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Capítulo 420

مؤلف: Ámbar O.
Vanessa se dirigió con Leandro hacia la sala de descanso.

Detrás de ellos, una figura de traje oscuro se acercó a paso rápido.

—Vanessa.

Rafael los llamó con voz familiar y tranquila, y enseguida apareció frente a los dos con su porte imponente. Su mirada de acero se cruzó con la de Leandro.

—Señor Cisneros —saludó Leandro, sin emoción alguna.

—Tengo algo que decirle. —El tono de Rafael fue categórico, no admitía negativa.

Leandro vaciló y miró a Vanessa. Si ella no quería atenderlo, él no se ir
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  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 445

    Vanessa quedó sorprendida por un instante.Su corazón de hielo pareció agrietarse por un momento; algo se abrió en su interior y una duda empezó a atormentarla.En algo tenía razón Sergio. Con la posición que tenía Rafael, casi nadie podía amenazarlo. Por eso ella nunca había logrado entender: si él afirmaba una y otra vez que Camila no era su gran amor, ¿por qué entonces, siempre terminaba lastimándola por culpa de Camila?—Quizá él lo hace por voluntad propia —tanteó Vanessa, sintiendo que Sergio parecía saber algo.Él, por supuesto, no pasó por alto su intención, le recordó con un tono insinuante:—Cuando dos personas están juntas, lo más importante es la confianza. O también podrías intentar recordar, más que con la mente, con el corazón… por qué quiso casarse contigo. Si cada detalle que ha tenido para ti es sincero o fingido. Tal vez encuentres la respuesta muy pronto.Lo dijo en voz baja y se fue a la habitación de al lado.Ella se quedó aturdida. Esas palabras la golpearon por

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 444

    Vanessa sintió que él ya había hablado de más. Su mirada se enfrió.—Rafael, por favor, sal un momento.Y ella también salió.Se le agravó la expresión y la siguió hasta el pasillo.Con solo tenerlo ahí, se sentía terriblemente agotada.—Rafael...En su voz se filtró el cansancio. Él respondió al instante:—Aquí estoy.Al verla con el semblante tan ojeroso, se le borró la aspereza con la que acababa de tratar a Bianca. Sus ojos se llenaron de una ternura preocupada.—¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?De pie frente a él, no podía soportar más esa actitud suya, como si nada hubiera ocurrido.—Vete, ¿quieres?Alzó la mirada. Sus ojos no mostraban ni una gota de emoción.—Habiendo llegado a este punto, aunque entre nosotros no haya sentimientos y solo se tratara de un matrimonio por conveniencia, ya no puedo fingir contigo que no pasó nada y seguir siendo tu esposa. Tómalo como un favor: de ahora en adelante, mantente lejos de mí.Al terminar de decirlo pareció haber gastado toda su fuerza. U

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 443

    —¿A qué viniste?Vanessa se puso a la defensiva, como un erizo sacando sus púas. Su tono era frío, cortante.Rafael tragó saliva. Parecía acostumbrado a su frialdad.—Me enteré de que Bianca tuvo un accidente y no me sentía tranquilo, así que vine a verla.Su mirada recorrió la puerta de la habitación detrás de ella.—¿Cómo está? ¿Se encuentra bien?De hecho, en el camino lo había llamado para preguntarle. Vaya coincidencia: fue precisamente él quien atendió las heridas de Bianca. La vez anterior, en el bar, ella se había tomado unos tragos con un modelo; aquel detalle se le quedó grabado a Sergio y por eso no la olvidaba. Por su parte, la joven solo se enteró de que eran amigos cuando Rafael llamó directamente a Vanessa.Rafael llegó al hospital y, al saber el número de la habitación, fue directo hasta allí.—Si no te pasa nada, ¿qué vienes a hacer al hospital?Vanessa le lanzó una mirada esquiva y llamó a Daniel.—¿Dónde estás?Él seguía haciendo fila en la ventanilla.—Recogiendo lo

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 442

    Vanessa no le creyó.—Si ya te pusieron yeso, ¿cómo no va a ser algo serio? Ya no me mientas. Sergio, dime.Bianca se llevó la mano a la nuca y, con una sonrisa, levantó la mirada hacia él. Había una clara insinuación en sus ojos.Él llevaba en las manos el expediente médico y, en una bolsa, las placas radiográficas.—No es tan grave, pero sí hay fractura en el tobillo. Va a necesitar un buen tiempo de reposo. —Hizo una breve pausa—. Su representante ya fue a hacer los trámites de hospitalización. Qué bueno que llegaste, puedes acompañarla a su habitación.Bianca era modelo, y sus piernas eran lo más importante para ella. Con una fractura y hospitalizada, ¿cómo no iba a estar asustada? Vanessa prefirió callar para no angustiarla más. Se tragó la preocupación, empujó la silla de ruedas y siguió a la enfermera hasta la habitación. Sergio las acompañó.Vanessa se inclinó para ayudar a su amiga a subirse a la cama. Tal vez por un descuido, Bianca apoyó con fuerza el pie lastimado y gritó d

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 441

    Vanessa colgó la llamada y se dio la vuelta para irse. De pronto, como si cayera en cuenta, clavó una mirada suspicaz en Camila, que lucía un gesto de triunfo.—¿Qué pasa? ¿Le pasó algo a tu amiga?Camila disfrutaba verla tensa; por dentro estaba encantada.Vanessa tenía sospechas de si la lesión de Bianca había sido provocada o si tenía algo que ver con ella.—Si te atreves a tocar a alguien cercano a mí, lo vas a pagar muy caro.Tras la advertencia, Vanessa se fue a toda prisa.La sonrisa maliciosa de Camila se fue desvaneciendo lentamente. Al girarse, descubrió que, sin saber cuándo, Rafael se había plantado en la puerta. Se quedó pasmada un instante y enseguida se acercó a él como si nada hubiera pasado.—Rafa...—¿Qué le dijiste?Rafael tenía el gesto sombrío y su actitud con ella era cada vez más distante.Pero ella, por miedo a que dejara de prestarle atención, bajó la mirada y confesó con docilidad:—No le dije nada, yo no la hice enojar. Parece que a alguien cercano le pasó al

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 440

    Sin mostrar el menor interés, Vanessa observó a Rafael con una expresión impasible.—¿No crees que esa preocupación tuya resulta patética?Soltó una risa burlona.—Ya no te entiendo. Después de todo lo que me hiciste en la fiesta de cumpleaños, ¿ahora vienes a jugar la carta del hombre enamorado? ¿Qué eres, bipolar?No creía que, después de poco más de tres meses de matrimonio, Rafael pudiera estar enamorado de ella hasta la médula.Y menos ese día, que descubrió que el Grupo Firax había metido las manos en el acuerdo comercial de hace cinco años y lo había ocultado todo este tiempo.A partir de ahora, confiar en él le sería aún más difícil. Mantendría la guardia alta con su empresa hasta aclarar la investigación.Y frente a él también.—Solo vi que estás muy ocupada últimamente y me preocupaste.Rafael notó que había adelgazado bastante y no pudo disimular su preocupación.Pero Vanessa no se lo agradecía. Al contrario, le parecía ridícula esa clase de preocupación.—No hace falta. Guá

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