LOGINCapítulo 34:** Iván**Nos vamos al despacho. Hay que arreglar este asunto ya.En cuanto cierro la puerta, la tensión se puede cortar con un cuchillo.— Muy bien, Iván, habla. ¿Por qué se fue? — la voz de Dante es puro enojo reprimido. Lo entiendo. Está furioso, y con razón.Lo miro fijo. Dante siempre ha sido el más explosivo de los tres.— Para empezar, bájale a tu tonito de voz, recuerda que las riendas de este lugar las llevo yo — digo con calma, con esa calma que a todos les pone los nervios de punta. Nadie se atreve a desafiar mi autoridad. Ni siquiera Dante.Dante aprieta la mandíbula, pero se contiene. Silas nos mira a ambos, en medio, como siempre.— Habla, Iván, ¿por qué no dijiste que fue tu culpa que Hanna se hubiera ido? Responde — vuelve a gritar Dante. No me inmuto ante su grito. He escuchado gritos peores.Suspiro y me paso la mano por el cabello. Estoy cansado.— Sé que asusté a Hanna. Fue mi culpa. Llegué estresado porque la mercancía se había perdido, sé que fue por
Capítulo 33: Hanna*Siento un calor agradable recorrerme el cuerpo y una suavidad. Las mantas de seda me envuelven y me sumerjo en un sueño profundo, pesado. Sinto que es la primera vez en días que duermo sin sobresaltos.Siento que he dormido muy poco cuando escucho voces. Al principio son murmullos lejanos, como si vinieran de otra habitación, pero cada vez se hacen más fuertes. Parecen discusiones. Frunzo el ceño aún dormida, intentando ignorarlas, pero un grito seco me hace abrir los ojos de golpe.Mi corazón late a mil por hora. Tardo unos segundos en reconocer dónde estoy. Mi habitación. Su habitación. Nuestra casa.Y ellos están aquí. Los tres.Dante está apoyado contra la pared con los brazos cruzados, Ivan sentado al borde de la cama con la mirada fija en el suelo y Silas de pie junto a la ventana.— Vaya, por fin despertó la princesa — escucho la voz de Dante. No es burlona de forma graciosa. Tiene un tono de reproche, frío, que me eriza la piel.No respondo. Todavía sigo mo
CAPÍTULO 32 - *SILAS*No hay rastro de Hanna.Rastrillamos la mansión entera, cada habitación, el ático, el sótano, los alrededores. Cada centímetro del bosque. Nada. Como si la tierra se la hubiera tragado.Y ahora solo me quedo pensando, dándole vueltas a lo mismo hasta volverme loco. ¿Por qué se fue? ¿Qué pasó cuando no estábamos? Tal vez nunca nos quiso lo suficiente y tomó la primera oportunidad para largarse.La idea me quema más que el frío.—¿DÓNDE ESTÁS, HANNA? ¿A DÓNDE MIERDAS TE FUISTE? —grito enojado, golpeando la puerta con la mano antes de entrar a la mansión. Entro con pasos pesados y apurados. El eco de mis botas retumba.Ivan está adentro, con la mandíbula apretada.—No hay nada. No hay rastro de ella por ningún lado —digo con voz grave—. Me siento enojado y traicionado.La nieve sigue cayendo afuera, cada vez más fuerte.—Tenemos que encontrarla ya. La tormenta va a llegar pronto y borrará todo rastro de ella. O la encontramos nosotros o la nieve se la tragará —dice
Capítulo 31-**HSalgo corriendo a mi habitación, llorando. Corro tan rápido que casi me tropiezo con la alfombra. Cierro la puerta de un portazo y me dejo caer contra ella.La imagen de Ivan tirando el pino no se me va de la cabeza. Todo lo que tardé en decorar, cada esfera que colgué, cada luz que puse con tanto cariño pensando que por fin este año tendríamos una Navidad como familia... no sirvió para nada.Me llevo la mano al pecho porque me duele. Me quema. El dolor de sus palabras aún me quema por dentro."¿Quién te crees que eres? Solo eres una empleada más para recibir órdenes".Eso me dijo. Eso fue lo que me gritó frente a sus empleados aún que creian que no los veia me senti humillada.¿Empleada? Yo creí... yo de verdad creí que éramos familia. Que lo que habíamos construido este tiempo significaba algo para él. Fui una tonta como pude confiar en ellos.Si él solo cree que soy una empleada para recibir órdenes, entonces no tiene caso quedarme aquí ni un segundo más.No pienso q
CAPÍTULO 30 - IVÁN*Son las 12:00 de la noche cuando me levanto, y aún me siento mierda. dormi muy poco.Mucho mejor físicamente, porque dormí aún que sea unos minutos, pero mentalmente me siento peor que nunca. Me llegan los recuerdos de lo que pasó hace apenas un momento como si fuera un golpe en la cara. Una punzada de remordimiento me hace recordar lo que hice. Lo que le dije. Cómo la miré.Me levanto de la cama de un salto y me voy a la sala sin siquiera ponerme zapatos.Dante y Silas aún no han llegado. Eso es raro, porque a esta hora siempre ya están aquí.Veo todo recogido y ordenado. Ya no hay nada de luces. Nada de color. Ni una esfera rota en el suelo. El mármol brilla, huele a limpiador. Como si la Navidad nunca hubiera pasado por aquí.Y eso me hace sentir incómodo. Muy incómodo. ¿Cuánto tiempo tardó Hanna en decorar todo? ¿Dos horas? ¿Tres? Estaba descalza, feliz, con mi suéter. Estaba intentando hacer que esta casa de mierda pareciera un hogar y yo se lo destruí en cinc
CAPÍTULO 29 - IVÁN*Me voy a la mansión. Necesito un baño y dormir. Son las putas once de la noche y aun así no dejo de pensar en la mercancía. Si no la hallo me va a hacer perder millones. Millones que no puedo perder ahora, no cuando todo me estaba saliendo bien hasta hoy.El helicóptero aterriza en la parte trasera de la mansión. El ruido de las aspas me deja sordo por unos segundos. Me bajo, me quito la chaqueta y lo primero que veo son luces de colores. Luces parpadeando por toda la fachada y ese sonido que me talabra los oidos. Esferas. Un puto pino enorme en la entrada principal.Navidad. Puta Navidad en mi casa.Me quedo parado a mitad del jardín. Huele a pino natural y a canela. Toda la mansión parece una villa de esas que salen en las películas gringas.Siento como la sangre se me sube a la cabeza.—¿Pero quién mierdas autorizó esta mierda? — grito. Mi voz retumba.Entro echando una furia. Abro la puerta de un golpe y el calor de adentro me pega en la cara. Y ahí está ella.







