FAZER LOGINBrenda se ponía un jean y una franela ajustada, Elena le preguntó.
— ¿Será por lo que pasó con Sergio, alguien lo grabaría?
— No creo, Berni estaba contento, aunque deberías contarle.
— Después de la beneficencia lo haré —declaró Elena.
Brenda fue hasta la oficina de Bernhard, su asistente le permitió pasar, Bernhard la esperaba con Sebasthian.
— Brenda, hermosa —Dijo Bernhard, Sebasthian sonrió al verla—, ¿dónde está el látigo?
—En mi habitación, vamos.
—Otro día cariño, te llamé porque Sebasthian quiere hacerte una propuesta y es muy buena para ti.
— ¿Qué será?, los escucho.
Sebasthian intervino.
— Discovery, vendrán a Margarita, a filmar en la construcción del hotel, el productor y yo nos conocemos hace tiempo, me comentó de un programa dirigido a la mujer, salud, dietas ejercicios físicos, me tomé el atrevimiento de enviar tu currículum a los productores, les encantó, quisieran entrevistarse contigo ahora que estarán en Margarita, iríamos después de la beneficencia y si se ponen de acuerdo, harían un piloto en Margarita.
— Sebasthian aprecio la intención, pero yo no sé actuar, no creo que les guste, todos esos programas son sonrisas y carisma, yo soy muy antipática.
— Tú se tu misma y ve que pasa, igual debes pasar por la entrevista antes, si no te gusta no haces nada.
— Está bien, lo haré.
— Perfecto —dijo Bernhard, ahora me retiro, me están esperando.
— Te vas con una chiquilla vainilla, en vez de venir conmigo Berni.
— Ya estaba comprometido, pero quizás mañana.
Ambos rieron, Sebasthian fingía ver el teléfono, Bernhard salió dejándolos solos en la oficina.
— Quizás puedas decir a Elena que te acompañe.
— Sí ya lo había pensado, hasta luego Sebasthian.
— Hasta luego...
Elena y Belinda esperaban en la habitación de Brenda, mientras tanto Belinda había recibido una llamada de Teresa que estaba muy contenta, porque bajo instrucciones de Pablo Larsson habían remodelado la fachada del orfanato, los trabajos habían terminado, ahora no sólo tenían una fachada hermosa con piedras, también había sido instalado el sistema de seguridad de cámaras, las anteriores quedaron inservibles y rotas con el accidente, las facturas estaban canceladas por Pablo Larsson.
Elena escuchó como Teresa le mandaba bendiciones a Pablo, Elena pensaba que él era un buen hombre, pero no la quería, el amor no se obliga, y si bien apenas se conocían y amor es algo fuerte, ella estaba dispuesta a probar, él ni se había enterado, decidió dejar de tener esperanza, aferrándose a cuando se vieran para la beneficencia, porque él había perdido una apuesta, era mejor dejarlo en paz, y ya no ser patética e infantil.
— Invasoras ¿Qué hacen en mi habitación? —Entró Brenda y las encaró, solo bromeaba.
— ¿Qué quería Berni? —dijo Elena
— Sebasthian me consiguió una entrevista para un programa de Discovery, de salud, algo así, están interesados en alguien como yo para la parte física, en fin, después de la beneficencia debo ir a Margarita con Sebasthian, los productores harán un programa del hotel y conversarán conmigo.
Elena y Belinda estaban emocionadas y le deseaban suerte a Brenda, esta las hizo callar y continuó.
— Ya no se alegren tanto, yo no tengo carisma de animadora, esa gente quedó impresionada con mi experiencia, y la recomendación del ilustre y millonario Sebasthian Larsson, todavía les falta conocerme, Elena tu vienes conmigo, eres mi publicista, claro Belinda también está invitada.
— No, vayan ustedes yo me quedo en el restaurante con el señor Germán mientras Elena regresa.
— Brenda no te ofendas, pero ya no soy publicista, puedo llamar a alguien para que este contigo y sepa cómo ayudarte mejor.
— ¡Qué! Esta loca, tú eres la única que puede convencerme de no meter la pata.
— Bueno está bien, voy contigo.
— Así veras a Pablo — dijo Belinda.
— Como una patética adolescente que persigue al chico popular, no que va, haré lo posible por estar fuera de su camino.
— A menos que te provoque otra cosa —dijo Brenda— sin complicarse, recuerdas.
— Ya no te soporto Brenda. —dijo Belinda.
Esa misma noche en Margarita, Pablo y Dante comían una pizza, la maqueta a un costado en una mesa solo para ella, ahora la maqueta había cambiado ligeramente, eso implicaba más trabajo, esa noche iba a ser larga otra vez, comerían y seguirían trabajando hasta que los ojos no dieran más, el celular de Pablo sonó le habían llegado varios mensajes, Pablo vio de reojo el remitente era Elena Sandoval, tomó el teléfono y leyó los mensajes.
"Espero estés bien, perdona la hora"
"Quería agradecerte por todo lo que hiciste por el orfanato, Teresa te manda bendiciones, a Dante también, hoy estuvo muy contenta con las cámaras, en su nombre te lo agradezco".
"Es por eso, que te libero de tener que venir a la beneficencia, claro se te envío invitación, y si quieres venir eres bienvenido, pero sé que estas muy ocupado y quizás el compromiso de una apuesta infantil te presione a abandonar tu trabajo y ya has colaborado, no te sientas obligado a dar más".
"Una vez más, te deseo lo mejor para tu empresa y para ti, te lo digo con todo el cariño del mundo".
Pablo suspiró y se pasó una mano por el cabello.
— ¿Qué pasó, malas noticias? —preguntó Dante.
— Nada..., estoy cansado, sabes que, hoy voy a dormir a mi cama, mañana llego temprano, me tiene molido ese catre.
Pablo no respondió el mensaje, ya nada había que decir, mucha diplomacia, pero estaba muy claro que Elena no lo quería en Caracas, igual debería estar concentrado en su trabajo, esa noche soñó con Elena y al otro día no pudo sacarla de su mente, pensaba, si ellos quedaron en verse ese día, ¿por qué cambio de opinión?, a su mente siempre llegaba la misma pregunta, ¿se daría cuenta Elena que prefería aceptar finalmente a su tío?, se volvería loco, debía concentrarse.
El jueves Dante lo sorprendió diciéndole:
— Pablo hoy me voy al mediodía, y regreso el sábado en la tarde.
— ¿A dónde vas?
— A Caracas, tú también deberías ir, esa beneficencia será la gala del año, seguro conseguimos buena publicidad para la empresa.
— ¿Desde cuando te entusiasman las fiestas de gala?
— Desde que empecé a odiar esta choza, necesito despejarme un poco, el proceso creativo debe estimularse y aquí nos estamos torturando, pálidos en Margarita, esto es insólito.
— Tú lo que quieres es ir a ver a tu insólita novia casi monja.
— Pablo, Belinda no es la única mujer en Caracas, acaso no tienes allá a Elena, anda despéjate un rato, nos está haciendo falta.
— Ve tú, yo necesito seguir aquí.
— Como quieras.
El viernes en la mañana, Pablo estaba ya al borde, las palabras de Dante le rondaban la cabeza, era verdad ya no rendía, debería irse al apartamento y dormir. Que ridiculez, pensó "que era acaso, un depresivo", estaba harto, iría a la playa, luego a cualquier club nocturno y conseguiría una mujer, con eso estaría mejor, su celular repicó, era Sebasthian.
— Aló Sebasthian, cuéntame.
— Pablo ¿Dónde estás, por qué no has llegado a Caracas?
— No voy a Caracas, tengo mucho trabajo aquí.
— ¡Qué! Tampoco así Pablo, seguro puedes tomarte un día, quedaste con Elena en venir.
— Elena no me quiere allá.
— ¿De donde sacas esa idea?
— De una novela..., ella me lo dijo imbécil. Me escribió que no era necesaria mi presencia, que podía seguir trabajando, que me deseaba suerte, bla, bla, bla.
— Si eres idiota, ¿qué le hiciste, para que te dijera eso?
— ¿Por qué tiene que ser algo que yo haya hecho?, puede ser ella que está con alguien y por eso no me quiere allá.
— Elena no es así, ¿cuando hablaron por última vez antes de que te mandara ese mensaje?, algo debiste decir.
— No hemos hablado desde que vine, algunos mensajes, y puede que no le haya contestado algún mensaje por no estar pendiente del celular.
— Eres idiota, y te sorprende que te despachara, tienes en Margarita casi un mes.
— Sebasthian, ¿qué le iba a decir?, yo no soy hombre de poesía y prosa, he estado ocupado, no tengo otra mujer, ni siquiera me provoca otra mujer.
— Con más razón deberías estar aquí. Pablo si la mujer te gusta, al punto de no desear a otra, ¿qué te cuesta una llamada de vez en cuándo?, un mensajito, te pasas de idiota.
— ¿Tú crees que sea eso?, y si ella no me quiere allá, quizás solo trató de ser diplomática ¿y si yo voy allá y pasamos un mal rato?
— Pablo tu desconfianza ya empieza a sabotearte, ven a Caracas, reclama la mujer y hazme mi hotel. Además Elena va conmigo y Brenda a Margarita mañana, vente ahora, sorpréndela con la guardia baja, esa te perdonará si ve que viniste por ella.
— He allí tu interés, me necesitas para quitarte a Elena de encima.
— También eso, pero sobre todo por ustedes, da una oportunidad a conocerla Pablo, aprovecha unos días en Margarita con ella.
— Entonces tendrás que ayudarme, porque aún estoy en Margarita y no tengo traje para esta noche.
— Tranquilo te mando a buscar y mi asistente te conseguirá todo lo que necesites.
— Me salvaste, hermanito.
— Me debes una, y si Elena te perdona me devuelves el favor.
***
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2 años después. Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, El
Elena estaba vestida para hacer un viaje relámpago a Venecia, la boda fue muy hermosa con Rebeka y Belinda como damas de honor y Brenda y Sebasthian como padrinos de boda, las damas fueros de rosado satín y fajines negros, Brenda había llevado un bello traje plateado brillante como una armadura de sueños había dicho Sebasthian, ahora estaba terminando de arreglar su maleta con Brenda en su habitación del hotel, Pablo estaría muy ocupado en Margarita ahora que había cortado relaciones comerciales con Dante Martino, a petición de Elena no lo denunciaron, pero rompieron sociedad y amistad. — Me vas hacer mucha falta Elena. — Vendré 3 días por semana, no dejaras de verme. — Sí bueno, quizás yo también viaje lo estoy pensando, igual no sé si pueda conservar el trabajo con Discovery. — Es por Sebasthian, siguen mal, pero que necia eres Brenda. — Elena yo para Sebasthia
Una vez en la comisaria, Pablo le dijo al detective que la llamada indicando el paradero de Elena había sido anónima, el detective no vio razones para desconfiar, Pablo no sabía cómo su amigo se había enterado, aun le faltaba ir a casa de Dante. Pablo dio un apretón de mano al detective Raúl. — Muy agradecido amigo, sepa que estoy en deuda con usted y no dude en llamarme si algún día llega a necesitar algo de mí. — No se preocupe, Larsson, es mi trabajo, esperó no tener que visitarlo por trabajo, quizás vaya por visitar a la bonita parlanchina. Pablo sonrío. Elena despertó en la cama de una clínica, se sentía bastante mejor, tenía una vía pegada al brazo, de un frasco el suero caían ráp
Elena quería quedarse encerrada en el baño lejos de Sergio, pero quizás podría escapar cuando viniera el servicio, o pudiera pegarle con algo a Sergio y escapar corriendo, así que se armó de valor, mirándose al espejo notó que tenía el cabello lleno de costras de sangre, el golpe que le dio Sergio en la cabeza, la había rotó y aunque ya no botaba cantidad de sangre seguía húmedo y dolía, quizás necesitaría puntos de sutura, en cuanto salió consiguió a Sergio inhalando polvo por la nariz, así que eso era, Sergio estaba drogado, él no tenía ese vicio mientras estuvieron juntos, ahora entendía su locura. — Sergio, esto es una locura, no podemos estar aquí eternamente, yo me siento mal debo ir a un médico. — Estas bien, solo fue tu primer viaje —Sergio
Dante estaba sorprendido. Se sentó en el sofá cuando sintió el peso de la locura que había hecho su hermana, Donna se privó llorando y no le salían las palabras. Dante Pasó sus manos por el cabello y se obligó a escuchar y ver como hacía para librar a su hermana esta vez.— Yo no sabía que era un asesino, yo solo quería que se desapareciera con la tal Elena y que Pablo pensara que ella lo había traicionado, y entonces él la rechazaría y yo podría tener oportunidad de recuperar a Pablo. Dante abofeteo a su hermana, era la primera vez que lo hacía, no pudo controlarse y se arrepintió en el acto, Donna no era más que una niña malcriada y mucho era su culpa, pero esta vez se había pasado de la raya, Sonia intervino.
Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo. — Por fin despertaste amor. Amor, Sergio siempre la había llamado amor. — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras. — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada. — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir? — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató. — Sergio es que estás demente, yo no te quie







