INICIAR SESIÓNPOV de GabrielEl líquido de color ámbar se derramó sobre la superficie del escritorio de madera de Jackson, empapando los bordes de los documentos del acuerdo de cooperación, que ahora habían perdido todo su valor. Mis manos aún se aferraban al borde de la mesa, conteniendo el impulso salvaje de saltar sobre él y destrozarle la mandíbula a aquel bastardo que tenía delante.Jackson no se inmutó en absoluto. Se limitó a echar un vistazo a la mancha de whisky que inundaba su escritorio y luego alzó lentamente la mirada hacia mí, con una comisura de los labios levantada en una sonrisa tenue, cargada de una provocación gélida.—¿Una mujer? —Jackson soltó una risita y se recostó en su silla de cuero con una tranquilidad exasperante—. ¿Qué mujer, Gabriel? ¿Acaso no acabas de celebrar tu fastuoso compromiso con la hija única de la familia Sterling? No me digas que has perdido a tu preciosa prometida en menos de doce horas.—¡No juegues conmigo, Jackson! —espeté entre dientes, con la voz reso
POV Gabriel¡Bang!Una pequeña flecha plateada se clavó exactamente a dos centímetros de los dedos de Valleria, golpeando la superficie del escritorio con un estruendo seco.La sonrisa maliciosa que adornaba el rostro de aquella mujer desapareció al instante. Valleria dejó escapar un grito ahogado y retrocedió de golpe hasta que su espalda chocó contra la estantería. Sus ojos se abrieron de par en par, clavados en la flecha que aún vibraba ligeramente sobre el escritorio, antes de desplazarse lentamente hacia mí, que ya me encontraba erguido entre las sombras de la habitación.—¿G-Gabriel...? —susurró Valleria, con la voz rígida y temblorosa—. ¿No... no estabas dormido?Salí de entre las sombras.La dosis de sedante que habían mezclado en aquel té no había sido suficiente para dejarme fuera de combate. Mis iris la observaron con frialdad, como si fueran capaces de quemar el vestido rojo que se ceñía a su cuerpo mediante una intimidación absoluta.—¿Qué estás buscando ahí, Val? —pregun
POV GabrielHabían pasado treinta y seis horas, y la ciudad de Nueva York parecía haberse tragado a Cyara sin dejar ni una mota de polvo. Toda la red de inteligencia de Vance, desde el hackeo de los satélites de tráfico hasta la vigilancia de puertos y aeropuertos privados, no había encontrado ni el más mínimo rastro. El hombre de la chaqueta de cuero que la había sacado del hospital se había movido con una precisión impecable, sin dejar la menor grieta y con una eficiencia aterradora.Este secuestro no era obra de un matón callejero ni una amenaza de un aficionado. Había sido ejecutado por un sicario de alto nivel con una ejecución profesional de primer orden.La sangre dentro de mi cuerpo se congelaba cada vez que imaginaba a Cyara—débil y llevando en su vientre a nuestro hijo—bajo la amenaza del arma de aquel hombre desconocido.Con pasos pesados y un cansancio que me carcomía hasta los huesos, entré en la mansión. El silencio me recibió en el vestíbulo principal.Antes, cada vez q
POV de GabrielLa lujosa fiesta de compromiso de anoche no hizo más que dejar un vacío asfixiante. En lugar de sentir satisfacción o victoria por mi nuevo compromiso con Valleria, mi pecho se sentía cada vez más oprimido por una ansiedad abrasadora. El nombre de Cyara seguía resonando en mi mente, como un eco interminable que se negaba a desaparecer.Esta mañana, mi mansión estaba envuelta en un silencio gélido. Permanecía de pie junto al enorme ventanal, dejando que la taza de café negro que sostenía entre las manos se enfriara sin haberla tocado siquiera.—Señor.La voz de Harrison interrumpió mis pensamientos. Entró con una expresión mucho más tensa de lo habitual.Giré rígidamente la cabeza y lo miré con unos iris afilados como los de un águila, cargados de intimidación.—¿Ya encontraste su paradero?—Logramos rastrear los últimos movimientos de la señora Cyara —respondió Harrison en voz baja—. Esta mañana acudió al Hospital General del Sector Seis. Según los registros administrat
POV CyaraEl teléfono de pantalla negra que había comprado hacía apenas unas semanas yacía cubierto de polvo en el fondo del cajón de la mesita de noche. Desde que había puesto un pie en este apartamento, había apagado deliberadamente el teléfono y lo había guardado bajo llave. Quería vivir en paz, no quería que nadie me molestara. Ni siquiera Tyson, el hombre al que ya consideraba un buen amigo.Me negué a ser testigo de la lujosa fiesta de compromiso que se celebraba esa noche. No quería ver la avalancha de noticias de los medios nacionales que, sin duda, proclamarían la felicidad de Gabriel Vance y Valleria Sterling en todos los titulares. Que el mundo exterior celebrara su felicidad mientras yo me acurrucaba en la oscuridad de mi habitación, abrazando mi vientre que comenzaba a albergar una nueva vida.En medio del silencio de la noche de Manhattan, giré el cuerpo y dejé que las lágrimas contenidas corrieran por mis mejillas hasta empapar la almohada.Esta era la mejor decisión.G
POV GabrielLa enorme lámpara de cristal que colgaba del techo del salón de baile de aquel hotel de cinco estrellas proyectaba un resplandor dorado y deslumbrante. El tintineo de las copas de cristal, la música clásica interpretada por una orquesta privada y las risas de altos funcionarios y distinguidos colegas de negocios llenaban cada rincón de la estancia.Mi fiesta de compromiso con Valleria se celebraba con una magnificencia casi incomparable. El rojo, el dorado y el lujo absoluto dominaban aquella noche.Sin embargo, bajo el impecable esmoquin hecho a medida que se ajustaba perfectamente a mi cuerpo, mi alma se había congelado como el hielo en el fondo del océano.Estaba de pie cerca del escenario principal, con una copa de whisky en la mano. Mis ojos, afilados como los de un águila, recorrían los cientos de rostros de los distinguidos invitados que iban y venían frente a mí.Valleria estaba no muy lejos de mí, envuelta en un deslumbrante vestido de noche rojo que resaltaba aún







