LOGIN¡Todo eso era porque ella se había acostado con Rafael!Pensándolo bien, parecía que desde que Rafael regresó al país, se había dedicado a proteger a Vanessa en todo momento.¿Habrán estado juntos mucho antes de todo esto?Al verlos irse, Alexis sintió el impulso de acercarse para reclamarles.—Alexis, por favor, tranquilízate. Si vas a buscarlos ahora, solo los pondrás sobre aviso —advirtió Natalia, apareciendo para tomarlo del brazo.—¿A qué viniste? —preguntó Alexis, arrugando la frente con actitud indiferente.Retiró el brazo, marcando su distancia.—En todo este tiempo, sin importar cuántas veces te llame o te escriba, me ignoras —dijo Natalia con voz frágil, ocultando el dolor en su expresión—. Alexis, ¿en serio eres capaz de darme la espalda?Con solo verla, a Alexis le venían a la mente aquellos videos escandalosos, y la furia se apoderaba rápidamente de él.—Si no fuera por tu red de mentiras, que me hizo desquitarme con Vanessa todos estos años, ella y yo no estaríamos en est
Julio en Cartaluz era, sin duda, insoportablemente caluroso.Al entrar al auto, los recibió una agradable ráfaga de aire fresco.—¿Tienes tiempo mañana? —preguntó Vanessa tras revisar la hora.—Sí —dijo Rafael, tomándola de la mano—. Sé que mañana es el aniversario luctuoso de tu mamá. Te voy a acompañar, ya tengo preparadas las cosas para llevarle al cementerio.—¿Cómo es que te acuerdas? —preguntó Vanessa. Giró la cabeza, sorprendida, y se quedó mirando su cara atractiva y gentil; los labios le temblaron un poco.—Lo mencionaste alguna vez y me lo grabé —respondió Rafael con una sonrisa, aunque un destello indescifrable cruzó por su profunda mirada.A Vanessa se le hizo un nudo en la garganta y sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas; tenía ganas de llorar.—Gracias por acordarte de eso —dijo ella, esbozando una sonrisa tranquila para contenerse.Aun así, le costaba asimilar que Rafael fuera a acompañarla al cementerio al día siguiente. En un principio, no tenía planeado decí
Tras servirles la comida, Itzel por fin regresó.Sin embargo, se veía decaída, como si algo malo hubiera pasado.—¿Qué tienes?Vanessa la notó desanimada y le preguntó con preocupación.Itzel jugueteaba distraídamente con el tenedor en su arroz con pollo asado, cabizbaja y con aspecto abatido.—Tengo un problema familiar.Itzel miró a Vanessa, dudando si continuar.—¿Problemas de dinero? —Vanessa arqueó las cejas.—Sí —asintió Itzel—. Un papá adicto a las apuestas, una mamá sin carácter y un hermano menor en la preparatoria... Toda la presión económica de mi familia recae sobre mí. Para empezar, mi sueldo en la serie no es tan alto, y se los di todo. Espero que no me juzgues, pero hace unos días les di tres mil dólares, y hace un rato me llamaron para pedirme quince mil. ¡¿De dónde voy a sacar tanto dinero?!A medida que hablaba, Itzel se sentía cada vez más frustrada, casi a punto de llorar.—Primero come. Ya encontraremos la manera de solucionarlo. —Vanessa le palmeó el hombro.Itzel
—Mhm, ya que mi pequeña Vanessa lo pide, como tu esposo, no te voy a decepcionar. —Rafael sonrió, mirándola con intensidad.—Rafael, qué inmaduro eres.Vanessa volvió a reírse.Estar a su lado hacía que su estado de ánimo mejorara poco a poco. Incluso la hacía sentirse verdaderamente valorada. Era algo que jamás había experimentado junto a Alexis, quien siempre se la pasaba menospreciándola y negando sus capacidades.Una calidez inesperada se extendió por su pecho al verlo mirarla así. Vanessa también se fijó en Rafael, y sonrió con sinceridad, iluminando su expresión.Esa noche, en el estudio, Vanessa recordó lo que tenía pendiente. Tomó el celular del escritorio e ingresó a su cuenta alternativa.Como era costumbre, encontró un par de mensajes sin leer. Les dio un vistazo rápido y se detuvo en el último que le había enviado el señor Palma:“A principios del próximo mes iré a Cartaluz. ¿Tendrás tiempo para que nos veamos?”Vanessa no lo pensó dos veces y le respondió.“Te espero”.Ens
No era el momento adecuado para tener intimidad. Sin embargo, los comentarios tan atrevidos que había hecho Bianca ese día le sirvieron de inspiración. Al llegar a la mansión de la Sierra, Vanessa se puso a escribir la premisa de su nuevo guion.Estuvo concentrada hasta que recibió un mensaje de Rafael.“Llegaré pronto a casa”.Sus conversaciones por la aplicación consistían básicamente en reportes diarios de la rutina de él, como sus reuniones, eventos sociales o la hora a la que llegaría a casa. Él siempre le avisaba de todo.Eso era algo que Alexis jamás había hecho.Vanessa sintió la satisfacción de saber que le importaba a alguien. De pronto, recordó las preguntas de Bianca sobre su vida sexual y la cara le ardió de vergüenza.Sacudió la cabeza para apartar esos pensamientos y le respondió como de costumbre.“Ok, ten cuidado en el camino”.Dejó el celular a un lado tras enviar el mensaje.Recordaba vagamente que el día anterior, Rafael había mencionado algo sobre lo que había ocur
Rafael le apretó la mano y la miró con mucha ternura.—Me refiero a hace diez años, cuando te caíste al agua, mi pequeña ingenua —aclaró con voz suave.Vanessa guardó silencio durante un largo rato, hasta que su respiración se volvió pausada.Rafael la miró y rio, con los ojos oscuros llenos de adoración.La pequeña ingenua se había quedado dormida.***En su círculo social, comenzaron a circular rumores sobre la relación inapropiada y escandalosa entre Alexis y Natalia.Antes era Vanessa quien recibía todas las críticas, pero después de ese incidente, la opinión pública cambió drásticamente.Ahora, ella se había convertido en el objeto de la compasión de todos.Incluso en el grupo de chat de la universidad había surgido el tema de conversación.“Alexis sí estaba saliendo con Vanessa en ese entonces. ¿Eso no significa que la juzgamos mal?”“¡Quién iba a saber que las cosas eran así! En ese momento, Karla dijo que Vanessa estaba detrás de Alexis como un perrito faldero, y que, a pesar d
Al cruzarse con su mirada, Alexis sintió un escalofrío. El miedo lo invadió, como si estuviera a punto de perderla para siempre.—Yo... —balbuceó, perdiendo la calma por un segundo.—Me duele mucho... —chilló Natalia mientras se ladeaba, fingiendo que estaba a punto de desmayarse.Él se agachó para
Alexis presionaba con fuerza la cabeza de Vanessa hacia abajo, impidiéndole incorporarse. Sus rodillas, que apenas empezaban a sanar, le dolían tanto en ese momento que le hacían castañear los dientes.—Alexis —Vanessa habló con ronquera, como si le costara salir de su garganta—, le prometiste a mi
—Vanessa, para lo que necesites, aquí me tienes.Esas palabras la inundaron de una calidez y seguridad reconfortantes.Vanessa no pudo contenerse más y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Sin dudarlo, levantó los brazos y lo rodeó con fuerza.—Gracias, Rafael.Se aferró a él mientras s
—¡Cierra la boca! —La mirada de Rafael se clavó en Alexis—. Esta cuenta la voy a ajustar contigo más tarde.Rafael se inclinó para cargar a Vanessa en brazos y ordenó con severidad: —¡Vigílenlos!Tras decir esto, salió de la habitación a toda prisa con Vanessa para buscar a un médico.***En la sal






