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Cena

Autor: MuSubi GR
last update Fecha de publicación: 2022-02-28 07:07:21

—¡Usted no sale de este departamento sin mí!— le gritó, estaba harto de seguir con una discusión sin sentido, aunque le pidiera mil veces ese favor no la dejaría. Dante mira como azota la puerta, y soltando un suspiro da gracia que esa puerta este ahí, para mantenerla lejos de él, lejos de su deseo, después del beso que fue el mejor de su vida su miembro latía, deseaba entrar en ella, hacerle olvidar cualquier otro, pero no podía, tenía que apagar su calor de alguna manera así que fue a tomar un baño de agua fría, pero no sirvió de mucho porque cerraba sus ojos y la veía, sentía su cuerpo y sus labios, lo estaba volviendo loco. Entendía perfectamente que debía mantener su distancia con ella, pero los últimos días habían compartido comidas, hasta momentos de confort cuando el tomo su mano al escuchar lo de la nueva amenaza, ella había visto su crisis y lo había ayudado, lo había hecho sentir bien, la necesitaba no soportaba la idea dejarla sola, de nuevo el miedo se colaba entre sus huesos, si tenía que protegerla con su vida lo haría, lo importante era que viviera que fuera feliz de verdad con un hombre no como un idiota que había tenido antes. Sumergido en sus pensamientos observa por la ventana al árbol, quién era el que vigilaba, que querían de Santino para querer presionarlo con su hija, Alfonzo revisaba cada correo que llevaba, pero no había nada fuera de lugar, muchos era que querían apoyo, hasta las llamadas ahora era monitoreadas y nada. De pronto se abre la puerta de la habitación de Bianca, ella sale con un traje completo de pantalón y blusa negra, por dios se veía tan hermosa con ese escote que dejaba ver un poco sus pechos, era una diosa  que el como simple mortal no merecía tener

—De Luca está bien, acepto que este un poco lejos de mi— levanta si mentón con orgullo— aunque creo que va ser inútil, mi hermano de seguro le dirá que lo tengo como guardaespaldas— al estar arreglando se quedó pensando, no creía en la discreción de su hermano, de seguro como novedad le diría que Santino lo había puesto a su cuidado, tal vez habría omitido lo de las amenazas, para no preocuparla

—Eso iba hacer señorita— abrocho su saco— ¿está lista?

—Si— se ajusto su bolsa al brazo. Dante camina delante de ella hasta la puerta, la abre dándole el paso, durante el trayecto los dos apenas se dirigen una palabra o una mirada, los dos estaban envueltos en un calor de solo recordar el beso, Bianca deseaba que su olor tan masculino la envolviera que estuviera con ella por siempre. Sonrió de solo pensar en un futuro entre ellos, tal vez estarían peleando todo el tiempo pero tal vez las reconciliaciones sería, de solo imaginarlo su feminidad despierta por sentir sus manos, y sus labios tomándola. Para su suerte no tardan mucho en llegar al restaurante, porque estaba pensando hacer algo, una pequeña travesura para despertar a Dante De Luca. Al llegar a su turno el ballet parking abre la puerta del lado de Bianca, ella sale rápido subiendo los tres escalones, Dante le entrega las llaves al hombre con el chaleco fosforescente, y con dos pasos está detrás de ella,— por favor De Luca— le susurra en forma de suplica, el solo asiente mirando la calle, no se ve nada sospechoso, Bianca llega hasta las puertas internas e intenta abrir pero estas no ceden, Dante al verla sin decirle nada posa su mano sobre la de ella para abrir la puerta, al sentir el calor de esa mano su cuerpo se eriza, levanta la vista y se encuentra con los ojos ámbar de Dante, de nuevo la ve con amor, con ternura;— gracias— está por entrar cuando escucha su nombre

—Bianca peque espera— sonríe a su hermano que ha llegado, se pone junto a ella dándole un beso en la mejilla— creo que llegamos a tiempo

—Si, yo pensé que ya estabas con mamá— el le ofrece su brazo que ella acepta con gusto

—Si eso quería pero el trabajo, ya sabes tenía que cuidar el embarque a Japón— le acaricia la mano con cariño— me alegra que cumplas tus promesas, ¿Cómo te va con él?— Bianca mira a Dante a una distancia, si supiera su hermano lo que estaba sintiendo, lo que despertaba ese hombre y ahora ya no era por la promesa que estaba con él sino por lo quería, porque el era su seguridad, lo necesitaba y eso no le gustaba

—Bien, ya comprendí que es por mi bien— Valente le sonríe al escuchar sus palabras, ella había sido la princesa de la casa, su padre le había dicho que debía protegerla, cuidarla porque era un tesoro. Bianca miró atrás esperando ver un guardaespaldas para el, pero al no verlo lo miro a los ojos— ¿Y tú guardaespaldas?

—Yo no tengo peque,— le tocó la nariz con su dedo índice— no lo necesito pero tu si, y me gusta que por primera vez no seas una rebelde

—Esto no es justo— le replicó con molestia, por que era ella afectada. Al interior en medio del restaurante una mujer rubia levantaba la mano llamando a los dos chicos. Dante encontró una mesa algo lejos pero no tanto. 

—Miren que bellos se han puesto mi niños— Amellie se levantó de la mesa para recibir con los brazos abiertos a los dos jóvenes, Bianca fue la primera en abrazarla, 

—Me da gusto que volvieras con bien— le sonríe al separarse un poco de ella— te ves hermosa

—Igual que tú mi niña— miro sus ojos azules— pero hoy en particular tienes un brillo, ¿A qué se debe?

—A que estamos juntas cenando, no sabes cuánto te extrañe— Bianca desvío un poco la conversación, no podía decir que se había enamorado de su guardaespaldas

—Yo también te extrañé mi niña— beso su mejilla, Valente que se había quedado un poco atrás reprochó 

—¿Y a mí no mamá?— aunque no era su madre biologica, había aprendido a quererla, siempre había sido tan amorosa con él, y cuando llegó Bianca nunca hubo distensión, para Amellie los dos eran sus hijos

—Claro que si hijo— abrazo a Valente— nunca olvides que te amo pedacito de corazón— se separó un poco para besar su mejilla, Valente sonrió, tenía pequeños recuerdos de su mamá que guardaba como una joya muy cara. Los meses siguientes fueron difíciles hasta que conoció a Amellie y con su ayuda fue superando la perdida de su mamá— perdón pero me tomé el atrevimiento de ordenar

—No te preocupes mamá todo lo que escojas va ser bueno— dijo Valente que tomo su lugar— y dinos te divertiste

—Si, tome muchas fotos, las islas son hermosas…— Dante no le quitaba la vista a Bianca, estaba feliz disfrutando el tiempo con su mamá y hermano, eso le daba  alegría, era lo que necesitaba para olvidar un poco el tema de la amenaza— hija creo que tienes un admirador— Bianca sonrió, pensando que había otro— es un hombre muy apuesto, no voltees hija— le dijo su mamá tomando su mano— parece un modelo está guapísimo

—¿Quien es?— le pregunto a Valente que seguía la vista de su mamá— Valente contesta— su hermano comenzó a reír carcajadas Bianca voltea y el único que la veía era De Luca

—Hay mamá no es un admirador, es mi guardaespaldas— Amellie abrió los ojos, sabía perfectamente que a ella nunca le había gustado traer alguien detrás 

—Pero porque un guardaespaldas— Bianca miró a su hermano, y el respiro para calmar su risa— hija mía ¿te han querido hacer dañó?— Valente tomo su mano para llamar su atención

—Es solo por preocupación— no quería angustiarla,— lo estamos haciendo por el bien de la peque, no te preocupes

—Es verdad ¿eso?— mira a Bianca que sonríe más por fuerza que por gusto— dígame qué está pasando aquí

—Nada grabé, como te digo es la seguridad de Bianca— respondió Valente total tranquilidad— ahora vamos a cenar que me muero de hambre— Bianca agradeció a su hermano con la cabeza, mira dónde está De Luca, no podía haberse escondido mejor, lo miro, no lo podía negar era guapísimo

—Hija ese hombre está por dios muy bien— Valente levantó los ojos al cielo, era temas que no le gustaba escuchar— de dónde lo sacó Santino

—De una agencia que dirige un hombre llamado Alfonzo, pero mamá es un hombre común y corriente— Amellie negó con la cabeza, no era lo que realmente representaba, era un hombre serio y de buen ver,— si alguien me mirara así te juro que me derretiría— Bianca lo entendía perfectamente, ya en su departamento la había visto así— por Dios no te deja de ver

—Es parte de su trabajo mamá— Bianca le quitó importancia al comentario de su mamá— mejor dime qué más viste en tu viaje.

—Pues…— entre risas se lleva la cena con total normalidad, Valente diciendo algunos chistes que les dan gracia a las dos mujeres. 

La noche se fue volando, aún Amellie tenía mucha cosas que contar sobre su viaje pero estaba un poco cansada, había disfrutado sobre manera la compañía de los dos,— me agrada estar así con ustedes hijos míos

—A nosotros también mamá— le contesto Bianca que le daba un último abrazo— nos vemos el sábado

—No, el sábado es mi fiesta, lamento que no vallas mamá— Valente miro con tristeza a Amellie— no sabes cuánto falta me vas hacer

—Yo siempre voy a estar en tu corazón— puso dos dedos sobre su pecho— además te traje tu regalo

—Gracias pero no te hubieras molestado— dijo tomando la caja que le daba Amellie

—No es ninguna molestia, es con todo gusto— al abrirla encontró una chaqueta de piel— está hermosa mamá— la abrazo con agradecimiento— ven a mi fiesta por favor, a Cris le gustara verte— con pena se negó Amellie

—Tu sabes que tu papá y yo no quedamos muy y no quiero arruinar tu fiesta— le dio dos palmadas en la mejilla— ya después yo te organizaré una gran fiesta

—Gracias mamá— Amellie camina tomada del brazo de Valente al ir pasando junto a Dante antes de salir se detiene, mira directamente a los ojos de Dante— y usted proteja a mi hija que es muy especial

—Si señor, eso estoy haciendo y tengan la confianza que mientras esté conmigo nada le pasará— al escuchar las palabras de Dante, Valente y Amellie sonríen con gusto, era lo que querían escuchar.

De regreso a casa lo hacen de nuevo en silencio, aunque quería a su mamá no podía decirle que estaba sintiendo algo por Dante, antes de subir a su auto le dijo unas palabras que la desconcertaron— ama sin miedo, entrega el corazón, por qué el siempre estará a tu lado, lo pude ver en sus ojos— ¿Qué había visto su mamá para afirmar algo así? Bianca lo miro y tenía la misma mirada de ternura con ella pero a todo aquel que se acercaba endurecía su mirada, sería que también el sentía algo y como saber sin preguntar.

****

Espero que el plan de Palmieri funcione si no la próxima semana habrá un entierro— dijo Rafaello mirando a Anabella— es una lastima que tan joven tenga que morir por los errores de su padre

—Señor su hijo Rafaello nunca lo perdonará si le hace algo a Bianca— para tranquilizarlo había jurado que no le haría nada pero si su jefe lo ordenaba nada podía hacer 

—No me importa, ahora ve a supervisar todo— miro por la ventana las luces de la ciudad— ¿Por qué la vida me dio un hijo como tú?...

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Último capítulo

  • Ella es Mía   Ella Es Mía

    Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la

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