MasukKiara Vale fue una vez la brillante mujer que ayudó a convertir a Vale Corporation en la empresa más poderosa del país. Entonces, todo le fue arrebatado. Traicionada por las personas más cercanas a ella, humillada públicamente y expulsada de la empresa que ayudó a construir, Kiara decide vengarse. Su inesperado rescate por parte de Zyan Carter lo cambia todo. Zyan es el heredero de Sinclair Corporation, la empresa más poderosa del mundo. Es increíblemente rico, ridículamente perezoso, sarcástico y aparentemente no está interesado en nada. Pero hay algo que Kiara no sabe. Él decide ayudarla a descubrir la verdad y, poco a poco, los dos se convierten en socios. Ella se convierte en su secretaria bajo la identidad de Rose, mientras investiga en secreto a Vale Corporation desde las sombras. Nadie la reconoce. Ni siquiera su propia familia.
Lihat lebih banyakCapítulo Uno
En el momento en que Kiara Vale entró en la sede de Vale Corporation, supo que algo iba mal.
Sus tacones resonaban con fuerza sobre el pulido suelo de mármol mientras atravesaba el vestíbulo, cada paso haciendo eco en el espacio inusualmente silencioso.
Normalmente, los empleados la saludaban con sonrisas respetuosas y apresurados asentimientos.
Hoy no.
Hoy, las conversaciones se detenían en el momento en que ella pasaba.
La gente la miraba.
Algunos con lástima.
Algunos con desprecio.
Otros bajaban rápidamente la mirada, como si temieran que pudiera descubrirlos observándola.
Kiara disminuyó el paso durante medio segundo.
¿Qué demonios está pasando?
Continuó caminando, manteniendo el rostro perfectamente sereno a pesar de la inquietud que crecía en su pecho.
De repente, sonó su teléfono.
Era su asistente.
Kiara respondió de inmediato.
—Señora…
La voz de su asistente sonaba nerviosa.
—Parece que hay un problema. Tiene que venir a la sala de reuniones ahora mismo.
Kiara frunció el ceño.
—¿Qué clase de problema?
Hubo un breve silencio.
—Yo… creo que es mejor que venga usted misma.
La llamada terminó.
Kiara se quedó mirando su teléfono por un momento.
Eso no era normal.
Nada de lo que estaba ocurriendo hoy era normal.
Apretó con más fuerza el teléfono y se dirigió hacia la sala de reuniones ejecutiva.
A medida que se acercaba a la puerta, podía sentir la tensión suspendida en el aire.
La abrió.
Todos estaban allí.
Su abuelo estaba sentado en la cabecera de la mesa.
Su padre estaba sentado a su lado.
Su madrastra permanecía sentada en silencio, con las manos entrelazadas sobre el regazo.
También estaban presentes varios miembros de la junta directiva.
Pero en el momento en que Kiara entró, todas las conversaciones cesaron.
Miró alrededor de la sala.
—¿Abuelo?
Su abuelo ni siquiera la miró.
—Quédate ahí de pie.
Kiara frunció el ceño.
—¿Qué?
—No te molestes en sentarte.
Por primera vez, algo frío se instaló en su estómago.
Cerró lentamente la puerta detrás de ella.
Sus ojos recorrieron a cada una de las personas presentes.
Nadie se atrevía a sostenerle la mirada.
Ni su padre.
Ni su madrastra.
Ni siquiera los miembros de la junta que habían pasado años elogiando su liderazgo.
—¿Qué está pasando?
Silencio.
La paciencia de Kiara comenzó a agotarse.
Cruzó los brazos.
—He preguntado qué está pasando.
Finalmente, su abuelo levantó la mirada hacia ella.
Su expresión era fría.
—Hemos tomado una decisión.
Kiara esperó.
—Hemos decidido destituirte como directora ejecutiva de Vale Corporation.
Por un momento, Kiara no comprendió lo que acababa de escuchar.
Entonces soltó una risa.
Una sola vez.
Una risa breve e incrédula.
—Están bromeando.
Nadie se rio con ella.
Su sonrisa desapareció lentamente.
—¿Hablan en serio?
Su abuelo permaneció inexpresivo.
—La junta ya ha aprobado la decisión.
Kiara lo miró fijamente.
Luego miró a su padre.
Después al resto de la junta.
—Yo construí esta empresa.
Su voz era tranquila.
Demasiado tranquila.
—Pasé años trabajando para esta empresa. Me hice cargo cuando nadie creía que pudiera manejarla. Trabajaba hasta las tres de la madrugada. Recuperé departamentos que estaban fracasando. Conseguí clientes que ustedes no pudieron conseguir.
Sus ojos se endurecieron.
—¿Y ahora quieren sentarse aquí y decirme que estoy despedida?
Finalmente, su padre habló.
—Kiara, hablemos de esto en casa.
Ella giró bruscamente la cabeza hacia él.
—No.
Su voz resonó por toda la sala.
—Quiero una explicación ahora.
Su padre parecía incómodo.
Luego miró a su abuelo.
Solo después de recibir un pequeño asentimiento continuó.
—Hicimos pruebas de ADN.
La expresión de Kiara cambió.
—¿Pruebas de ADN?
—Entre tú y tus hermanos.
Ella lo miró fijamente.
—¿Y?
La mandíbula de su padre se tensó.
—Los resultados demostraron que no eres una Vale biológica.
Silencio.
Kiara sintió que aquellas palabras la golpeaban como un golpe físico.
Durante varios segundos, nadie se movió.
Entonces su padre continuó.
—Tu madre debió estar con otro hombre antes de quedar embarazada de ti. Me engañó y te hizo pasar por mi hija.
Los dedos de Kiara se cerraron lentamente formando puños.
Su padre apartó la mirada.
—No tienes sangre Vale. Y sabes lo importante que es eso para esta familia.
Casi no podía creer lo que estaba escuchando.
—¿Sangre verdadera?
Su voz se convirtió en una risa amarga.
—¿Así que de eso se trata?
Su abuelo finalmente habló.
—El linaje importa. La empresa pertenece a esta familia.
—Y, aparentemente, yo no.
Su abuelo no dijo nada.
Su padre carraspeó.
—Hemos decidido que tu hermano asumirá el cargo de director ejecutivo.
Kiara lo miró fijamente.
Entonces volvió a reír.
Esta vez, no había incredulidad en su risa.
Solo amargura.
—¿Eso es todo?
Miró alrededor de la mesa.
—¿Después de todo lo que he hecho?
Nadie respondió.
Kiara asintió lentamente.
—Entiendo.
Finalmente, su madrastra habló.
—Kiara, no nos malinterpretes. Todavía puedes permanecer en la empresa. Podríamos darte un puesto directivo…
Kiara se volvió hacia ella.
—¿Un puesto directivo?
Su madrastra asintió con cautela.
—Tienes talento. No hay ninguna razón para que te marches por completo.
Kiara la miró fijamente durante varios segundos.
Entonces sonrió.
No era una sonrisa cálida.
Era el tipo de sonrisa que hacía que la habitación se sintiera incómoda.
—No necesito su lástima.
Su madrastra guardó silencio.
Kiara miró alrededor de la mesa por última vez.
Todos aquellos años.
Todas aquellas noches sin dormir.
Cada sacrificio.
Cada trato por el que había luchado.
Cada vez que había defendido el apellido de aquella familia.
Y así era como se lo pagaban.
No porque hubiera fracasado.
No porque la empresa estuviera sufriendo.
Sino porque un pedazo de papel les había dicho que no era digna de llevar su apellido.
Le ardían los ojos.
Por un segundo aterrador, pensó que podría llorar.
No.
Tragó saliva con fuerza.
No llores, Kiara.
No aquí.
No delante de ellos.
No se merecían sus lágrimas.
Enderezó los hombros.
Levantó la barbilla.
Y caminó hacia la puerta.
Su padre la llamó.
—¡Kiara!
Ella se detuvo.
Pero no se dio la vuelta.
—No.
Su voz apenas era un susurro.
—No me llames.
Entonces abrió la puerta.
Sus tacones volvieron a resonar sobre el suelo de mármol mientras se alejaba.
Un paso.
Dos.
Tres.
Ni una sola lágrima cayó de sus ojos.
Pero cuando las puertas del ascensor se cerraron frente a ella, la expresión de Kiara cambió.
El dolor desapareció.
La incredulidad desapareció.
Y algo mucho más oscuro tomó su lugar.
Acababan de quitarle su empresa.
Su familia.
Su nombre.
Todo lo que había pasado años construyendo.
Bien.
Si la familia Vale quería una guerra…
Acababan de crear a su peor enemiga.
Cuatro años después—¡PAPÁ! ¡EL TÍO KADE ESTÁ SIENDO MALO CONMIGO!Zyan levantó la mirada de su teléfono justo cuando una niña pequeña, de largos cabellos negros y ojos color avellana, entró corriendo en la sala de estar.Inmediatamente, abrió los brazos y ella corrió a refugiarse en ellos.—¿Qué le ha pasado a mi princesa? —preguntó, sentándola sobre su regazo.Lily hizo un puchero y señaló hacia la cocina.—¡El tío Kade se comió mi galleta!Zyan arqueó una ceja.—¿Tu galleta?—¡Sí! ¡Mamá dijo que podía comérmela después del almuerzo, pero el tío Kade se la comió!Desde la cocina llegó la carcajada de Kade.—¡La dejó sobre la mesa! Pensé que era propiedad abandonada.Lily abrió la boca, indignada.—¡No lo era!Zyan hizo un esfuerzo por mantener una expresión seria.—Eso es un delito grave, tío Kade.Kade apareció en la puerta con un vaso de agua en la mano.—Ay, por favor. Tiene tres años y ya ha aprendido a denunciar a la gente ante las autoridades.—¡Cuatro! —lo corrigió Lily.Kade
Capítulo 101Kiara estaba de pie en el baño, mirando fijamente la prueba de embarazo que sostenía en la mano.Positiva.Parpadeó, preguntándose si habría leído mal el resultado, pero este seguía siendo el mismo.Estaba embarazada.Una sonrisa se dibujó lentamente en su rostro mientras se llevaba una mano al vientre.Iba a tener un bebé con Zyan.La idea la llenó de una felicidad que no podía explicar. Nunca había imaginado que el matrimonio al que había entrado por venganza terminaría llevándola hasta aquel momento.Guardó rápidamente la prueba en un cajón antes de salir del baño.Quería contárselo a Zyan, pero también deseaba ver su reacción.Y, conociendo a su marido, estaba segura de que sería inolvidable.Aquella noche, Zyan regresó a casa y encontró a Kiara sentada en la cama, sonriéndole.Mientras se acercaba a ella, se aflojó la corbata.—¿A qué se debe esa sonrisa, gatita?—¿Acaso no puedo sonreírle a mi apuesto marido?Él arqueó una ceja.—Por supuesto que puedes. Pero, cuand
Capítulo 100Carrie estaba frente a la casa de su madre, sosteniendo una pequeña bolsa con una mano.Hacía mucho tiempo que no se encontraba frente a aquella puerta. No estaba segura de cómo reaccionaría su madre al verla ni de si su hermano siquiera querría hablar con ella.Respiró profundamente y llamó a la puerta.Unos segundos después, la puerta se abrió.Su madre se quedó paralizada.—¿Carrie?A Carrie le temblaron los labios.—Hola, mamá.Su madre la observó fijamente y, de repente, la estrechó entre sus brazos.—¡Dios mío! ¿Qué te ha pasado? —exclamó, separándose un poco para examinar a su hija—. ¡Mírate! ¿Qué te has hecho?Carrie bajó la mirada.—Lo siento, mamá.Su madre negó con la cabeza mientras las lágrimas le resbalaban por las mejillas.—Entra.Cuando llegaron a la sala de estar, el hermano de Carrie apareció en la puerta. Se detuvo en seco al verla, con la sorpresa reflejada en todo el rostro.—¿Carrie?Ella asintió.—Hola.Él se acercó despacio y la observó durante un
Capítulo 99Kiara y Zyan regresaron a casa de su luna de miel a la tarde siguiente.En cuanto entraron en la mansión, Zyan entregó el equipaje a uno de los empleados que los esperaba y después atrajo a Kiara hacia sus brazos.—Por fin —murmuró.Kiara soltó una carcajada.—¿Por fin? Creía que te gustaba tenerme a tu lado.—Me gustaba tenerte a mi lado en un lugar donde nadie pudiera molestarnos.Le besó la frente.—Deberíamos volver.—¡Acabamos de regresar!—¿Y?Ella negó con la cabeza, riendo, antes de escabullirse de sus brazos.Más tarde, aquella noche, estaban sentados juntos en la sala de estar cuando Kiara se volvió repentinamente hacia él.—Zyan, hay algo que quiero pedirte.Él dejó el teléfono a un lado.—¿Qué pasa, gatita?—Quiero que liberes a Carrie.Su expresión cambió de inmediato.—No.Kiara suspiró.—Al menos, escúchame primero.—¿Qué esperas exactamente que escuche? ¿Que quieres que libere a la mujer que organizó tu secuestro y estuvo a punto de conseguir que te matara






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