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Cata De Vinos

Autor: MuSubi GR
last update Fecha de publicación: 2022-04-23 09:57:16

En la parte más alta de la carretera Dante tenía unos binoculares observando la habitación de Bianca, ella yacía dormida tranquilamente en esa m*****a cama que compartía con el imb3cil de Sandro. Después de salir corriendo de la capilla a causa de su falta de control, Alfonzo le había dicho que ya no podía mantener por más tiempo apagadas las cámaras así que corrió a salir por dónde había entrado, y descubrió otro camino que podía usar con el auto para salir con ella sin que nadie se entere. Al estar sobre la carretera no pudo evitar sacar los binoculares del auto y ver por última vez a Bianca, gracias a dios ya acabado su tortura, estaba sola, durmiendo como un ángel, el día del cóctel tenía que controlar sus impulsos, pero de solo recordarlo de nuevo su sangre hervía de coraje, miro el rostro de Bianca y su mente le jugó una mala pasada, había leído en su labios su nombre, negó, eso no podía ser estaba muy lejos aunque tuviera los mejores binoculares no era posible eso— te juro que los salvaré— dio media vuelta y recordó que ella le había pedido eso, que los salvará en un principio no había entendido pero ahora le quedaba todo muy claro, solamente esperaba que Santino o Sandro le hubieran hecho algo a Bianca para que perdiera a su hijo que siguiera creciendo en el vientre de Bianca, si no era así lo juraba por la vida de ese pequeño inocente que el mismo iría a torcerle el cuello sin importar que fuera el padre de Bianca y a Sandro le daría la muerte más lenta. Encendió el auto y se fue alejando del viñedo pero su alma y su corazón se estaban quedando ahí, junto a Bianca abrazándola…

Al ingresar a la habitación del hotel donde se quedaban fue recibido por Pía que tenía una sonrisa de oreja a oreja

—Adivina quien llamo hace quince minutos— Dante abrió los ojos, tan pronto había dado resultado el plan de Alfonzo

—¡Sandro!— dijo Dante mirando a Pía con una sonrisa

—No precisamente él, pero fue su asistente que quiere invitar al gran catador de vinos Luca Vitali— Pía lo señaló— ósea tú al cóctel de presentación de su vino “Recuerdo de amor”

—Aquí tienes comienza a estudiar— Alfonzo le dio un pequeño librito

—Esto es todo— dijo hojeando el pequeño librito, si era todo lo que tenía que saber de ser catador de vinos esto sería pan comido 

—No, mañana comienzas un diplomado de cata de vinos— le entrego un folleto— así que comienza a estudiar muchacho. 

Dante comenzó leyendo el libro que decía ser un curso cata de vinos, al día muy temprano se presentó dónde se llevaría acabo el diplomado, usando su verdadero nombre, fueron tres días de no leer de otra cosa, tenía que saber fingir muy bien delante de Sandro. Y así poder tener a Bianca sana y salva a su lado, sacándola de esa casa sin ningún rasguño y ningún riesgo.

Los días pasaron muy rápido como Dante había querido, solamente faltaban unas horas para tener a Bianca de vuelta con él;

—¿Estas nervioso?— le pregunto Pía que le estaba ayudando con el nudo de la corbata azul, había mandado traer el mismo traje que usó el día que la conoció, no le gustaba que pensará que fuera supersticioso pero sentía que su lo usaba sería de buena suerte además que tenía la esperanza de Bianca lo recordará, ese primer día sabía que nunca podría olvidarse ni ella ni él;

—No, para nada, es una nueva misión de rescate de mi cara— dijo dando media vuelta para verse en el espejo, se acomodo el cabello que caía por la frente y se ajusto los lentes, y sintió comenzó en el puente de la nariz, esa pasta que le habían puesto para deformar su perfecta nariz le molestaba

—Deja tu nariz,— le dijo Alfonzo que entraba vestido como un chófer— si la sigues tocando se puede caer todo y van a ser horas para volverla a poner en su lugar

—Tengo comezón— se justificó pero Alfonzo tenía razón, no debía salir nada mal, Sandro no debía reconocerlo, respiro controlando la comezón,— ¿como me veo?

—Muy bien jefe— dijo Pía que se estaba dando el último toque en su maquillaje, se había puesto un vestido negro, y para ocultar su cabello negro había comprado una peluca de color rubio— que aceptaría encantada ser tu asistente en todos los sentidos, pero lastima eres de mi amiga

—Pía por favor— la reprendió Amellie que venía con un traje que usaría los meseros, aunque en los planes no estaba que iría ella pero no quería quedarse en el auto esperando toda la noche hasta que pudieran sacar a su i de esa casa, así que había decidido entrar y estar cerca de su hija cuando fuera el momento— respeta ven mejor ayúdame con la trenza, no vez que ya me tengo que ir— Pía se acercó Amellie y tomo el cabello haciendo dos trenzas en su cabello rubio, al terminar tomo la peluca de cabello negro y la ayudo acomodársela hasta que pareció que era suyo 

—No te enojes Amellie, es solo broma, yo jamás le quitaría a mi amiga su prometido— Amellie acepto, pero estaba nerviosa por esa noche, nunca imagino que algún día haría algo así

—Si Amellie, Pía es como una hermana,— dijo Dante tomando la mano de la madre de Bianca— aquí solamente está Bianca— la llevo a dónde estaba su corazón— mis latidos son solamente para ella— Amellie agradeció sus palabras, estaba segura que así era, lo había visto todos estos días esforzándose para hacer su mejor papel y que Sandro no lo descubriera

—Listo Amellie— dijo Pía que acomodaba unos mechones de la película sobre la frente de Amellie— creo que es hora que vallas, tienes que presentarte en le viñedo en media hora. 

Amellie tomo su bolso, y se despidió de todos para salir a la casa, tendría la oportunidad de estar cerca de su hija antes que empezará todo. Su misión era darle un poco de vino con la gotas de valeriana para que ella se quedará dormida y fuera un poco más fácil sacarla de ahí.

Pía tomo la pequeña maleta de había llevado y la subió al auto, bajo y líquido las dos habitaciones con efectivo, por precaución no habían usado sus tarjetas de banco, todo lo habían pagado en efectivo. 

—Listo jefe es hora de irnos— Dante se abrocho el saco y sonriendo a Pía y a Alfonzo salieron de esa habitación donde habían estado por una semana. Alfonzo llamo a Valente que estaba en la casa, 

—¿Estas listo?— le pregunto en cuanto descolgó, Valente le hablo bajito atrás se estaba escuchando el barullo de los hombres de Sandro

—Si, no te preocupes ya les daré su medicina a mis amigos tu tranquilo— Dante respiro nada podía salir mal habían planeado muy bien todo, así que cuando Sandro se diera cuenta que se habían llevado a Bianca estarían ya muy lejos, en un lugar que Santino ni el pudieran saber e ir a buscarla

—Nosotros vamos de salida— y colgó era momento de iniciar con el rescate. Subieron al auto negro Alfonzo manejando, en el asiento trasero Dante que no dejaba de mover la pierna con nerviosismo y Pía que veía las pequeñas calles que comenzaban a iluminarse.

****

El viñedo era un venir de una lado a otro de las personas que serían las encargadas de servir, Petra estaba en la cocina con Amellie que se había presentado con otro nombre, le había pedido ayuda para poner en una charola los canapés que serían ofrecidos, también un queso especial que sería para la degustación del vino. Por fuera se podía ver las mesas que ahora estaban siendo iluminadas con una vela que tenía a su alrededor un arreglo de pequeñas flores, todo el alrededor estaba iluminado con pequeños focos que parecían algunas estrellas bajadas del cielo, podía ver a Sandro ataviado con un traje negro que estaba dando órdenes a una mujer que le sonreía con complacencia. 

Sandro estaba feliz mirando el lugar, estaba por cumplir uno de su sueños, si no fuera que temiera que Dante se podría aparecer ahí su felicidad sería plena, había algo que no lo dejaba tranquilo, un presentimiento que no lo abandonaba, no la foto que le había mandado Santino diciéndole que Dante no había salido de Italia lo tenía tranquilo, hasta que realmente el no estuviera en ese mundo podría descansar. Respiro calmando sus tensión, relajando su músculos, ni la joven asistente lo había ayudado. La única que podría sería Bianca, al voltear a la puerta de la casa la vio salir con el vestido beige se veía tan hermosa, su cabello rubio lo llevaba perfectamente recogido, y los aretes que le había mandado Santino la hacían lucir muy bien, el verde de la piedras combinaba con sus ojos azules. Se inmediato se acercó a ella, no podía creer que la vida le estaba dando otra oportunidad— amor te ves hermosa— dijo haciendo que diera un vuelta— está noche voy a ser la envidia de los hombres— le susurro a su oído— nadie podrá usar ese vestido mejor que tú— Bianca acepto su halagador comentario;

—Gracias, debo reconocer que tienes un buen gusto— dijo al estar al frente de él, era beige, con un escote corazón, su caída era natural, aunque era sencillo era elegante. 

—Es que lo vi y pensé en ti,— se acercó lentamente, tenerla así de cerca tenía la necesidad de besarla, estaba tan arrepentido del daño que le había hecho en el pasado— quiero está noche hacer el amor contigo— le dijo con los labios casi rosando los de ella. Bianca acepto el beso pero el pensé estar con Sandro, eso le provocaba un rechazo, así que no pudo decir nada, no negarse ni aceptar sus palabras— te amo, quisiera que esta noche…— le estaba diciendo en un susurro que solamente Bianca podía escuchar su deseo, pero el momento fue interrumpido con un fuerte carraspeo

—Señor disculpe,— Sandro dejo a Bianca para mirar a la joven que tenía un dolor en sus ojos, por dios no le había quedado claro que solamente había sido un momento de vulnerabilidad las tres ocasiones que había estado con ella, un momento que necesitaba para sacar la frustración de no poder tocar a su esposa— su esposa y usted deben ya estar en su lugar— él le mando una mirada dura era la segunda vez que lo interrumpía— ya están comenzando a llegar los invitados— dio me vuelta disimulando su tristeza. Sandro beso dulcemente a Bianca, le ofreció el brazo y fueron a un arco de flores que sería por dónde las personas entrarían. La mujer al verlo bajar de auto le susurraba a Sandro quien era. Y así comenzaron a llegar las personas invitadas y la prensa del lugar solamente tenían la indicación de tomar fotos a Bianca, todo el lugar, los invitados sí pero Bianca era una mujer muy penosa no quería fotos. 

Al llegar Dante se ajusto los lentes, al mirar a la entrada vio a Sandro y a Bianca sonriendo, ella se veía tan hermosa que no podía dejar de verla, quería tomar en su brazos y de ahí sacarla. Alfonzo que fingía ser su chófer abrió la puerta y le tendió la mano a Pía que fue la primera en bajar, después Dante que había asumido una apariencia de altivez. Miraba a todos con superioridad, vio con la mujer que estaba detrás le decía quien era, sonrió de lado, ahora mismo lo único que podía pensar era como retorcer ese cuello;

—Señor Vitali es un honor contar con su presencia— le tendió la mano, Dante no dudó en estrecharla con todas fuerzas

—Me encanta probar vinos nuevo— Sandro disimuló el dolor en las falanges de su mano el señor Vitali había apretado con algo de fuerza, siguió su vista a Bianca e hizo las presentaciones

—Ella es mi esposa Bianca Marchetti— tomo la mano que le ofrecía el señor Vitali y sintió sus labios en el dorso de su mano

—Un gusto conocerla señora mía…

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Último capítulo

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