Share

El Pervertido De Mis Fantasías
El Pervertido De Mis Fantasías
Author: Romanticuyo

Capítulo 1

Author: Romanticuyo
Me llamo Isabel Farías y tengo un secreto inconfesable desde hace mucho tiempo. Padezco un síndrome de deseo insaciable y, desde la universidad, todos los días me invade un cosquilleo ardiente e indescriptible.

Al principio solo era una punzadita, pero con el tiempo el cosquilleo ardiente de mi deseo insatisfecho se volvió desgastante y fue minando mi cordura poco a poco. Para cuando me di cuenta, este deseo ya se había infiltrado en mi vida.

Cada roce involuntario me provocaba una estimulación abrumadora, como una descarga eléctrica. Me volví tan sensible que no soportaba el contacto cercano y, al final, hasta una simple mirada me hacía sentir como si jugaran con mi cuerpo...

Incapaz de contenerme, solo me quedaba recurrir a los juguetes sexuales para encontrar algo de consuelo.

Por fuera me veía impecable, pero nadie sabía lo obscena, pegajosa y mojada que estaba bajo mi falda en apariencia pulcra.

Sentía que me volvía loca.

Hoy no fue la excepción. Llegué a casa con el cuerpo debilitado por el tormento del placer, me di una ducha rápida y me dejé caer en la suavidad de la cama.

Las cortinas no estaban del todo cerradas; las luces de neón de la ciudad se colaban por la rendija y teñían la habitación de un tono naranja cálido y sugerente.

Me acurruqué bajo esa luz, tomé mi juguetito y lo pegué a mi entrepierna, donde el cosquilleo ardiente ya era insoportable.

En cuanto apreté el botón, una vibración sutil me recorrió el cuerpo como una corriente eléctrica.

Tzzzz...

Una oleada de placer recorrió todo mi cuerpo en un instante, como una descarga eléctrica. Comencé a temblar, con la respiración agitada, y todos mis pensamientos se transformaron en gemidos entrecortados. El sonido que había reprimido por tanto tiempo brotó de mi garganta, dulce e indecente.

Eché la cabeza hacia atrás, me apoyé en la cama con una mano y, con la otra sujetando el juguetito, lo empujé despacio hacia adentro.

Sentir cómo me llenaba despacio por dentro me desconcertó. Me mordí los labios y manipulé torpemente ese juguetito, haciéndolo embestir en mi interior para estimular las zonas con más hambre de placer.

El ansia acumulada me inundó como una marea; no pude evitar dejar escapar gemiditos mientras contoneaba la cintura... Pero no era suficiente.

Todavía sentía un vacío.

La frustración de que mi cuerpo encendido no lograra saciarse me desesperaba.

¿Por qué? ¿Por qué seguía deseando más?

Me quedé con la mente en blanco; tocarme era como apagar el fuego con gasolina, solo hacía que ese calor fuera más insoportable.

Retorcía el cuerpo, desesperada, a punto de volverme loca de placer. En medio de mi aturdimiento, abrí los ojos empañados en lágrimas y miré desorientada hacia la ventana. De pronto, noté algo extraño.

En la oscuridad del penthouse del edificio de enfrente, que era más alto, brilló un tenue reflejo.

Me quedé paralizada.

Era la lente de un telescopio.

¡Alguien me estaba espiando!

Me asusté y me agarré de mis rodillas. El corazón me latía descontrolado y, tras el pánico, tardé unos segundos en percibir una sensación extraña. Apreté las piernas. Por el susto, mis músculos se habían contraído y expulsaron lo que tenía metido en mi sexo...

Estaba mojadísima.

O sea que, entre el pánico, mi cuerpo había alcanzado el orgasmo. Me quedé mirando ese destello de luz, mordiéndome los labios. Lo que sentía, además de vergüenza, era...

Emoción.

Una emoción enfermiza que casi me hacía temblar. Sentí esa mirada sobre mí casi como una caricia; avivó el fuego en ese vacío y me consumió la cordura. Alguien me estaba mirando.

Alguien me observaba con un telescopio y contemplaba mi estado más indecente. Al menos en este momento... alguien compartía este deseo conmigo.

Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App

Pinakabagong kabanata

  • El Pervertido De Mis Fantasías   Capítulo 11

    Incluso en la gala de la industria de este año, cuando Emmanuel entró al salón llevándome del brazo, los magnates empresariales a nuestro alrededor no escatimaban en halagos.—El señor Santillán y la señorita Farías son una pareja de ensueño. Él es talentoso y ella hermosa, hechos el uno para el otro.—Así es. Es impresionante verlos juntos... Hacen una pareja tan perfecta que sobran las palabras.Cada vez que escuchaba esos halagos, Emmanuel asentía con cortesía y mesura, con la mirada serena detrás de los lentes, como si en verdad fuera un caballero intachable.Pero solo nosotros sabíamos que, bajo esa apariencia tan respetable, se ocultaban dos almas enfermizas y retorcidas que encajaban a la perfección.Cuando aquel ejecutivo, impecablemente trajeado, sonreía y brindaba ante todos, presionaba con delicadeza el control remoto en su bolsillo.Y bajo mi elegante y distinguido vestido de gala, yo apretaba los dientes para soportar aquellas intensas ráfagas de vibración que me aflojaban

  • El Pervertido De Mis Fantasías   Capítulo 10

    —¿Ya terminaste de ver?Volteé a ver.Emmanuel, quien se suponía que estaba a cientos de kilómetros de viaje, se apoyaba relajado contra el marco de la puerta del cuarto oscuro. Se aflojó la corbata con lentitud, y en sus ojos brillaba la satisfacción de ver que su presa por fin había caído en la trampa.Al parecer había dejado esa tarjeta de acceso en el cajón a propósito.Había descubierto mi plan desde el principio y, jugando al gato y al ratón, me atrajo paso a paso para que entrara por voluntad propia en lo más profundo de su guarida, un lugar tapizado por su mirada.Pensó que yo gritaría, que me quebraría o que suplicaría clemencia como una corderita llevada al matadero.Pero al contemplar esa pared repleta de fotografías, esa secreta y profunda ansia por ser observada que llevaba en la sangre venció a la razón en ese momento.En lugar de asustarme, se me escapó una risa.—Emmanuel, ¿sabes qué pareces? Un cobarde. Solo sabes esconderte detrás de un telescopio para satisfacerte es

  • El Pervertido De Mis Fantasías   Capítulo 9

    Al recordar el tormento de anoche, esa tortura peor que la muerte pero llevada al límite del placer, me encogí y solo pude sacudir la cabeza, débil y humillada.Al ver mi sumisión total, Emmanuel retiró la mano, satisfecho, y se fue a trabajar a la empresa. Desde entonces, mis días en la empresa se convirtieron en un suplicio prolongado y secreto. En apariencia, Emmanuel seguía siendo el mismo señor Santillán implacable y severo.Sus exigencias hacia mí, como empleada nueva, eran altísimas; en las reuniones del departamento, incluso destrozaba mi propuesta sin compasión, diciendo que no servía para nada.—¿Cómo te atreves a presentar algo tan inservible? —Tiró los documentos sobre la mesa, sin un poco de calidez en los ojos.Todos mis compañeros me miraban con lástima mientras yo agachaba la cabeza ante su regaño, pero ninguno sabía la verdad.Mientras me reprendía con severidad, su mano dentro del bolsillo del pantalón manipulaba con disimulo un minicontrol remoto negro.El juguetito

  • El Pervertido De Mis Fantasías   Capítulo 8

    El metal frío raspaba mi punto más sensible. El tormento casi me dejó sin fuerzas; me aferré con ambas manos a sus antebrazos y las lágrimas se me escaparon de los ojos.Él, en cambio, mantuvo en todo momento la compostura de una figura dominante.—Se... Se lo ruego... señor Santillán... dé... démelo...Ante un estímulo tan abrumador que me erizaba la piel, la tortura casi me hizo desfallecer.Solo cuando abandoné por completo mi dignidad y le supliqué a gritos entre lágrimas, él, con la actitud de una figura dominante absoluta, llenó mi vacío de manera implacable.Durante el acto, me alzó el mentón y contempló satisfecho las lágrimas que brotaban del rabillo de mis ojos. Me atormentó hasta hacerme sollozar sin parar, y solo entonces se apiadó y me soltó. Esa misma noche, regresé al departamento arrastrando un cuerpo que parecía a punto de desarmarse.Al mirarme en el espejo y ver las marcas rojizas que cubrían todo mi cuerpo, sentí un miedo profundo. Emmanuel era demasiado despiadado

  • El Pervertido De Mis Fantasías   Capítulo 7

    Sin embargo, cuando terminé de ordenar los documentos y me disponía a ir a la sala de juntas, el celular en mi bolsillo vibró.Era un mensaje de texto.“Ven a la escalera de emergencia de ayer”.El remitente seguía siendo Emmanuel. Al ver esa línea en la pantalla, mi respiración se aceleró. En diez minutos empezaría la junta de directivos que él mismo iba a presidir; ¿qué pretendía al hacerme ir a la escalera de emergencia justo ahora?Al empujar la pesada puerta de la escalera de emergencia, vi a Emmanuel apoyado contra la pared mientras jugaba entre sus dedos con un minivibrador negro de forma extraña.—Métetelo.Me puso el objeto enfrente con un tono tan indiferente como si me encargara fotocopiar un documento. Me estremecí y retrocedí.—No... señor Santillán, la junta está a punto de empezar...—¿Lo vas a hacer tú o quieres que te ayude?Entrecerró los ojos detrás de los lentes y una sensación de peligro me envolvió.Bajo esa sensación de agobio, no me quedó más que tragarme la ver

  • El Pervertido De Mis Fantasías   Capítulo 6

    Emmanuel era un cazador muy astuto. Siempre sabía medir los límites con precisión y, con la fuerza justa, me provocaba gradualmente hasta llevarme al borde del colapso. Sobre el escritorio, esa costosa pluma fuente giraba entre sus dedos estilizados.Por momentos la rozaba con suavidad; por momentos la presionaba y la hacía girar con lentitud.El frío de la pluma contrastaba con el calor ardiente dentro de mi cuerpo; no tardé en llegar a mi límite.—No... señor Santillán... se lo ruego...Los gritos entre lágrimas se me escapaban de la garganta sin que pudiera contenerlos. Me aferraba al borde del escritorio con ambas manos, con los nudillos blancos, mientras mis piernas se abrían cada vez más sin que pudiera evitarlo.Mi síndrome de deseo insaciable ardió; la cordura, como papel consumido por el fuego, se caía a pedazos. Solo cuando se cansó de jugar, retiró la pluma fuente. Dijo con la frialdad de siempre:—Párate frente a la ventana y quítate la ropa.Me quedé helada.El ventanal da

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status