Se connecterHola mis queridos lectores, quiero pedirles disculpas por la falta de actualización pero mi día a día me ha superado. Aquí les dejo un nuevo capítulo que espero les guste. Nos leemos en el próximo capítulo y gracias por su apoyo.
🌸 Hola a tod@s 🌸 Quiero disculparme por no haber podido actualizar la historia El Retorno de la Heredera estos meses. He estado enfrentando dolores que me dificultaban incluso estar mucho tiempo sentada o de pie, y eso hizo muy complicado seguir escribiendo. 💭 La buena noticia es que ya estoy en tratamiento y con fisioterapia, avanzando paso a paso en este proceso de recuperación. 🙏💪 Gracias de corazón por la paciencia y por seguir aquí. 💖 Y si tú también estás enfrentando un momento complicado, quiero recordarte que avanzar despacito también es avanzar. 🌱✨ Lo importante es no rendirse y confiar en que poco a poco las cosas mejoran. Muy pronto volveré a actualizar y finalizar El Retorno de la Heredera con mucho cariño para ustedes. 🌟
Roberto Estos días junto a ella han sido sin duda los mejores de mi vida. Nunca pensé volver a enamorarme, no después de la pérdida de mi amada Esmeralda. Pero la vida te da sorpresas. Aún recuerdo el día en que nos volvimos a ver. No la reconocí, estaba cambiada, no solo físicamente, sino también en su personalidad. A pesar de su edad, es muy madura y centrada. No voy a negar que tuve miedo, pues la diferencia de edad es muy grande pero ella me hace sentir vivo. ¡Por Dios! Puede ser mi hija, pero lo que ella despierta en mí es todo. Primero, fue su amistad. Ella atenta escuchaba mis problemas con Sofía y me pedía que tuviera paciencia. Pero mi matrimonio estaba destinado al fracaso desde el principio. Y yo, solo escuchaba lo arrepentida que estaba. Que el cambio que yo notaba era porque aprendió de la peor manera y tuvo que madurar. Éramos dos almas solitarias que se encontraron y hoy, por ella, yo daría hasta mi vida. Ha sacrificado tanto por sus seres queridos. Si tan solo su
Francesco Quien diría que yo, Francesco Carlucci, estaría desesperado por saber el paradero de Isabella, la mujer que destruyó mi vida. No puedo conciliar el sueño, pensando que la desgraciada me vuelva a arruinar mi vida. Lo más seguro es que ese sea su propósito. Hasta Roberto, hasta la defiende. ¿Acaso no se acuerda de que quiso venderlo? Pero lo que más me preocupa es: ¿Quién diablos la habrá ayudado? ¿Será que Stefano descubrió mi secreto? No lo creo, si se hubiera enterado, de seguro me reclamaba por ser cruel con ella. Aún cuando Isabella no era de su agrado, él siendo el hombre honesto y recto que era, jamás dejaría que torturara a la madre de mi hijo. Stefano, jamás me entendió. El dolor que se siente de perder todo. Bueno, si lo supo cuando Lucia murió y un par de años después Adriano falleció. Sus dos grandes amores lo habían dejado solo, bueno casi, solo le quedaba Andrea y él mismo se encargó de alejarla de su lado. Veo como los minutos y horas parecen congelarse.
Sofia Miro mis manos, son las mismas de siempre, pero parecían ajenas, como si ya no las reconociera, que el pasar de los años ha dejado su marcas en ellas. Sostengo una copa medio vacía, o medio llena, no puedo decir cual es la respuesta correcta. Lo cierto es que el licor quema mi garganta, pero seguía bebiendo, sorbo a sorbo, como si con cada trago pudiera borrar el dolor que llevo adentro. La lámpara está encendida con una luz tenue sobre mí, y yo sentada en medio de la sala totalmente sola. Dónde había quedado esa Sofía Mancini dispuesta a conquistar el mundo. Ahora no era ni la sombre de quien fui. Una mujer a punto de divorciarse, que ha vivido por años con la ausencia del amor de su vida, una madre ausente, una mujer incompleta. Escucho pasos y al levantar mi vista, la veo a ella, María. Una sombra fiel, quien ha estado a mi lado en mis peores momentos. —No deberías beber tanto —dijo ella en voz baja, como quien no espera respuesta. Me encogí de hombros, torciendo una son
Desconocida Estoy agotada, pasé la noche en vela cuidando a la señora Isabella. El susto que me dió anoche fue casi igual al que sentí cuando me enteré que Andrea había intentado quitarse la vida. Más allá de la promesa que le hice al señor Stefano, Isabella es la madre de Roberto, el amor de mi vida. Está distancia me está matando, extraño sus besos, caricias pero sobre todo, lo que más extraño es su compañía. Es un hombre maravilloso que por desgracia le tocó una familia de m****a, incluyendo a sus hijas. Llego al edificio donde está el espacio que considero mi hogar, donde puedo ser yo misma y no la versión que he tenido que ser frente a todos. Al llegar a mi piso, me sorprendo al ver a Roberto sentado frente a la puerta de mi departamento. —¿Roberto? ¿Qué haces aqui?—pregunto y es más que obvia la respuesta que voy a recibir. Debe estar aquí por Isabella. Ayer no tuve tiempo de avisarle que tuve que llevarla a urgencias. —Te extraño—sus palabras me sorprenden y veo como se p
Romina Ya debe haber llegado la estúpida de Andrea. Les habrá gustado mi regalo de bodas. Me río mientras estoy sentada en mi cama, sosteniendo una copa de champán, porque sí estoy celebrando. Veo el cuerpo acostado a mi lado y me surgen unas increíbles ganas de sacarlo a patadas. Aunque no puedo negar que trabajó muy arduamente para satisfacer todas mis necesidades. Además de ser un buen amante, es un buen aliado. Ignoro por enésima vez la llamada de mi padre, Dios que fastidioso se ha vuelto. Pensé que cuando se casara con Sofía cambiaría pero está peor que antes. ¿Qué karma estoy pagando por haber tenido dos padres como los míos? Sin ambición, conformándose solo con vivir del amor. Basura. Del amor no se vive. Lo sabré yo, que amé tanto y nunca fui correspondida. Despreció mi amor y lo mejor no es pensar en eso. Ahora tengo dinero y posición, escojo con quién pasar mi noche y cuando me aburro lo saco de mi vida. El único que me entiende es mi Nonno, él si sabe que es lo impo







