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Beso

Autor: MuSubi GR
last update Fecha de publicación: 2022-02-28 07:04:35

Bianca lo mira, está molesto, todo su cuerpo lo delata, camina hasta donde está ella, mira detrás de ella dándose cuenta que era lo que estaba viendo, era la foto de Juliette y él— vine a decirle que ya está la pasta—agacha la cabeza sabe que a invadido un poco su privacidad, él toma la foto no sabía cómo era que había llegado entre sus cosas, la quiere mantener lejos de los ojos de Bianca,  se suponía que la había quemado como las otras pero está al sacar lo último de su bolsa se dio cuenta que quedaba esa, por dios se veía como un idiota sonriendo a una mujer que lo había dejado, que lo había ilusionado…

—¿Quién ese?—regunta con voz temblorosa, Dante camina con ella en sus manos, el guarda silencio, no quiere ni tiene pensando darle una explicación

—Nadie que le interese— cierra su mochila con fuerza—le pido de favor que no vuelva a preguntar, son mis cosas— Bianca se siente apenada, por estar viendo algo que no era de su incumbencia y además preguntando cuando no era nadie

—Lo siento— Dante no responde, todo había sido su culpa, al darse cuenta de ella en vez de romperla o quemarla la había dejado ahí a la vista, cuando entro de ver a Alfonzo para darle más información nunca pensó que ella fuera a buscarlo, al ingresar y no verla en la cocina, dos platos estaban servidos para comer 

—Le pido que aunque sea su casa no vuelva a entrar a humear mis cosas— Bianca siente un dolor en su pecho, quién era esa mujer que afectaba a Dante de esa manera—me puede esperar en la cocina— sin verla entra al baño, toma un poco de agua para refrescar su rostro. 

Ella no se mueve, sigue sin poder evitar pensando en la foto, ¿Quién era mujer que lo había hecho sonreír así? ¿Ese bebé era de él? Por Dios si tenía familia y ella pensando en el de una manera, ¿Ahora dónde estaría ese niño? 

Ella baja la mirada llena de vergüenza al escuchar cuando se abre la puerta— ¿porque no se ha ido?

—Lo siento pero quiero saber—camina hasta verlo a los ojos—después me voy— su mirada a cambiado ahora tiene una tristeza. El se mantiene en silencio, mirándola de nuevo con intensidad, por Dios cuántos sentimientos se habían alojado en esos ojos ámbar. 

—¡Se va ahora!— por primera vez le grita, con molestia y un poco de tristeza. Bianca no puede creer que ese hombre le gritara, que había pasado entre esa mujer y el para que pusiera a De Luca en su lugar.

—De nuevo mil perdones— le dice con el corazón en la mano y sin decir nada más camina a un lado de él para irse pero el aroma masculino De Luca la envuelve por completo. Está por cruzar la puerta cuando escucha su voz

—Es mi ex esposa y mi hijo adoptivo— la confección hace que se detenga en secó, si tenía una familia, tenía un hijo que no era de sangre pero lo tenía, ahora más que nunca no podía pensar en él, no podía desearlo— ella murió, y el niño desapareció— trago el nudo en su garganta era un tema que quería olvidar—como ve no son nadie— Bianca abrió los ojos si no era nadie porque llevaba su foto a todos lados. Su corazón comenzó a doler por saber algo de Dante, si llevaba esa foto a todos lados tal vez era porque aún la amaba y no había podido olvidar. Bianca contiene una lágrima que está a nada de salir no quiere darle a saber cuánto le afectaba eso. Camina por el pasillo lejos de la habitación donde dejo a Dante, ese era su miedo enamorarse de alguien del que no podía “Pero está muerta” escucha su voz, pero ver cómo la miraba con amor supo que había sido muy importante. Ya había olvidado la pasta, con la información se le había quitado el apetito. Recoge su plato y guarda la pasta en el refrigerador. 

Al salir de la cocina iba sin ver por donde caminaba, dos pasos choca contra Dante que la toma de los brazos evitando que cayera al suelo, Bianca levanta la vista para encontrarse con la mirada de él, por dios su cuerpo estaba derritiéndose por él,  mira esos labios carnosos, como sería ser besada por él. Dante se siente mal por hablarle así a Bianca, el había tenido la culpa por dejar esa foto en la cama, al pensarlo un momento con la cabeza fría debía ir a buscarla para pedirle perdón por su descortesía pero también tenía la molestia que no habían dado con los responsables del ataque. Dante miro su delicado rostro, sus carnosos labios color cereza, ya no podía contener más su deseo de besarla, se fue acercando poco a poco mirando sus labios esperando que ella dijera que no pero no sucedía, él rozó sus labios con de los de ella, el corazón de Bianca comenzó a latir con fuerza, su respiración se volvía agitada, no sabía si debía acortar la distancia o esperar a que el lo hiciera, espero hasta que obtuvo su respuesta, Dante la beso, al sentir sus labios todo su cuerpo sintió una descarga eléctrica la misma que sintió la primera vez que tomo su mano, Dante necesita su labios para calmar su alma que la reclama como suya, bajo sus manos hasta su cintura, ella al sentir libres sus brazos levantó las manos para rodear su cuello, para atraerlo más a él. Fue un beso lleno de pasión, sus corazones latían con mucha intensidad, estaban deseando tanto ese beso que no quería que acabará nunca. El sonido del teléfono los saca de su mundo, de su burbuja mágica, él se separa  bruscamente y mira sus labios hinchados, desea seguir pero gracias al teléfono no ha ido más allá, ella lo ve con desconcierto, porque había arrepentimiento en sus ojos, por dios el se sentía mal por haberla besado 

—Es su teléfono tal vez es importante conteste— su voz estaba ronca, se aleja hasta el sofá más dándole espacio a Bianca, ella ve su teléfono en la mesa quería seguir en los brazos de él, sintiendo sus labios, porque ya habían inventado los teléfonos al ver la pantalla del celular estaba la foto de su mamá, ya había vuelto de su viaje y si la llamaba era para ir a cenar y ahora en este momento no se siente con ánimos, respira calmando su deseo, su feminidad está palpitando por sentir de nuevo sus labios; 

—Bueno— entra a su habitación sin cerrar la puerta, Dante se acomoda de nuevo en su sofá mirando su computadora aunque realmente parece pensativo,

—Hija ya volví, dime ¿cómo estás?— Bianca sonríe aún sintiendo el calor de los labios de Dante, no puede explicarlo se siente feliz 

—Bien mamá y tu ¿Qué el viaje?— Dante no deja de pensar en su cuerpo, ¿Que había hecho? Estaba rompiendo su regla pero verla salir de la habitación con dolor le calo muy profundo, no quería hacerla sufrir, era se merecía ser feliz, de reojo la veía, si no hubiera sonado ese aparato ahora estaría disfrutando de los labios de Bianca…

—Muy bien, lastima que no quisiste ir, las islas griegas son fascinantes y los hombres no se digan— Bianca sonrió su madre siempre admirando a los hombres, si conociera al hombre que estaba ahí sentado viendo su computadora

—Tu sabes que no podía dejar la novela así, en mis próximas vacaciones organizamos uno te gusta la idea— de la emoción Amellie grito,  siempre le gustaba viajar con ella y ahora después de que pasará estos días si necesitaría unos días tranquilos

—Fabuloso, te llamé para invitarte a cenar — Bianca mira a Dante, no sabía cómo le diría que ahora tenía un guardaespaldas que la seguía a todos lados, como hablaba poco con Santino desde el divorcio dudaba que supiera de las amenaza,— amor ¿sigues ahí?

—Hoy no puedo estoy algo cansada— era mentira quería estar a solas con De Luca para ver hasta donde llegaba

—Anda va venir Valente, quiero estar con los dos— escucha el tono de suplica de su madre— quiero cenar en familia—  Bianca no podía negarse una cena en familia, le encantaba que su hermano quisiera a su mamá y ella respondía a ese cariño, después de todo ella lo había criado desde muy pequeño

—Esta bien, en dónde será la cena— su madre le dio la dirección, ahora el problema era como deshacerse de su sombra— ahí los veo, te quiero.

Al terminar la llamada mira a la sala para pedirle a De Luca que por esta noche no fuera con ella o se mantuviera lejos, no quería preocupar a su madre, que a veces exageraba un poco. Entra en la cocina pero no está, va al cuarto de nuevo y no hay rastro de él, escucha el agua de la regadera pareciera que se estuviera bañando, toma el plomo de la puerta quería verlo, pero no, sería ir muy lejos, mejor lo esperaría en la sala, de pronto la puerta se abre 

—Por Dios— lo ve salir totalmente desnudo, su piel mojada levanta su mano para tocar ese pecho, con descaro baja un poco más la vista hasta su cadera, en su vida había visto hombre desnudos pero nunca como él, todo es hermoso y fuerte

—Se que es su casa pero no le enseñaron a llamar— la voz áspera de Dante la hace mirar sus ojos ámbar

—Yo…yo … yo— no puede hilar ninguna palabra, lo único que quería era poder tocar ese cuerpo y que el la tocará, que sus labios la besarán por todo el cuerpo, quería sentirse amada, mira de nuevo su cadera, tiene una necesidad de…

—Bianca— por primera vez dice su nombre de una tan suave, pero ella no puede evitar verlo, de nuevo su corazón comienza a latir con fuerza, y su feminidad hormiguea por imaginar tenerlo— Bianca ¿Qué sucedió?

—Ha… esté— su cerebro quiere decirle miles de cosas pero sus boca no articula ninguna frase,

—¿Qué necesitas?— le vuelve a preguntar sin importarle su desnudes

—Nada— mueve la cabeza, tenía que concentrarse para pedirle el favor— por favor se puede tapar— el da un paso hacia ella haciendo que choque contra el mueble dónde está su mochila, respira hondo sintiendo el calor de su cuerpo muy cerca, cierra los ojos tratando de calmar su deseo 

—Ya ¿a qué has venido?

—Voy a cenar con mi mamá y mi hermano así que está tarde noche la tiene libre— Dante suelta una carcajada— ¿Por qué se ríe?-

—Pensé que había dicho un chiste— dice mirando su cara de molestia— señorita eso no pasará, yo iré a dónde usted valla, para eso me contrato su padre creí que ya había quedado claro— ya había vuelto a llamarla de usted— ¿dónde es?

—Solo hoy, mi mamá no sabe de las amenazas y no quiero que se preocupe— lo mira que toma un pantalón y una playera,— Dante por favor—  deliberadamente deja caer la toalla al suelo— por favor 

—Puede salir de aquí— Bianca suelta un bufido saliendo enfadada de la habitación, si estaría con su familia que podría pasar, entro en su habitación cerrando los ojos, tratando de calmarse pero fue peor, lo único que encontró fue su firme y fuerte cuerpo.

—Te prometo que estaré bien— junto sus manos al verlo completamente vestido

—No insista, no sabemos que tan locos estén los que han mandado éstos anónimos— tomo su celular mandando un mensaje— lo único que pudo hacer es mantenerme alejado

—No te quiero, quiero ir sola— camina a su cuarto, 

—Bianca nada de lo que hagas me hará desistir de mi decisión usaré todo lo que esté en mi manos para cumplir con mi trabajo— Bianca abrió la puerta

—Que me vas a esposar a ti— el sonrió no era mala idea

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Último capítulo

  • Ella es Mía   Ella Es Mía

    Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la

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