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Capítulo 49 Irresistible.

last update Fecha de publicación: 2021-09-03 13:15:13

   Se cambiaron la ropa de la reunión, Elena se puso un traje de baño blanco y un short de jean azul con una camisa sin mangas también blanca, Pablo la miró cuando salió del baño con el traje de baño, no le despegó la mirada mientras ella se vestía, él se puso un short playero y una franelilla de algodón azul, salieron de la habitación y el apartamento estaba desierto, si Brenda y Sebasthian estaban en la habitación o salieron no supieron.

   Pasaron junto a una piscina del conjunto y allí inmediatamente estaba la arena blanca y el mar azul brillante, el color del mar caribe.

   — ¿Que playa es esta Pablo?

   — Playa parguito.

   Caminaban uno junto al otro, Pablo tomó su mano, había pocas personas en la playa.

   — Quiero que vayas a la obra, quiero enseñarte la maqueta.

   — Es emocionante, sí quiero ir, pero seguro estarán ocupados con los productores y todo eso.

   — Es un gigante, te confieso que me asusta que se note mi inexperiencia, pero a la vez es lo mejor, me gusta el reto, este programa en Discovery es muy buena oportunidad para nuestro crecimiento profesional, cuando era niño le decía a mi tío que yo construiría hoteles Larsson por todo el mundo, fue mi primera meta profesional, estoy literalmente cumpliendo un sueño.

   — Por eso te saldrá bien, trabajas en lo que te gusta, todo lo que se hace con amor queda bien.

   — Sebasthian tiene tanta confianza en mí, que me dijo que si salía mal lo tumbara y volviera a empezar, lo dijo para inspirarme confianza, pero sin querer puso más presión, es decir, si él y mi tío no están conformes en algo no dirán, hubiera preferido esto diferente, tiene el dinero suficiente para destruirlo y volverlo a construir, eso no sería bueno para mi reputación, las obras mientras más tiempo se mantengan intactas sin remodelación son los mejores trabajos de los arquitectos, quisiera que quedaran tan conformes que dijeran ahora quiero otro, pero es algo que debo ganarme, no puedo hablar esto con él.

   — Te entiendo perfectamente, quieres sorprenderlos y superar sus expectativas, pero sientes que si lo dices lo harán por compromiso y nunca sabrás si te merecías el proyecto o solo te lo dieron por ser familia.

   — Y acabo de recordar que tú eres una inversionista del proyecto y yo aquí diciéndote que tengo miedo de quedar mal.

   — Tranquilo, mi idea es un sitio que se remodele a cada instante,  es decir ya pedí que pudiera remodelarse, estoy fuera de la regla.

   — La versatilidad al espacio será única, es otro reto, pero ya puedo imaginarte allí, como una reina dirigiendo a todo el mundo con miradas y gestos.

   Elena se echó a reír.

   — Así me ves, ¿no parezco muy presumida en esa visión?

   — Así te ves en Caracas, pero no te ves presumida, te ves como una reina.

   — ¿Qué pensaste la primera vez que me viste?

   — Lindas piernas.

   Elena seguía riéndose.

— ¿Solo eso?, No puede ser, eras un antipático, dime la verdad.

   — Dijiste, lo primero que pensé.

   — Está bien que pensaste en general.

   — Qué eras una de las mujeres que siempre anda alrededor de mi tío, que te estabas aprovechando de él, y que no podía culparlo por estar loco por ti, porque tenías los ojos más bonitos y expresivos que había visto, un peligro para mi cordura, porque quise meterme en tu cama a los 2 segundos de conocerte.

   — En el primero admiraste mis piernas.

   — Exacto, ahora es tu turno, ¿Qué pensaste de mí, lo primero y en general?

   — Lo primero que pensé es que eras horrible.

   Pablo sonrió.

   — Mentiras no valen.

   — Eres un presumido, puede ser que me parecieras horrible.

   — Puedo parecerle horrible a cualquier persona, pero no a ti, yo estaba allí, no me brincaste encima porque eres civilizada.

   Elena abrió la boca sorprendida riendo.

   — Que arrogante, está bien, pensé que eras el hombre más guapo que había visto en mi vida, y en general, pensé que menos mal eras un antipático porque si no te brincaba encima y olvidaba ser civilizada, ya ¿estás contento?

   — La verdad, no, tendrías que brincarme encima, ser civilizado está sobrevalorado.

   — De sobra sabes que siempre fuiste irresistible para mí.

    Ambos rieron, contemplando el atardecer más asombroso que brinda el caribe la tarde se vuelve naranja en el horizonte, con bordes rosados seguidos del azul del cielo, el agua también toma todos los matices de azul, salpicado de la espuma blanca al romper las olas.

  Volvieron al apartamento, Brenda y Sebasthian estaban comiendo, los invitaron a unirse a la mesa, ellos mantenían la cordialidad uno con el otro, Elena se entusiasmó por sus amigos pero no dijo nada, Pablo tenía razón, aunque ellos se amaban estaban lejos de tener una relación de pareja tradicional, igual que ella, después de todo había que vivir el día.

   — ¿Ya se aman otra vez? Preguntó Brenda.

   — Tengo hambre dijo Pablo.

   — Lo extraño aquí es ver que ustedes se amen —dijo Elena.

   — Ahorita amo a esta langosta, esta buenísima —dijo Brenda.

   Pablo y Elena se sentaron a la mesa, estaban terminados de comer, y Brenda se levantó y fue a la nevera a busca una torta fría de chocolate, todos comieron una porción pequeña, pero Brenda se sirvió un pedazo doble.

   — ¿Quién eres y donde dejaste a mi amiga? Tu comiendo torta de noche.

   — Margarita me da hambre, mañana quemaré las calorías.

   — Yo te ayudaré desde hoy, no tengo problema —dijo Sebasthian moviendo las cejas.

   Después de cenar Elena y Pablo se encerraron en la habitación, Pablo comenzó a trabajar en su laptop y Elena conversó por teléfono con Belinda, en el restaurante todo estaba bien, pero los rumores comenzaron, algunos reporteros llamaron pidiendo entrevistar a Elena; Elena llamó a Verónica, su amiga debía ya estar encima de las relaciones publicas, ella le dijo que ciertamente los rumores habían comenzado, que lo mejor es que ella se quedara unos días en Margarita, había que centrar el interés en la construcción, afortunadamente para el orfanato, el chisme versaba en Elena, su ex esposo rencoroso y su indecisión de con cual Larsson quedarse, ahora que Pablo era conocido como uno de los arquitectos de la obra más de moda  en el país y que además fuera un Larsson, era el interés de la prensa. Elena no estaba muy contenta con ser el centro de atención, pero sin duda era mejor que se expandieran rumores sobre la ética y valores del orfanato.

   — En verdad te agradezco Vero, sé que eres la mejor para apagar el incendio.

   — La imagen de lobo come niñas de Bernhard Larsson no ayuda, ese idiota de Romero, es tan machista que siempre creyó era lo mejor para la imagen de Bernhard, y sin duda es lo que planeó Sergio, dejar el orfanato como el harén personal de los Larsson.

   — Tienes razón, yo me siento culpable porque él me amenazó y yo no lo creí capaz, Sergio siempre fue vanidoso y embustero, pero no me imaginé que pudiera ser tan cruel.

   — No te preocupes, si algo tienen la familia Larsson es tela que cortar, sacaré noticias de todas partes, por cada noticia insidiosa sacaré 2 provechosas, ahora Bernhard es más difícil, por lo pronto despidió a Romero y se puso en mis manos, limpiar su record está muy difícil, a menos que se case y se enserie, eso sería genial, con una boda callo todo rápido.

   — Vero recuerda que amas los retos, Berni no se casará jamás.

   — Ya veré que hago, por ahora quédate en Margarita, y está de más decírtelo, pero por nada del mundo concedas entrevistas en este momento.

   Elena colgó la llamada, Pablo seguía ocupado y no le prestaba atención, ella igual le dijo lo que había conversado con Belinda y Verónica.

   — Nena no te mortifiques, los chismes de la farándula son como una nube de polvo se expanden, pero al poco rato se vuelven nada.

   — Sí, tienes razón y Verónica es la mejor.

   Pablo se acostó en el medio de la cama boca abajo.

   — Ven vamos acostarnos, porque no me das un masaje en la espalda.

   — No dejo de echarme la culpa, yo pude haber evitado esto, Sergio solo quería dinero, ahora estoy a la expectativa que el prestigio de mi hogar quede manchado.

   — Ya nena no pienses en eso, ya lo que pasó está hecho.

   — ese perro sarnoso…

   Pablo se sentó en la cama.

  Acuéstate que yo te daré masaje a ti, nada ganamos hablando de eso.

   

   Al otro día Elena se despertó como de costumbre a las 5 AM aunque no hubiera puesto la alarma, se levantó y fue a la cocina, estaba inquieta, prepararía café, consiguió a Brenda tomando un té, no era raro, Brenda también estaba acostumbrada a levantarse muy temprano.

   — Tampoco puedes dormir.

   — Me cayó mal la estúpida langosta, apenas me desperté sentí unas horribles nauseas, menos mal que esta cocina está equipada y me preparé un té de manzanilla.

   — Yo quiero café —Elena preparó la cafetera mientras conversaba—,  comenzaron los rumores, la prensa quiere entrevistarme, Verónica  hace lo posible por mantener todo lejos del orfanato.

   — Ese infeliz, al menos pude partirle la nariz.

   Elena se echó a reír.

   — Estaba tan nerviosa, te juro que cuando lo vi en la tarima, me congelé del susto, no lo podía creer, pensé que Sergio no sería capaz.

   — Si Sebasthian no me hubiera detenido, pero el bruto grandote tiene razón me hubiera hecho daño a mi carrera, aunque me encantaría  darme el gusto de partirle hasta la madre.

   — Te veo muy animada con ese bruto grandote.

   Brenda sonrió.

   — Brenda estas sonriendo, hablando de Sebasthian además, de verdad que Margarita te cambió.

   — Decidí disfrutarlo, es verdad que rompió con su novia, aunque no se han visto, es decir discutieron, terminaron y él se vino a Venezuela, no sé qué pasara mañana, pero si estoy loca por ese hombre no me lo seguiré negando, ya hago muchas dietas en mi vida.

   — Vivir al día se volvió el grito de guerra por aquí, Pablo y yo estamos en lo mismo.

   — Maldita langosta, el olor del café me devolvió las náuseas, y precisamente hoy que se empezara a rodar el piloto.

   — Ve y acuéstate otro rato, aún es temprano, quizás así te sientas mejor después.

   — Sí te haré caso, aún tengo sueño, solo me levante por el malestar.

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Yudith Hernandez
oh bebé en camino
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