INICIAR SESIÓNNadie la podría amar más fuerte e intensamente que Dante, por tanto esfuerzo que pusiera Santino su amor era tan infinito que no podía alejarla de él y eso era algo que no comprendía, que debía quedarle claro que ahora ella era suya. Ya podía respirar observándola recostada en su cama, con sus párpados resguardando sus hermosos ojos, sus labios pálidos y su respiración como una suave brisa le daban la tranquilidad que le había quitado hace semanas, se acercó lento para robarle un suave roce de sus labios, trago ante el deseo de recuerdos dulces de su historia, de palabras que envolvieron sus espacios y confirmaban cada día el amor fiel de sus corazones, le tomo la mano y coloco el beso entre sus dedos, coloco la palma abierta sobre su rostro reconfortándose en lo que podía obtener de ella su aroma su suavidad.
El tibio calor de su piel lo hacía sentir vivo. Beso su palma y espero que ella reaccionara, ella debía en algún parte estar consiente de dónde se encontraba de sentirlo y de ir hacia él como siempre lo hacía. Escucho el ruido de la puerta, estaba seguro que era Amellie desde que habían salido del viñedo no había dejado de preguntar cómo estaba, al verla llegar en brazos de Dante dormida le había acariciado su mejilla, y le había dicho palabras de amor de una madre a su hija, no podía negar que era una excelente madre que había hecho de todo para verla y estar con ella;
—¿Como está?— pregunto mirando desde la puerta, esperando que le diera permiso para entrar.
—Espero que bien —dejo el espacio, para qué su madre se acercará— durante todo el tiempo no se ha movido— al subir al avión que los traía de vuelta a Italia había decidido que lo mejor era que fueran a otro lugar, porque estaban convencidos que Sandro al enterarse que se habían llevado a Bianca no tardaría para llamar a Santino que la pandilla de Dante De Luca se había llevado va Bianca, y Santino ya tenía hombres esperando en el aeropuerto para rescatar o para saber a dónde la llevarían, asi que habían decidido llevarla a dónde el había estado recuperando de los disparos de Bruno a Lucca, un poblado que estaba cerca del mar, a una casa de Alfonzo. Así Santino no podría hacer nada, no podría hacer ningún daño más. Al bajar del avión Alfonzo ya se había encargado de tener dos autos uno para Pía, Amellie y él y la otra Bianca, Dante y Valente, porque Dante estaba en su momento posesivo, no podía estar más de cinco segundos sin estar junto a ella, al bajar del avión Valente la tomo en su brazos,— mi pequeña estás con tu familia— le había susurrando, el auto ya lo esperaba Dante para recibirla en el asiento trasero, con cuidado dejo su cuerpo en el asiento mientras su cabeza descansaba en el pecho de Dante, que la cuido todo el camino hasta llegar a la casa que ya los esperaba. Al llegar Dante la tomo en su brazos para llevarla a la habitación que él ya había ocupado anteriormente al ir subiendo las escaleras pudo sentir su respiración sobre su cuello. Amellie iba delante de para abrir la puerta y dejar entrar a Dante con ella, la recostó delicadamente sobre la cama y la cubrió con una manta y beso sus labios. Amellie había ido a la habitación que le habían asignado dejando a Dante con su hija. Amellie regreso para ver a su hija durmiendo y a Dante para ver si no se le ofrecía nada— descanse cualquier cosa le juro que iré a buscarla— Amellie asintió, dio media vuelta chocando con Valente que ya se había quitado la cosa que había ocultado su verdadera apariencia;
—Solo vengo a decir que la valeriana pasará pronto y quiero apostar a que cuando despierte te golpeara la cara Dante— la cómica voz de Valente intentaba calmar los ánimos, aún temían la reacción de Bianca que estaba convencida que ellos estaban muertos, y que él no existía, bueno eso le había dicho la enfermera que le había entregado la pulsera; no quería ni saber cómo lo había logrado ese doctor, que le había administrado para pensará eso.— solo vengo a decir buenas noches, todo esto estuvo lleno de adrenalina
—Buenas noches y gracias
—No fue nada, es mi hermana y siempre quiero verla feliz— se acercó y le dio un beso en la frente— y tú eres esa felicidad— Dante agradeció con un gesto en la cabeza, después entro Pía con una maleta
—Buenas noches, es ropa de ella— Dante asintió y miro como la dejaba en una silla, al salir poco a poco la casa se fue quedando en silencio. Dante se recostó a un lado mirándola, no quería cerrar lo ojos, temiendo que todo fuera un sueño, que al abrir los ojos ella no estuviera a su lado, con cuidado sus dedos quitaron un mechón de su cabello rubio que estaba sobre su rostro, con el dorso acarició su mejilla, era tan suave, bajo la vista a su vientre, esperaba con ansías que llegará su abuelo y le dijera que todo iba bien con el su hijo, que él o ella estuviera vivo creciendo en el interior de ella— te amo cara mía, y espero que pronto recuerdes todo, que no pienses que soy producto de tu mente, que soy real y estoy aquí junto a ti— le dijo mirando sus labios, como quería despertarla con un beso como lo decían en los cuentos de hadas, no podía creer lo que estaba pensando, era tan cursi, se levantó dejando un beso en sus labios,— tu sabes cuánto te amo, tu eres la única que conoce este lado, por favor nunca me dejes porque sin ti pierdo mis sentidos, pierdo mis ganas de vivir, te amo Bianca— beso su frente y su mejilla, dejo su cabeza recostada sobre su hombro escuchando el latido de su corazón y poco a poco se fue sumergiendo en un sueño tranquilo, dónde los dos veían a sus hijos corriendo por el verde campo de su casa, y ella tenía en sus brazos un bello bebé con sus ojos grandes y azules.
Bianca fue abriendo los ojos poco a poco, a su mente llegaban recuerdo de ella bailando con… miro el techo, no era su habitación que había compartido con Sandro— cara mía— escucho que le susurraban al oído y sintió el peso de alguien recostado sobre ella,— ¿Dónde estoy?— y comenzó a escuchar el sonido del mar que chocaba suavemente contra alguna roca, el sonido de las gaviotas de nuevo cerro los ojos, aún los sentía pesados, agudizó su oído tratando de saber si era verdad lo que escuchaba, ¿Se había sentido tan mal que la llevaron de regreso a la clínica?, De nuevo abrió los ojos, quiso levantarse para llamar alguien pero de nuevo sintió el peso de alguien abrazándola, su cabeza estaba sobre su hombro, y levantando su cabeza se encontró con un hombre a su lado, y recordó la noche anterior estar en sus brazos bailando, era él cata de vinos, el se la había llevado pero ¿porque? ¿Qué está pasando?. No entendía nada, pero en vez de sentir un miedo enorme se encontraba feliz, su corazón comenzó a calmarse porque solamente al ver que estaba ahí con él volvería a sentir una tranquilidad única.
Dante comenzó abrir poco a poco los ojos, esperaba ver a Bianca aún dormida pero no era así, tenía sus ojos azules abiertos y lo miraba, pero no podía ver nada en ellos
—¿Qué hiciste señor Luca?— escucho que le preguntaba, aún no sabía que podía decirle, habían planeado sacarla de esa casa pero nunca pensó que le diría a ella para explicar que ahora estaba en otra casa, en la cama y con él. Se levantó nervioso sin poder armar una frase, ella mirándolo, respiro y comenzó con debía ser
—Primero me disculpó por la manera que te saque de esa casa— dijo con suma pena,— pero mi justificación es que fue por tu bien, se que lo que te voy a decir suena loco pero yo soy Dante De Luca, tu prometido, el hombre que amas, nunca pasó los años que dijeron ni Sandro ni Santino, y tú nunca te casaste con Sandro, si te mostraron una acta fue una total mentira, tu mamá, Valente y Pía no murieron, están aquí y ha estado muy preocupados por tí— Dante levantó la vista mirando a Bianca que no tenía ninguna expresión, solamente estaba ahí escuchando todo lo que tenía de decirle— y yo fui tu guardaespaldas, y perdón por presentarme delante de ti con otro nombre, pero fue la única manera que tuve para acercarme y poder sacarte de ahí, para que estemos de nuevo juntos como debió ser. Di algo por favor
—Quiero volver con mi amor— se levantó, mirando que aún tenía puesto el vestido que hay usado en la noche— tu no deberías estar aquí, tu eres parte de mi …— se llevó sus manos a la cabeza Dante se levantó junto a ella queriendo tranquilizarla, debió haber esperado a su abuelo para hablar con ella pero no quería que siguiera pensando eso, que ella lo abrazará, que ella lo besará como lo había hecho estos días con Sandro,
—Lo siento cara mía— volvió a escuchar el asentó italiano de nuevo— pero no vas a volver con nadie, porque tú lugar está aquí picolla, mi picolla— la abrazo sin importar que los brazos de ella estaban en medio de los dos— y te haré recordar eso, te haré recordar que tú eres, y serás mía para siempre— y sin decir más poso sus labios sobre los de ella, de nuevo estaba en la gloria, la tenía en sus brazos, la estaba besando como tanto había esperado esas semanas sin poder tenerla así. Ella no se resistió como había pensado que lo haría, ella estaba besándolo, sus brazos ahora estaban rodeado su cuello, sus dedos estaban entre sus cabellos, soltó un gruñido de emoción, su cuerpo estaba temblando al igual que el de él— te amo, nadie podrá nunca arrancarte de mi lado nuevamente— dijo pegando su frente a la de ella aún con los ojos cerrados, y de pronto sintió una bofetada que volteó su rostro a la izquierda
—Esto es por tardar tanto en ir por mí, por dejar que me llevarán, y por qué no me tomaste el día del bazar— Dante sonrió escuchando lo que ella le decía, había caído como un verdadero tonto, el regreso el rostro para ver a Bianca sonriendo— quiero ir con mi amor— sintió como ella tomaba su rostro entre su manos, esas pequeñas manos ahora le acariciaban su mejilla que aún dolía un poco por el golpe— y esto es para mi amor, para mí guardaespaldas— y sintió sus labios que le daban otro beso, un lento, uno que los dos fueron disfrutando— gracias, gracias por librarme de esa tortura
—La tortura la sufrí yo— dejo sus labios para besar su cuello— verte junto a ese imb3cil, me moría de celos, por favor no vuelvas a besarlo sí
—Nunca lo bese como te beso a ti— y era cierto, a Sandro eran simples besos, para Dante había amor, pasión— no sabes cómo deseaba que me besaras anoche— acarició su rostro con sus labios disfrutando su fuerte cuerpo junto al suyo, de pronto se escucharon los gritos de emoción de Pía que había entrado sin llamar
—Ya despertó y creo que ya recuerda todo— grito al ver ala pareja abrazados y besándose. Al escucharlo Amellie no tardó en entrar a la habitación y ver a su hija abrazada a Dante, sonriendo feliz, él la soltó al ver como se acercaba la mamá de Amellie, también tenía el derecho de abrazarla, de celebrar que estaban juntas.
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







