FAZER LOGINDante busco a Bianca con la mirada entre la gente que corría de un lado a otro tratando de refugiarse de las balas— ¡cara mía!— grito con angustia, escucho los gritos de los recién llegados que buscaban a Bruno que iba corriendo a la sacristía— ¡Bianca!— volvió a gritar
—Dante está conmigo— grito Alfonzo que la llevaba cubierta saliendo por una de las puertas laterales de la iglesia, al verla segura comenzó a correr protegiéndose de los disparos, al salir vio a dónde estaba el auto que los esperaba para huir, Bianca iba junto a su madre y Pía— corre amigo— detrás de él salió Bruno con una arma en la mano
—Ahora si te mataré De Luca, si no está conmigo no te tendrá a ti— al apretar el gatillo alguien le golpeó el brazo hacia arriba, Bruno gruñó al ver cómo De Luca subía al auto sin ningún rasguño— maldito, maldito los voy a encontrar y los mataré a los dos— miro con odió a Santino, porque había evitado que le disparará. Santino por primera vez quería verdaderamente que su hija fuera feliz, quería que estuviera con un hombre que la protegiera y ese era De Luca— ¿Por qué no hiciste nada para detenerla?— todo el caos se había calmado, los hombres que habían irrumpido salieron corriendo al escuchar como iban llegando la policía a la iglesia.
—¿Qué querías que hiciera hijo de?— Santino lo tomo por la solapa del traje, quería terminar lo que no hizo De Luca, quería terminar la vida de esa escoria de hombre— maldito abusaste de mi hermosura, ¿como te atreviste?— se sentía culpable por lo que había pasado su hija, ella era su princesa que no debía sufrir por eso, era su mayor tesoro— no quiero que te acerques a ella de nuevo— su corazón estaba destrozado al pensar en el sufrimiento de su hija, todo por querer cumplir su sueño de ser el presidente del país, por tener el poder en sus manos, como había sido tan ciego
—Ya querido suegro tarde o temprano pasaría, cuando fuera mi esposa— dijo con una sonrisa,— a poco creía que iba ser solamente un matrimonio de papel— Santino lo empujó, era un ser despreciable, como había podido decir que era el mejor hombre del mundo, por dios que tenía en la cabeza.
—¡Eres un maldito!— llegó Valente lleno de rabia y de furia no estando ahí cuando más lo necesitan su hermana, viendo su tristeza y no hacer nada para que se alejara de él— yo si te mataré maldito enfermo— le dio un derechazo en el pómulo ya lastimado, un izquierdaso que termino de romperle la nariz— eres una basura maldito infeliz, no te vuelvas acercar a mi hermana, porque si lo haces yo te mato— le dio el último golpe dejándolo medio inconsciente, al voltear vio a su padre que lo había decepcionado,— y a ti no quiero volver a ver, tú has dejado de existir desde hoy— lo miro de arriba a bajo con despreció, no quería nada que lo relacionara con él— renunció a tu empresa Santino Palmieri, renunció a tu herencia, y a tu apellido, ahora mismo iré por mis cosas a tu casa para sacarlas no pienso vivir en el mismo techo que tú— Santino abrió los ojos, ya estaba perdiendo todo, su familia y su sueño
—Perdón hijo yo no sabía, sí lo…— Valente se alejo sin escuchar ninguna palabra, no quería escuchar ninguna mentira de su boca porque solamente eso salía de su boca, puras mentiras. No había justificación para dejar a su hija en manos de un hombre como Bruno, un que poco se conocía de él, que decía amar a su hermana pero un hombre que realmente la quería no le haría ese daño. Santino miro a Bruno aún en el suelo, la camisa blanca había desaparecido, ahora estaba roja por la sangre que salía de su nariz— dame las malditas fotos— ya no habría manera que su hija se quisiera casar con él.
—No— dijo quitándose el sacó gris, este día iba ser distinto— no te las voy a dar hasta que Bianca regrese y se case conmigo, así que Santino te recomiendo ir por ella y traerla de regreso— Santino comenzó a reír, este era un verdadero idiota, como creía que eso pasaría, no podía traer a su hija de nuevo con él,— que esperas— dijo al levantarse y tocándose la mandíbula que le dolía bastante por recibir varios golpes
—Eso no va pasar, Bianca no te aceptara— Bruno comenzó a reír con dolor, por los golpes que le había dado De Luca y Valente este último también tenía una mano muy pesada
—Santino no se cómo le hagas pero Bianca debe estar de vuelta— miro a todos los policías que rodeaban el lugar, habían venido a ayudar, se acercó a los oficiales que traían en sus manos unos papeles— sigan está avenida se fueron al sur— dijo Bruno que venía con ayuda para ir por Bianca— Dante De Luca la secuestro inspector— el hombre no le prestó atención llegó a enfrente de Santino y abriendo el folder leyó la carta de arresto
—¿Santino Palmieri?— Santino asintió y espero para que el hombre leyera los papeles que llevaba,— queda arrestado por complicidad y tráfico de armas y algunas sustancias nocivas para la salud— Santino se aflojó la corbata el primer botón de camisa todo se estaba terminando, ya con esto sería muy difícil de que fuera él candidato del partido para la presidencia. Bruno sonrió estoy tenía que ver De Luca. Le dio la señal a uno de los hombres para que arrestaran a Santino y miro a Bruno era el momento de decirle que también sería detenido— y usted Bruno Capello por ser líder de una célula de tráfico de armas y drogas queda bajo custodia— Bruno no pensaría una cárcel, tenía que hacer algo para que pudiera evitar entrar a ese lugar, tenía que ganar tiempo y sintió un dolor en su pecho
—Necesito un médico— dijo como suplica de algo tenía que servir que era actor ya en el hospital buscaría la manera de escapar e ir por Bianca— necesito ir al hospital
—Ira a la comandancia ahí el médico dirá si necesita ir a un hospital— gruñó, esto no podía estar pasando en el día que iba ser el más feliz de su vida, ahora era una pesadilla, Bianca se había ido dejándolo en vergüenza, lo había humillado ante todos de nuevo, y esto no podía quedarse así.
—Ven Bruno,— grito Anabella que inició de nuevo los disparos— corre Bruno— el no espero ningún otro llamado y sin importar cuánto le dolía el cuerpo por los golpes siguió el consejo de Anabella que lo esperaba con la puerta abierta del auto. Todos los policías se cubrieron de los disparos, algunos respondieron pero sin herir alguien. Al tener a Bruno golpeó la puerta— ya vámonos— el chófer puso en marcha el auto. Santino vio como se iba, sin él,
—¡Síganlo!— grito el inspector lo quiero vivo— y tú irás a la comisaría— cerro los ojos era momento de decirle a dios a sus aspiraciones presidenciales.
Bianca estaba muy cansada, al salir de la iglesia no había parado de llorar hasta que se quedó dormida apoyada en el hombro de su mamá, Dante había tomado su mano y le había dicho palabras bonitas, sin importar que vieran su lado tierno, no importaba porque Bianca necesitaba eso, necesitaba sus palabras. Alfonzo condujo hasta una casa que tenían listas para instalar a Bianca, al llegar Dante no quiso despertarla, necesitaba descansar tranquila fuera del infierno que había sufrido con Bruno. La cargo con cuidado hasta la habitación que había preparado para ella y al dejarla en la cama vio en horrible vestido, quería arrancárselo y quemarlo, pero era mejor que su mamá la cambiará, la miro venir detrás cuidado siempre a su hija
—Hay ropa de Bianca en el ropero, si quiere cambiarla— acarició su mejilla, su ángel estaba ahí de nuevo en sus brazos, en su vida— yo me saldré un momento en lo que la cambia
—Gracias, eres un buen hombre— Dante sonrió, era que trataba ser. Salió quedándose por fuera, no podía estar lejos de Bianca, no cuando la tenía cerca. Llegó Alfonzo con su cara de pocos amigos
—Tengo dos noticias una mala y una buena— Dante no le gustaba que le dijeran eso, siempre que había una mala había problemas
—¿Cuál es la mala?
—No arrestaron a Bruno, escapó con ayuda de Anabella— Dante frunció el ceño
—¿Quién es ella?
—Tu la conoces muy bien es Juliette, su verdadero nombre es Anabella sin apellido— Dante sonrió, claro que tenía apellido solamente que sus registros habían sido borrados por su papá— es una huérfana que sii vivió con Rafaello— el muy infeliz no había reconocido a su hija, ¿Por qué? Si era su orgullo, si cuando lo tuvieron alababa sus cualidades, era algo que sabía, algo que debía mantener oculto por el momento.
—¿Y la buena?
—Que arrestaron a Santino, ya está en las redes y en las noticias— Dante no le gustó, porque Bianca sufriría, era su papá, aunque hiciera lo que hiciera un hijo no dejaba de quererlo. De pronto se abrió la puerta de la habitación de Bianca. Y salió Amellie con el vestido hecho una bola.
—Te está llamando— dijo al verlo por fuera de la habitación, sin pensar mucho entro corriendo ella lo necesitaba y no podía hacerla esperar, Amellie cerro la puerta, dándoles su privacidad.
—Aquí estoy cara mía— llegó junto a la cama tomando su mano—estás segura en mi— y beso tiernamente el dorso de su mano
—Ven acueste conmigo— le dijo mientras se movía para sentirlo en su espalda, Dante saco el arma que tenía en la cintura y la dejo en el suelo junto a la cama, se quitó los zapatos y subió a la cama abrazando el cuerpo de Bianca— te necesito Dante, — dijo adormilada— nunca me dejes por favor
—No, nunca te dejare—beso detrás de su oído—eres mía solamente entiendes y lo mío lo cuidó con mi vida.
Blanca al abrir los ojos no reconoció la amplía habitación, y recordó a Dante rescatandola de su boda, los disparos, su cuerpo junto al suyo, no podía ser un sueño, y sintió su brazo debajo de su cabeza, él había ido por ella, le había cumplido, la había librado de Bruno pero ya no la iba a querer, no la amaría por haber dejado que Bruno abusara de ella, no pudo resistir besar su brazo, era tan fuerte, quiso moverse pero el otro brazo de Dante la detuvo
—A dónde vas cara mía—dijo con la voz perezosa
—Yo no… no te…
—Shhhh, tú no eres la culpable— beso su cuello con amor—tu eres la víctima amor— acarició su estómago lentamente— y te juro que nadie más te tocará si tú no quieres, nadie te puede obligar a estar con él, ni yo, ahora duerme cara mía que en mis brazos estarás segura
—Amor quiero estar contigo, quiero que me ayudes a olvidar—se voltio en sus brazos para verlo directamente a los ojos, esos ojos color ámbar que no la había dejado de ver con amor— te quiero, te necesito…
—Estas segura— beso sus labios— porque yo puedo esperar hasta que esté lista—beso su mejilla, no quería que se sintiera obligada a nada
—Lo estoy o es que tú ya no me quieres— Dante la miro a los ojos
—No digas eso, yo te amó— beso sus labios como tanto había deseado— yo te amo tanto que quiero borrar ese dolor de ti, quiero adórate todo el día, no quiero ni pienso salir de esta habitación en todo el día—beso su cuello apretando su cuerpo al suyo para que sintiera su deseo—te deseo más que nunca, como anoche pero…
—¿No fue un sueño?....
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







