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Capítulo 42 Amenazas.

last update Data de publicação: 2021-09-02 07:19:17

  — Ven aquí Dante por favor —gritó Sonia.

   — Que pasa ¿Dónde está el incendio? —dijo bromeando Dante.

   — Dinos ¿Pablo tiene novia? —Sonia lo hacía sonar como si preguntaba si tenía una enfermedad terminal.

   — Querida madre, es tarde, estoy cansado, no tengo tiempo para sus tonterías casamenteras voy a dormir.

   — Un momento Dante, me mantuve alejada como me recomendaste, pero siempre has sabido que la única salida adecuada para todos es que yo vuelva con Pablo, ¿porque no me lo dijiste? me traicionaste.

   — Por favor Donna, Pablo no tiene novia, mientras estuvo en Caracas estuvo saliendo con la socia de Bernhard, pero no es formal. No te entiendo Donna, eres hermosa, puedes tener a quien quieras, ya olvídate de Pablo.

   — Olvidarse de Pablo, te has vuelto loco —Sonia estaba desesperada— no entiendes aun que tu hermana no es aceptada en la alta sociedad, debe ser con Pablo, él es el único que nos regresaría y que te daría a ti una buena oportunidad, ya estoy harta de vivir en el ostracismo, y mira prácticamente en la miseria.

   — ¡En la miseria! Viven bien por el amor de Dios, ya supéralo mamá no te das cuenta que es un juego muy peligroso, Pablo se te escapó, o más bien Donna se escapó, si siguen en ese empeño pondrán mi sociedad con él en peligro y entonces conocerán lo que es la miseria, me voy a dormir, buenas noches, no debí traerlas, mañana se van a Caracas, deben buscar otro pasatiempo y dejarme trabajar en paz.

   Dante se fue a su habitación tirando la puerta.

   — No te preocupes mi niña no lo necesitamos, debemos averiguar todo lo que se pueda de esa tal socia de Bernhard Larsson.

    Elena salió de la ducha y escucha el sonido de un mensaje en su celular, era casi media noche, desde que Pablo se fuera trabajaba sin descanso, el restaurante, la beneficencia y un proyecto de zapatos y carteras que tenía con una excompañera del orfanato había empezado a generar buenas ganancias, Elena agradecida estar ocupada, Pablo no la había llamado ni una vez, ella tampoco lo hizo, para que, Brenda se lo explico muy bien, ella era la que se había imaginado cosas, lo pasaron bien y ahora cuando se vieran podía volver a tener sexo si les provocaba, pero al escuchar el teléfono su corazón dio un latigazo para subir el ritmo.

   Nena me haces falta, mi cama está muy fría.

   — Elena se desinflo, el mensaje la dejo más vacía, como lo predijo su cuerpo era lo único que le había hecho falta, respiro profundo y contestó.

   Yo también te extraño, ¿cómo te va en Margarita?

   — A ver qué respondes a eso Pablo —Elena le hablo al teléfono, como si este fuera una persona y espero la respuesta, llego luego de 5 minutos, al parecer era un mensaje retorico.

   Mucho trabajo.

 Pero vamos a buen ritmo, estoy muy cansado.

 Descansa nena.

   Elena contesto con un emoticón de carita con un beso de corazón, que más podría decir, ella también estaba cansada y la conversación había terminado, no pudo evitar que una lagrima, suspiro se limpió el rostro apago la luz y se acostó.

   Al siguiente día Elena tomo ella la iniciativa y le mando en la mañana un mensaje de buenos días, Pablo no estaba en línea, las palomitas azules de la aplicación salieron después de mediodía, pero Pablo no contestó. Elena estaba de muy mal humor y muy frustrada, Belinda estaba recibiendo un pedido para la beneficencia y ella estaba sola en su oficina, repica el teléfono y al atender era Sergio, pero que oportuno tenía que ser siempre para terminar de dañar su día.

   — Elena, pero en verdad, que te cuesta conversar un poco conmigo, por favor.

   — Te advertí, que no me llamaras más, estoy muy ocupada.

   Elena colgó la llamada.

   La construcción del hotel Larsson Margarita se había hecho noticia, el ritmo incansable en la construcción, despertaba diferentes reacciones entre las personas de la elite empresarial, el reto para Pablo era doble, ya que si bien consiguió el contrato por ser un Larsson debía demostrar su valía, todo el asunto era noticia de primera plana, en la mañana apenas se despertó, lo llamó Sebasthian desde Estados Unidos, vendría a Margarita, ejecutivos de la empresa Discovery, estaba interesada en la construcción para un programa de hoteles de lujo, los productores vendrían periódicamente, harían tomas y entrevistas, desde el inicio hasta la inauguración del hotel, editarían todo y saldría en un programa de una hora, trasmitido cuando estuviera listo el hotel a tiempo con las promociones, el hotel Larsson sería protagonista junto a dos hoteles más , él y Dante eran conscientes que eran algo novatos para una construcción como esta y por eso estaban totalmente entregados al trabajo, no habían tenido vida social desde que llegaron a Margarita, ni mujeres ni otra cosa que no fuera la sede de la construcción del hotel, vio un mensaje de Elena, ya tenía horas, estaba abrumado, no quería despegarse del trabajo,  pronto tendría que volver a Caracas por la beneficencia allí la vería.

   Así fueron pasando los días, Pablo y Dante, aún más presionados con la expectativa del programa de televisión prácticamente se mudaron a la oficina improvisada, colocaron dos camas de campaña, sabían que esta construcción les abriría las puertas, pero con el programa su crecimiento y éxito sería inmediato.

   En Caracas ya solo faltaban 5 días para la gala de beneficencia, las chicas estaban muy emocionadas, todo estaba listo y preparado, por parte de Elena y Belinda, les llego el momento de ir de compras por vestidos de noche dignos de la gala, por supuesto Brenda las acompaño, al igual que la vez pasada, Elena consiguió a Sergio en un momento que se quedó sola.

    — Elena, necesito hablar contigo.

   — Ya basta Sergio, no me gusta nada esto, ahora me asechas.

   — No es eso, pero no puedo entrar al hotel donde trabajas y vives, que otra cosa puedo hacer.

   — Puedes dejarme en paz, esto no puede continuar, me niego a que me persigas, te denunciare a la policía.

   — Por favor Elena estoy desesperado, pague, pero ahora insisten en cobrarme intereses vencidos.

   — No es mi problema soluciona tu vida. 

   — No recurriría a ti si no estuviera desesperado ¿Crees que es fácil para mí, que no me avergüenzo?

   — Si continúas acechándome, preferirás los matones, no te daré más nada ¿quién crees que soy?, no soy un banco, no tengo y no quiero, así que retírate.

   Elena fue a pasarlo, pero Sergio agarró a Elena de un brazo con fuerza.

   — Yo no quiero mal para ti Elena, te amo, pero si me haces daño devolveré el golpe, tus negocios son muy públicos, una mancha, algo fuera de lugar y sería muy malo para ti.

   — Suéltame, idiota ahora mismo o grito.

  — Pronto será la beneficencia de tu adorado orfanato, ayúdame o veré la forma de mancharlo con las apropiadas relaciones públicas, después de todo un lugar que tiene solo niñas es fácil hacerlo parecer corrupto —Sergio la soltó, las personas que pasaban los miraban con curiosidad.

   — ¿Crees que viniendo a mí con amenazas conseguirás dinero?, anda hazlo, te retó infeliz, a ver si consigues el más mínimo rumor que pueda ensuciar el orfanato, jamás creí que pudieras llegar tan bajo, y te lo advierto no me persigas o veras lo que te pasa.

   Brenda ya estaba junto a ellos.

   — Elena ¿qué pasa aquí?

   — Ya Brenda deja a ese pobre infeliz —Elena tomó a Brenda del brazo y comenzó halarla en dirección contraria a Sergio, Elena le dijo bajito a Brenda.

   — No hagas un escándalo, no le des el gusto, en un instante esto estaría en you tube, él no vale la pena.

   — Te lo advierto desgraciado, vi como zarandeaste a Elena, he deseado partirte la cara de imbécil desde que te conocí.

   — Brenda el marimacho, murmuro Sergio sonriendo.

   Brenda dio un paso y Elena le suplico.

   — Te manipula, Brenda quiere, una escena para poder desprestigiarnos, por favor vámonos.

   De regreso en el hotel las chicas conversaban en la habitación de Elena, ella les contó todo a las hermanas.

   — ¿Crees que cumpla su promesa? —preguntó Belinda preocupada a Elena.

   — No puede hacer nada, para liberar un rumor, debe haber algún vestigio de duda, el orfanato no lo tiene, no te preocupes Belinda.

   — Yo solo deseo la oportunidad de darle una paliza a ese idiota.

   — Es un pobre diablo, está acabado, no hay rastro del hombre jovial, está muy demacrado —comentó Elena con tristeza.

   — Pobre hombre, los vicios son herramientas del maligno, consumen el alma de las personas —dijo Belinda.

   — Por mí que se vaya al infierno, ese sucio infeliz  —dijo Brenda. 

   El celular de Brenda la salvó del sermón de su hermana, acerca de él rencor y desear mal al prójimo, Bernhard la llamaba.

   — Hola Berni ¿qué hay de bueno?

   Brenda escuchó lo que decía Berni y soltó una carcajada.

   — Pero ¿quieres verme ahora mismo? —Una pausa, Elena y Belinda esperaban con curiosidad que Brenda explicara, no sabían que Bernhard estaba de regreso y quería ver a Brenda.

   — Okey cariño, llevaré un látigo, espérame listo y de rodillas que voy para allá.

   Brenda volvió a reír.

   — Berni quiere verme en su oficina, no sé para qué.

   — ¿Y que fue todo eso del látigo? —preguntó Belinda.

   Brenda se rió con ganas.

   — No te preocupes hermanita, es bromeando, no me gusta el sadomasoquismo.

   — Que chistes tan malos Brenda.

  

Karina Peña De Goncalves

Gracias por continuar leyendo la primera entrega de la serie chicas de orfanato, les recuerdo que si quieren saber como transcurre la historia desde la perspectiva de Brenda y Sebasthian no se pierdan Brenda La Valkiria.

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Comentários (1)
goodnovel comment avatar
Alejandra Ferrer
que esta buenísima la historia, pero porqué no puedo pasar al siguiente capítulo?
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