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CAPÍTULO 28

Penulis: Hanabi
last update Tanggal publikasi: 2026-08-20 22:06:50
OLIVIA

Con William a miles de kilómetros de distancia, la mansión debería haberse convertido en un refugio de paz.

Sin embargo, el peligro seguía viviendo bajo el mismo techo.

Medía aproximadamente un metro ochenta y cinco, tenía los ojos verdes y una sonrisa capaz de hacerme olvidar por qué había firmado un acuerdo prenupcial que podía convertir mi vida en una pesadilla.

Mi plan para las próximas tres semanas era sencillo: mantener un perfil bajo, revisar los informes del investigador en Pa
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  • El hijo de mi prometido me desea   Capítulo 91

    OLIVIALa mañana después del desfile, encontré una fotografía de William besándome en la portada de una revista digital. Su ramo de flores ocupaba el centro de la imagen; el vestido que yo había diseñado apenas se distinguía.Cerré la página. Puerta Propia había recibido sus primeros pedidos, pero yo seguía sin saber quién había pagado para dejarme sin modelos. Una de ellas había prometido hablar conmigo aquella tarde. Hasta que lo hiciera, no podía demostrar que William hubiera intervenido.Camille llegó al taller poco antes del mediodía con una carpeta bajo el brazo. Se detuvo frente a mi escritorio sin esperar que la invitara a sentarse.—La propuesta corregida de Laurent Maison —dijo, dejándola sobre la mesa—. Necesitas una copia porque participas en la campaña.—Héctor la revisará. Anoche te vi hablando con William —respondí—. ¿Pasó algo después de la reunión?Camille me miró con una desconfianza que ni siquiera intentó ocultar.—Me pidió ayuda, resolví el problema y me dijo que

  • El hijo de mi prometido me desea   Capítulo 90

    CAMILLE—No volverás a quedarte a solas con mi esposa.Oí a William antes de doblar la esquina. Noah estaba frente a él, en el pasillo que conectaba los camerinos con el salón de la recepción. Adentro, los invitados celebraban el desfile de Olivia. Afuera, ninguno de los dos parecía recordar que bastaba con abrir una puerta para que su discusión llegara a oídos de todos.—William —intervine—, el director de Laurent Maison está preguntando por la propuesta.William se volvió hacia mí. El enojo le duró apenas un segundo en el rostro; luego miró hacia el salón y recuperó su sonrisa.—Voy enseguida —respondió.Noah esperó a que su padre se alejara.—No tenías que intervenir —me dijo.—Lo sé. Pero la próxima vez que discutan, elijan un lugar menos concurrido.Noah soltó una risa breve, aunque todavía tenía la mandíbula tensa. Entró en el salón detrás de William y yo los seguí a cierta distancia.Olivia apenas podía avanzar entre las personas que querían felicitarla. Tenía el cabello un poc

  • El hijo de mi prometido me desea   CAPÍTULO 89

    OLIVIAWilliam esperaba mi respuesta con una mano sobre mi cintura y las flores blancas entre nosotros. Noah seguía a pocos pasos, tan cerca que habría podido alcanzarlo antes de que los periodistas terminaran de tomar fotografías.«¿A quién buscabas al bajar de la pasarela?»William me había hecho la pregunta al oído. Si miraba a Noah para comprobar su reacción, respondería por mí.—A Héctor —contesté, sosteniendo la mirada de mi esposo—. Quería agradecerle que salvara la presentación.Era verdad. También era la respuesta que William menos podía discutir delante de las cámaras.Su mano permaneció un instante más sobre mi cintura. Después apareció una periodista con un micrófono y él se apartó lo suficiente para dejarla pasar.—Señora Bennett, ¿es cierto que estuvo a punto de cancelar el desfile? —preguntó la mujer.William sonrió antes de que yo respondiera.—Mi esposa es demasiado obstinada para cancelar algo por lo que ha trabajado tanto.La periodista se volvió hacia mí, esperando

  • El hijo de mi prometido me desea   CAPÍTULO 88

    OLIVIANoah seguía arrodillado frente a mí cuando repitió que tenía a la modelo perfecta. Durante un segundo pensé que había conseguido localizar a alguien dispuesto a aceptar el trabajo a última hora.—¿Quién? —pregunté, secándome las mejillas.—Tú.Solté una risa que murió al ver su expresión. Noah hablaba en serio.—Llevo años sin pisar una pasarela —le recordé—. Héctor necesita a la imagen de la marca, no a una mujer que apenas puede levantarse del suelo.Noah me ofreció la mano. La acepté y me puse de pie, aunque todavía me temblaban las piernas.—Olivia, fuiste una de las modelos más solicitadas de Nueva York. Conoces esa pasarela mejor que cualquiera que podamos contratar hoy.—Conocía —lo corregí—. Dejé ese mundo hace mucho.Lo había dejado poco a poco. Primero rechacé un viaje porque William quería que lo acompañara a una gala. Después cancelé una campaña que lo habría mantenido lejos de mí durante semanas. Cada renuncia pareció insignificante por separado, hasta que un día d

  • El hijo de mi prometido me desea   CAPÍTULO 87

    OLIVIA—No voy a aceptar tu ayuda —le dije a William.Mi marido dejó la copa sobre la mesa. No parecía ofendido; parecía dispuesto a esperar hasta que yo terminara de cometer lo que él consideraba un error.—El desfile es mañana, Olivia. Tu orgullo no va a resolver esto.Doblé la servilleta con cuidado. Necesitaba hacer algo con las manos mientras reunía el valor para levantarme.—Entonces tendré que resolverlo yo.Salí del comedor sin mirar a Noah. Sabía que encontraría preocupación en sus ojos y, si alguien era amable conmigo en aquel momento, podía echar a perder el único triunfo que me quedaba: haberme negado a ceder.En mi habitación, volví a llamar a Valeria. Cuando escuché el buzón, dejé un mensaje anunciando que iría a buscarla por la mañana. Después revisé con Héctor las alternativas hasta que las letras de la pantalla empezaron a confundirse.Dormí con el teléfono en la mano.A las nueve y veinte estaba frente a su apartamento. Héctor me había informado de que algunas modelo

  • El hijo de mi prometido me desea   Capítulo 86

    OLIVIAWilliam había elegido mi vino favorito para la cena. Después de un día entero de llamadas sin respuesta, encontrar aquella botella junto a mi plato me produjo una irritación absurda. Mi marido sabía perfectamente qué servirme para hacerme sentir atendida; escucharme siempre le había resultado más difícil.Noah ya estaba sentado cuando entré. Sus ojos buscaron los míos y negué apenas con la cabeza. Seguíamos sin noticias de la modelo.William observó aquel intercambio mientras me apartaba la silla.—¿Un día complicado? —preguntó.—Nuestra modelo renunció. Es la imagen de Puerta Propia y mañana debería estar en la pasarela.Mi marido esperó a que me sentara antes de regresar a su lugar.—Entonces tendrás que reemplazarla.Lo dijo con la misma tranquilidad con que habría pedido que cambiaran una copa. Miré el teléfono que acababa de dejar junto al plato. Mi último mensaje seguía sin respuesta, incluso después de aclararle que solo necesitaba saber si estaba bien.—La ayudé cuando

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