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Capítulo 823

Author: Ámbar O.
Solo se atrevió a provocarlo así porque Rafael tenía la mano herida.

Sin embargo, Rafael la miró con deseo, le sujetó la nuca con la mano sana y se inclinó para besarla. La besó con tanta intensidad que casi la dejó sin aliento.

Solo se apartó a regañadientes cuando Vanessa ya no pudo más y se recostó sin fuerzas contra su pecho.

—Cariño, ¿quieres seguir jugando? —Rafael respiraba agitado; el deseo aún ardía en su mirada.

El beso había sido tan intenso que los labios de Vanessa quedaron hinchado
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Comments (1)
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Lesly Paz
excelente gracias por seguir compartiendo la serie está fenomenal
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    Solo se atrevió a provocarlo así porque Rafael tenía la mano herida.Sin embargo, Rafael la miró con deseo, le sujetó la nuca con la mano sana y se inclinó para besarla. La besó con tanta intensidad que casi la dejó sin aliento.Solo se apartó a regañadientes cuando Vanessa ya no pudo más y se recostó sin fuerzas contra su pecho.—Cariño, ¿quieres seguir jugando? —Rafael respiraba agitado; el deseo aún ardía en su mirada.El beso había sido tan intenso que los labios de Vanessa quedaron hinchados.—Lo hiciste a propósito. El agua ya casi está fría. Báñate y luego duerme bien —le reprochó Vanessa con coquetería después de negarse varias veces. Ya no se atrevía a seguir provocándolo.Al ver lo avergonzada que estaba, Rafael se puso de muy buen humor. Lo ocurrido esa tarde ya no le pesaba tanto.—Está bien, ya no voy a molestarte.Se rio. Sabía que Vanessa también estaba cansada, así que entró en la bañera y mantuvo la mano izquierda herida fuera del agua.Vanessa respiró hondo y recuperó

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    De verdad no volvería a hacerlo. Incluso si no se hubiera enterado de lo ocurrido, todo lo que había vivido en ese tiempo ya había reafirmado su decisión. Debía intentar aceptarlo sin miedo tal como era y no permitir que nada se interpusiera entre ellos.—Vamos a casa.Rafael se conmovió. ¡Qué dulce era su pequeño sol! Ahora estaba pendiente de él.Rafael le acarició el cabello, la tomó de la mano y ambos salieron del hospital rumbo a su departamento.Como Rafael tenía una mano herida, no podía mojarla.Vanessa se ofreció a ayudarlo:—¿Quieres que te bañe? ¿No te molesta?Rafael la miró con deseo.—Si mi esposa da el primer paso, ¿cómo podría molestarme?Vanessa no supo qué responder. Era buena señal que siguiera bromeando. Significaba que aún conservaba el buen humor y parecía no haberse dejado afectar por Yolanda. Vanessa llenó la bañera, comprobó la temperatura del agua y se volvió hacia Rafael.La camisa estaba manchada de sangre. Vanessa se apresuró a quitársela para evitarle cual

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