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LAS PREGUNTAS QUE NO RESPONDES (PARTE 1)

Autor: S. Dal Santo
last update Data de publicação: 2026-09-09 00:29:08

[AMARA]

A las siete y media de la mañana descubro que dormir cuatro horas no mejora mi opinión sobre Kael Brenner.

Tampoco mejora mi capacidad para dejar de pensar en él, lo cual resulta bastante más irritante.

Llevo despierta desde poco después de las seis. Me duché, respondí varios correos que podían haber esperado y revisé dos veces una presentación que Camila no necesita hasta mañana. Cualquier cosa que me mantuviera ocupada y evitara regresar mentalmente al jardín, a nuestra conversación y
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Último capítulo

  • El Destino Que Heredamos   ALGUIEN QUE LO SEPA

    [KAEL]Freya llama antes del mediodía.Estoy en mi habitación revisando unos cambios en la cobertura de seguridad cuando su nombre aparece en la pantalla. Contesto mientras continúo leyendo.—Hola.—Qué entusiasmo. Yo también te extraño.—Buenos días, Freya.—Mucho mejor. ¿Sigues vivo?—Hasta donde sé.—Mamá dice que llevas días respondiendo mensajes como si estuvieras negociando un rescate.Dejo la tableta sobre el escritorio.—He estado trabajando.—Siempre estás trabajando. Esta vez estás raro.—No estoy raro.—Kael, compartimos ADN. Sé cuándo estás mintiendo.Aparentemente hoy todo el mundo ha decidido informarme de que soy pésimo haciéndolo.—¿Qué quieres?—Verte.—Estoy ocupado.—Eso no era una pregunta.Miro la hora.—No puedo alejarme mucho.Freya guarda silencio durante un segundo.—¿Por el trabajo?—Sí.—Entonces voy yo.La idea de Freya acercándose a Cocoplum me hace incorporarme inmediatamente.—No.—Interesante.—No vengas aquí.—Ahora definitivamente quiero ir.—Freya.S

  • El Destino Que Heredamos   LO QUE HICE ANOCHE

    [KAEL]Duermo poco y mal, y por una vez no puedo culpar a la investigación.Antes de las siete abandono cualquier intento de seguir en la cama y salgo a correr por los caminos interiores de Cocoplum. La humedad todavía no ha convertido el aire en algo pesado y las calles permanecen tranquilas, así que aumento el ritmo esperando que el esfuerzo físico consiga ordenar una cabeza que lleva horas regresando al mismo lugar.A Amara contra aquella pared.A su vestido negro, a sus brazos alrededor de mi cuello y a la forma en que dijo que no cuando le pedí que me dijera que parara. Recuerdo también el instante anterior, que quizá sea el más importante de todos: fui yo quien puso la mano en su cintura, yo quien cerró la distancia y quien decidió besarla sabiendo exactamente lo que hacía.La primera vez pude convencerme de que me tomó por sorpresa. No es que eso me exculpara de nada, porque respondí al beso con demasiado entusiasmo para fingir inocencia, pero al menos existió un segundo en el

  • El Destino Que Heredamos   ESTA VEZ FUISTE TU (PARTE 2)

    [AMARA]Una hora después necesito aire.He bebido menos de dos copas en toda la noche y estoy perfectamente consciente de cada decisión que tomo, algo que en este momento empieza a parecer una desventaja.Le digo a Valentina que voy al baño y, como era de esperar, Kael aparece antes de que llegue al corredor.—Puedo ir sola.—Lo sé.—Entonces podrías quedarte aquí.—También podría dejar de hacer mi trabajo.—Qué dramático.—Es una de mis mejores cualidades.Sonrío y sigo caminando.Cuando salgo del baño unos minutos después, está esperándome junto al corredor que conduce hacia una terraza lateral. La música llega amortiguada hasta allí y, por primera vez desde que entramos, no tenemos a decenas de personas alrededor.—¿Valentina?—Está en la mesa. Mercer la tiene a la vista.—¿Ahora también tiene guardaespaldas?—Mientras tú estés conmigo, sí.Camino hacia la terraza. Kael me sigue sin protestar y la brisa nocturna me golpea agradablemente cuando salimos. Después de horas de música, l

  • El Destino Que Heredamos   ESTA VEZ FUISTE TU (PARTE 1)

    [AMARA]Esa misma nocheLa idea de salir aparece cuando Valentina y yo estamos terminando de arreglarnos después de la piscina.En realidad, decir que aparece es concederle demasiada espontaneidad. Por la manera en que Valentina revisa su teléfono mientras yo intento decidir qué pedir para cenar, sospecho que lleva al menos media hora planeándolo.—No.Ni siquiera ha hablado todavía.Valentina levanta la mirada desde el sofá de mi sala privada.—Eso es prejuicio.—Te conozco desde hace catorce años. Esa cara significa que estás a punto de proponer algo que voy a rechazar.—Vértice.—No.—Ni siquiera sabes qué iba a decir.—Vas a decir que consigues una mesa en Vértice, que necesitamos salir, que bailar me hará bien y que debería dejar de comportarme como si alguien hubiera intentado matarme.Su sonrisa crece.—Me conoces demasiado.—Por eso dije que no.Valentina deja el teléfono y se incorpora. Esta vez, cuando habla, desaparece parte de la ligereza que ha mantenido durante toda la t

  • El Destino Que Heredamos   UN DÍA CASI NORMAL

    [AMARA]Al día siguienteDespués de pasar casi veinticuatro horas intentando no tomar ninguna decisión importante sobre mi vida, llego a una conclusión mucho más sencilla: necesito a mi mejor amiga.Luca no me ha llamado desde que salí ayer de su apartamento. No significa que hayamos terminado, pero tampoco estamos bien y esa indefinición resulta mucho más difícil de soportar de lo que imaginaba. Me pidió tiempo y estoy intentando respetarlo, aunque anoche estuve a punto de escribirle varias veces. La primera para preguntarle cómo estaba, la segunda para decirle que lo quería y la tercera simplemente porque llevo cuatro años acostumbrada a hablar con él y descubrir que de repente debo preguntarme si puedo hacerlo resulta horrible.No envié ninguno de los mensajes.Kael tampoco ha vuelto a mencionar el beso. Desde que regresamos ayer a Cocoplum hemos mantenido una especie de acuerdo silencioso que consiste en comportarnos como si fuéramos dos adultos capaces de compartir el mismo espac

  • El Destino Que Heredamos   LO QUE NO PUEDO OCULTAR (PARTE 2)

    [AMARA]Cuando abro la puerta, Kael está varios metros más allá, cerca de una ventana, hablando con uno de los hombres de seguridad. No está esperando junto a la entrada ni intentando escuchar. En cuanto me ve, termina la conversación y se acerca.Sus ojos recorren mi rostro con esa facilidad irritante que tiene para notar demasiado.—¿Nos vamos?—Sí.No pregunta nada más.Caminamos hacia el ascensor y, cuando las puertas se cierran, el silencio se instala entre nosotros. Kael presiona el botón del lobby y mantiene la mirada al frente. Sé que quiere saber qué ocurrió. También sé que no va a preguntarlo.Por alguna razón, eso hace que termine hablándole yo.—Necesita tiempo.Kael gira ligeramente hacia mí.—Lo siento.Lo observo.—¿Lo sientes?—Siento que esto te esté haciendo daño.La precisión de su respuesta me sorprende. No dice que lamenta el beso ni pretende arrepentirse de algo que anoche me dejó muy claro que tampoco lamentaba.—No terminamos —le explico—. Pero las cosas tampoc

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