로그인Bianca se hecho agua en la cara, se sentía mareada, como cuando tomaba champagne, era extraño solo había tomado la piña colada que había pedido, se ve en el espejo iba llamar a De Luca, lo necesitaba, al sentir su mano sujetando la suya se sintió bien, de nuevo deseaba su mano, su voz hablándole, de nuevo se hecha el agua para refrescarse, intenta levantar la cara pero de nuevo todo a su alrededor se mueve— ¡Dante!— intenta gritar pero no puede
—Hola querida zorrita— Bianca abrió los ojos al escuchar esa voz, torpemente dio la vuelta, para asegurarse que había escuchado bien, al verlo no entendía como había entrado si Dante estaba afuera, el camina hacia ella con una sonrisa llena de maldad, mira sus ojos rojos, el había vuelto a consumir— ahora sí me vas aceptar la invitación— intento caminar a la puerta pero por lo mareada que estaba no pudo, en dos pasos lo tenía sobre ella, intento gritar pero Sandro le tapó la boca con su mano— no sabes cuánto te extrañe— la abrazo con fuerza a su cuerpo mientras con sus labios recorría lentamente su cuello— tú no me extrañaste cariño— Bianca quería saber cómo fue que había entrado, como había sabido que iría, mira la puerta pidiendo al cielo que entrara Dante— tu amiga Charlotte me ayudó para poder tener este tiempo juntos— miro sus ojos con miedo había desapercibido la mujer del otro día, la mujer segura— quería que me escucharás, quería que supieras que aún despiertas en mi sentimientos, nunca te he podido olvidar— y de nuevo comienza a recordar sus maltratos, sus insultos cuando estaba ansioso por no tener nada que consumir, siente el mismo miedo— no amor él no te salvará, serás mía— quiere evitar llorara pero no puede, sus ojos comienzan a dejar salir sus lágrimas— sabes que los vi en el parque eres una zorra, como dejas que el te bese, no sabes que tus labios son míos— quitó su mano para ver esos labios que tanto deseaba
—No Sandro, yo no soy de nadie— con esfuerzo levantó la pierna para darle una patada en sus partes nobles— déjame en paz de una vez— Bianca intento caminar a la puerta pero Sandro lleno de irá la tomo de su cabello jalándola de nuevo al interior del baño, la aventó contra el suelo y arrodillándose tomo su cuello— dime el te toca como yo— sintió su mano subiendo por su pierna, ella forcejeó tratando de evitar que llegará a su feminidad— ¿Te has acostado con él?
—Si, el fue el primero en mi vida— soltó Bianca con orgullo, aunque estaba temblando no quería que lo sintiera— ¡Da…!— su grito fue apagado por las bofetadas que le dio Sandro,
—¡Maldita zorra!— le dijo con despreció— yo te voy a enseñar quien es mejor hombre— la levantó por el cuello ella forcejeó al sentir que la llevaba al interior de unos de los cubículos,— te juro que te va gustar
—No creo, porque él me lleva al cielo, él es el hombre que quiero— menos aturdida intenta golpear de nuevo a Sandro, pero al intuyo su ataque
—No lo volverás hacer estúpida— le dio un puñetazo que la sofocó, Sandro la tomo por el cuello no permitiría que ella estuviera con alguien más, antes la molería a golpes— tu eres mía entiéndelo y siempre será así— le pegó haciendo que de nuevo Bianca cayera al suelo, pero está vez logro soltar un grito de angustia
—¡Ayuda!— Sandro la tenía sujeta del cuello mientras su mano subía por su pierna, la puerta se escuchó abrirse, tan pronto Dante entro al baño se fue sobre Sandro, lo tomo del cuello y como si fuera un insecto lo quito de ella, y comenzó a darle golpes por todo su cuerpo,
—Eres un maldito, yo te voy a enseñar— Dante estaba furioso, cada golpe que le daba era con irá, con odio, había perdido el control, si lo tenía más tiempo en sus manos era capaz de matarlo. Bianca mira que Sandro no puede ni meter las manos, Dante lo tenía contra la pared dándole golpes en la cara, en el tórax, dándole con todo su ser. Dante no podía parar de pegarle, en su mente se repita una y otra vez a Bianca en el suelo, siendo tocada por Sandro, mira su perfecto rostro que ahora tenía un golpe. Tenía que hacerlo pagar por todo el sufrimiento de Bianca— eres un poco hombre, una porquería— le decía sin dejar de pegarle, quería verlo muerto, su ojo izquierdo estaba ya morado, el derecho en la parte superior tenía una reventada, y de su boca salía sangre, aparte que tenía partido el labio. Bianca fue a dónde estaba Dante que respira como un toro; detrás se comienza a escuchar los gemidos de las chicas que habían entrado, tenía que parar esto, sin apartar la vista de Dante mira cuando saca el arma y la pone en su boca— no te vuelvas acercar a ella, si lo haces mi amiga te buscará— le quitó el seguro para hacerle saber que su amenaza no era en vano, Sandro comenzó a llorar, nunca en su vida había visto un arma y nunca le habían apuntado,—para eso me gustaba idiota. Bianca llegó junto a ellos tomando del brazo a Dante
—Por favor déjame ir—Bianca nunca había visto así a Sandro, parecía un niño pequeño, se acercó a Dante
—Vámonos Dante, ya suéltalo—Dante no le presta atención por estar dándole su merecido a Sandro, de su boca salía baba y se podía escuchar como sorbía los mocos, no podía parar de temblar y llorar— por favor— esas dos palabras fueron la llave, Dante comenzó a soltar su agarré de Sandro que estaba casi inconsciente, ella miro sus ojos estaban oscuros, fríos como una máquina de exterminio. Dante escupió a su rostro era una escoria, tomo el rostro de Bianca entre sus manos
—Mira como te dejo— y con ternura que nunca había sentido antes él beso su mejilla, la atrajo a su cuerpo para abrazarla con fuerza, siente sus brazos húmedos pero a la vez frío— estás temblando— se quita su saco para ponérselo y comenzó a susurrarle al oído— nunca te voy a dejar, siempre estaré a tu lado— la apretó a su cuerpo. Bianca se aferró a ese cuerpo grande y cálido era lo que necesitaba y creía en sus promesas. Comenzó a llorar de nuevo eso le partía el corazón a Dante— tranquila— le acaricia con cariño la cabeza,
—Dante sácame de aquí— Dante sin pensarlo dos veces la toma entre sus brazos, la estrecho con delicadeza contra su pecho, diciéndole que era el único lugar seguro para ella... Bianca levantó la vista para conectar con la de Dante que tenía una mirada distinta, algo que no podría explicar. Mira a Sandro con despreció, como si fuera una basura no podía negar que lo había hecho con gusto, había sido un placer darle a ese poco hombre su merecido. Entre la gente salen del baño, ya se había corrido la voz de la pelea así que había varias personas queriendo ver algo de lo que sucedía en el baño pero nada. Dante mira al frente, si hubiera podido ahí lo hubiera matado, no importando que fuera a al cárcel, pero si lo hacía quien protegería a Bianca de la amenaza. De solo pensar que alguien más este cuidándola lo saca de sus casillas. Los paparazzi sepa de dónde habían salido pero ya los esperaban en las afueras del antro, comienza los flechazos de las cámaras queriendo tener la mejor foto,
—Señorita Palmieri ¿Qué le sucedió?— Bianca se cubre con el pecho de él, no quiere salir en ninguna foto
—¿Ya vio a Sandro, va volver con él?— Dante camina abriéndose paso entre los paparazzi hasta su auto.
Antes de subir al Mercedes le vuelve a susurrarle— nunca te dejare, siempre te protegeré de cualquiera que quiera hacerte daño—besa su cabeza. Ella cierra los ojos, llena de emoción su corazón está seguro que él lo va cumplir. Mira su pómulo que está algo hinchado por el golpe, gracias a dios entro antes que ese maldito le siguiera haciendo daño a Bianca. Sube rápido al auto, quiere salir de ese lugar, los reporteros no dejan de tomar foto, sin razonar mucho toma la mano de Bianca que está sobre su pierna, quiere que olvide todo, que olvide la pesadilla vivida. El silencio es el que reina en el camino, Bianca solamente mira por la ventanilla las luces de la ciudad. Al llegar al departamento Dante baja primero del vehículo, la quiere consentir, abrió la puerta de su lado, la vuelve a cargar, sus párpados están pesados, están cansados, al entrar va directamente a su cuarto y con cuidado la deja sobre su cama, toma una manta que está cerca y la cubre, pero antes de salir pasa suavemente sus dedos por su cara no sabe porque pero tenía la necesidad de tocarla, cuando está por irse Bianca atrapa su mano sobre su mejilla;
—¡Quédate!— Dante sonríe por su petición el tampoco quería irse— ¡Quédate conmigo!— retira su mano suavemente sin decir nada va hasta la puerta, Bianca suspira cuando ve que la cierra, el se vuelve en sus pasos para ir a un sofá que esta al frente de la cama y tomar asiento— gracias
—Ahora descanse— Bianca obedece cerrando los ojos pero no puede no deja de pensar en él, ni en los que sucedió, su supuesta amiga lo había ayudado, si no hubiera sido por Dante tal vez la hubiera lastimado. Mira a Dante en la penumbra de su habitación enfrente de ella, desea con toda su alma que él se acueste junto a ella, sentir su calor.
—Gracias Dante— el cierra los ojos, sí hubiera hecho su trabajo, si hubiera entrado no estaría con Bianca golpeada
—¿Dónde tiene su botiquín?— le pregunto tenía que limpiar sus heridas del labio
—En el baño— atrás de un espejo encontró todo lo que necesitaba, regreso y se sentó junto a ella, encendió las luces— ¿De que murió su ex?— le pregunto sacando a Dante de su trabajo, había mojado una toalla con agua fría para limpiar su pómulo
—Simplemente murió—dijo secamente, tomo un pedacito de algodón y limpio su labio. El silencio volvió, con delicadeza la curaba, tenía tantos sentimientos odió por ellos que solo hacían sufrir a las personas, amor por el ser que tenía enfrente deseando que sus besos la curarán. Sin pensar comenzó hablar— fue la primera mujer que ame de verdad, alguien que le entregué el corazón sin pensar y al final lo partió—Bianca sintió su dolor, sabía perfectamente eso, ella lo había vivido con Sandro—la conocí en un operativo cuando estaba trabajando de agente de investigación
—¿Eras agente de investigación?—al fin tenía respuesta de sus preguntas, estaba conociendo algo de él
—Si, estaba a cargo de la unidad especial, nos encargábamos de arrestar a todas personas que vendían drogas— Bianca abrió los ojos, siempre había tenido la idea que su trabajo de siempre era ser un guardaespaldas—era lo que me gustaba hacer además tenía un objetivo que nunca pude completar—eso último lo dijo con rencor
—¿Por qué eres guardaespaldas ahora?— dejo a un lado el algodón
—Cuando conocí a esa mujer, pensé irónicamente que había encontrado el amor—sonrió amargamente— pero no fue así, ella fue contratada para enamorarme y sacar información, yo fui un completo idiota, al creer en ella, y su hijo me daba ternura, lo quería, lo amaba y quería hacerlo un hombre de bien como lo había hecho mi papá,—soltó una lágrima— un día iba por un pez gordo sin saber que la traición ya había sido hecha, nosotros fuimos los emboscados estuvimos encerrados por ese hombre, hasta que se cansaron de torturarnos, antes de dejarnos tirados ella, la mujer que yo quería me disparó…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







