بيت / Mafia / El Corazón del Señor de la Mafia / Capítulo 2 - —Te vas a casar.

مشاركة

Capítulo 2 - —Te vas a casar.

مؤلف: Frida writes
last update تاريخ النشر: 2026-09-28 03:31:44

Lillian se levantó de la cama y se estiró. Bostezó antes de entrar al baño. Minutos después salió y encontró a su madre sentada sobre su cama.

—Buenos días, mamá.

—Buenos días, cariño. ¿Cómo pasaste la noche? —preguntó su madre al notar su presencia.

—Muy bien, gracias.

—¿Hace mucho que llegaste? —preguntó Lillian.

—Entré apenas unos segundos antes de que salieras del baño —respondió su madre.

Lillian asintió con un suave:

—Ah.

—Ven, siéntate. Quiero hablar contigo —dijo la señora Helen, dando unas palmadas sobre el espacio libre de la cama a su lado.

—¿Sobre qué? —preguntó Lillian, arqueando una ceja.

—Siéntate primero.

Lillian obedeció y tomó asiento junto a ella.

—Entonces... ¿de qué quieres hablar?

La señora Helen tomó las manos de su hija entre las suyas.

—Lillian...

Hizo una breve pausa, despertando aún más la curiosidad de la joven.

—Sabes que todos en esta familia te queremos, ¿verdad?

Lillian asintió lentamente.

—Y nosotros...

La puerta se abrió de repente, interrumpiéndola.

—Buenos días, señora Helen. Buenos días, señorita Lillian. Hay alguien que ha venido a ver a la señorita Lillian —anunció la criada con una respetuosa reverencia.

—¿Y quién es esa persona? —preguntó la señora Helen.

—Dice llamarse Mark Norman.

Apenas escuchó ese nombre, Lillian se puso de pie de un salto.

—¿¡Mark está aquí!?

Sin esperar la respuesta de la criada, salió corriendo de la habitación. Bajó las escaleras apresuradamente, sin importarle siquiera la posibilidad de tropezar.

Al llegar al salón, dirigió la mirada hacia el hombre que, desde la infancia, siempre había logrado acelerar los latidos de su corazón.

Mark había sido su mejor amigo de la niñez y, desde que ella dejó Los Ángeles, no habían vuelto a verse ni a tener contacto.

Al percibir unos pasos detrás de él, Mark se levantó y se dio la vuelta. Allí estaba su pequeña reina, de pie a pocos metros de distancia.

Sin pensarlo dos veces, Lillian corrió hacia él y se lanzó a sus brazos. Mark la abrazó con fuerza mientras reía. Ella levantó los pies del suelo y ambos terminaron riendo como dos niños.

—Vaya... Mi reina por fin se ha convertido en toda una señorita —dijo Mark con una sonrisa mientras la dejaba nuevamente en el suelo.

Lillian soltó otra carcajada.

—¿Cómo supiste que había vuelto?

—Tu hermano me habló de tu llegada ayer. Por eso vine tan temprano esta mañana para comprobar si era cierto.

—No puedo creer que por fin vuelva a verte después de tantos años. ¿Sabes qué? Tenemos muchísimo de qué ponernos al día. Así que sube, arréglate y baja enseguida. Hoy salimos.

Lillian soltó una risita.

—Yo también te extrañé mucho.

—Sí, ya lo sé. Ahora haz lo que te dije.

Le dio un suave empujoncito.

—Está bien —respondió Lillian en español.

Aunque Mark no entendió el significado de sus palabras, no pudo evitar reír. Lillian subió corriendo las escaleras para prepararse.

************************

En un restaurante (sección VIP)

Lillian lanzaba miradas furtivas a Mark mientras disfrutaba de su ensalada crujiente de arroz. Cada vez que lo observaba, una sonrisa aparecía en sus labios.

Mark lo notó y soltó una leve carcajada.

—Te ves preciosa.

Por fin rompió el silencio.

Lillian se sonrojó. Aquella era casi la centésima vez que él le decía algo parecido ese día, y cada cumplido lograba hacerla ruborizar como si fuera el primero.

Desde que salieron de su casa aquella mañana, Mark la había llevado a varios lugares: un parque de diversiones para parejas, un museo, una tienda de videojuegos y, ahora, un elegante restaurante.

Después de comer irían al cine, ya que Mark había comprado las entradas con antelación.

—¿Sabes? Nos hemos divertido tanto hoy que olvidamos hablar de todo lo que ha pasado en nuestras vidas —comentó Lillian mientras se limpiaba los labios con la servilleta.

—Tienes razón, pero no lo olvidé. Solo quería que hoy fuera un día para divertirnos. Pensé que podríamos hablar de eso más tarde.

—Pero ya nos hemos divertido bastante —dijo ella haciendo un pequeño puchero.

—¿Alguien ya está cansada? Más te vale que no, porque esto apenas empieza.

Mark sonrió y Lillian le devolvió la sonrisa.

—No estoy cansada de divertirme. Solo quería que nos conociéramos un poco mejor.

Mark comprendió de inmediato hacia dónde iba la conversación. Dejó los cubiertos sobre la mesa, se limpió los labios con la servilleta y asintió.

—Está bien.

—Entonces... ¿tienes novia? —preguntó Lillian, formulando la única pregunta que llevaba un buen rato rondándole la cabeza. Apoyó el mentón sobre ambas manos, con los codos descansando sobre la mesa.

—La tuve una vez, pero terminamos porque nos dimos cuenta de que ya no éramos compatibles.

Mark hizo una breve pausa. Aunque Lillian sintió una punzada de celos al escuchar aquello, fingió sentir pena por él.

—¡Ay! Lo siento mucho.

—Está bien. De todas formas, no fue culpa tuya. ¿Y tú?

—¿Yo? —preguntó Lillian para asegurarse de haber oído bien.

—Sí. ¿Tienes novio? —repitió él.

—Sí, tengo.

Apenas pronunció esas palabras, estalló en carcajadas al ver la expresión que apareció en el rostro de Mark.

—Era una broma —aclaró entre risas.

Sin embargo, Mark seguía sin verse convencido.

—Hablo en serio, Mark. No tengo novio... y nunca he tenido uno.

Al escuchar aquello, Mark soltó un profundo suspiro de alivio.

Ese gesto hizo que Lillian volviera a reír a carcajadas. Jamás imaginó que reaccionaría de esa manera.

—¿De qué te ríes? —preguntó Mark.

—De nada... Es que eres muy gracioso —respondió ella, intentando contener la risa.

—Pero si no he dicho nada gracioso.

—No hizo falta. Tu expresión lo dijo todo.

En ese momento, el teléfono de Lillian comenzó a sonar dentro de su bolso. Lo sacó y contestó de inmediato.

—¿Hola, mamá?

—Lillian, ¿dónde estás?

—Estoy en un restaurante con Mark. ¿Ha pasado algo?

—Quiero que vengas a casa ahora mismo.

—Ay, mamá... ¿no puede esperar? —preguntó haciendo un pequeño puchero.

—No. Quiero que estés en casa dentro de diez minutos.

La señora Helen colgó sin darle oportunidad de responder.

—¿Eh?

—¿Pasa... algo? —preguntó Mark cuando ella bajó el teléfono.

—Es mi mamá. Quiere que vuelva a casa ahora mismo.

Mientras hablaba, guardó el móvil nuevamente en su bolso.

—¿Pero por qué?

—No lo sé. Sea lo que sea, parecía urgente, así que tengo que irme.

—Lo siento.

Se puso de pie.

—Entonces yo te llevaré a casa.

Mark también se levantó.

—Gracias.

Lillian le dedicó una pequeña sonrisa.

Mark dejó algunos billetes de dólar sobre la mesa para pagar la cuenta y ambos abandonaron el restaurante.

*Minutos después...*

Mark entró con el automóvil en la residencia de los Blake y estacionó.

—Gracias por traerme.

Lillian estaba a punto de bajar del coche cuando Mark le sujetó suavemente el brazo.

—¿Te importaría que entrara contigo? —preguntó mientras la miraba fijamente a los ojos plateados.

—N... no... —balbuceó Lillian, casi perdiéndose en su intensa mirada.

—¿Por qué?

Mark levantó una mano y acarició delicadamente su rostro.

—Porque... prefiero no causarte molestias —respondió ella, bajando la vista hacia su bolso.

—Pero no me estoy quejando.

Intentó convencerla.

—Mmm... por favor, Mark. Tengo que entrar. No sé qué quiere mi mamá, pero parecía algo importante.

Mark terminó por soltarla.

—Está bien. Cuídate.

Lillian bajó del coche.

—Gracias.

Le hizo un pequeño gesto con la mano antes de entrar en la casa, mientras Mark arrancaba el vehículo y se marchaba.

Al entrar al salón, vio a sus padres sentados, pero no estaban solos.

Había otras cuatro personas con ellos: una mujer y tres hombres.

La mujer y uno de los hombres estaban sentados frente a sus padres, mientras que los otros dos permanecían de pie detrás de ellos.

Parecía que estaban conversando, pero todos guardaron silencio en cuanto Lillian entró.

Ella apartó la mirada de los desconocidos y se dirigió directamente a sus padres.

—Mamá, ya estoy aquí. ¿Qué ocurre? Sonabas muy preocupada por teléfono.

Se sentó junto a su madre en el sofá.

—Sí. Tu padre y yo queremos hablar contigo de algo muy importante.

—¿De verdad? Entonces los escucho.

Lillian respondió procurando no mirar a las personas sentadas frente a ella.

El señor Jeffrey se aclaró la garganta y finalmente soltó la noticia.

—Vas a casarte.

—Claro que me casaré... cuando esté preparada, papá.

Lillian soltó una pequeña risa, convencida de que se trataba de una de las bromas de su padre.

Pero él no sonrió.

—Te vas a casar, Lillian. Y no cuando tú decidas. De hecho, ya he elegido al hombre con quien lo harás. Es él.

Señaló al hombre sentado frente a ellos.

—Papá... ¿qué estás diciendo? Si esto es una broma, por favor, ya basta. Ha dejado de tener gracia.

Deseaba con todas sus fuerzas que aquello no fuera más que una mala broma.

—No estoy bromeando, Lillian. Hablo completamente en serio. El hombre que tienes delante será tu futuro esposo. Te aconsejo que empieces a conocerlo mejor.

Lillian volvió la vista hacia su padre.

La expresión de su rostro era completamente seria.

No estaba bromeando.

—Y, de hecho, la boda será pasado mañana.

—¿¡Qué...!?

Sin decir una sola palabra, Lillian se puso de pie, tomó su bolso y salió de la sala dando fuertes zancadas.

—¡Lillian! ¡Lillian! —la llamó la señora Helen.

Pero ella no se detuvo.

—Ve y hazle entender las razones —dijo el señor Jeffrey.

La señora Helen asintió y salió tras su hija.

Entonces, el hombre sentado frente a él habló por primera vez.

—Jeff, sabes muy bien cuánto detesto a las mujeres testarudas. Será mejor que le enseñes modales a tu hija.

—No tienes de qué preocuparte, Don. Te prometo que su madre logrará hacerla entrar en razón.

Don soltó un bufido de desagrado.

استمر في قراءة هذا الكتاب مجانا
امسح الكود لتنزيل التطبيق

أحدث فصل

  • El Corazón del Señor de la Mafia   Capítulo 8 - «Mi esposo es arrogante».

    La limusina entró en el recinto y se estacionó bien en la entrada del gigantesco edificio que había en él. Lillian y Don bajaron casi de inmediato mientras él la dejaba atrás, haciéndola burlarse. Vaya esposo.Él subió a su habitación y, al abrir la puerta, se encontró con Eva en su cama, elegantemente sentada con las piernas cruzadas como si estuviera esperando su llegada. Se detuvo por un momento y finalmente entró, cerrando la puerta detrás de él.—¿Cómo entraste? —preguntó mientras caminaba hacia el armario y empezaba a quitarse la ropa.—Quería ser la primera persona en felicitarte por tu boda —dijo ella en su lugar con sarcasmo y se levantó.—¿Te casaste hoy con otra mujer después de todo lo que hemos pasado juntos? —preguntó cuando él no dio señales de ir a decir nada al respecto.—¿Cómo pudiste después de saber cuánto te amo? —preguntó de nuevo, pero Don no dijo ni una palabra. Continuó con lo que estaba haciendo.—Ni siquiera te importaron mis sentimientos o cuál sería mi rea

  • El Corazón del Señor de la Mafia   Capítulo 7 - El Gran Día

    Lillian se miró fijamente al espejo con el vestido de novia mientras suspiraba. Les había pedido a todas las maquilladoras y sirvientas que la dejaran sola mientras sopesaba sus pensamientos.Simplemente no podía creer que algún día vestiría un vestido de novia con tristeza en el corazón.Toda su vida, siempre había soñado con vestir este vestido de novia con una gran sonrisa en el rostro, su madre a su lado, y el hombre correcto que la amara y la valorara. Pero ahora, según parecía, todo eso se estaba destruyendo.Inclinó la cabeza y se limpió las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos y que intentaban caer.Intentó no arruinar su maquillaje; al menos, aunque ella no quería esto, su madre sí lo quería, y necesitaba cumplir una promesa.Alguien llamó a la puerta, interrumpiendo sus pensamientos.—¿Quién es? —preguntó, mirando hacia la puerta a través del espejo.—Es una de las sirvientas, señora, y estoy aquí para informarle que tiene una visita masculina —dijo la sirvienta, y l

  • El Corazón del Señor de la Mafia   Capítulo 6 - «Acepto».

    Lillian caminó lentamente hacia donde su padre estaba sentado en la barra mientras inclinaba la cabeza. Todavía estaba pensando si esto era lo correcto. Simplemente nunca quiso esto, pero aun así, ¿su madre?—¿Necesitas algo? —preguntó el Sr. Jeffrey, girándose ligeramente hacia ella tras notar su presencia. Ella inspiró hondo y tragó saliva con dificultad.—¿Cuándo se llevará a cabo la boda? —devolvió la pregunta, casi inaudiblemente, mientras volvía a tragar saliva.—¿Eh? —dijo el Sr. Jeffrey, fingiendo no saber a qué se refería. Lillian cerró los ojos y volvió a tragar saliva con dificultad, luego abrió los ojos mientras apretaba las manos a sus costados.—¿La boda todavía se llevará a cabo mañana? —preguntó de nuevo, intentando no reconsiderarlo.—Sí —respondió el Sr. Jeffrey asintiendo mientras reajustaba su asiento para poder mirarla directamente a la cara.—Está bien —dijo simplemente.—¿Eso significa que aceptas casarte? —preguntó el Sr. Jeffrey con expectación y el ceño frunc

  • El Corazón del Señor de la Mafia   Capítulo 5 - ¡Su madre está enferma!

    Lillian gimió mientras se sentaba. Gimió de nuevo y se frotó la cabeza.Miró a su alrededor en el lugar donde estaba y se encontró sobre una cama.Además, volvió a mirar a su alrededor y vio que era su habitación.Asimismo, inclinó la cabeza como intentando recordar lo que había sucedido, pero aun así se frotó la cabeza levemente. Entonces lo recordó.Estaba en la sala de estar de Mark a punto de llamar a su hermano, pero en ese momento alguien le cubrió la nariz con un pañuelo y perdió el conocimiento.¿Pero cómo había vuelto a su habitación? Necesitando una respuesta a esta pregunta, se las arregló para levantarse de la cama e intentó abrir la puerta, pero estaba cerrada con llave.¿Eh? Intentó de nuevo, pero seguía cerrada. ¿Qué estaba pasando? Primero, un desconocido la trajo de vuelta aquí sin su consentimiento y ahora, la puerta de su habitación estaba cerrada con llave.—¿Hola?—¿Mamá? ¿Papá? ¡Hay alguien ahí! —dijo, girando con fuerza el pomo de la puerta, y fue entonces cuand

  • El Corazón del Señor de la Mafia   Capítulo 4 - Ella dejó su hogar.

    Fred llamó a la puerta y se escuchó la voz de su madre.—Adelante.—Buenos días, mamá. Buenos días, papá —saludó al entrar en la habitación.—Regresé en cuanto vi su llamada. ¿Ocurre algo? —preguntó de nuevo.Su padre, que estaba sentado en la cama, señaló el sofá. Fred entendió la indirecta y fue a sentarse. El señor Jeffrey también se levantó y tomó asiento frente a él.—Ya se lo dijimos.—¿Decirle qué? —preguntó Fred, confundido.—Lo de su matrimonio con Don.—¡¿Qué demonios?! —exclamó, poniéndose de pie de inmediato.—¡Papá, de qué estás hablando! —preguntó otra vez.—Lillian va a casarse con Don. Tu madre y yo ya hemos tomado esa decisión, pero necesitamos que nos ayudes a hablar con ella. Intentamos convencerla, pero...—...no pudimos, porque ahora nos odia aún más —terminó la señora Helen con los ojos llenos de lágrimas. Estaba haciendo un gran esfuerzo por no llorar.Fred no podía creer lo que acababa de escuchar. ¿Cómo habían podido hacerle algo así a Lillian? Y, de todas las

  • El Corazón del Señor de la Mafia   Capítulo 3 - Lugar desconocido.

    Lillian entró en su habitación y se dejó caer sobre la cama, dejando el bolso a un lado. ¿Qué estaba diciendo su padre? ¿Qué quería decir con que iba a casarse? ¿Y con un hombre al que ni siquiera conocía? ¿Qué estaba pasando?Todas esas preguntas daban vueltas en la mente de Lillian, y no podía evitar desear con todas sus fuerzas que su padre solo estuviera bromeando. La puerta volvió a abrirse y su madre entró. Permaneció inmóvil unos segundos antes de acercarse y sentarse junto a ella en la cama.—Dime que todo lo que dijo papá fue una broma —pidió Lillian de inmediato, con los ojos suplicantes, haciendo que la señora Helen suspirara.—Por favor... solo dime que estaba bromeando, que solo quería tomarme el pelo.Lillian se arrodilló sobre la cama y tomó las manos de su madre entre las suyas.—Ojalá fuera así, pero... —intentó decir la señora Helen, deteniéndose al ver las lágrimas acumulándose en los ojos de su hija.—De verdad vas a casarte.Aquellas palabras destrozaron el corazó

فصول أخرى
استكشاف وقراءة روايات جيدة مجانية
الوصول المجاني إلى عدد كبير من الروايات الجيدة على تطبيق GoodNovel. تنزيل الكتب التي تحبها وقراءتها كلما وأينما أردت
اقرأ الكتب مجانا في التطبيق
امسح الكود للقراءة على التطبيق
DMCA.com Protection Status