INICIAR SESIÓNDespués de bañarse se encontró que en el armario estaba la mayoría de su ropa, y cosas, perfumes, sus cosméticos, y uno que otro de sus accesorio, ella no había podido ir a su departamento después de lo Venecia porque cada vez que lo intentaba los recuerdos de Dante la inundaban y prefiera no entrar. Sonrió al verlo, no había necesidad de preguntarle como había entrado, en Venecia se había quedado sus llaves junto con la ropa que llevaba. Escogió unos pantalones cortos con a una camiseta, quería estar cómoda mientras comía, ya más tarde escogería que vestido llevaría para la sorpresa de Dante
—¿Lista?— ella afirmó con cabeza, tomo su mano y la atrajo a su cuerpo— ¿Quieres comer aquí o salir al comedor?— Bianca lo pensó sintiendo su pecho en su espalda, sería agradable quedarse en la habitación con él pero quería conocer más la casa donde Dante había corrido y jugado, dónde había sido feliz con sus padres— tu mamá y Pía están aquí también— Bianca rodó en sus brazos no las había visto desde el día anterior y sería bueno verlas
—Vamos al comedor— Dante no dijo nada más, estaba para complacerla— y ¿Cuál era tu habitación?— le pregunto al salir de la habitación principal
—Esta, aún hay cosas mías ahí dentro— Bianca sintió curiosidad de verlo de niño ahí corriendo por todos lados— pero ya tendremos tiempo de que la conozca— bajo por las escaleras sin soltar su mano, parecía un adolescente con su primer amor, después de tanta oscuridad por la traición de Juliette estaba encontrando una luz blanca con el amor de Bianca.
Al ir bajando Amellie y Pía los escucharon venir, Bianca venía riendo de algo que le había comentado Dante, la Bianca triste, y sin brillo había quedado atrás, ahora era una Bianca feliz;
—Mamá— al verla esperando no dudó en soltar a Dante y correr a darle un abrazo— ¿cómo estas, como te sientes?— le pregunto de seguro ya sabía que Santino estaba en la cárcel
—Tengo sentimientos encontrados, por una parte me duele lo de tu papá, el no es malo solo que estaba equivocado en su manera de ser— miro a su hija con ternura— y otra que se siente aliviada por ya no te controlará más tu vida ni la de Valente— se limpio unas lágrimas— ¿Cómo estás tú?
—Feliz, muy feliz porque se acabó la pesadilla de Bruno— Amellie sonrió se notaba lo radiante que estaba su hija a lado de Dante, y sin querer comenzó a llorar, nunca imagino lo fuerte que era su hija, después de lo que vivió con Bruno estaba ahí de pie sonriendo— no llores mamá, estoy feliz porque estoy con Dante, el cumplió con su palabra— lo miro a su espalda, no podía creer lo que veía estaba nervioso, por primera vez lo veía temblar— mamá ya conoces a Dante De Luca mi prometido— le extendió la mano
—Si, en la mamá tuvimos una conversación— lo miro con una sonrisa— solo faltaba está presentación oficial— Amellie tomo su mano, durante la mañana no lo había notado así de nervioso como estaba ahora. Se limpio las lágrimas si era un hombre mayor que su hija pero verlo profesando ese amor al llegar a la boda, como la abrazo y como se quedó por fuera de la habitación esperando hasta que ella lo quisiera ver o lo llamara la convenció que era lo que su Bianca necesitaba y sintió paz al saber lo importante que era ella para él— mucho gusto Dante
—Mucho gusto Amellie— Bianca lo miro, el era muy formal con las personas, siempre a Santino lo había llamado de usted, pero sorprendió al escuchar como llamaba a su madre. Al ver a Bianca sonrió— en la mañana tuvimos una conversación y me pidió que la llamara por su nombre— y regresa la vista a Amellie— y le vuelvo a repetir lo de la mañana, le juró que yo la protegeré con mi vida, porque mi vida será para hacerla feliz— Bianca se conmovió con sus palabras, que no resistió abrazarlo, sentía algo cálido cada vez que ese hombre duro expresaba su amor.
—Muchas felicidades amiga— se acercó Pía con una enorme sonrisa, así era como le gustaba verla— para serte sincera ya iba entrar en la habitación pero lo pensé mucho, que tal que estaban muy románticos y yo los interrumpía— Bianca se puso roja como era que a Pía se le ocurría eso— lo sabía ustedes no perdieron el tiempo
—Ya Pía compórtate— la reprendió Amellie, era como otra hija— ellos se merecían un momento solos,— Amellie le guiño el ojo a su hija que el rojo se volvió más rojo si se podía
—Ya vamos a comer que me muero de hambre— dijo Bianca desviando el tema. Durante la comida hablan de todo, de Santino en cárcel ya estaba en todos los foros de noticias, y en las redes no se dejaba de hablar de lo sucedido en la fallida boda, Pía le mostraba los mensajes de apoyo de las mujeres que le habían mandado, hasta hombres querían ir en busca de Bruno y darle un castigo ejemplar para todos aquellos que abusaran de una mujer. Amellie noto que en ningún momento Dante había soltado la mano de su hija, a su edad estaba conociendo que el amor existía de verdad, que podía darse entre un hombre que ante los demás era serio, duro y posiblemente frío pero al irlo tratando se llevaban la sorpresa que era todo lo contrario— no puedo creer que todo esto pasó por que hable
—Si, ya hasta una fundación de mujeres maltratadas cambio su nombre por el tuyo y mira le movimiento que está haciendo en las redes— Bianca nunca se había imaginado que lo que había sufrido con Bruno trajera esto— hasta quieren entrevistarte y saber como vas a superar esto
—Con amor de mi Hércules— Dante le confirmo con la mirada el estaría ahí para ella. Al terminar de comer no quería separar de Dante, pensar sin estar a su lado le era imposible ya había sido tantos días y noches que quería recuperar el tiempo— vamos a la habitación quiero descansar— Pía y su madre habían salido al jardín, era como si estuvieran entretenidas en algo. Dante quería con su alma cumplir e ir con ella a la habitación pero no podía, no era el momento
—Cara mía ve tu— tomo su rostro entre sus grandes y fuertes manos— tengo preparada una sorpresa recuerdas— Bianca sonrió, tenía mucho sin recibir una sorpresa y Dante se la daría.
—¿No me puedes dar una pista?— levantó su dedo índice mientras su otra mano acariciaba sobre su playera su torso— te prometo que me emocionare— Dante sonrió le estaba gustando la forma que buscaba Bianca trataba de chantajearlo
—No amor, así no vas a hacer que yo te diga algo— beso la punta de su nariz— ahora prepárate en nuestra habitación— Bianca le rodea con un brazo su cuello para atraerlo a sus labios, y sobre ellos le dice
—Se escucha tan bien nuestra habitación— Dante mira sus labios, le estaba tentando a no hacer nada, y subir con ella a la habitación y darle su sorpresa en la cama, pero respiro ella sé merecía tener un bonito recuerdo de este día, algo que contar a sus hijos— ven conmigo anda— el negó y soltando un largo suspiro la dejo al pie del primer escalón
—Anda ve— estaba tomando todas sus fuerzas para dejarla subir a la habitación, aun había unas cosas que arreglar— te espero en la entrada en dos horas— dio media vuelta casi corriendo de ahí.
Bianca subió corriendo a la habitación principal, se veía que la acaban de arreglar y limpiar, era muy grande para que Dante viviera ahí solo ahora tenía curiosidad por conocer su departamento. Al entrar a la habitación abrió los ojos al ver sobre la cama un vestido negro, junto a él unos zapatos negros, se veía un vestido muy elegante y especial para una cena, sería eso solamente una cena, su corazón estalló de amor en solo pensar el la sorpresa de Dante, no había duda que la llevaría a cenar. Tomo el vestido, y se lo sobre puso para verse en el espejo completo que estaba a un lado del tocador, con solo tentarlo noto su suavidad, nunca imagino que Dante tuviera tan buenos gustos y supiera cuál era su talla. Se escucharon unos toquidos en la puerta de la habitación— adelante— entro Amellie y Pía
—¿Amiga necesitas ayuda?— pregunto Pía con una sonrisa, Bianca la miró ella sabía la sorpresa
—Si, pero también quiero saber ¿cuál es la sorpresa?— Amellie miro a Pía no podía decir nada,— mamá no uses tu mirada tímidamente en contra de Pía
—¿Cuál?— dijo con normalidad tomando un mechón del cabello de Bianca para a cepillar— vamos a ver te gustaría tu cabello recogido o lo quieres suelto
—Creo que recogido— dijo Bianca, era lo más adecuado para esa noche, y comenzaron a platicar mientras Amellie la peinaba y Pía hacía su trabajo con el maquillaje. Entre platica Amellie le contó que Valente se había ido de casa de Santino y también había dejado sus negocios. El sintiendo que Amellie era como su mamá tenía la confianza de decirle sus cosas;— y ¿Y dónde está Valente?— era extraño saber que Santino ahora estaba solo, cuando más necesitaba de su familia le habían dado la espalda;
—Se fue con su novia— por el momento era el único lugar,— creo que ahora su sentará cabeza— se alego al escuchar a su mamá— te mando saludar y cuando vea que no hay peligro te vendrá a ver para abrazarte
—Gracias por preocuparse por mi
—No tienes que agradecer, eres nuestra familia, eres lo más importante que tenemos, que siempre amaremos, que te veamos triste queremos saber que te ocurre y ayudarte a salir adelante…
Los minutos fueron largos hasta que Pía y Amellie le hicieron los últimos retoques
—Te ves tan hermosa amiga— dijo con una sonrisa de oreja a oreja— que ya vemos porque traes así a Dante
—No solamente soy yo, él también me trae como nunca pensé amar a una persona— en ese momento ya quería estar con él para sentir su brazos nunca había sentido algo así con Bruno.
—Listo es momento de bajar— Bianca se levantó pensó que Dante iría por ella pero su mamá le entrego un sobre— hasta aquí llega mi trabajo es momento que tu sigas a tu corazón— salieron dejado a Bianca leyendo la pequeña nota que estaba en el sobre
“Es hora de ir en busca de tu tesoro, que es lo que más quieres ve a la fuente que está saliendo por la puerta de la cocina”
Bianca sonrió, si iría por ese tesoro que era el corazón de Dante, al principio pensó que este romance podía ser algo imposible, Santino nunca los iba dejar ser felices juntos, había hecho lo que estaba en sus manos para separarlos, para que ella se casará con el hombre que lo había amenazado con la presidencia, eso había tenido que haber sido, si las amenazas venían por ese lado ahora la amenaza era entregarlo a la policía si no aceptaba que ella se casará con Bruno, y ella estaría bien supuestamente.
Llegó a dónde hasta la fuente, se veía tan hermosa bajo la luz de la luna, al rodearla encontró un cofre y al abrirlo se encontró otra nota;
“Cara mía da la medía vuelta y sigue el camino de flores y llegarás a mi corazón. Te dejo un beso.”
Bianca al dar media vuelta sonríe al ver el camino de diferentes flores, sonrió mirando el largo camino por el césped, y mirando los zapatos de tacón agua tenía que quitárselos y seguir sin ellos hasta donde llegará ese camino….
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







