INICIAR SESIÓNAl fin te reportas amiga— Bianca escucho molesta a su amiga y con justa razón, después de salir de la fiesta no se había comunicado con ella porque había apagado el teléfono porque Dante le había dicho que era mejor para evitar que los hallarán, pero ver lo del carnaval le había dado ganas de estar con ella disfrutando la fiesta con unas máscaras y unos trajes del lugar.
—Lo siento pero hasta hoy pude comunicarme— realmente se sentía apenada por su falta de consideración con ella— ¿Qué ha pasado?
—Primero tu papá está como loco buscándote al igual que Bruno— se muerde el labio era mejor no decir dónde estaba a nadie solo decir que estaba bien— tu hermano también está muy preocupado sin saber nada de ti, me ha preguntado varias veces si sé a dónde te fuiste con Dante— se toca la cabeza, estaba haciendo preocupar a sus seres queridos y eso no le gustaba— ¿Dónde estás?— Bianca miró a Dante, le había prometido no decir la ubicación, con el dolor de su corazón no podía
—En un lugar segura, tu tranquila, y mi mamá ¿como está?
—Ella piensa que estás de viaje— Bianca sintió alivio al escuchar eso,— Valente le dijo que te habías ido a grabar a otra ciudad pero— cerro los ojos eso no podría mantenerse por mucho tiempo, no cuando ella no estaba grabando la novela y comenzaría el producto a impacientarse— el producto te quiere de regreso en dos días, ya no puedo seguir manteniendo esto
—Si lo entiendo veré que puedo hacer,— miro a Dante que estaba diciéndole que era momento de cortar la llamada— te prometo que voy arreglar todo y volveré, pero yo no me caso con Bruno, te lo juro
—Si amiga, no te pueden obligar cuídate mucho— al momento de colgar recibió una bofetada
—Eres una idiota, ¿porque no le sacaste dónde estaba?— Pía regresa el rostro mirando con odió a Bruno, para su suerte había llegado a su casa cuando recibió la llamada de Bianca, uno de los hombres que venía con él había estado apuntando en todo momento, el otro había tomado su teléfono poniéndolo en altavoz para que su jefe escuchará la conversación
—¿Para que vallas corriendo a quitarle su felicidad?— aún cuando estaba temblando por el arma de mantuvo firme delante de él
—Yo soy su felicidad ¡que no entiendes!— la tomo por el cuello apretando con fuerza— porque no pueden ver qué yo soy el único que puede hacerle feliz, quien le puede poner el mundo a sus pies, no ese don nadie
—De Luca es un hombre que se merece a mi amiga, él es su felicidad entiende— Bruno lleno de coraje le volvió a golpear dándole en la cara. Al regresar la cara con odio le escupió en el rostro de él— lárgate de mi casa y llévate a tus hombres— Bruno se limpio la cara con un pañuelo, mientras sonreía a Pía
—¿Sabes a qué venía?— de nuevo tomo su rostro, al no ver contestación siguió hablando— venía a saber que sabías de mi Bianca, tu le has jurado a Santino que no sabes dónde está tu amiga pero yo lo dudaba, yo pensé que lo estabas ocultando pero veo mi error
—Ya dile a tus hombres que me suelten y lárgate de mi casa— Bruno comenzó a negar con la cabeza, no podía dejarla ir por qué ahora podría ser útil para dar con Bianca y con ese imbécil de su guardaespaldas
—Hay Pía si no cooperas te puede ir muy mal— miro a sus hombres— llévenla a mi casa será mi invitada de honor por el tiempo que Bianca este fuera— Pía comenzó a forcejear pero era inútil los hombres de Bruno la cargaron y la golpearon dejándola inconsciente la boca— si la tengo vigilada en algún momento daré con ellos y cuando lo tenga enfrente lo mataré, lo mataré con mis propias manos
—¿Que te dijo Pía?— se acercó tomando su teléfono, apagándolo de nuevo, por el momento era mejor mantenerlo así,
—Tengo que volver Dante, Valente por no preocupar a mi mamá le dijo que estoy de viaje en algún lugar por la novela— siente como comienza a salir lágrimas en sus ojos— además mi trabajo no lo puedo dejar así como así, tengo que volver pero no quiero regresar y que me separen de ti
—No lo permitiré— la abrazo y beso su cabeza, no podía en sus labios por la máscara— si quieres podemos irnos está noche y enfrentar a Santino y ese Bruno pero no permitiré que te alejen de mi lado— Bianca se aferró a él, creía en su palabra pero temía por su vida, su padre era muy vengativo y aunque quisiera ocultarle sus negocios ella sabía que no estaba en algo legal,
—No está noche quiero ir contigo al carnaval— se separó viendo su hermoso rostro— eres el hombre más guapo del mundo y el más fuerte, y ahora eres mío
—Si, lo soy…
Al irse acercando con la lancha a la plaza de San Marcos se podía escuchar la música, y la algarabía de las personas, era algo con lo que siempre había soñado ir a Venecia en un día de carnaval. Al llegar podía ver a los hombres tomando, las mujeres reían junto algún hombre o simplemente con sus amigas con las que iban. Dante miro sus ojos atraves de la máscara y estaban brillando llenos de emoción, era una pequeña que andaba por un lugar que era su favorito. Por primera vez tomo su mano en público, gracias a la máscara lo podía hacer, sin que nadie los juzgará, siendo Bianca la mujer que había hecho que su corazón volviera a querer, la mujer con la quería pasar la vida, por su instinto soltó su mano y la sujeto contra él por la cintura, de una manera posesiva mientras caminaban sobretodo entre los hombres que sin saber quién era volteaba a verla.
—Oh por dios esto es mejor de lo que me imaginé— la plaza de San Marcos estaba llena, detrás un edificio donde se veía entrar y salir gente, Bianca camino directamente ahí quería conocer todo el lugar, al entrar se encontró con un lugar amplio con parejas bailando en el centro del salón, otras dando una vuelta alrededor flirteando con los hombres que la seguían, era como si hubiera hecho un viaje en el tiempo y estuviera en otro siglo— vamos a bailar amor— aunque no podía verlo el sonrió, complacido por su palabra, nunca nadie le hay dicho así
—Estoy aquí para complacerla— sin dejar de sujetarla de la cintura caminaron al centro, la pequeña orquesta interpretaba un vals conocido para él, tenía la intención de sorprender a Bianca. Al llegar a la pista la rodeo con su mano izquierda su cintura y con su mano derecha tomo su mano izquierda— ¿lista?— ella afirmó con la cabeza, y comenzó a guiarla dando dos pasos y después una vuelta, cuando era pequeño había visto bailar a su abuelos, y cuando había vivido con su abuela ella le había enseñado, era sencillo.
—Oh por dios sabes bailar— ella se dejó llevar por él, que era un excelente bailarín, no podía creer que tuviera esas habilidades,
—Si, mi abuela me enseñó, a ella le gustaba bailar mucho— le dijo mirándola a los ojos, tenía varios minutos sin tomar sus labios que deseaba quitarle la máscara y besarla por dios está mujer la había hechizado, su corazón siempre que estaba junto a ella no paraba de latir al compas de ella. Se había vuelto uno— cuando era niño le gustaba poner este tipo de vals y aún cuando estaba mi abuelo los veías a los dos bailando muy felices, y cuando me quedé a su cuidado, para animarme, para que sonriera me enseñó a bailar— Bianca sintió un dolor de imaginarlo de niño solo, sin el amor de su madre, sin los consejos de su papá. Lo abrazo con fuerza, desde ahora ya no estaría solo, ahora ella se convertiría en su familia.
—Dante vamos a casarnos— se separó para ver sus ojos atraves de la máscara, sus ojos ámbar estaban sorprendido y con justa razón por su petición— es la única manera que mi papá no me va separar de ti
—Cara mía me estás pidiendo ser tu esposo— Bianca no pudo evitar sonreír, podía sentir que le había sorprendido pero de inmediato cambio por un sentimiento de felicidad— porque necesito un anillo para aceptar— Bianca soltó una risita de felicidad, este hombre era diferente, era lo que había soñado. Aunque había bromeando con eso realmente quería casarse con el, para arruinar así los planes de su padre y de Bruno— amor sé que es muy importante para ti, y no creas que no me quiero casar contigo solo que aquí necesitamos tus papeles y los míos
—No los puede conseguir tu jefe— de verdad no quería volver a casa sin esa garantía— dile que te los traiga por favor— termino el vals y todas las parejas iban regresando a las orillas, Dante medito sus palabras, si Alfonzo podría traerlas pero sería darle a saber dónde estaba, pero si se los pedía a la mañana siguiente ya los tendría y haría lo que ella quería. Aunque esa no era la solución, Santino era capaz de todo para evitar que el estuviera casado con su hija— anda Dante vamos a casarnos, es la única solución— su tono de suplica lo venció
—Esta bien— se quitó la máscara al igual que la de ella y mirando a todos la beso,— vamos a casarnos, y si esto termina y tú ya no me amas te daré tu libertad para que seas feliz con el hombre que debe comprobar que serás feliz con el— sus palabras la llenaron de afecto, en su vida no habría otro hombre que no fuera él
—Eso no pasará porque tú eres el hombre que yo quiero para siempre,— ella ahora fue quien lo beso, que fue subiendo un poco el calor de sus cuerpos— ahora quiero volver a casa y hacer el amor con mi futuro esposo…
Después del carnaval habían vuelto a casa como dos recién casados haciendo el amor hasta que los dos habían quedado exhaustos y se habían dormido abrazados, por primera vez ella despierta primero, sentir el calor de su cuerpo la sigue haciendo sentir segura, lo mira está relajado, sin poder evitarlo sus dedos comienzan a recorrer su pecho, cierra los ojos disfrutando el sonido de su corazón, con vida propia sus dedos suben a su rostro acariciando su mejilla, el contorno de sus ojos, sonríe recordando sus manos como la recorrían, sus labios y su mirada que la había echo sentir amada, por dios este hombre la estaba volviendo loca y ya no quería separarse de él, sabía que él era único hombre que no sé dejaría intimidar por Santino, ni por sus hombres y confiaba en él, confiaba que nunca la dejaría por temor a su papá. Esperaba que este matrimonio lo respetará, que no quisiera controlar su vida como siempre, que no hiciera algo con sus amigos políticos contra él.— ¿Qué piensas?— Bianca voltio a ver su rostro pero aún tenía los ojos cerrados,
—En Santino y en Bruno que no nos van a dejar estar juntos— Dante la aprieta fuerza, nunca permitiría eso, si la alajeban de su lado el iría al fin del mundo por ella— creo que debes hablar…— de pronto se abrió la puerta de la habitación, sabía que no era Ágata, ni su esposo por ellos hubieran tocado, con una velocidad de un felino saco el arma que había dejado debajo de la cama y apunto contra el intruso protegiendo el cuerpo de Bianca de su vista…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







