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Capítulo 209

Penulis: Ámbar O.
Él asumió que le encantaba. Alexis arrugó la frente.

—¿Ahora te caigo tan mal que niegas incluso lo que te gusta tomar, para no admitirlo frente a mí?

Vanessa apenas levantó los ojos para mirarlo. Ni siquiera le daban ganas de discutir.

—No importa. Dime, ¿para qué me llamaste?

Alexis sintió su frialdad. Era el polo opuesto de lo que había sido antes. Eso, más que nada, le hacía sentir que ella ya no tenía sentimientos por él.

Pero Vanessa lo había amado cinco años. Era imposible que, solo por
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  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 590

    A Vanessa, a quien acababan de llamar desagradecida, le picó la nariz; se la frotó hasta que se le pasó. Cada vez que hablaba con Rodrigo, tenía una sensación difícil de describir, pero definitivamente no era agradable.—Señor Zárate, ya que terminó de halagarme, cuelgue. No somos cercanos.Vanessa se mostró fría, sin mostrarle la menor cortesía, y antes de que él pudiera responder, colgó.Después de colgar, vio que Rafael no le había escrito; no quería interrumpir su descanso, así que ella tampoco le escribió.Al día siguiente, Vanessa fue al departamento de investigación y desarrollo. Habló un rato con Leandro sobre la línea de investigación para mejorar el sistema. Por ahora el sistema avanzaba sin contratiempos.A ese ritmo, no tardaría mucho en poder pasar a la fase de pruebas. Vanessa estaba muy agradecida con Leandro.—Gracias. Menos mal que aceptaste volver para ayudarme.De no ser así, con el talento de Leandro, en el extranjero podría haber conseguido mejores oportunidades y

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 589

    Vanessa lloraba sin parar; solo frente a quienes la querían podía bajar la guardia y ser ella misma. Por más fuerte que siempre aparentara ser, en ese momento, ante ellos, lloraba como una niña desamparada.Graciela escuchaba su llanto con el corazón encogido, muriéndose de pena por ella; la abrazó más fuerte y lloró con ella.Cuando terminó de llorar y se calmó, Vanessa les contó todo con pelos y señales. Héctor se dio una palmada en el muslo, furioso.—Pase lo que pase, con esta gente no puede haber reconciliación. Si Rafael viene a rogarte por ella, ¡se divorcian!Graciela le dio un manotazo a su exaltado marido.—¿Qué dices? No digas estupideces.—Vanessa, no le hagas caso a tu tío. A mí me parece que el señor Cisneros es buena persona. Date la oportunidad de conocerlo mejor, no vayas a desperdiciar un buen matrimonio.Los dos esposos sabían bien que Vanessa y Rafael ya estaban casados. Antes les molestaba que Rafael no lo hiciera público, que armara semejante alboroto. Ahora que s

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 588

    Era obvio que habían venido a buscar a Vanessa. En cuanto la vio, Graciela se lanzó hacia ella y la abrazó.—Niña, ¿cómo te pasó algo tan grave y no acudiste a tus tíos? ¿No merecemos tu confianza?—Vanessa, lo que hiciste nos dolió en el alma.Sus tíos la llenaron de reproches. Pero la tía la abrazaba fuerte, muy fuerte, y las lágrimas le rodaban por las mejillas.—Solo no quería preocuparlos.Vanessa había pensado ir a verlos en un par de días; jamás imaginó que ellos la encontrarían primero. Pocos sabían que vivía en Los Álamos. Seguramente le habían preguntado a Daniel.Los hizo pasar y les sirvió dos vasos de agua. Como no era temprano ni demasiado tarde, no sabía si habían comido.—Tío, tía, ¿tienen hambre? Si quieren les preparo algo —dijo Vanessa, incómoda.—Quieta, que tengo cosas que preguntarte. —Héctor puso cara seria y habló con dureza.Vanessa se quedó quieta, obediente.—Pregunte.—No te pongas así, habla con calma, que la vas a asustar —lo reprendió Graciela.Solo de pe

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 587

    Ricardo se quedó petrificado. Vaya que Alexis sabía causar problemas. ¡Decía puras mentiras! Vio que Vanessa no tenía buena cara y se le revolvió todo por dentro. Se apresuró a decir:—¿Escuchaste todo?—No estoy sorda.Vanessa le echó un vistazo a Ricardo, con una mirada tan fría que lo asustó, y este enseguida comprendió que había metido la pata.—No, no es… no…Quiso explicarse, pero en ese momento se abrió la puerta de la habitación. Alexis salió hecho una furia y, al ver a Vanessa parada en el umbral, fingió sorpresa. Sus miradas se cruzaron.Vanessa lo observó con mirada fría.—¿Qué venganza? ¿No me vas a decir?Dentro de la habitación, Rafael tenía el entrecejo apretado y la cara pálida y sombría. No dijo nada, atento a las voces que llegaban desde afuera.—Vanessa, ¿lo escuchaste todo? —Alexis fingió asombro.Vanessa rio con sarcasmo.—Hablaste tan fuerte justamente para que te oyera, ¿no?Alexis se quedó pasmado. Antes presumía de conocer a Vanessa, pero en ese momento descu

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 586

    Para ella, estaba loco. Alexis, muerto de vergüenza, agachó un poco la cabeza y cerró los puños a los costados para contenerse.—Rafael, solo me preocupaba tu herida; vine a verte, y ya.Vanessa adivinó que esta visita no era tan sencilla y recogió el plato y el termo de comida.—Hablen ustedes, salgo un momento.—Ten cuidado, no te alejes demasiado.Rafael se lo pidió con dulzura, ignorando la presencia de Alexis. Vanessa bajó la mirada y asintió. Sabía muy bien que esa frase no era para provocar a Alexis aprovechando que estaba ahí, sino porque se preocupaba por ella.Cuando salió, Vanessa le ordenó a Ricardo que se quedara vigilando. Lo pensó un poco y, todavía inquieta, agregó:—Cuando alguien está acorralado, es capaz de cualquier cosa; mantente atento.Ricardo entendió.—Está bien, señora, quédese tranquila, yo me quedo vigilando aquí.Solo entonces Vanessa se quedó tranquila y se dirigió al otro extremo del pasillo.Dentro de la habitación, Alexis se quedó a los pies de la cama,

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 585

    Vanessa no sabía si reír o llorar; la dejó sin palabras. Era la hora de comer. El servicio doméstico preparó avena y la trajo.Por un tiempo, Rafael tenía que llevar una dieta ligera. El clima caluroso y húmedo de Cartaluz no ayudaba a su recuperación, así que había que cuidar todavía más la alimentación.Rafael apretó la mandíbula, reacio, y giró la cara.—No tengo hambre.—Ricardo dice que en la mañana comiste muy poco. ¿Cómo no vas a tener hambre? Come algo y, cuando termines, te tomas la medicina.Vanessa se daba cuenta; era obvio que no quería comer. Apenas escuchó las palabras “tomar la medicina”, Rafael apretó aún más el entrecejo.—Déjalo ahí. Ahora como.No tenía nada de apetito. Todos los días comía avena, aunque se la prepararan de mil maneras y con todos los sabores.Ya no le sabía a nada. Sin ganas, no le entraba ni un bocado.—Hagamos algo. Come unos cuantos bocados, te tomas la medicina y después le pido a doña Juana que te prepare otra cosa.Vanessa lo convencía con dul

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