Se connecter—¿Todavía no tienes sueño?Vanessa apartó las cobijas y se metió en la cama. Rafael extendió un brazo y la estrechó contra su pecho.—Te dije que iba a esperarte. ¿Cómo iba a dormirme antes de que llegaras? ¿Cómo fue la reunión de esta noche?—Muy bien. Mañana en la tarde ultimaremos los detalles y, si todo sale bien, podremos firmar el contrato.—Veo que Morita y tú tienen mucho de qué hablar. Regresaste muy tarde. Ahora mi esposa solo piensa en su carrera; ya casi se olvida de que tiene esposo.Al escuchar el tono lastimero de Rafael, Vanessa no pudo contener la risa.—Si hablamos de dedicación al trabajo, ¿quién podría ser más dedicado que el señor Cisneros?Rafael arqueó una ceja y le pellizcó el hombro.—Así que ahora también te burlas de mí.Vanessa sonrió, divertida, y estuvo a punto de olvidar lo que quería contarle.—Por cierto, Rodrigo también estuvo ahí esta noche.Al escuchar el nombre de Rodrigo, Rafael pareció alegrarse por un instante.—Ah, ¿sí? Dime. ¿Qué hacía en tu re
Aquella aclaración deliberada no iba dirigida únicamente a Morita, sino principalmente a Rodrigo. Rodrigo bajó la mirada con una leve sonrisa, sin mostrar incomodidad alguna.—Qué lástima.Morita captó la indirecta y no insistió. Solo comentó que le gustaría conocer al esposo de Vanessa si se daba la oportunidad.—Ya habrá oportunidad —respondió Vanessa con franqueza.La cena terminó a las once. Vanessa le reservó a Morita la suite presidencial en uno de los hoteles de lujo del Grupo Firax. Además, acompañó a Morita y a su comitiva hasta el hotel.—Que pase buena noche y descanse. Nos vemos mañana a las dos de la tarde —se despidió Vanessa con una sonrisa en el vestíbulo del hotel.Morita le respondió a Vanessa y luego se despidió de Rodrigo antes de subir a su suite. Una enorme lámpara de cristal colgaba del techo del vestíbulo y envolvía a Vanessa en una luz clara y suave. Vanessa, hermosa y de porte distinguido, dejó de sonreír y adoptó una actitud seca.—Sean cuales sean sus intenc
Pero no dijo nada.El mesero abrió la puerta y entró para servir los platos. En ese momento, recibió un mensaje en el celular.Vanessa abrió el chat, vio que era de Rafael y respondió enseguida: “No está mal. ¿Ya terminaste de comer con ellos?”“Sí. Leonardo me pidió que te recordara que la gala de premios de guion será dentro de dos días”.Vanessa cayó en la cuenta de que se le había olvidado.“Menos mal que me lo recordaste. Si no, se me habría olvidado”.“Ya ves, cariño: necesitas un esposo tan bueno como yo”.Al leerlo, Vanessa no pudo contener una sonrisa.“Claro. Mi querido señor Cisneros es el mejor del mundo”.La respuesta disipó la tensión de Rafael y lo alegró. A pesar de ser breves, aquellas palabras confirmaban cuánto lo valoraba Vanessa. Rafael confiaba plenamente en su esposa, pero aun así le molestaba verla con otro hombre.Para entonces, gran parte de su disgusto ya se había disipado.“¿En serio?”“Claro que sí. No miento. Para mí eres el mejor y punto”.Vanessa envió a
"Solo un imbécil como tú intentaría sembrar cizaña de una forma tan grotesca". Furioso, Alexis llamó a Rafael.—Vanessa se reunió con Morita, y Rodrigo estaba con ellos. Quién sabe qué ocurrió entre ellos a escondidas. ¿No te preocupa que estén conspirando contra ti? En cuanto terminó conmigo, se casó contigo. Si fue capaz de dejarme y casarse contigo, tampoco sería raro que ahora te engañara con Rodrigo. ¿En serio vas a dejar que te ponga los cuernos?Alexis fue tajante. Si Alexis no podía estar con Vanessa, tampoco permitiría que Rafael estuviera con ella. Desde niños, Rafael siempre lo había superado en todo y había asumido la responsabilidad de la familia Cisneros.Aunque su madre siempre le decía que algún día heredaría todo lo que Rafael construyera, durante años todos habían elogiado a Rafael. Como segundo hijo de los Cisneros, Alexis siempre había vivido a la sombra de Rafael.Nadie reconocía sus esfuerzos. Cuando hablaban de él, apenas y se referían a él como hijo de los Cisn
Aun así, siguió hablando deliberadamente en norvanés, un idioma que Vanessa no entendía. Sin embargo, el auricular que llevaba le permitió entender con claridad lo que decía.—Señor Morita, también preparamos una cena especial para usted —respondió Vanessa—. Sé que mencionó que quería probar el pollo asado a la leña típico de Cartaluz, así que reservé una mesa para que pueda probarlo.Vanessa se había preparado a conciencia. Al revisar el perfil personal de Morita, descubrió un comentario suyo en una publicación gastronómica sobre aquel pollo asado.Tal como Vanessa esperaba, en cuanto mencionó el platillo, Morita se mostró encantado y enseguida dijo que quería probarlo. Sin embargo, Morita también le preguntó a Rodrigo si quería acompañarlos.—Rodrigo, lo siento, pero la propuesta de la señorita León es demasiado tentadora. ¿Por qué no vienes con nosotros?—Claro —respondió Rodrigo después de mirar deliberadamente a Vanessa, con una sonrisa triunfal—. En ese caso, no me haré de rogar.
¿Qué hacía Rodrigo ahí? Quizá Vanessa lo miraba con demasiada dureza: Rodrigo no tardó en notarlo y volvió la mirada hacia ella.—Señorita León, llegó muy puntual —dijo Rodrigo después de acercarse y plantarse frente a ella con una sonrisa enigmática.—¿Qué hace aquí? —preguntó Vanessa con el ceño fruncido.La llegada de Morita a Cartaluz se mantuvo en secreto. ¿Rodrigo había ido a recibir a Morita? Esa posibilidad alertó a Vanessa.—Así como usted, vine a recibir a alguien. —Rodrigo mantuvo la sonrisa y la miró con descaro.Desde detrás de Vanessa, Daniel miró a Rodrigo con hostilidad. ¿Por qué aparecía ese tipo por todas partes? En la familia Zárate no había una sola buena persona.Camila ya era insoportable y Rodrigo resultaba igual de detestable.—Señor Zárate, parece estar al tanto de todos mis movimientos. ¿Tiene un espía infiltrado en mi empresa? —preguntó Vanessa con dureza.No encontraba otra explicación para que Rodrigo estuviera ahí. Vanessa no creía en tantas coincidencias.







