Se connecter... Luke.
No sé que hacer con Byron, lleva días llorando, desde que Lidia lo rechazó no ha hecho otra cosa que sufrir por ella. — ¿Por qué mamá no me quiere? — Verlo en ese estado me mataba. Tengo todo el dinero del mundo, pero no puedo hacer que mi hijo sea feliz. ¿De que me sirve entonces? Tenía que hacer algo. No me importa si debo obligar a esa mujer, ella tiene que ser la madre de mi hijo. — Mamá te ama. — No es cierto. Ella dice que no es mi mami. Ella no me ve con amor. — No llores. Mamá está estresada. Verás que muy pronto te amara igual que siempre. — ¿Me lo prometes? — Te lo juro. Lydia. Fui a la fiesta de facultad. No tenía ganas, Sierra insistió y terminé por convencerme. No era la fiesta llena de alcohol y música a todo volumen, esté era un evento tranquilo, habían tragos, pero de forma responsable, los profesores también estaban aquí. Esa era la razón principal de la contención. — Te ves preocupada. ¿Qué está pasando? — Me encontraba debatiendo entre lo correcto y mi rencor. Hacer lo correcto era decirle de manera gentil al pequeño que yo no era su mamá, pero si lo deseaba podía ser esa tía que te cuida cómo a un verdadero hijo. La otra opción era mantenerlo tan alejado cómo fuera posible. Huir de la ciudad de ser necesario. — Yo... — Sierra estaba en bobada, supuse que Joseph había llegado, siempre se pone loca con el, igual que todas las chicas, yo no sería inmune a sus encantos si mi corazón no estuviera tan roto. Sería una más de las que lo admira y desea, mis piernas se debilitarían al verlo pasar, mi razón dejaría de funcionar, por desgracia, no puedo sentir nada, ¿Cómo puedes sentir algo cuándo estás destruida? — Lydia. — Esa voz de nuevo. — ¿Lo conoces? — Sierra pregunto. Negué con la cabeza. — No lo conozco. — Necesito hablar contigo. — Bebi un poco del agua en mi vaso, me arrepentí de no elegir una cerveza, necesitaba alcohol en mis venas. — Resulta que no tengo nada para hablar con un extraño. Esté es un evento de la universidad. Usted no debería estar aquí. — ¿De verdad me harás las cosas difíciles? — El tono de amenaza no me gustó. — Yo sólo quiero que salga. Y si se queda no me moleste. — Todas, en serio, todas las miradas estaban en Luke, ¿por qué me sorprende? Sigue siendo el modelo hermoso de siempre. — No saldré a menos que salgas conmigo. — Sus amenazas me tienen sin cuidado. — El me jaló. — ¿Qué diablos? — Quise apartar mi mano de la suya. — Escucha, tengo tanto poder que podria arruinar tu vida con el chasquido de mis dedos. ¿Quieres eso? — Me reí de su amenaza. Tendría miedo si mi vida no estuviera arruinada ya. — Conmigo no se juega Lydia. O sales por esa puerta. O hago que todos salgan. — Suéltame. ¡Qué me sueltes! — Déjala. — Joseph lo empujó. Ahora todos van a tener una idea equivocada, es el espectáculo perfectos para imaginar que dos hombres se están peleando por mi. — Ella no quiere ir contigo. No la molestes. — ¿Quién eres? — Alguien que detesta a los tipos cómo tú. Termina de salir, esté es un evento privado de la universidad, y tú no eres universitario. — Soy Luke Collins. — Todos parecieron temblar al oír su nombre. — Si valoran sus trabajos y futuros salgan de aquí. — El salón quedo vacío en cuestión de segundos. Hasta mi amiga Sierra me abandono. ¿Por qué Joseph no hizo lo mismo? — ¿No valoras tu futuro? — No la dejaré sola con un sicópata. — No entiendo por qué está actuando así. ¿Desde cuándo somos cercanos? — Vete. — Le pedí. El no tiene por qué arruinar su vida. — Yo puedo lidiar con el. — Pero... — No somos amigos. — Casi grite. — Vete ahora. — Ignore su mirada. El salió sin decir nada. — ¿Qué? — Mis ojos llenos de odio apuntaron a Luke. El acomodó su traje, respiró profundamente y se calmo. — Byron piensa que eres su madre. Él lleva días sin comer bien, está muy triste y me preocupa su salud. — Llévalo al médico. — Respondí fríamente. — Una visita al médico no serviría de nada. El te necesita. Se que entre tú y yo las cosas no terminaron bien. Pero el tu sobrino. — Estás equivocado. La familia de tu esposa me desconoció. Ellos dejaron de ser mi familia hace cuatro años. Byron y esa gente no son nada mío. — Sabes que las súplicas no son lo mío. Haré que seas su madre por las malas si es necesario. — ¿Cómo puede amar a éste hombre por tantos años? Sólo una idiota amaría a un hombre tan despreciable. — No veo la forma en que puedas obligarme. — Por mi hijo soy capaz de todo. No me retes. — Sus ojos clavados en los míos me hicieron darme cuenta de dos cosas. Siente dolor, la muerte de Layla lo destruyó, y dos, a pesar de eso, todavía sigue siendo determinado e inhumano. — Pues te reto. — El me vió vacilante. — No me importa lo que hagas. No seré la madre de un niño que no es mío. — Tomé mi bolso y me fuí. El tenía determinación, pues yo tenía más. Desde hace mucho deje de ser la débil que de derretia con sólo escuchar su voz.Durante la noche soñé con ese beso que nos dimos. Y cómo escuchaba un te amo de sus labios. Por alguna razón me alegro, amanecí contento. ... Los días a su lado se convirtieron en meses. Gerardo ya me decía papá y eso no me incomodaba. Por el contrario, sentía que entre ella y yo se estaba formando un vínculo. Aunque no sabía que era lo que sentía ella por mi. A veces parecía quererme, otras veces parecía darle igual lo que yo hiciera, y en otras ocasiones la notaba celosa. Mujeres, nadie es capaz de comprenderlas. Creó que ni ellas mismas se entienden. Hubo una reunión familiar. Mi madre se puso más contenta por ver a Gerardo que por verme a mi. — Mi nieto precioso. Mírate. Ya casi eres tan alto como tú papá. — Literalmente lo trataba cómo si el niño tuviera mi sangre. Ella piensa que es hijo de Celeste, igual que todo mundo, Pero jamás me ha reprochado el casarme con una madre soltera. Al contrario. Siempre le pide a mi hijo que la llame abuela. — ¿Dulces? — A ese pequ
... Lo pensé durante semanas. No quería causarle ese dolor a mi madre. Lo mejor que podia hacer era mentir. Decirle que me enamore de alguien más. ¿Pero quién? No hay muchas mujeres cerca de mi. — Buenos días. Lamento entrar así. Su secretaria no está en su lugar. — ¿La secretaria de Caspian? Es una mujer poco atractiva, pero ha estado cerca de mi por mucho tiempo. — El señor Caspian me mandó a traerle estos documentos. — Sientate. — Gracias. — Obedeció. — Cómo le decía. El señor... - Guarda silencio un minuto. — Observe detalladamente su rostro. Rasgos finos, nariz afilada. Ojos verdes, cabello castaño, si se pusiera un poco de maquillaje se vería muy bonita. — ¿Señor sucede algo? - ¿Puedes casarte conmigo? — ¿Qué? — Está es la situación. — Le conté lo que pasó con mi prometida. No sé por qué le tuve confianza a ella y no a mi familia. — Por favor. Serán unos meses nada más. — Lamento mucho lo sucedido, pero yo estoy casada. No puedo ser su esposa. —Se que no er
... Katy. No podía dejar de pensar en el sexo de mis bebés. Hasta me soñé con ellos. Tenía dos preciosos hijos. Aunque no podía ver sus caritas, pero si sus ojos azules cómo los de Caspian. — Buenos días amor. — Buenos días. — Besé sus labios. — Qué hermoso despertar así. — Me rodeo con sus brazos. - Nunca más quiero separarme de ti. Fue una tortura todo esté tiempo sin ti. — Si no quieres tenerme lejos, no hagas estupideces. Y ya no me ocultes nada. ¿Está bien? — Está bien. No haré ninguna estupidez, no quiero perder a mi mujer y mis lindas hijas. — Todavía no sabemos si serán niñas. — Yo siento que lo serán. Por algo te pusiste tan hermosa. — ¿Soy muy hermosa? — La más hermosa. ...Meses después. Lidia. Layla ya es abuela. Tiene dos hermosos nietos, un niño y una niña, está vuelta una loca, no deja de comprar ropita para sus nietos. Casi se acaba una tienda ella sola. Le tuve que recordar que los bebés crecen muy rápido, y no van a alcanzar, a usar toda es
... Katy. Salí del baño muy feliz, es verdad lo que dicen. El sexo te pone de buenas. Busque ropa para Caspian, y para mí. Nos cambiamos y bajamos juntos a desayunar. — Ya entendí porque tardaste tanto. — Mi madre nos vio con una sonrisa. — ¿Cuándo volviste de tu viaje? — Ayer. — Debiste avisarnos. Hubiera hecho una fiesta de bienvenida. — Eso no es necesario. Nunca volveré a estar tanto tiem separado de mi hermosa esposa. — Besó mis labios. — Eso espero. Katy te extraño mucho. — Yo la extrañe aún más. — Me besó de nuevo. — Amor nuestro bebé ya quiere comer. — Lo siento. Vamos. — Me acomodo la silla. Mi padre llegó acompañado por Byron, este último no se puso nada contento al ver a mi esposo. — Pensé que tu viaje duraría más. — Pensaste mal. Mi tiempo lejos de tu hermana ya se terminó. — Ambos se observaron molestos. Isabel. Arion me visitó, yo no quería recibirlo. Mi madre lo dejo pasar y me obligó a hablar con él. — Ya te dije que no quiero ir mamá. -
... Caspian. Me siento muy ansioso, llevo una semana sin verla. Cada día le envío un mensaje diciéndole que la quiero, le mando flores y cualquier antojo que pueda sentir. Pero no me atrevo a ir a verla. No quiero que se enoje por no darle tiempo suficiente para pensar en lo que quiere. Katy. Tres semanas y apenas hemos hablado, no me ha preguntado si quiero regresar, o si ya tomé mi decisión. Sólo pregunta cómo estoy, cómo está mi bebé y al final de la llamada me recuerda que me ama y que se arrepiente de haber pensado en hacerme daño. Hoy no me ha llamado, pero seguro está a punto de hacerlo. Siempre llama a la misma hora. ¡Ring! ¡Ring! Mi celular sonó y corrí a responder. - Hola. — Amor. — Escuché su voz un poco triste. — ¿Cómo estás? ¿Todo va bien? — Si. Todo bien. — Yo... Te extraño amor. — Respiré profundamente, no quería decirle lo mucho que lo extraño también. (U — Caspian yo... — No digas nada. No te llamé para presionarte. Sólo quería saber si
Caspian. Esté imbécil no me puso las cosas fáciles, ¿de verdad quería probarme con ese método? ¿llevarse a mi esposa? ¿debo permitirlo? — ¿Y que le vas a decir a tus padres? Me traje a mi hermana para probar el amor de Caspian. — Les diré que saliste de viaje y necesitabas quién cuidara de ella. — Parece que preparo bien está conversación. No quiero a Katy alejada, no tengo la certeza del tiempo que me tomara ganarme su confianza de nuevo. — ¿Y bien? — Qué ella lo decida. Pregúntale si se quiere ir contigo. — Katy. — Ella salió de su escondite. — Tu tienes la última palabra. — Suplique con la mirada que no me dejara. Sus ojos estaban fijos en los míos, por un segundo tuve la esperanza de que decidiera quedarse. Algo que se fue con sus siguientes palabras. — Me iré contigo. - Katy. — Ya la escuchaste. Ella tomo su decisión y debes respetarla. — Byron se la llevó, me sentí tan impotente, quería correr al auto y partirle la cara a ese estúpido, incluso me imaginé haci







