FAZER LOGIN—No vemos amiga, y no olvides lo que te dije— mira a Dante, su manera protectora era diferente y eso su amiga se había dado cuenta, camina a un lado de Dante— usted me agrada siga así
—Gracias señorita, solo hago mi trabajo— Pía sonríe sin creer mucho en sus palabras,
Dante mira a Bianca que tiene los brazos cruzados, está molesta realmente molesta,
—¿Por qué esta molesta?— ella camina al Mercedes sin decirle una palabra, no quería oírlo, no podía creer que se le fuera a las personas así, si era su guardaespaldas pero no podía ser un poco más amable y quitar esa mirada asesina cada vez que sentía que había una amenaza— ¿me puede decir que le molestó?— pregunta con total calma está a nada de explotar, si solo estaba haciendo su trabajo
—Ir amenazar a todos, Sandro está bien lo quiero lejos, pero él reportero,— suelta la tensión, solamente estaba tratando de mantenerla a salvó— el podía tomar fotografías, y después yo le decía cual si podía publicar no tenía que porque destruir su cámara
—Lo siento— Bianca lo mira nunca pensó que se disculparía— le prometo que no lo vuelvo hacer, a dónde vamos señorita
—A casa quiero descansar.
Los días siguientes Bianca quería olvidar la amenaza, gracias a su trabajo lo había logrado, Sandro no había dejado de insistir mandando flores con notas pidiendo perdón, y cada arreglo lo llevaba a la grabación y les daba a las chicas, era un lastima tirarlas a la basura, el jueves había ido a su consulta
—¿Y que sentiste al ver a Sandro?— le pregunto la terapeuta
—Primero miedo el escuchar su voz removió en mi los recuerdos de lo que viví, cuando consumía por complacerlo, para que no me dejara y después para que no me dañará, pero De Luca me ayudó a sentirme segura, aunque me molestó porque no quiero necesitar a nadie— aunque se había puesto feliz porque no se había ido, quería odiarlo pero no podía,
—Y ese De Luca ¿que sientes por él?— esa pregunta retumbó en su cabeza, los días con él eran divertidos aunque se molestaba por su actitud, siempre hacía algo para que riera,
—Pues nada más que seguridad con él, es guapo no lo puedo negar pero el y yo no estamos hechos para estar juntos— eso lo último le dolió, pero era la verdad el era solamente un guardaespaldas, le pagaban por cuidarla para que ilusionarse con el si cuando todo terminará se iba a ir, solo sería una persona que había conocido
—Yo nunca pensé en nada que ustedes estuvieran juntos, dime Bianca te has enamorado de él…
Las palabras de su terapeuta se habían clavado en su pecho, al salir del consultorio no quiso ni voltear a verlo, no podía estar enamorada de él, no lo conocía, el nunca había dejado que ella supiera más allá de su vida, no sabía si tenía familia como iba a enamorarse de él
—¿A dónde vamos?- ella mira al frente, ni se toma la molestia de voltear a verlo— señorita Palmieri ¿vamos a casa?— sigue ignorándolo, suelta un gruñido— ahora que hice para que no me ponga atención— se detiene en un semáforo rojo y aprovecha para tomar su mano— ¿dígame qué….
—No siento nada por usted— se tapa la boca, siente como el calor comienza a subir por su rostro, de inmediato De Luca sonríe— vamos a casa y olvide lo que he dicho— se escucha los claxon de los autos que están detrás, Dante no sabe porque sus palabras hacen que su corazón brinque de alegría,
—Vamos a casa— dice fingiendo que no ha escuchado lo que ha dicho, era mejor para los dos, sintió como ella se fue relajando pero el silencio se hizo presente todo el camino. Al llegar a casa no quiere verlo, aunque no mencionó ya nada de lo que dijo sentía pena, había salido pensando en lo que le había dicho su terapeuta, y además Pía también le había dicho que había notado un brillo en sus ojos y que el era muy protector con ella, no podía creer eso, no podía pensar que ella y el pudieran estar juntos, cierra los ojos recordando el día que le pidió ayuda con el vestido, había visto deseó y no solo ese día cuando la defendió de Sandro le vio ternura, cariño y cuando dijo que se quedaba su ojos eran intenso, su mirada ámbar era de deseó— no debo pensar eso es una tontería, no te hagas ideas Bianca.
Dante se quedó en el sofá mirando esa puerta, las palabras de Bianca brincaban en su cabeza, era posible que ella sintiera algo por él, no era bueno, no quería hacerle daño porque el no podía amar, el no podía corresponder sus sentimientos, durante la semana se ha centrado en buscar quien está detrás de las amenazas, la persona no dejaba rastro, y Santino no había tenido más contacto con esa persona aunque lo dudaba, su instinto le decía que algo ocultaba, mira la memoria de la cámara del reportero sin pensar la introdujo en el computador, al abrirla lo primero que encuentra es una foto de Bianca sonriendo en el parque, esa mañana había cumplido el reto que le había impuesto, cien lagartijas pero el había dicho que la hacía si ella se sentaba en su espalda, si tal vez fue muy osado pero quería demostrarle que podía con ella, Bianca comenzó a reír al escuchar esa respuesta y se negó hacerlo, entonces el le pico el orgullo y al final acepto. Se veía tan hermosa sonriendo, que guardó la foto en una carpeta, siguió el recorrido de las fotos hasta que encontró una de Sandro golpeando el bote de basura que había afuera del departamento, el muy infeliz se había molestado por qué Bianca lo había rechazado, mientras el estuviera a su lado no permitiría que se acercará, no podía dejar que callera en sus manos, ella se merecía un hombre mejor, no esa basura, la iba eliminar cuando nota algo, aplica el zoom, detrás del árbol estaba un hombre con un rifle de francotirador, está apuntando directamente a Sandro, la está vigilado eso estaba claro, el miedo se instala de nuevo en su cuerpo, toma la foto y la manda a Alfonzo— mira hay un hombre detrás del árbol, manda alguien a averiguar— manda el mensaje, se levanta mirando por la ventana mirando el árbol, queriendo ver si hay alguien ahí, pero nada, no se mueve nada.
—Lo malo es que está de espaldas, tal vez si viéramos su rostro podría dar con, ya mandé un equipo a investigar— Dante lee el mensaje, espera que encuentre alguien y así salvar a Bianca Palmieri.
De pronto la puerta se abre Dante la mira de él se conecta con la de ella, cambia su mirada de miedo, no quiere preocuparla
—Voy hacer una pasta para cena ¿quiere?— le pregunta parece que dejado su molestia
—Si gracias— se centra en su computadora, esperando que la gente de Alfonzo de con el que la vigila.
Bianca entra a la cocina no podía creer su corazón al verlo se puso como un loco, por dios su corazón había vuelto abrirse a una persona, y era con la persona menos adecuada. Dante al verla solo desea abrazarla, no dejarla salir de esa casa para que nada ni nadie la dañe, cierra los ojos ella es su trabajo, no puede sentir nada por ella, no puede verla como mujer.
—Eres tan bella Bianca que no veo el día que seas mía solo mía, que te haga sentir, que grites de éxtasis cuando juntos lleguemos- el sujeto la mira desde atrás del árbol, era su obsesión, no confiaba mucho en la palabra de su papá por eso había ido a vigilar la, odiaba ver a ese en su casa, que la hiciera reír, que la protegiera, eso era solamente él— tu papá es un idiota al poner a ese a cuidarte, porque pronto tú estarás conmigo muy lejos de aquí y nadie te hará nada, yo tengo otra manera de presionar.
El hombre mira detrás llegan dos camionetas con personas, y se empiezan a organizar, con total disimuló comienza a caminar a la calle alejándose, un auto gris se detiene enfrente de él, se abre la puerta y Anabella dale ordenando que entre
—Estúpido estuvieron a nada de verte— Anabella reprende a Rafaello— si hubieran dado contigo todo se acaba, y necesitamos la ayuda de Palmieri, además el va por la presidencia
—No me digas estúpido, solo tenía necesidad de verla, de saber que esta bien— se quita las gafas y la gorra— tu qué haces aquí
—Pues tu papá me mandó a vigilar, de nuevo el embarque no salió y está furioso— eso alarma a Rafaello, no era bueno porque en su enfado era capaz de m****r asesinara a Bianca— no te preocupes no le va pasar nada
—Anabella júrame que si mi papá te ordena dañar a Bianca no lo harás por favor— ella mira al frente, realmente no le importaba la suerte de ella, si estaba en peligro la suya no dudaría en terminar con la de ella— ¡Anabella júramelo!
—Te lo juro, que dramático…
Dante toma su teléfono, era el informe de Alfonzo espera que tenga buenas noticias;
—¿Dime que lo agarraron?— pregunta con cierta emoción, si lo tenían en sus manos sería capaz de ir a dónde lo tuvieran y golpearlo hasta sacarle alguna información para evitar que dañarán a Bianca
—Lamento decirte que no, cuando llegó mi gente el se había ido— soltó una maldición, no podía creer que se les hubiera escapado, seguían sin nada en sus manos,— ¿dejaré alguien para ver quién es?
Bianca sonríe, muy pocas veces hacía de comer, pero hoy quería compartir esto con él, tenía muy claro que no podía sentir nada por De Luca, era su guardaespaldas, solamente quería tenerlo cerca, muy cerca por la seguridad que le daba, tenía la seguridad que no permitiría que ninguna amenaza le haría daño. Ve terminada la pasta, sirve dos platos y los deja sobre la pequeña mesa que había dentro de la cocina, con gusto sale a la sala para llamar a De Luca para que coman juntos como lo venían haciendo en los días anteriores. Pero al salir no ve a nadie, ve su computadora en el sofá, el único lugar que queda por ver es la habitación, camina pensando que tal vez se estuviera dando un baño o solamente se este cambiando, de sólo imaginarlo se muerde el labio inferior, llega ante la puerta que está cerrada, da dos toques—De Luca— llama con vos insegura, espera un momento para escuchar su voz que le dé permiso, pero no lo hay, vuelve a tocar pero nadie atiende, De Luca no contesta, pensando que estuviera en el baño toma le plomo de la puerta y lentamente la abre— De Luca ya está la pasta— dice mirando la habitación vacía no hay nadie mira la cama, el colchón es una asquerosidad, decide regresar pero antes nota algo que llama su atención, mira por el pasillo para ver si no viene Dante y al darse cuenta que puede entrar va a ver la foto, al estar más cerca la observa bien es De Luca con una mujer de cabellos negros, el la mira con tanto amor que siente celos, mira más notando que ella carga un bebé en sus manos, por dios no sabía que le estaba pasando deseaba poder ser ella quien estuviera en esa foto,
—¿Que hace aquí?...
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







