió el cuerpo. Apretó la mandíbula de rabia y, al marcar un número, su mirada se volvió siniestra.—Encárguense de alguien por mí.Vanessa apenas llegó a su casa y cerró la puerta; le llegó un mensaje de Yolanda:“Vanessa, no faltes a tu palabra”.Vanessa lo leyó sin responder y apenas sonrió. Esa noche durmió profundamente y en paz.A la mañana siguiente, Daniel mandó un auto al pie del edificio para llevarla a la residencia de los Cisneros. Apenas subió al auto, le llegó la llamada del abuelo Antonio, que le preguntó si ya había salido. Vanessa respondió en voz baja que ya iba en camino. La risa del abuelo Antonio sonó alegre y franca.—Bien,

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status