INICIAR SESIÓNSandro soltó a Bianca yendo directamente a dónde de había producido la maldición, Bianca al notar a dónde iban los pasos de Sandro sintió como se le aceleraba el corazón, si no lo detenía encontraría la puerta que tanto quería esconder, su única forma de escapar por unas horas de la custodia de los hombres de Sandro, pensó rápidamente buscando algo que convenciera a Sandro, miro al techo de la capilla y notó unas cuantas palomas que había— cariño de seguro fue una paloma mira están ahí arriba— lo detuvo tomando su mano y con la otra señalando el techo, Sandro levantó su rostro para ver qué le indicaba Bianca, mientras tenía distraído a Sandro voltio a dónde estaba la pequeña puerta que se abría y salía una sombra grande por ella, comenzó a sudar frío, miro la puerta esperando que un hombre de Sandro entrará y dijera algo o que le mostrará esa puerta a Sandro, comenzó a temblar, miro a Sandro sonriendo, al parecer aceptaba convencido de esa versión, la tomo por la cintura y su mano libre fue a su rostro que la acarició dulcemente
—Si tienes razón— sintió su temblor— ¿cariño que tienes?— le pregunto con suma preocupación— estás temblando
—Creo que se me…
—Señor hay algo que tengo que decirle— Bianca abrió los ojos, ese había sido el hombre que había descubierto la pequeña puerta, y ya venía decirle a Sandro, era lo que pasaba por su mente
—No me molesté con tonterías— escucho la contestación de Sandro de igual manera que le había contestado a la mujer— amor creo que debemos ir a la habitación a descansar— Bianca asintió, se dejó llevar por el hasta la salida de la capilla, ella se quedó mirando a cada uno preguntándose quién soltaría la legua tarde o temprano— ahí vamos a comer juntos mientras yo te sigo contando del cóctel que vamos a tener el fin de semana— Bianca trato de mantener una calma que no tenía, sonrió por compromiso y aceptando la sugerencia de Sandro pero por dentro sentía que algo la estaba carcomiendo por dentro. Camino junto a él tratando de calmar su interior, tratando de mantener una cara de tranquilidad, pero le era algo difícil. Caminando por el sendero de tensoncle no pudo evitar mirar a cada uno de los hombre que estaban alrededor de la propiedad, preguntando cuál de ellos le dirían algo a Sandro. Pero ninguno se veía con esa intención, de hecho todos miraban a los viñedos buscando alguna señal de algún intruso, respiro más calmada y sintió como Sandro entralazaba sus manos para ir tomados de la mano, sabía que iba hablando pero no había escuchado nada por la preocupación que tenía en su pecho— mi amor voy a invitar a los diez mejor catadores del mundo para que prueben nuestro vino…— ella sonrió pero aún no podía estar tranquila preguntándose quién había sido, quien había dicho una maldición en la capilla, los miró a cada uno buscando la complexión de la sombra que vio pero ninguno correspondía, si eran altos pero ninguno era de cuerpo robusto, “¿entonces la sombra de quién sería?” se pregunto sumergida en sus pensamientos— Bianca te gusta las mesas donde te estoy comentando que las quiero poner— Bianca asintió, realmente no sabía de qué estaba hablando— amor no me estás escuchando ¿verdad?— Bianca movió la cabeza, no le había prestado atención a lo que venía diciendo,
—Lo siento debo admitir que no, ¿Que decías?— dijo mirándolo a los ojos, esa sombra la tenía intranquila queriendo saber quién había sido
—Te estaba diciendo dónde vamos a poner las mesas— Bianca observo el lugar que le Sandro, no estaba mal, era cerca de la casa, y con la iluminación adecuada tendría una buena vista— aquí tendremos un pequeño podio dónde daré unas palabras de bienvenida, y tú estarás junto a mí, tomando mi mano, y todos verán la bella que eres mi Bianca, picolla— se acercó a darle un beso, pero al escuchar de nuevo la palabra picolla no pudo evitar escuchar la voz gruesa y varonil de Dante,
—Lo siento— se llevó la mano a su cabeza— no me siento bien— y de nuevo sintió un mareo, y unas náuseas— Sandro se preocupó estaba sintiendo los síntomas del embarazo, maldijo en silencio, según Santino con el medicamento experimental de ese médico ella no se daría cuenta del embarazo hasta que él estuviera con ella, cuando pudiera tenerla en brazos, pero como si ella a duras penas dejaba que la besará, cuando quería ir más allá algo los interrumpía o ella ponía algún pretexto
—Vamos al interior de la casa— la abrazo con fuerza a su cuerpo— tranquila respira por la boca— Bianca hacía lo que Sandro le iba diciendo— así, ya más pasó el mareo y las náuseas
—Si— dijo tratando de sonreír— de seguro se me bajo la presión, por no comer— Sandro asintió, por ahí se la llevaría, lo que temía que comenzará con las náuseas matutinas, ahí no tendría explicación, tenía que hacer algo para que Bianca aceptará estar con él, no quería forzarla como Bruno, el quería una entrega por parte de ella. Sandro llamo a Petra y le pidió un vaso de agua y que fuera sirviendo la comida. Sentados en la mesa Bianca recordó cuando venía, también había sentido un mareo y miro la preocupación de Sandro algo no andaba bien y de nuevo sentía que algo le estaba ocultando. Tomo el vaso que le traía Petra, bebió el agua mientras Sandro la llevaba hasta la mesa y se sentaba junto a ella
—Bianca ¿ya te sientes mejor?
—Si, te digo que solo fue que se me bajo la presión, no había probado nada desde la mañana— miro el pollo con verduras al vapor y de nuevo sintió las náuseas pero las disimuló con mucho esfuerzo, comenzó a partir el pollo para llevarlo a su boca, comenzó a masticar lentamente hasta que su cuerpo acepto la comida.
—Ya está volviendo el color a tu rostro— su mano fue a su mejilla que comenzó acariciando lentamente, sus dedos fueron hasta su oído, y la acaricio, sintió como se acercaba mientras ella comía él comenzó a besar su cuello,— eres tan bella, quiero estar contigo amor, quiero sentir tu piel tocando la mía— Bianca abrió los ojos, ella aún no estaba preparada para tener intimidad con él, sabía que debía porque era su esposo pero su cuerpo no lo aceptaba, se resistía a qué él lo tocará, había una pequeña repulsión, con delicadeza se separó un poco al ver venir a Petra con algo en la bandeja
—Señor— carraspeo avergonzada sabiendo que había interrumpido— lo siento señor pero han mandado esto a la señora— Sandro se levantó, no podía creer que ese hombre ya los hubiera encontrado y ya estuviera mandado regalos a su esposa
—¿Quien?— dio solamente dos pasos y encontró la nota de Santino, y soltó un suspiro de alivió, era de su suegro, realmente estaba paranoico, debía confiar en que ese ya se había olvidado de Bianca, que no la estaría buscando
—Es de tu papá— tomo la caja y la extendió a hacía ella que de inmediato la tomo— ¿que te mando?— Bianca la abrió eran; comenzó a llorar, eran los aretes de esmeralda que pertenecían a su mamá, ella siempre se veía muy hermosa con ellos
—Los aretes de mi mamá— los tomo y se los mostró al rostro, Sandro le pareció extraño porque se suponía que no debía entablar ninguna comunicación con ellos, y después pensando estaba convencido que se los había robado para seguir con la mentira de su muerte, era un maldito hombre,— que vestido usaré para combinarlo con ellos— Sandro sonrió el ya tenía esa solución
—Si subes a nuestra habitación, encontraras algo— Bianca se levantó rápido subiendo las escaleras— Bianca no corras, cariño— sintió un miedo enorme cuando la vio correr, si se tropezaba y caía podría perder a su hijo y no hay luchado contra Santino para que no le hiciera daño, el muy infeliz había ordenado que matarán al bebé, quería que su hija sufriera de verdad esa perdida, pero Sandro había hablado con el, le había dicho que comenzaría a su hija de estar con él y que en menos de dos meses ella pensaría que el bebé que esperaba era de él, lo había salvado porque era un ser inocente. Subió detrás hasta llegar a la habitación, ella ya había abierto la caja blanca que traía en su interior un vestido color perla, al verlo en el maniquí había pensado en Bianca que ese vestido le sentaría bien— espero te guste
—Si está hermoso, pero yo…— puso su cara triste, Sandro tomo con delicadeza su barbilla para que la viera a los ojos
—Dime que pasa— si ella estuviera convencida del pasado, del verdadero paso no podré creer en el hombre en que se había convertido Sandro, nunca había sido así de tierno con ella, el la había golpeado, la había insultado y hasta la había humillado.
—Me hubiera gustado ir yo a escogerlo— Sandro sonrió, era eso— sabes que estar aquí todo el día no me gusta, mi único momento de distracción son cuando voy a la capilla— porque ahora se podía salir sin que nadie se diera cuenta— tu prométeme que después del cóctel me dejaras salir una vez a la semana, ir al pueblo y regresar por favor— se acercó lentamente y lo beso— di que sí por favor— le decía entre el beso, Sandro no podía resistirse a esos labios, estaba perdido cuando ella lo hacía
—Si, pero siempre vas a ir con Petra— Bianca sonrió y acepto ya estaba dando otro paso para su libertad.
Sandro salió de la habitación, ella había querido descansar, de nuevo no había podido estar con ella, si hubiera sido todo tan distinto esto que estaba fingiendo ahora no sería así, Bianca realmente estaba enamorada de él, si no hubiera seguido en las drogas, tal vez su historia fuera totalmente distinta, el hubiera sido él primero en su vida, y ahora sentiría que era suya, y por último el bebé que tenía en su vientre sería suyo, solamente suyo…
Llegó al despacho pensando que si cedía un poco con Bianca tal vez ella terminaría aceptando que estuvieran juntos, miro a la joven que estaba sentada revisando unos papeles— dime qué era tan importante para interrumpir cuando estoy con mi esposa— ella de inmediato se levantó asustada al escuchar la voz de su jefe detrás
—Lo siento de verdad— dijo con pena— solamente quería que supieras que el mejor catador de vinos está aquí, y será por pocos días— Sandro miro la pantalla de la tableta,— si el prueba tu vino, será todo un éxito,
—Llámalo quiero que esté esa noche aquí— le extendió el teléfono y se sentó junto a ella, puso su mano sobre su muslo desnudo y lentamente comenzó a subir su mano por debajo de su falda, mientras ella tecleaba el número que había puesto para llamarlo. Se mordió el labio evitando que un gemido saliera de su boca. Escuchó cuando una voz femenina contestaba
—Buenas tardes, oficinas de Luca Vitali— escucho que decía, con esfuerzo olvidó la sutil caricia de su jefe le había de bajo de la falda
—Buenas tardes llamo para invitar al señor Vitali a un cóctel el viernes próximo— Sandro la miro estaba sonrojada, y su control lo tenía emocionado, quería a Bianca pero también tenía necesidades que debía sacar, y si está joven estaba dispuesta no desaprovecharía la oportunidad— si el viernes a las ocho— se mordió el labio con fuerza, había estado a nada de gemir en la línea— muchas gracias, esperamos su confirmación de asistencia— colgó dejando escapar de su garganta lo que estaba reprimiendo— tenemos casi conformada la asistencia del señor Vitali
—Muy bien ahora ven…— la tomo de la mano y salió con ella a la única habitación que no tenía cámaras…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







