LOGINLe pareció buena la propuesta de Natalia y, con aire satisfecho, respondió:—Definitivamente son ustedes mismas las que mejor saben lo que una mujer necesita. Bueno, entonces ayúdame con esto. Así me compensas un poco.Aprovechando que Rafael ya estaba casado con otra mujer y que no estaba en la capital, él tenía que conquistar a Vanessa.Cuando lo hecho estuviera hecho…Aunque Vanessa descubriera que la persona que le salvó la vida diez años atrás no era él, por más que se enojara, ya no podría hacer nada.***Vanessa regresó a los alrededores del hotel y subió a su suite con una sopa de mariscos para llevar.Le había tomado bastante gusto.Era deliciosa y el caldo encajaba con su paladar sureño.Estaba sentada en el sofá saboreándola cuando apenas había dado unos bocados le entró una llamada de Rafael.—¿Ya terminaste?El tono de su voz era cálido y aterciopelado, como siempre.Vanessa arqueó las cejas con una sonrisa.—Acabo de llegar al hotel con una sopa de mariscos y apenas me se
—Durante diez años se hizo pasar por la persona que te salvó la vida. ¿Acaso estás dispuesta a que te hayan engañado tanto tiempo?Natalia se volteó y se acercó a ella con paso decidido; su sonrisa se volvía cada vez más segura.—Puedo ayudarte a demostrar que te estuvo mintiendo. ¿Qué dices? ¿Ya podemos trabajar juntas?Vanessa la observó con cautela.—¿El mismo truco de siempre? Ese ya lo usaste antes.—Esta vez es diferente.—¿En qué es diferente? Natalia, no eres de fiar.Natalia, temerosa de que no quisiera colaborar, insistió con urgencia:—¡Yo quiero a Alexis, y tú eres un obstáculo!Vanessa la miró con desconfianza al escuchar eso.Antes, en el hospital, había alcanzado a escuchar fragmentos de la conversación entre Natalia y Alexis.Aunque no lo había entendido todo, intuía que tenía que ver con lo que ocurrió diez años atrás, cuando cayó al agua.De cualquier forma, quería saber con certeza si Alexis la había engañado.Si en realidad fue él quien la salvó hace diez años.—Cué
A la mañana siguiente, temprano, Vanessa tenía que ir a una reunión con el equipo de producción.Cuando se levantó de la cama, sintió todo el cuerpo dolorido y agotado.Miró a Rafael, que ya estaba impecablemente arreglado con su traje de tres piezas, y le dijo con fingido reproche:—Eres un loco. Tu ímpetu no tiene límites.Rafael se acercó con naturalidad, le rodeó la cintura con el brazo y la miró con ternura.—Significa que mi mujer tiene demasiado encanto y no pude contenerme. Eso no es culpa mía.Se inclinó hacia ella, bajó la cara y Vanessa sintió su aliento cálido en la mejilla. —Es más, que un marido no se canse de su esposa es de lo más normal.A Vanessa le latió el corazón con fuerza.Este hombre sabía demasiado bien cómo seducir.Si las cosas seguían así, casi llegaría a creer que él se había enamorado de ella.Aunque, pensándolo bien, que se enamorara de verdad sería algo muy bueno.Apretó los dedos en un puño y le dio un golpecito en el pecho con tono de queja. —Sí, con
Alexis no terminaba de creerlo del todo. —¿Me estás diciendo que lo hizo para ponerme a prueba? ¿Por qué haría algo así?—No olvides por qué terminó contigo. Que te ponga a prueba no tiene nada de raro. —Natalia inventó todo sobre la marcha.Había ido precisamente para evitar que se vieran.Al escucharla, el semblante de Alexis se suavizó un poco.Pensó en lo romántica empedernida que era Vanessa, y en que había llegado sola; la angustia que traía encima se disipó.—Ella seguramente todavía quiere estar contigo. Tú lo sabes: te ha amado todos estos años. —Al verlo calmarse, Natalia siguió manipulándolo.—¿Cómo va a olvidarte tan rápido? Si hubieras hecho lo que ibas a hacer, ya no tendrías ninguna oportunidad con ella.Él pensó que tenía razón.Vanessa lo había amado durante cinco años; hasta había dejado atrás su carácter de princesa para ponerlo siempre a él como su prioridad.No era capaz de dejar de quererlo por un malentendido sin importancia.Ya tranquilo, Alexis la miró con rep
Vanessa quedó aturdida por el beso.Sintió que la alzaban y Rafael la llevó de vuelta a la habitación y cerró la puerta.Alexis acababa de doblar el pasillo cuando escuchó el leve clic de una puerta al cerrarse. Miró en esa dirección, pero el corredor estaba vacío.Siguió avanzando en busca del número de habitación de Vanessa.Rafael la besó con fiereza.Mientras le robaba el aliento, la fue recostando sobre la cama.Respiraban al mismo ritmo.Rafael jadeaba con fuerza; pegado a ella, ardía, como si quisiera consumirla.—¿Puedo? —preguntó con voz tenue y ronca.Vanessa lo miró aturdida, incapaz de ocultar cuánto lo había extrañado ni el impulso que pugnaba por salir.Levantó los brazos, le rodeó el cuello y fue ella quien lo besó primero.Sin mediar palabra, ese gesto lo decía todo.En esos días de conversaciones con Bianca, Vanessa había llegado a una conclusión.Todo aquello que la hacía feliz, lo iba a hacer sin pensar en las consecuencias.Sobre todo, en lo que respecta a esas cosa
Vanessa sintió repulsión y dio media vuelta para alejarse en dirección contraria.Pero Alexis, apoyado en su muleta, avanzaba con su cojera más rápido que ella, y en poco tiempo la alcanzó por detrás y le tomó el brazo.—Vanessa.Apenas él la rozó, ella se zafó con un manotazo de rechazo.—Alexis, ¿no te cansas?El tono de Vanessa era áspero, y la mirada que le dirigió al voltearse era aún más cortante.Él, con sus facciones atractivas, y ella, tan radiante, llamaban demasiado la atención entre la multitud; más de uno se detuvo a mirarlos.Alexis, con una paciencia que pocas veces mostraba, intentó calmarla. —No te enojes. Es que me preocupaba dejarte sola, por eso te seguí.Vanessa no había olvidado lo que él había intentado antes: quería forzar las cosas drogándola, y después mandó a un borracho a acosarla...Y encima estaba lo del auto que estuvo a punto de atropellarla, entre otros incidentes.Cada uno de esos episodios tenía sus huellas.Vanessa sonrió, burlona. —¿Protegerme? Co
Vanessa decidió que, en cuanto Rafael regresara, tendría que preguntárselo bien.***Al tercer día, para la recaudación de fondos, Bianca pasó personalmente por Vanessa a la mansión de la Sierra. El evento se llevaría a cabo en el campus de la universidad. Habían montado un escenario enorme al aire
Vanessa sonrió para sus adentros. Si de poner a alguien en su lugar se trataba, nadie le ganaba a Bianca.—Bianca, deja de meter las manos por ella —dijo Natalia con la cara desencajada—. Esto no tiene nada que ver contigo.—¿Qué pasa? ¿Te da miedo admitirlo? Fuiste bastante descarada cuando hiciste
Vanessa debía estar volviéndose loca.Por un instante, se le cruzó la idea de que Rafael se refería a ella.Fue un arrebato de narcisismo que no duró más que un par de segundos. El corazón se le desplomó y prefirió no preguntar nada más.Sin embargo, en su interior no solo sentía sorpresa, sino tamb
—¿Bueno?Vanessa deslizó el dedo por la pantalla para contestar y fingió indiferencia. —Felicidades, Rafael. Dime, ¿cuándo piensas volver para que nos divorciemos?La respiración de él se volvió pesada.¿Le hablaba a mitad de la noche solo para mencionar el divorcio?—Dime la razón —exigió Rafael.







