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Capítulo 164

Author: Ámbar O.
Julio en Cartaluz era, sin duda, insoportablemente caluroso.

Al entrar al auto, los recibió una agradable ráfaga de aire fresco.

—¿Tienes tiempo mañana? —preguntó Vanessa tras revisar la hora.

—Sí —dijo Rafael, tomándola de la mano—. Sé que mañana es el aniversario luctuoso de tu mamá. Te voy a acompañar, ya tengo preparadas las cosas para llevarle al cementerio.

—¿Cómo es que te acuerdas? —preguntó Vanessa. Giró la cabeza, sorprendida, y se quedó mirando su cara atractiva y gentil; los labios l
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    —Vanessa.Al pasar a su lado, Alexis le tomó la muñeca.—¿Podemos hablar?La entrada del ascensor quedó bloqueada. Los de adentro no podían salir; los de afuera no podían entrar.—Vanessa... —Itzel, atrapada adentro, habló con un tono inseguro y culpable.Vanessa volteó y la miró de reojo, indiferente. Entendió que había sido ella quien le había dicho a Alexis sus planes, y apartó la mirada.—Suéltame.Forcejeó, mirando a Alexis con frialdad y distancia.Él apretó más su mano, sin intención de soltarla.—Diez minutos. Solo te pido diez minutos.Vanessa sabía que si no aceptaba, no iba a ningún lado.—Bien. Diez minutos.Al escucharla, Alexis sonrió.Ella no quería bloquear el ascensor ni convertirse en un espectáculo, así que lo siguió al café de al lado.A esa hora había poca gente; el lugar estaba casi vacío.Encontró un lugar cerca de la ventana y se sentó frente a él.Miró su reloj. Se veía seria.—Habla. ¿Qué quieres?Alexis arrugó la frente. Notó que su actitud era muy distinta a

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    —¿Por qué me miras tanto?Rafael notó su mirada. Terminó de secarle el cabello y la miró con una sonrisa, sus ojos oscuros fijos en ella.Vanessa había estado tan absorta mirándolo que ni siquiera se dio cuenta de que su cabello ya estaba listo.Al escuchar su voz, lo miró agitada.—N-nada, no es nada.Rafael guardó la secadora con una sonrisa a medias.—Me pregunto si la señora Cisneros está satisfecha con mi aspecto.Su tono era burlón. Bajo la luz, sus rasgos se veían más nítidos, sus ojos profundos e imposibles de leer.Sus pensamientos eran aún más difíciles de descifrar para Vanessa.Por suerte ella sabía cuándo no pensar de más. Siguió la corriente con una risita.—Es un hecho. Siempre has sido famoso por tu físico; el tipo que a todas les gusta.Rafael era egresado de la Universidad de Cartaluz.El año en que Vanessa entró a la universidad, él regresó a dar una conferencia y volvió locas a todas las chicas. Lo estuvieron comentando durante cuatro años.Aunque había egresado muc

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    —De ahora en adelante, cuando estemos fuera, no digas que eres mi hermano. Eres una vergüenza.Con eso, se dio la vuelta y se fue, con esa presencia dominante que lo hacía ver a todos por encima del hombro.Leonardo se esforzó por aguantarse, pero no pudo: temblaba sin control. Hasta Sergio, siempre tan tranquilo, intentó contener la sonrisa.Los dos miraron a Alexis con indiferencia y se fueron.Alexis quedó humillado en el acto. Se sentía como si le hubieran dado una cachetada tras otra; le ardía.En cuanto escuchó cerrarse la puerta del privado, la rabia lo consumió. Furioso, golpeó la mesa con el puño.La mirada se le volvió oscura y peligrosa. Quería saber, de una vez por todas, qué había entre Rafael y Vanessa.Y que no le diera la oportunidad, porque si encontraba la ocasión, arrastraría a Rafael de ese trono y le patearía sin misericordia.***Los tres fueron al Club Cúspide, al privado de categoría más alta.El mesero, tal como les habían indicado, ya tenía lista una botella d

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