LOGIN—Muchas gracias.Aunque parecía altivo y severo, Rodrigo se mostró amable por una vez al levantar su copa, pero Vanessa rechazó cortésmente la invitación:—No voy a beber. Tengo cosas que hacer, así que me retiro.Le encargó a Federico que firmara el contrato con Corporativo Zarza y, tras darle las indicaciones, se levantó para irse.Rodrigo se puso de pie e intentó detenerla:—¿Tiene tanta prisa, señorita León, que ni siquiera se queda a comer?Vanessa mantuvo una actitud fría y respondió con distancia:—Estoy ocupada. Le pido que me disculpe, señor Zárate.Dicho eso, salió del salón privado seguida de cerca por los guardaespaldas. El contrato solo le ofrecía ventajas, sin ningún inconveniente.En cuanto al asunto de Camila, si decidía proceder legalmente, como máximo conseguiría que le impusieran una pena de prisión de hasta tres años.No serviría de mucho.Para Corporativo Zarza, en cambio, supondría pérdidas incalculables, de ahí que prefiriera pagar una compensación antes que deja
—Estaba pensando que usted lleva años al frente de Grupo León y, además, conoce bien la planificación inmobiliaria. ¿Por qué no dejo en sus manos la decisión de aceptar o rechazar este proyecto?Vanessa ya había revisado el contrato, que en general no presentaba problemas en lo estipulado, pero escondía una implicación. En el futuro, Corporativo Zarza quedaría vinculado a Grupo León, y esa era una de las razones por las que no lo había aceptado.También quería ver qué actitud adoptarían los Zárate ante el asunto de Camila. Ahora que Federico había presentado su renuncia como una forma de ceder terreno para ganar, el contrato sería clave para determinar si podía quedarse.—Así que sí buscó refuerzos, señorita León —comentó Rodrigo con sarcasmo—. El director Serrano y yo somos amigos, después de todo. ¿No teme que se ponga de mi lado?—Confío en que el director Serrano tiene claro que los negocios son los negocios y nunca mezcla los sentimientos personales con ellos. —Vanessa sonrió con
Vanessa se quedó paralizada unos segundos. No esperaba que le preguntara eso.—Doña Juana sufrió una desgracia sin haberla provocado —dijo después de mirarla en la habitación del hospital y girarse hacia Rafael—. Aunque Yolanda ya recibió su karma, doña Juana no tendría que haber sufrido.No solo quería saber qué había oído Juana en aquel momento, sino que, sobre todo, deseaba que recuperara la memoria y pudiera llevar una vida normal.—Así será. —Rafael levantó la mano y le acarició la cabeza.Después de contemplar el semblante hermoso e imponente de Rafael y sentirse, sin saber por qué, más tranquila, Vanessa regresó a casa con él cuando ya era muy tarde.Vanessa había dejado a alguien al cuidado de Juana en el hospital. Al regresar, sentía un cansancio indescriptible.Se duchó primero y se acostó. Cuando Rafael salió de ducharse, se recostó a su lado y la abrazó.—¿Sigues pensando en lo de doña Juana?Al escuchar a Rafael tan cerca, Vanessa percibió su aroma inconfundible y sintió p
Aunque su mirada parecía amable, expresaba reproche, por lo que Bianca se sintió culpable sin saber por qué y se sorprendió.—Joel es bastante impulsivo. Estuvo mal que te golpeara hace un momento. Te pido disculpas por él —balbuceó.La presencia de Sergio resultaba aún más intimidante. Rio con desprecio:—¿Me pides disculpas por él? ¿Qué eres tú para él? ¿Una aventura de una noche? ¿Su amante? ¿Su novia?Las palabras de Sergio hirieron a Bianca, quien a duras penas contuvo el dolor y sostuvo su mirada burlona.—Doctor Villalobos, si ya sabe qué clase de persona soy, no debería preguntarme eso —dijo con una sonrisa.—Además, lo nuestro también fue una aventura de una noche. Ah, no, de varias noches.Bianca había dicho aquello por puro despecho, pero ahora no tenía ninguna intención de explicarle nada. Había sido una locura insistir tanto en aclararlo todo con calma.Alguien de una familia tan distinguida como la de él sentía un profundo desprecio por personas como ella.Aunque llevaba
—¿Ya nos acostamos y aun así dices que no hay nada entre nosotros?Sergio habló en voz baja, de modo que solo Bianca y Joel pudieron escucharlo, mientras Joel mostraba una actitud furiosa:—¡Hijo de puta!Lanzó un puñetazo y golpeó a Sergio en la cara con tal fuerza que le giró la cabeza y le hizo sangrar los labios, aunque Sergio siguió sujetando a Bianca sin aflojar el brazo.Todos se asustaron.Incluso Bianca se asustó; no esperaba que Joel lo golpeara.—¿Cómo puedes decir algo así? ¿No tienes vergüenza?Después de que Joel miró a Sergio con furia, sin mostrar temor, Darío se acercó corriendo, lo sujetó entre sus brazos y se apresuró a apartarlo.—¡Joel, eres un imbécil!Aunque Sergio no se involucraba en los asuntos de la familia Villalobos, recibía tantos privilegios que ni siquiera el hijo mayor podía compararse con él.Le bastaba con mover un dedo para dejar a Joel sin futuro en la farándula, pero Joel estaba demasiado enojado como para sentir miedo.—¡Una bestia como él merece
Joel estaba sentado a su lado, jugando a las cartas y bebiendo con Talía y Corina, con quienes se divertía de lo lindo hasta que perdió y le tocó beber dos vasos como castigo.Cuando terminó de beber, vio que Bianca estaba desanimada. Se inclinó un poco hacia ella y la consoló en voz baja, junto al oído.—No estés triste. Confía en mí. Seguro que todo saldrá bien.Estaba al tanto de todo lo que le pasaba a Bianca; no solo no tenía miedo, sino que la había animado a salir para distraerse y despejarse.—No es gran cosa. Al final, solo queda esperar el resultado. —Bianca sonrió.Hablaba como si no le importara cuando Joel giró la cabeza para mirarla y le dedicó una sonrisa encantadora.—Pase lo que pase, estaré contigo.Bianca se quedó confundida unos segundos al recordar que ya había oído esas palabras de alguien que desde hacía mucho seguía otro rumbo.—Ya basta. No soy tan frágil, no te conmuevas con tus propias palabras. —Bianca rio con desprecio.Joel la miró con los ojos brillantes







