LOGINCapítulo 4. París y la presencia de un poderoso.
Cinco años después.
El inmenso departamento de la ahora bisabuela estaba inundado de risas infantiles y una vitalidad desbordante. Los trillizos habían crecido sanos, inteligentes y con rasgos físicos que eran una copia idéntica de la familia Montalvan.
Mateo, a sus cinco años, poseía una mente analítica excepcional, entreteniéndose con complejos juegos de lógica... Leonardo era el torbellino de la casa, siempre subiendo y bajando escaleras en busca de aventuras, mientras que la pequeña princesa Emmarie se había convertido en una niña mimada y consentida por sus hermanos, a quienes dominaba con una sola mirada.
La marca Cataa’s ya no era una promesa muda, se había transformado en un gigante de la moda inclusiva en Nueva York, con la apertura de su segunda tienda principal en la Quinta Avenida.
Catalina que ahora llevaba el apellido Miller, a sus veintisiete años, se había convertido en una mujer de una belleza despampanante, intocable y poderosa, que combinaba el orgullo de sus propias curvas con una riqueza que crecía día a día.
Fue en medio de ese auge corporativo cuando llegó una invitación exclusiva para la Gala Anual del Consorcio Global de Comercio, un evento de alta costura que se celebraría el próximo mes en su país natal. Querían que la misteriosa y aclamada diseñadora de Nueva York fuera la invitada de honor y presentara una colección exclusiva en la pasarela.
Catalina observó la tarjeta y sus ojos brillaron con una luz fría, calculadora y letal, habían pasado más de cinco años desde que salió de su país, huyendo de su ex esposo luego de enterarse que tendría un bebé. Le había costado mucho construir su imperio, su escudo, su dinero y su nombre.
Ahora sus hijos estaban protegidos por ella, y su empresa era un gigante que ni siquiera todos los Montalvan juntos podrían destruir... ella misma se había convertido en un gigante.
Catalina sabía perfectamente que esta día llegaría... solo que no esperaba que fuera tan pronto.
Sabía que la familia Montalvan formaba parte de la organización del evento. Ella aspiró una buena cantidad de aire... era el momento de volver. Su ex y su familia le estaban dando el escenario perfecto para su regreso triunfal.
Todo estaba listo para cerrarle la boca a un hombre que durante dos años de matrimonio no hizo más que humillarla y considerarla “nadie”.
Sin embargo, el destino tenía un último e importante golpe preparado antes de su partida. La abuela Margaret Miller, con el cabello completamente blanco y una sonrisa llena de plenitud por haber conocido el calor de una familia verdadera, falleció pacíficamente en su cama rodeada por sus tres bisnietos.
La lectura del testamento sacudió a los círculos financieros de Nueva York de forma monumental... doña Margaret Miller había nombrado a Catalina como su heredera universal, otorgándole el control total de una fortuna multimillonaria en bienes raíces y fondos de inversión.
El apellido Montalvan ahora parecía una simple hormiga al lado del imperio económico e internacional que representaba Catalina Miller.
Una semana después del funeral, luego de coordinar una escala estratégica en París para revisar unas telas exclusivas antes de la Gala, Catalina entregó los pasaportes en el mostrador de la aerolínea en el aeropuerto. Estaba vestida con un impecable traje verde esmeralda que resaltaba sus ondas oscuras y sus perfectas curvas.
- Pasaportes listos... Que tengan un excelente viaje, señora Catalina Miller y jovencitos Miller – declaró el agente de servicio.
El cambio era oficial, el pasado estaba enterrado.
Mientras los cuatro avanzaban hacia la sala de embarque ejecutivo bajo la estricta mirada de los trillizos, Catalina no se dio cuenta de que un hombre de traje oscuro y porte aristocrático la observaba fijamente desde el área VIP del aeropuerto. Su sola presencia emanaba un aura de autoridad absoluta que hacía que las personas se apartaran inconscientemente a su paso.
Era Sebastian Ferruso Montalvan.
El líder supremo del consorcio familiar y el tío materno de Felipe. Sebastián sostenía en sus manos su agenda electrónica, donde sus investigadores privados finalmente habían cruzado los datos de los movimientos financieros de la herencia Miller, mostrando la fotografía oficial de la dueña del imperio de modas.
Sebastián contuvo el aliento de forma dramática, clavando sus ojos en las facciones de Catalina, reconociendo de inmediato el rostro de la misteriosa mujer que había estado buscando durante años.
Una sonrisa fría, posesiva y decidida se dibujó en sus afilados labios.
- Por fin te encontré mi pequeña salvadora... Catalina Miller – murmuró Sebastian con una sonrisa fría y posesiva en los labios.
- Y veo que te has convertido en una reina – él apago la pantalla y se puso de pie con elegancia. Ajustó los botones de su saco y miró a su asistente, quien esperaba recibir las siguientes ordenes detrás de él.
- Cancela mis reuniones desde hoy hasta la próxima semana – le ordenó.
- Pero señor... tenemos una cita con... – comenzó a decir su empleado.
- He dicho que canceles todo... ya no es necesario una cita con nadie – termino de decir con una voz tan fría que no admitía replicas.
- Prepara el jet privado, nos vamos a... – se detuvo un segundo para levantar la mirada y observar el destino al que abordaba su joven salvadora.
- ¿A dónde señor? – le pregunta su asistente con el teléfono en la mano.
- Nos vamos a París – le respondió enseguida él.
El invierno en Paris tenía un misterio único. Copos de nieve flotaban sobre los Campos Elíseos mientras las luces doradas de la Torre Eiffel teñían el cielo con un tono dorado.
Catalina se encontraba en una de las suites más exclusivas del mejor hotel de Paris, con una vista espectacular... los niños no dejaban de observar maravillados por la ventana la increíble vista del lugar.
- Sigan disfrutando mis amores... mamá tiene que revisar unos documentos antes continuar – los tres asintieron sin voltear a mirarla.
Catalina se encontraba revisando los últimos bocetos y las muestras de seda cruda que su asistente le había dejado en la suite, las mismas que presentaría en la Gala Anual del Consorcio Global.
A sus veintisiete años, su cuerpo con curvas perfectas ya no era una fuente de inseguridad, sino un lienzo de su propio triunfo. Ahora vestida con sus propios diseños su silueta se mostraba imponente. No supo cuánto tiempo pasó revisando hasta el último detalle cuando al salir encontró a sus pequeños completamente dormidos en el sofá.
La diferencia horaria había hecho efecto en ellos... catalina los levantó y los llevó a su habitación, encendiendo el monitor especial que exigió colocaran en ella a su llegada, su asistente había conseguido a una niñera especializada en trillizos para que cuidara a los niños, mientras estuvieran en París.
La puerta se escuchó y la niñera contratada por su asistente Alicia había llegado.
- No se preocupe por nada, señora Miller. Sus hijos están en las mejores manos conmigo – le susurró la mujer con una sonrisa profesional.
Catalina asintió, llevándose una mano a la sien.
El éxito masivo traía consigo responsabilidades abrumadoras, y la inminente realidad de regresar a su país natal para confrontar su pasado comenzaba a sentirse real, pesada y asfixiante. Decidida a despejar su mente antes de que la ansiedad la dominara, y con la ropa de viaje cambiada bajó al restaurante privado del hotel.
Antes de entrar arregló el vestido de punto color crema que abrazaba con orgullo y sofisticación sus perfectas y despampanantes curvas.
El restaurante estaba casi vacío, la decoración de mármol y candelabros de cristal le daba un toque romántico y distinguido.
Catalina tomó asiento en una de las mesas más apartadas y ordenó un café bastante cargado. Sin embargo, la tranquilidad duró poco... una presencia magnética e imponente alteró la energía del lugar apenas ingresó en él.
Los pasos firmes y elegantes capturaron la atención de la joven madre.
Al levantar la vista, Catalina se topó con un hombre de una belleza masculina devastadora y un porte aristocrático que nunca pasaría desapercibido para nadie. Estaba vestido con un abrigo de cachemira beige y se podía notar que debajo llevaba puesto un traje a la medida que mostraba a gritos su poder, su estatus y una riqueza absoluta.
Algo en el rostro del hombre llamó su atención, pero no supo que... tenía las facciones de su rostro afiladas, unos enormes ojos azules que se veían tan fríos como el hielo de París y una mandíbula firme y presionada que le provocó un escalofrió.
Para sorpresa de Catalina, el hombre después de barrer el local posó su mirada en ella, caminando directamente hacia su mesa. Sin esperar una invitación, deslizó la silla frente a Catalina y se sentó con una familiaridad posesiva que la hizo estremecer.
- Lo siento... creo que se ha equivocado de mesa – le dijo. pero él no la escuchó, al menos eso pretendió.
- El café de París siempre es mejor cuando se disfruta en buena compañía ¿no estás de acuerdo conmigo Catalina? – la voz de Sebastian salió en un tono bajo y profundo, tan frio como sus ojos, pero cargado de un matiz demasiado peligroso.
Catalina entrecerró los ojos, adoptando de inmediato la postura de la empresaria intocable en la que se había convertido desde que dejó su país natal y a su ex esposo.
- Disculpe señor... –
- Sebastian – la interrumpió él para presentarse, pero ello lo ignoro.
- Señor... no recuerdo haberle permitido sentarse en mi mesa y mucho menos haberle dicho quién soy... además, no tengo la menor idea de quien es usted – él soltó una pequeña risa, por un momento catalina pareció notar un brillo extraño en su mirada.
Sebastian se inclinó hacia adelante, reduciendo la distancia que los separaba, el penetrante aroma de su perfume se impregnó en las fosas nasales de ella, inundando sus sentidos hasta confundirla.
- Hace siete u ocho años, en una noche tormentosa, no me pediste permiso para despojarme de mi ropa y hacer conmigo lo que querías – ella se asombró, abriendo los ojos como platos.
Capítulo 24. En el ojo del Huracan.El abogado le estaba dando duro a Felipe y Mauricio lo sabía.- El señor Montalvan actualmente está enfrentando varias investigaciones por fraude fiscal, y deudas masivas con acreedores privados... mi representada se ha convertido en la mayor accionista del corporativo Montalvan y cada centavo que desee mover en este momento, deberá ser aprobado por ella... Esta demanda no busca la paternidad de esos pequeños su Señoría, busca la extorsión financiera del consorcio Ferruso. Ese hombre está utilizando a tres niños inocentes como rehenes legales. Exigimos la cancelación inmediata de la causa por falta de legitimidad moral y procesal – el rostro de Mauricio se tensó. Marion que se había presentado junto con ellos para formar su trio indestructible había dejado la sala unos minutos atrás... ella temía que su relación con Felipe saliera a la luz, asi que prefirió esperarlos lejos de allí, dejando solo a sus socios.Ninguno esperó que los Ferruso atacaran
Capítulo 23. Las estrategias de los abogados.Catalina lo observó en silencio, en todos sus escenarios nunca se imaginó que Felipe, su ex esposo quisiera a sus hijos y menos que entablara un juicio de paternidad.- ¡Cree que puede jugar conmigo en mis propios tribunales! – rugió Sebastián, con las venas del cuello marcadas por la ira.- ¡Cree que porque firmó un papel de matrimonio hace más de siete años tiene derecho a tocar lo que es mío! Felipe Montalvan va a aprender el verdadero costo de haberme desafiado. Voy a aplastarlo a él, a su abogado de pacotilla y a cualquiera que ose poner un pie cerca de mi esposa y de mis hijos –Esa forma protectora de reaccionar por parte de Sebastian, llenó de alivio a Catalina, quien corrió hacia él, envolviéndolo con sus brazos por la cintura, pegando su cuerpo tembloroso contra la espalda rígida del magnate.El llanto de ella fue el único freno para la locura destructiva que amenazaba con consumir a Sebastián.- Sebastián, por favor... no dejes
Capítulo 22. El peso de un gran apellido.Unos días después....El amanecer en la mansión Ferruso se sintió por primera vez como el inicio de una vida de verdad.En el comedor principal Emmarie intentaba untar su tostada con mantequilla de maní, mientras que Mateo y Leonardo discutían quien se sentaría en el asiento delantero al lado de Sebastian cuando salieran rumbo a su nuevo colegio.Catalina los observaba complacida, en un abrir y cerra de ojos había ganado un esposo, una sobrina y sus hijos una familia.A su lado, Sebastián Ferruso vestía un impecable traje oscuro hecho a la medida. No se había puesto la corbata todavía, dejando la camisa sin cerrar, mostrando parte de su cuello y el inicio de unos abdominales de infarto.Su mano grande y protectora descansaba sobre la rodilla de Catalina por debajo de la mesa, un contacto sutil que mantenía un hilo de electricidad encendido entre los dos desde la noche anterior.- Todo esta listo para su primer día – les dijo Sebastian al ver q
Capítulo 21. El inicio de una conspiración.Mientras la lealtad de una ex cuñada se sellaba con un abrazo en el comedor de los Ferruso, una alianza oscura se consolidaba en el despacho jurídico de Mauricio.Con las cortinas completamente cerradas, bloqueando la luz del nuevo día Marion con las piernas cruzadas y los brazos sobre su pecho miraba atónita a Mauricio.- ¿Desde cuándo te interesa Catalina? – le preguntó con el ceño fruncido. Había sido la mejor amiga y nunca se enteró que alguien además de Felipe estuviera interesado en ella.Felipe miró a Mauricio de reojo, ambos sabían que debían convencer a Marion de este sentimiento si querían su apoyo... así que intentó ayudarlo.- Puedes decírselo Mauricio, todos saben que yo no siento nada por Catalina – murmuro.Marion levantó un ceja al oírlo.- Esta bien... hace mucho que siento algo por Catalina. Soy amigo de Felipe y mientras ella era su esposa nunca interferí. Cuando se separaron pensaba decírtelo – miró a su amigo.- Pero ell
Capítulo 20. Aclarando lealtades.Sebastian al sentir su tacto abrió los ojos lentamente, verla acostada a su lado le llenó el corazón de calor, en sus ojos azules profundo se podía apreciar una ternura infinita por la mujer que estaba con él.- Buenos días señora Ferruso – la saludo, el tono de su voz se escuchó ronco y sensual. Catalina lo miró sorprendida, su esposo parecía querer volver a tenerla una vez más...- Buenos días señor Ferruso – lo saludo y sintió como las mejillas se llenaron de color al sentir los dedos de él rozando su piel debajo de la sábana.- Todavía me cuesta mucho acostumbrarme a... – no pudo continuar, la mano de Sebastian se detuvo justo antes de rozar su intimidad.- Sebas... – el nombre de su actual esposo fue interrumpido por un gemido de placer.Catalina estaba viviendo en un sueño, alguien como Sebastian la consideraba una mujer hermosa y deseada.- Me vuelves loco mujer... eres demasiado hermosa mi pequeña salvadora –Los niños en su habitación abrier
Capítulo 19. Investigación familiar y una nueva alianza.Emmarie la observaba detenidamente. Con una sonrisa forzada pero llena de amor real, Brenda le sonrió antes de preguntar...- Pequeña hermosa, dime una cosa... – la niña sonrió esperando.- Tus hermanos y tu son trillizos – la niña asintió inocentemente.- Mis hermanos y yo somos trillizos y el tío Sebastian es nuestro papá – ella abrió la boca, pero luego la cerró.Se puso en pie, ayudó a la niña a hacer lo mismo y ambas tomadas de la mano corrieron hacia el lugar donde estaban los niños, atrapándolos en un abrazo lúdico que provocó una nueva oleada de risas en el jardín.El secreto de esos angelitos estaba a salvo en el santuario Ferruso.Regresando al lugar donde Felipe y Mauricio se enteraban de la cruda realidad, el rostro del primero estaba desolado...- ¡Adoptados! ¿Mis hijos son ahora hijos de Sebastian...? ¡No, no, no! ¡Eso es mentira, Mauricio!, dime que eso no es real – el grito de Felipe desgarró las paredes agrietad







