FAZER LOGINElena se quedó sola en la cocina, Brenda tenía razón estaba bien equipada, decidió cocinar, a ella siempre le gusto cocinar, pero ahora muy poco lo hacía, se alegró de estar libre y poder hacerlo, se concentró en el desayuno, hizo tortilla de huevos con jamón, queso y papas, arepas, picó una ensalada de frutas, y exprimía jugo de naranja, Elena sintió a Pablo abrazándola por detrás y poniendo su cabeza en su cuello.
— Huele bien, ¿desde qué hora estás despierta? No sabes que es domingo y se supone estas descansando.
— Me desperté a las 5 am y no podía dormir, vine y en esta cocina hay de todo, me entretuve cocinando, anda siéntate que te sirvo.
Pablo y Elena pasaron la mañana en la playa, regresaron, Elena hizo almuerzo, vieron televisión, conversaron y compartieron, la lejanía del trabajo, los acercó y les permitía conocerse, así continuaron una rutina a lo largo de esa semana, Elena le hacia el desayuno y luego se quedaba preparando el almuerzo, Brenda y Sebasthian regresaban al apartamento para almorzar y Elena iba hasta la obra con almuerzo para Pablo, Dante y Patricia, Dante juraba que la iba a extrañar, cuando tuviera que regresar a Caracas, Patricia y Elena se hicieron amigas, Elena escuchaba con paciencia y cariño la interminable cháchara de Patricia, cuando eso ocurría Dante y Pablo iban a la obra aunque no tuvieran que hacerlo. En la noche Elena esperaba a Pablo con el yacusi listo y hacían el amor apasionadamente, Pablo se acostumbró a tenerla con él, a contar con ella, era algo que nunca tuvo con ninguna mujer antes, Elena había sido la única en muchas cosas, sin duda era especial, Pablo cumpliría 33 años en 15 días, Elena tendría que regresar antes a Caracas, pero le dijo que se pondría de acuerdo con Belinda para poder venir los fines de semana, Elena se puso en contacto con la mamá de Pablo, su familia regresarían de sus vacaciones para el cumpleaños, Elena y su madre organizaban una fiesta sorpresa.
El siguiente Sábado las chicas pasaron el día de compras, regresaron en la tarde repletas de bolsas y 2 mensajeros también, compraron ropa y regalos, ya que Brenda y Elena regresarían a Caracas el domingo en la mañana.
— Nena, ya te extraño —dijo Pablo abrazándola.
— Y yo a ti, pero regresaré para tu cumpleaños, mientras tanto te daré un regalito, para que me recuerdes, es una tontería, pero me hizo gracia.
Era un pisapapeles en forma del mapa de la Isla de Margarita, de acrílico muy pesado, Pablo sonrió, Elena continuó.
— Es para que cuando seas un arquitecto de prestigio mundial, siempre recuerdes que en Margarita fue tu primer hotel Larsson, tu sueño de niño que se hizo realidad, lo veras y dirás, recuerdo a la chica que me lo regaló, era bonita y yo era irresistible para ella, si no es por este pisapapeles ni me acuerdo de ella.
— No vayas a empezar a despedirte y a terminar conmigo.
— No, claro que no, te dije que regresaría para tu cumpleaños.
— Entonces gracias, ahora ven abrázame y dame motivos para recordarte más carnales.
Ya en Caracas Elena conversaba en su oficina con Brenda y Belinda.
— Así es no hay mal que por bien no venga —dijo Belinda.
— Es que Verónica es un genio cuando se trata de relaciones públicas, logró enaltecer el orfanato, hacerme deseable y la envidiada reina de los Larsson, esa parte no me gusta para nada.
— A mí me encantó la foto de Elena con la cara de Pablo en una nube de pensamiento la cara de Berni en la otra —dijo Brenda.
— Brenda que mala eres, estoy muy feliz de que el orfanato no se viera afectado, y que la beneficencia fuera un éxito de recaudación, incluso gracias a Sergio siguen llegando donativos al orfanato, toda publicidad es buena, eso es ley, pero me da mucha vergüenza, ya de por sí Pablo no está seguro de mis sentimientos por Berni y ahora todas las revistas de farándula me retratan indecisa.
El sonido de la puerta las interrumpió.
— Adelante —dijo Elena.
— Elena, disculpen, pregunta por usted un detective de la policía.
— Y eso, hazlo pasar Germán por favor.
Después de unos instantes Germán regresó, al abrir la puerta, Brenda se sentó en el mismo sofá de Belinda y Elena fue a su escritorio.
— Pase adelante —entró un hombre de cabello negro delgado y guapo, vestía camisa manga larga y jean oscuros, la placa la llevaba en el cinturón.
— Buenas tardes —saludó el hombre.
— Buenas tardes —Elena le ofreció la mano —Elena Sandoval, y las señoritas son Brenda García y su hermana Belinda García.
— Detective Raúl Alvarado, detective de homicidios.
— Caramba, en que puedo ayudarle, siéntese por favor.
— Vine a entrevistarla, con respecto a una investigación, ¿podemos hablar con libertad con sus amigas presentes?
— Claro que sí detective, ellas son mis hermanas de crianza y no tengo secretos con ellas.
El detective asintió.
— ¿Conoce usted a Vanesa Rojas?
— En el orfanato donde crecí había una Vanesa Rojas, pero hace algunos años no la veo.
El detective sacó una Tablet, y le mostró la foto de una chica de ojos marrones sonriente con el cabello largo marrón —Brenda y Belinda se acercaron a la silla de Elena para ver mejor.
— Sí, sin duda es ella.
— Conoce usted a Pablo Larsson, según las revistas de chisme son cercanos.
— Así es— Elena cruzó los brazos—; detective puede ir al grano.
— Si es cercana a Pablo Larsson, debe saber qué hace unos meses se encontró el cadáver de una mujer en un terreno con construcción a cargo de su empresa.
— Claro que me enteré.
— Ya sabe por dónde voy.
— La muerta es Vanesa —preguntó Brenda directa como siempre, Belinda se persigno.
— Así es, la chica era Vanesa Rojas.
— Detective, lamentablemente más allá del hecho que crecimos en el mismo orfanato, yo no conocía a Vanesa, es decir, nunca fuimos amigas, no sé en qué más puedo ayudarles.
— Le mostraré otra cosa.
El detective manipuló la Tablet y mostró algunas fotos tomadas de capturas de pantalla, de las redes sociales F******k e I*******m, Elena vio la foto de perfil de una cuenta a nombre de Kimberly Arango, pero la foto era la misma que acababa de mostrarle y era Vanesa Rojas, luego otra foto de perfil, pero esta vez era la de ella, Elena Sandoval, luego siguió mostrándoles fotos de Vanesa Rojas alias Kimberly y las comparaba con fotos de ella, al poner atención, las fotos eran bastante similares, poses estilo de cabello, largo y marrón.
— Al ver estas fotos ¿puede notar la similitud señorita Elena?
— Puedo notar que sus fotos se parecen a mis fotos, y que se hace llamar Kimberly.
— Tiene usted idea de porque la copiaba.
— No tengo ni idea detective, jamás fuimos amigas.
— Podría decirse, que entonces eran enemigas.
— Detective eso último ¿fue una pregunta o una declaración?, ¿necesito un abogado?
— Dígame usted. ¿Lo necesita?
Brenda intervino.
— Detective, hablé claro que hipótesis manejan.
— Tardamos en conseguir quien era la víctima, porque no coincidía con nadie, vivía bajo un alias el de Kimberly Arango, que casualmente era su apellido de casada, finalmente una chica que fue compañera en un discreto y muy costoso centro de desintoxicación y rehabilitación da el aviso que Kimberly Arango está perdida, sabíamos que el cadáver era Kimberly, pero no tenía pasado, después de mucha investigación damos con que su nombre verdadero era Vanesa Rojas y ustedes la pudieron identificar como Vanesa Rojas.
Belinda intervino.
— Detective no es poco común que las chicas huérfanas utilicen un alias, en el orfanato lo vemos con bastante frecuencia.
— Así es, señorita —el detective contestó a Belinda y se dirigió por completo a Elena atento a todas sus expresiones—, señorita Elena vine a ver si usted puede darle algo de sentido a este rompecabezas, verá me falta una pieza, pero sé que esa pieza faltante, está conectada a usted, veamos, Vanesa y usted crecieron juntas, el alias que utilizaba lleva su antiguo apellido, Vanesa la imitaba, prácticamente copió sus redes sociales, fue enterrada en un terreno conectado a un Larsson que sale con usted, y los registros del centro de desintoxicación fue pagado por Bernhard Larsson, con quien tiene fotos y un diario donde habla de tener una relación sentimental, él es su jefe y según dicen los chismes tuvo o tiene una relación sentimental con usted. Todo me lleva a usted.
— Estoy muy sorprendida, yo no he pensado en Vanesa rojas en años, si bien hay coincidencias si ha investigado sabrá que yo no he tenido interacción con ella.
— Pero usted podría molestarse si descubriera la actitud que ella tenía, y más si nunca fueron amigas, en estos momentos mi compañera está conversando con Bernhard Larsson, cualquier cosa por insignificante que sea llámeme.
El detective se levantó y dio un apretón de mano a Elena y dio una tarjeta de presentación, estaba ya en la puerta y se devolvió.
— Señorita Elena una última cosa —buscó en su Tablet y ubicó una foto para mostrar a Elena.
— De casualidad conoce a este hombre.
Elena miró la foto.
— No, nunca lo he visto.
— Muchas gracias, y por favor cualquier cosa me avisa.
2 años después. Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, El
Elena estaba vestida para hacer un viaje relámpago a Venecia, la boda fue muy hermosa con Rebeka y Belinda como damas de honor y Brenda y Sebasthian como padrinos de boda, las damas fueros de rosado satín y fajines negros, Brenda había llevado un bello traje plateado brillante como una armadura de sueños había dicho Sebasthian, ahora estaba terminando de arreglar su maleta con Brenda en su habitación del hotel, Pablo estaría muy ocupado en Margarita ahora que había cortado relaciones comerciales con Dante Martino, a petición de Elena no lo denunciaron, pero rompieron sociedad y amistad. — Me vas hacer mucha falta Elena. — Vendré 3 días por semana, no dejaras de verme. — Sí bueno, quizás yo también viaje lo estoy pensando, igual no sé si pueda conservar el trabajo con Discovery. — Es por Sebasthian, siguen mal, pero que necia eres Brenda. — Elena yo para Sebasthia
Una vez en la comisaria, Pablo le dijo al detective que la llamada indicando el paradero de Elena había sido anónima, el detective no vio razones para desconfiar, Pablo no sabía cómo su amigo se había enterado, aun le faltaba ir a casa de Dante. Pablo dio un apretón de mano al detective Raúl. — Muy agradecido amigo, sepa que estoy en deuda con usted y no dude en llamarme si algún día llega a necesitar algo de mí. — No se preocupe, Larsson, es mi trabajo, esperó no tener que visitarlo por trabajo, quizás vaya por visitar a la bonita parlanchina. Pablo sonrío. Elena despertó en la cama de una clínica, se sentía bastante mejor, tenía una vía pegada al brazo, de un frasco el suero caían ráp
Elena quería quedarse encerrada en el baño lejos de Sergio, pero quizás podría escapar cuando viniera el servicio, o pudiera pegarle con algo a Sergio y escapar corriendo, así que se armó de valor, mirándose al espejo notó que tenía el cabello lleno de costras de sangre, el golpe que le dio Sergio en la cabeza, la había rotó y aunque ya no botaba cantidad de sangre seguía húmedo y dolía, quizás necesitaría puntos de sutura, en cuanto salió consiguió a Sergio inhalando polvo por la nariz, así que eso era, Sergio estaba drogado, él no tenía ese vicio mientras estuvieron juntos, ahora entendía su locura. — Sergio, esto es una locura, no podemos estar aquí eternamente, yo me siento mal debo ir a un médico. — Estas bien, solo fue tu primer viaje —Sergio
Dante estaba sorprendido. Se sentó en el sofá cuando sintió el peso de la locura que había hecho su hermana, Donna se privó llorando y no le salían las palabras. Dante Pasó sus manos por el cabello y se obligó a escuchar y ver como hacía para librar a su hermana esta vez.— Yo no sabía que era un asesino, yo solo quería que se desapareciera con la tal Elena y que Pablo pensara que ella lo había traicionado, y entonces él la rechazaría y yo podría tener oportunidad de recuperar a Pablo. Dante abofeteo a su hermana, era la primera vez que lo hacía, no pudo controlarse y se arrepintió en el acto, Donna no era más que una niña malcriada y mucho era su culpa, pero esta vez se había pasado de la raya, Sonia intervino.
Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo. — Por fin despertaste amor. Amor, Sergio siempre la había llamado amor. — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras. — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada. — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir? — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató. — Sergio es que estás demente, yo no te quie







