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Eres Un Maldito

Autor: MuSubi GR
last update Fecha de publicación: 2022-02-28 07:11:14

Por la mañana salieron a correr, durante la noche no habían podido dormir, cada uno sumergido en sus pensamientos, Bianca había dado mil vueltas en la cama pensando en lo nuevo que sabía de él, la mujer de la foto eran muy bonita, eso no se podía negar; al hablar de ella lo hizo con rencor, realmente estaba muerta en el sentido literal o solamente estaba muerta porque lo había traicionado, y que había sido de ese pequeño, podría decir solamente por su manera de verlo en la foto que había tenido un cariño muy especial por el Dante, no dudaba que con ayuda de algunos hombres de la agencia lo estuvieran buscando, conociendo un poco a De Luca podía asegurar que no lo dejaría desamparado. 

Bianca lo mira estirar sus piernas después de haber utilizado los aparatos, así sudando se veía tan sexy, varias mujeres que pasaban por el lugar no dejaban de comérselo con los ojos, otras incluso habían coqueteado con él en sus narices, se acercó al verlo de pie, se puso de puntillas para poder alcanzar a susurrarle al oído—espero que no se distraiga y tire a la basura ese último papel a la basura— Dante sonrió, le estaba gustando que fuera observadora, la chica había sido muy discreta cuando dejó caer ese papel con el número de teléfono

—No se preocupe señorita se cuál es mi prioridad, y ahora es protegerla— Bianca miró a la mujer que sus ojos reflejaba molestia por estar tan cerca de él, con gusto tomo el rostro de Dante y se acercó simulando que le daba un casto beso en los labios— ¿señorita que hace?—su cuerpo reacciono con ese simple era el segundo beso que le daba en la mejilla

—Solo quiero espantar unas cuantas resbalosas— Dante sorprendió a Bianca al sentir como su brazo le rodeaba su cintura—¿Ahora usted que hace? 

—Demostrarle como se hace— y sin decir nada de nuevo la beso, ella intento empujarlo pero fue sin ningún éxito, poco a poco fue respondiendo al beso, Dante era tan masculino que la danza de sus labios era especial, la hacía subir al cielo— así se hace, vamos a casa— soltó a Bianca que estaba sonrojada, y su feminidad estaba hormigueando por el anhelo de tenerlo, por dios ella tenía la culpa por sus celos—señorita…— escucho decir y respirando controlando su deseo comenzó a caminar de regreso a su departamento, volteó a ver qué ningún paparazzi estuviera cerca, no quería la publicidad de que tenía una relación y menos que dijera con quién.

Al llegar al departamento escucha el celular de Dante, mira su rostro sonríe, que habrá recibido para hacerlo feliz, siente el impulso de quitarle el teléfono y saber las cosas pero se detiene no quiere más demostraciones de sus sentimientos.

Dante lee el mensaje de Alfonzo, al fin tenía noticias buenas, el hijo de Juliette estaba bien, ya había crecido si hubiera sido otra cosa su historia ahora sería el mejor papá para ese niño, al conocer a Juliette y saber su historia sintió el deseo de protegerla a ella y al niño, cuando empezó la relación más formal con ella, se fue a vivir a su casa y todas las noches que podía jugaba con ese niño que se ganó su corazón, pero después de lo sucedido al regresar a esa casa sabía perfectamente que ya no la encontraría pero quería ver a dónde se había ido, tener una pista y saber que su hijo estaba bien

—El niño está con una mujer en Venecia, lo cuida bien—decía el mensaje con una foto de él en la pequeña plaza del lugar correteando las palomas— ¿Quieres que te lo traiga?— negó con la cabeza el estaba mejor lejos del mundo de su madre y él, aunque lo quería con el no tenía el tiempo de estar dándole atención que se merecía

—No solamente quiero saber que está a salvó, muchas gracias Alfonzo— le dio m****r el mensaje. Miro a Bianca, era una mujer bueno sería capaz de amar a un pequeño que no era su hijo, su mente voló imaginando a los tres en la Toscana, o en la playa jugando, era un bonito sueño que dudaba que algún día se hiciera realidad.

El día se llevó con total tranquilidad, Bianca haciendo su trabajo en la novela por lo que sabía ya estaba en las últimas grabaciones, Bruno seguía ahí insistiendo, llegando con una flor, y diciéndole lo hermosa que se veía, ella aceptaba la flor por compromiso pero no sabía porque nunca había podido enamorarse de él, era guapo y con un corazón lindo pero no sentía nada, su cuerpo no reaccionaba igual que cuando sentía la mirada de Dante, cuando sentía su calor y sus besos por Dios su mente de solo recordarlo hace que su cuerpo se estremezca anhelando más. 

—La producción está organizando una fiesta por el éxito de la novela— le estaba comentando Bruno— quería saber si podemos ir juntos, nada formal solo amigos— Bianca se muerde el labio no podía aceptar, no porque era crearle falsas esperanzas, y su corazón que estaba cerrado al amor lo había abierto a De Luca 

—Lo siento Bruno prefiero llegar sola— miro a Dante que si sus ojos fueron puñales ahora estarían atravesando a Bruno— permiso nos vemos el lunes— dejo a Bruno en medio de todos con el corazón de nuevo roto, al ver al guardaespaldas sonriendo se lleno de irá, de que se estaba riendo, se acercó 

—¿De que te ríes?— lo tomo por las solapas de su saco

—Te lo dije amigo ella no es para ti— Dante levantó las manos, no tenía intención de hacerle nada a ese hombre— ahora suéltame

—Maldito no tengas muchas esperanzas, ella tampoco nunca se fijará en ti— Dante soltó una carcajada, el estaba muy equivocado desde el otro día ella era solamente su trabajo, bueno eso se decía cada vez que la besaba

—Bruno ¿que haces?— lamento eso, no le gustaba que lo viera así. Bianca salió de su camerino y al buscar a Dante lo vio hablando con Bruno, pero era solo un decir, Dante había levantado las manos al cielo, y vio que Bruno tenía sostenido a su guardaespaldas por el saco

—Nada solo dejándole en claro algunas cosas a este hombre— lo dijo con despreció, lo soltó dando media vuelta sin decirle nada más a Bianca.

—¿Qué le dijiste?— Dante levantó los hombros, 

—Nada solamente estaba yo aquí y el se dejó venir, usted vio que tenía mis manos levantadas— Bianca lo miró, si hubiera querido de un golpe lo derribaría. 

Era viernes así que irían a cenar y después al antro, Pía saludaba Dante con mucha familiaridad, como si fuera un amigo. 

—¿De Luca porque es tan serio?— le pregunto con una sonrisa

—Por que estoy haciendo mi trabajo

—Entonces no puede hacer ninguna broma o chiste a sus clientes— mira a Bianca claro que podía y lo había hecho con ella

—Llegamos señoritas— se estacionó en el mismo lugar de la semana pasada, salió corriendo ayudando a Bianca y a Pía, camino junto a ellas e ingresaron al antro el ruido es ensordecedor. De las bocinas no dejan de salir ritmos electrónicos a todo volumen, hay decenas de personas todas con una copa en mano. Dante se abre paso entre la gente hoy en particular está un poco más oscuro y eso no le gusta, al acercarse a una mesa Bianca y Pía son recibida por varias personas gritan y corren junto a ellas. Llega el mesero a pedir su orden, Bianca pide una piña colada sin alcohol, Dante se queda un poco cerca, siente algo, trata de mirar alrededor pero no puede ver la cara de las personas. Aún faltan días para cumplir con la amenaza  pero hay algo que le hace desconfiar. De nuevo la mira esta feliz y relajada entre sus amigos y eso es bueno. Bianca mira a Charlotte que no deja de ver a Dante, desde la otra vez ya había notado sus ojos de deseó, Charlotte se acerca a su oído;

—¿Ya tuviste una noche feliz con el?— Bianca abre los ojos no podía creer lo que su amiga le estaba diciendo, comienza a reír para disimular un poco su incomodidad, y daba gracias al cielo que el lugy estuviera oscuro, podía sentir sus mejillas sonrojadas

—No, claro que no, el solo es mi guardaespaldas— Charlotte sonríe con picardía, si hubiera sido ella ya lo hubiera conocido. Bianca mira su ojos, casi puede leer lo que esta pensando — y no te voy a dejar que te acerques a el ahora está trabajando

—Solo será unos minutos— levanta la copa hacía él— ya sabes que me gusta tener algo de diversión— se muerde el labio

—No, y ya deja de verlo— no podía negar que se estaba muriendo de celos por la manera de Charlotte de mirarlo, aquí con tanta gente no podía hacer lo que había hecho en la mañana.

—¿Qué estas pensando loquita?— llegó un hombre rubio sentandose a lado de Charlotte, Bianca sonrió ya tendría con quién entretenerse

—En ti cariño, en quien más— lo beso mientras el metía su mano debajo del vestido.

Bianca tomo su copa y les dio un poco de privacidad a la pareja, Tony era un amigo de Charlotte aunque todos sabían que tenían sus encuentros íntimos, no entendía si se llevaban tan bien porque no formalizaban su relación. 

Ya pasada una hora, Dante mira a Bianca bailando y como siempre de una manera tan sensual que tiene ganas de ir junto a ella, sacarla de ahí y llevarla a casa para… mueve la cabeza ahora no puede distraerse, ella lo mira y sonríe, toma la segunda piña colada que le habían llevado, y comienza a sentir que todo le da vueltas, siente náuseas, Bianca comienza a caminar así él, Dante nota algo en ella había estado dos veces por caer así que corre hasta ella y sostiene en sus brazos  

—Necesito ir al baño— Dante la toma de la cintura tratando de estabilizarla

—Bianca estás bien— le toma el rostro,

—Si— Dante se abre paso entre la gente, de pronto ella toma su mano, Dante se siente bien cogiendo así su mano, camina junto a ella solo admirando su belleza, quisiera entrar con ella al baño para poder besarla y tocarla, sin que nadie lo sepa. Llegan hasta la puerta y la deja entrar sola, aun está un poco mareada cuando entra, un golpe de angustia se embarga en su cuerpo, tiene el impulso de entrar y cuando se decide sale una de las chicas que estaba con ella

—No fortachon, aquí no puedes entrar— se acerca mucho a él— mejor dime cuándo nos podemos ver— Dante quita las manos de ella de su cuerpo, la aleja 

—Nunca señorita— ella suelta una carcajada, nunca iba a rogarle a un hombre y el no sería el primero

—Pues tu te lo pierdes…— se fue dejando a Dante fuera solo mirando la puerta.

 

Pasan los minutos y su angustia crece, había notado mareada a Bianca y ella no había tomado ni una gota de alcohol, algo andaba mal, de pronto escucha un grito de alarma de ella, sin dudar abre la puerta, entra encontrando con la escena que lo llena de furia, Sandro tenía sujeta a Bianca del cuello, mientras él estaba forzando la y su mano estaba sobre su pierna subiendo el vestido, miro su rostro con sangre en el labio, el muy maldito se había atrevido a tocarla a golpearla,— tu eres mía y nadie más te tocará— le dice, Dante y con dos pasos lo sujeta del cuello y lo quita de Bianca, ciego de irá comienza a pegarle en la cara, en el cuerpo en todas partes

—Eres un maldito, yo te enseñaré que a ninguna mujer se le toca— levanta su rodilla para darle en su partes nobles.

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Último capítulo

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