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76. Libres

Author: Fénix Vm
last update publish date: 2026-09-11 03:17:34

Pov Edana

Después de que Zoira se fue, llegó Lili de nuevo y, ya que voy a quedarme de manera indefinida con una cadena colgando del brazo, decidí hacer algo para que se viera menos fría.

—Mira, Edana, creo que estas cintas doradas se le verán bonitas.

—Nada de dorado —le lanzo una almohada que se estampa con éxito en su cara, no puedo creer que no tenga reflejos— ya tengo suficiente para toda una vida.

Y vaya que no mentía, la marca de Kaelor, sus ojos y los de Cyrus, ya es suficiente
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    Pov Narrador La brisa entra por las cuevas angostas y oscuras de la montaña. Arrastrando el aire frío del invierno que no toca esas tierras. Las fronteras eran las más secas, las más bastas. Todo aquel que las pisaba ya sabía que estaba cerca de la tierra de los lobos del fuego. Dentro de una de las camaras naturales, encadenado a una pared como una bestia salvaje, estaba Artem. Débil, respirando agitado, con la sangre saliendo de cada herida que le habían infligido por diversión. Sus ojos azul medianoche, con destellos dorados, miran las piedras de fuego, ya casi oscurecidas. Lo mantenían así, con la plata y el acónito corriendo por sus venas. Esa era la peor de las torturas que él sentía en su cuerpo. Pero el tiempo se agotaba, las piedras a su lado se lo decían. Ellos sabían que con Artem lúcido, sin todas esas trampas, ya hubiese acabado con todos ellos. Un poco más. Se repetía a pesar de su debilidad. Solo un poco más. Mientras tanto, en otra parte de la montaña, e

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    Pov Edana Me despierto con un dolor furioso quemando mi espalda. Como si ya no fuera un solo cuchillo caliente intentando dibujar algo en ella si no miles. Solana no está diferente a mí, sus ojos brillan con el fuego en ellos, tiembla tanto como yo de dolor, gimiendo bajo, deseando que pase. Me incorporo despacio llegando al borde de la cama, siseando por el escozor de mi feminidad que, aunque no es tan intenso, es molesto. No me sorprendería en lo más mínimo, ese hombre es grande en más de un sentido. Y aún en medio del dolor, no puedo evitar sonreír como tonta. «Edana, duele» «Lo sé, solo... déjame llegar afuera» Miro la habitación, no hay señal de Kaelor. La desilusión me golpea, un dolor diferente me atraviesa el pecho porque él no se quedó. Intento ponerme de pie, las piernas apenas me sostienen y cuando pienso que voy a caerme, unos poderosos brazos me sostienen. —Amor, ¿qué haces? Quédate en la cama. —No... yo, necesito... necesito... Veo la nieve afuera

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    Pov Kaelor "Te amo" No podía dejar de escucharla. No era la primera vez que lo decía. Aquella vez también lo dijo, como un susurro suave que no deseaba ser escuchado, pero yo pude oírlo. La aprieto un poco más contra mí, enterrando mi naríz en su cabello, aspirando su aroma salvaje a lirios de fuego. Lo amaba, desde el primer segundo que lo olí se había quedado impregnado dentro de mí. Yo no la merecía. ¿Cómo podía ella amarme después de todo lo que había hecho? La había encadenado. Esa fue la decisión más cruel y desesperada que pude tomar por no perderla. Me aterraba la idea que ella me dejara. Que se alejara de mi lado. Que eligiera cualquier destino menos el nuestro. Ella podía hacerlo. Podía elegir no quedarse al lado de una bestia que vuelve a amar cuando pensó que jamás lo haría de nuevo. Pero mi manera de hacerlo no es suave, no es paciente, no es perfecta. Es como una tormenta que destruye todo a su paso, que posee sin pedir permiso, que reclama sin dar op

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