INICIAR SESIÓNBianca sonrió sintiendo como su corazón latía, y latía por ella, latía tan fuerte, “gracias señor, gracias por darme la oportunidad de estar con él, porque lo dejaste aquí conmigo, te prometo que buscaré que sea feliz por siempre,” no había tenido la oportunidad de darle las gracias un mes antes había pedido por el, por su sanidad y ahora podía tenerlo, podía abrazarlo, podía sentir su risa y verlo sonreír, y pudo estar con él, había olvidado todo solamente estaba el y ella en esa habitación, solamente sus dos almas que se unieron en una sola, y podo confiar que desde ahora mientras el estuviera cerca no pasaría nada malo— cara mía es hora de desayunar— era tan agradable tener ese pequeño cuerpo junto al suyo pero había escuchado como su estómago reclamaba algo de comer, Bianca sonrió al sentir el vibrato de su risa en su cabeza, era lo mejor que había escuchado. El día anterior no había podido comer nada, pensar en la boda la tenía muy angustiada solo pensando en lo que tendría que soportar
—¿Qué me trajiste?— Dante sonrió era algo ligero pero que le gustaba mucho
—Te traje un poco de yogurt con fruta, un vaso de jugo de naranja y esto— sacó una flor detrás de su cabeza, por el camino encontró un arreglo de flores que al verlo no dejo pasar la oportunidad de llevarle una flor, nunca en su vida le había llevado el desayuno a alguien ni mucho menos una flor, realmente con Bianca era otro, ella lo hacía ser otro.
—Hay está hermosa, gracias amor— tomo la flor era tan lindo su guardaespaldas— y si me muero de hambre— se colgó de su cuello— pero quiero un beso tuyo— acarició su nuca— tuve tanto miedo
—He conmigo no volverás a tener miedo, yo siempre estaré para ti— la beso como ella le había pedido, comenzó a caminar hacia atrás hasta la cama, quería amarla de nuevo pero ella necesitaba fuerzas— hay que desayunar cara mía— la dejo sentada sobre la cama, tenía que ir por el desayuno que había dejado a unos pasos
—Yo pense que tú eras mi desayuno— soltó una carcajada al escuchar sus palabras, y sentir como tiraba de sus pantalones— no picolla, eso será tu postre
—Y si yo lo quiero antes— Dante sonrió, acarició su cabeza y su rostro
—Si te dio este postre, te malquiere y debes aprender a ser una buena niña, primero lo primero— beso sus labios antes de separarse— esto es ante sala de lo que te espera— Bianca sonrió mordiéndose el labio— ahora vamos a desayunar juntos— dio media vuelta pero Bianca sujeto sus pantalones haciendo que bajarán a mitad de su pierna, cumplió su deseo y dejo que cayera hasta el suelo y camino hasta donde estaba la charola con el desayuno, Bianca sonrió al ver como movía sus caderas, para ella, al regresar con la charola pudo notar su miembro que no pudo evitar morderse el labio inferior,— te gusta pues es todo tuyo
—Si, lo sé— ella subió más en la cama quitándose las sábanas que la cubrían quería estar en la misma condiciones que él. Dante dejo la charola en medio de los dos— sabes sería interesante desayunar en ti— Dante sonrió mirando la mirada pícara de su cara mía. Si eso quería eso haría…
Pasado el medio día Bianca fue abriendo los ojos, sonrió recordando a Dante cubierto con el yogurt, y adornado con una que otra fruta, nunca se imagino que se atreviera hacer eso, había escuchado que las personas lo hacían como un juego pero para ella había sido más, medio levantó la vista la habitación era todo un caos, los platos estaban en el suelo al igual que la charola, el vaso de jugo estaba sobre el buró a medias de tomar, y su ropa seguía aún en el suelo. Sintió la respiración de Dante, ahora que despertaba estaba ahí, podía ver su pierna sobre salir de las sábanas, sin poder evitar soltó un suspiro y acarició y beso el abdomen de Dante que a su vez respondió con un suspiro, ella voltio pensaba que aún dormía pero no la estaba viendo con unos dulces, tiernos
—Pense que estabas dormido— él sonrió con ella a su lado teniendo tanto tiempo sin verla dormir no podía desaprovechar, y menos porque solo tenía ese día, al siguiente tendría que volver a su trabajo, y serían horas sin tenerla a su lado
—Si me quedé dormido después que me usaste de plato— acarició su mejilla, aún tenía un rastro de yogurt— tengo poco que abrí los ojos y me encontré con la mujer más hermosa del mundo aquí durmiendo en mí, y dije que hice para que dios me diera a tan hermosa mujer— Bianca sintió como su corazón brincaba de emoción, que sus ojos se llenaron de lágrimas— no cara mía, no quiero verte llorar, quiero verte feliz, quiero que sientas conmigo la felicidad— él le limpio la única lágrima que se había escapado— eres una flor tan única que siempre te buscaré y te encontraré para robarte y llevarte conmigo, y encontrar el cielo en tus ojos cada vez que estemos juntos, cada vez que hacemos el amor, quiero ver tus ojos celestes— Bianca sonrió por sus palabras, nunca nadie le había dicho algo así— y eso será hasta cuándo tu quieras,
—Pues será siempre, siempre querer estar contigo— beso su pecho, no sabía cómo era que se había enamorado de él, algo por primera vez tendría que darle las gracias a Santino por ponerlo a él como su guardaespaldas— ¿que vamos hacer?
—Antes cara mía tienes que saber que Bruno escapó— se levantó no podía ser con el suelto podía hacer mucho daño— pero no te preocupes porque yo voy a estar para protegerte— Dante la abrazo, y ella sintió que era verdad con Dante a su lado Bruno no volvería acercarse— confías en mí
—Si, yo sé que lo harás— lo abrazo con más fuerza— te amo
—Yo también cara mía— beso su cabeza— y vamos hacer lo que tú quieras, porque hoy tu eres la reina de está casa,
—Dante ¿dónde estamos?— cuando se había levantado para buscarlo noto que el lugar tenía un amplio jardín
—Esta es tu casa
—Ya dónde estamos
—Esta es la casa donde viví con mis padres— Bianca la miro por dios era casi igual que la de Santino abrió los ojos llena de asombro— no pongas esa cara, no soy un simple guardaespaldas, mi padre me dejó una buena herencia que mis abuelos lograron hacer crecer
—¿Abuelos? pero tú solo mencionaste a la mamá de tu papá— Dante beso su hombro, le encantaba ver su cara de asombro— Dante De Luca no me distraigas
—Tengo aún a mi abuelo materno, gracias a él estoy aquí— Bianca miró su espalda ahí tenía las marcas que estuvieron a nada de quitárselo
—¿Estuviste en peligro de muerte?— Dante tomo su mano
—No, gracias Alfonzo que me ayudó y Harry que fue por mi abuelo me ayudaron a seguir aquí contigo— beso su cuello— solamente que tuve que seguir por un tiempo en cama pero solamente pensando en ti
—Por que no me llamaste?
—Lo intenté pero nunca entró la llamada, además Alfonzo me dijo que estabas muy vigilada— si era cierto Bruno no la dejaba ni un momento, y siempre tenía a varios hombres siguiéndola— pero ya no pensemos en eso estamos juntos y eso es lo que importa— beso sus labios— ya tendremos tiempo de volver a Venecia y conocerás a mi abuelo y tal vez te diga que es dueño de una centros médico— Bianca abrió lo ojos de nuevo, al final Dante no era un don nadie como había dicho Santino, si tal vez no tenía ninguna relación con la política pero tenía posición
—Entonces tienes dinero…
—Si y no, si por la herencia de mi papá que los abogados han sabido invertir y no porque nunca lo sé ti mío, lo único mío es lo que tengo entre mis brazos— Bianca le gustó sus palabras, era tan distinto de lo que había pensado— te importaría si fuera un pobre con una pequeña casa— Bianca negó, ella se había enamorado del hombre no de lo que tenía— eso lo sabía, y volviendo a lo de Bruno necesitas ir a levantar una denuncia por lo que te hizo
—Si, eso pienso hacer, pero no quiero ir sola— Dante la abrazo claro que no iría sola
—No pude estar para defenderte pero voy a estar ahí contigo para juntos superemos esto— Bianca tomo su mano, con su amor ya lo estaba superando, sintiendo que la amaba que no la rechazaba iba sanando— y ese imbécil pague por lo que te hizo, ahora vamos a bañarnos que tengo una sorpresa
—¿Qué sorpresa?— Dante la encamino al baño— Dante
—Si te digo no es sorpresa— beso su mejilla
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Malditos tengo que terminar con su felicidad— sus manos estaban ya muy lastimadas por golpear con todas su fuerzas una pared, no había podido dormir por el dolor en su cuerpo por la golpiza de ese De Luca y Valente, nunca se imagino que ella soltará lo que pasó, pensó que nunca lo diría por pena, pero se había equivocado enormemente, la noche había sido un infierno de solo pensar en Bianca en brazos De Luca, riéndose de él, burlándose pensando que lo habían vencido pero el había jurado destruirlos, no dejarlos ser feliz, ellos pagarían, Bianca por no amarlo y De Luca por interponerse en su vida— Bianca tenía que amarme a mí— golpe de nuevo la pared que tenía ya marcados sus nudillos— Bianca no puede ser feliz sin mí— Anabella levantó la vista al cielo, no había conocido a un hombre tan enfermo como él— si ella me ama, solo está confundida—Ya Bruno supera esto, ella no te quiso, y nunca lo haría— lo tomo del rostro era patetico— mira a dónde te ha traído tu m*****a obsesión— estaban en un cuarto lleno de basura, Anabella quería su confianza ciega para poder destruirlo, para terminar como el lo hizo con su padre— mejor piensa que vas hacer ahora que no tenemos a Santino para que nos ayude, mañana tenemos que enviar otro cargamento, dime como le vamos hacer
—Yo no se nada de eso, nunca me llamo la atención, yo solo asumí esto para que no le hicieran nada a mi Bianca— comenzó a llorar— mi Bianca, yo la salvé y así me paga— Anabella suelta un suspiro, no había manera que el decidiera algo, no servía para nada, la muerte de Rafaello había sido en vano, si no fuera por ella todo su legado se hubiera ido a la basura— paga dinero a alguien y soluciónalo— caminaba de un lado otro pensando solamente como haría para que Bianca no fuera feliz. Anabella no dejaba de verlo era un enfermó, su plan era otro había llevado a los suficientes hombres para matarlo pero nunca pensó que ahí estaría Dante, siendo el héroe de Bianca Palmieri, y nunca se enteró de la orden de arresto de Santino y Bruno hasta que llegó la policía, lo tenía que aprovechar para que Bruno no durará de su lealtad, que confiará y demostrar que ella era la adecuada para heredar, que aunque fuera mujer tenía más pantalones que muchos de ahí. Ahora tenía que demostrar el fiasco que era Bruno— necesito que pongas a los hombres a buscar a Bianca y Dante, quiero saber a dónde la llevo y tengo que preparar muy bien que sorpresa les voy a dar
—¿Qué estás pensando Bruno?— el sonrió con malicia, tenía que cumplir con su palabra, el no podría vivir sin ver cómo ella sufría, tenía que sentir el mismo dolor que el sentía ahora,
—Ya lo sabrás…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







