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Capítulo 7

Autor: Victoria
last update Fecha de publicación: 2026-10-10 11:49:40

El teléfono de Angel vibró una vez más, y otra, y otra. En la pantalla aparecía siempre el mismo nombre: Victoria . Llamadas perdidas, mensajes, preguntas y reproches que se acumulaban sin respuesta. «¿Por qué no me contestas?», «¿Qué está pasando?», «Angel , necesito hablar contigo». Él leía cada notificación, pero no respondía. No porque no quisiera verla ni porque hubiese dejado de importarle de repente, sino porque por primera vez no sabía qué decir. Todo se había vuelto demasiado confuso.
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  • “Entre firmar y secretos “   Capítulo 9

    Había pasado una semana. Siete días completos compartiendo la misma casa y siete días siendo marido y mujer únicamente sobre el papel. La residencia que Daniel les había regalado después de la firma estaba situada en una de las zonas más exclusivas y tranquilas de Madrid, apartada lo suficiente del centro como para disfrutar de privacidad, pero no tanto como para sentirse aislados de la ciudad. Era enorme, luminosa y elegante, rodeada por jardines perfectamente cuidados, senderos de piedra, árboles centenarios y amplios ventanales desde los que, al caer la tarde, podían verse las luces de Madrid extendiéndose a lo lejos. Todo parecía diseñado para ofrecer calma. Sin embargo, entre aquellas paredes reinaba un silencio extraño. No era el silencio cómodo de dos personas que se entendían sin necesidad de hablar, sino el de dos desconocidos obligados a aprender la presencia del otro sin saber todavía qué hacer con ella.Dormían en habitaciones separadas. Desayunaban en la misma mesa, aunqu

  • “Entre firmar y secretos “   Capítulo 8

    Lo primero que se percibía era el silencio. No había música, ni risas, ni esa clase de emoción que cabría esperar en una celebración semejante. El salón de la familia Davila estaba decorado con un lujo impecable: flores blancas, cristal, mármol brillante, mobiliario diseñado a medida y una iluminación cuidada hasta el último detalle. Todo parecía perfecto. Todo, excepto el ambiente. Nadie tenía la sensación de estar celebrando un matrimonio. Aquello se parecía mucho más a la firma de una operación empresarial que a la unión de dos personas.El abogado terminó de leer los últimos puntos del documento y dejó los papeles sobre la mesa.—Entonces, si ambas partes están de acuerdo, pueden proceder a firmar.Angel cogió la pluma sin decir nada. Ni siquiera volvió a revisar las páginas. No leyó una cláusula, no hizo una pregunta y tampoco pidió ninguna explicación. Firmó de manera rápida, casi automática, como si lo único que quisiera fuese terminar cuanto antes con aquel momento y salir

  • “Entre firmar y secretos “   Capítulo 7

    El teléfono de Angel vibró una vez más, y otra, y otra. En la pantalla aparecía siempre el mismo nombre: Victoria . Llamadas perdidas, mensajes, preguntas y reproches que se acumulaban sin respuesta. «¿Por qué no me contestas?», «¿Qué está pasando?», «Angel , necesito hablar contigo». Él leía cada notificación, pero no respondía. No porque no quisiera verla ni porque hubiese dejado de importarle de repente, sino porque por primera vez no sabía qué decir. Todo se había vuelto demasiado confuso. Victoria , su padre, aquel acuerdo absurdo, el matrimonio, Manuela Fonalledas, una mujer cuyo rostro ni siquiera conocía y que, sin embargo, ya ocupaba un lugar escrito en su futuro por decisión de otros.Dejó el teléfono sobre el sofá con brusquedad y se pasó ambas manos por el pelo.—¿Qué coño estoy haciendo?La respuesta llegó sola: nada. No estaba haciendo nada porque, por primera vez en mucho tiempo, sentía que no tenía control sobre absolutamente nada. Durante toda su vida lo habían prepa

  • “Entre firmar y secretos “   Capítulo 6

    La tormenta empezó mucho antes de que cayera la primera gota de lluvia. En la mansión Davila, el ambiente llevaba horas cargado de una tensión difícil de ignorar, como si incluso las paredes supieran que algo estaba a punto de romperse. Angel permanecía de pie en el despacho de su padre con varios documentos entre las manos, mirándolos una y otra vez sin terminar de aceptar lo que tenía delante. En realidad, lo entendía perfectamente. El problema era que una parte de él se negaba a creer que Daniel hubiese sido capaz de llegar tan lejos.—¿Qué es esto?Daniel ni siquiera levantó la mirada de los papeles que tenía sobre el escritorio.—Lo que acabas de leer.Angel volvió a bajar los ojos hacia la primera página. Las palabras destacaban con una claridad insultante: «ACUERDO MATRIMONIAL». Sintió cómo la incredulidad se convertía lentamente en rabia.—No.Daniel siguió escribiendo como si estuviesen hablando de una reunión cualquiera.—Sí.—He dicho que no.Esta vez la voz de Angel son

  • “Entre firmar y secretos “   Capítulo 5

    Veinte años atrás, Daniel Davila todavía recordaba aquella época como una herida que nunca había terminado de cerrar del todo. Tenía veinte años, era ambicioso, inteligente y estaba convencido de que podía con cualquier cosa. A esa edad había confundido la seguridad con la invulnerabilidad y la ambición con una especie de derecho natural a ganar siempre. Durante un tiempo, todo pareció darle la razón.Había tomado decisiones arriesgadas para expandir lo que entonces apenas empezaba a convertirse en el imperio Davila. Invirtió cantidades enormes de dinero en nuevos proyectos, firmó acuerdos sin margen de error y apostó por negocios que, sobre el papel, parecían destinados a multiplicar beneficios. Sin embargo, por primera vez en su vida, calculó mal. Los números dejaron de favorecerlo, los bancos empezaron a presionarle, algunos socios desaparecieron en cuanto olieron el peligro y otros comenzaron a poner distancia con aquella rapidez con la que suelen hacerlo quienes solo permanecen c

  • “Entre firmar y secretos “   Capítulo 4

    El despacho de Daniel Davila estaba completamente en silencio. Solo se escuchaba el leve tic-tac del reloj de pared marcando cada segundo con una insistencia que comenzaba a irritarle. Daniel odiaba esperar. La paciencia nunca había sido una virtud que hubiese cultivado especialmente bien y, para él, esperar significaba ceder parte del control, aunque solo fuese durante unos minutos. Y perder el control era algo que jamás aceptaba de buen grado.Cuando el teléfono sonó, levantó la mirada hacia la pantalla. El nombre que apareció consiguió detener sus pensamientos por un instante.pedro.No era una llamada cualquiera. Daniel lo supo de inmediato. Aquel nombre pertenecía a otra época, a una parte de su vida que rara vez visitaba y que, sin embargo, permanecía intacta en algún rincón de su memoria. Cogió el teléfono y respondió sin demorarse.-pedro.Al otro lado se escuchó una voz madura, algo más grave de lo que Daniel recordaba, aunque todavía conservaba aquella firmeza tan caracterís

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